#292 EL LADO HUMANO DE LA ECONOMÍA

El hilvane del discurso del lado humano de la economía parte, sin discusión, de la actividad económica real de la isla, de lo que en forma usual, aunque equívoca, denominan PNB. La medición en cuestión es caracterizada de manera aislada, derivando en situación de libre interpretación; ejercicio propicio de demagogia política, en abierta transgresión a la delimitación de contenido, cuya naturaleza mensurable apunta a un mensaje específico y conciso.
Si añadimos algunas mensuras conexas al aspecto humano de la economía, recuperamos inmediatamente el terreno perdido de la realidad socioeconómica del segmento humano, objeto de descripción e interpretación. ¿Cuál es el mensaje del índice ponderado del PNB? ¿En la realidad, qué pretende comunicar? El PNB es una medida estadística de conjunto, del todo sin distingo alguno de las partes. Entonces, mal haríamos en aplicar lectura donde no la hay; me refiero a las partes.
¿Tiene importancia el PNB, tal como nos los presentan hasta ahora, tanto local como internacional? En primer lugar, no refleja la naturaleza económica de la realidad de un conglomerado social, pues sólo contiene información parcial del conjunto evaluado.
Para incursionar en el lado humano de la economía nos auxiliamos de una batería de medidas sociales que esboza la realidad económica, tal cual es. ¿Cuál es ese faltante de información? Se ubica en: la composición de los sectores productivos, el PEA y el nivel de desempleo, la tasa de mortalidad, entre otros de no menos importancia. Así construimos un perfil económico particular, sin confusión alguna cuando lo comparamos con economías de perfiles distintos. La comparación es dable si observamos las salvedades de cada grupo humano económico.

#291 POLUCIÓN

La polución existe en economía, ¡como no! ¿Dónde está? La pregunta no deja de ser interesante; quizá la intuitiva sea la respuesta más idónea. Veamos. América, lo mismo que África y Asia han sido regiones sojuzgadas por la Europa de vanguardia. La historia es muy elocuente al respecto. De ingente se adjetiva el volumen de riqueza que sostuvieron reyes e imperios europeos, prolongando su decadencia a costa del ostensible empobrecimiento de sociedades emergentes, desgastadas prematuramente por la opresión tributaria del sistema regio imperante, por demás goloso. Este modelo económico existe aún, pero bajo el dominio de una forma distinta.
Hoy, en el curso de las primeras décadas del siglo veintiuno, la República Dominicana se encuentra anquilosada en el modelo importador; un grupo de intermediarios aupados por el esquema político predominante operan como distribuidores de fabricantes foráneos; ese es el modus operandis rentista del empresario isleño. Éstos no producen nada; sus esfuerzos se orientan al sostenimiento de almacenes, transporte y superficies de ventas; es el trípode fatalista de la actividad económica isleña.
A la vez se estimula el gasto de la población en bienes importados, cuyo resultado es el ostentoso PBI que difundimos al mundo como un gran logro, un PBI contaminado por el consumismo, sin pisca alguna de actividad fabril nacional, y por ende sin ninguna creatividad ni mucho menos la incubación de valor agregado.
La vigente política económica fiscalista castiga inmisericordemente a la población. Quieren más y más ingresos para las arcas del gobierno, obviando en franco desatino el estimulo a los procesos productivos.
La polución de la base económica dominicana está en ciernes, esta vez bajo el vicio financiero del empréstito. Para nadie es un secreto que la República Dominicana se desenvuelve sobre la base del endeudamiento externo, esa es la vía económica que se está transitando, un facilismo semejante al embudo, con facilidades que van convirtiéndose poco a poco en una vía estrecha y tortuosa.

#290 ECONOMÍA LAROUCHISTA

Afirmamos, ahora con ciertas y bien fundadas dudas, que la economía es en esencia escasez. Pues miren que creíamos a pie juntillas tal aseveración, hasta que me topé –y casi me caí- con el personaje de Lyndon Larouche. Parte el concepto de la Economía de Larouche, del hombre y sus posibilidades innatas. El alcance de éstas configura la economía y no otra. Entonces, el precio, el mercado, el producto, la inflación, entre algunas categorías económicas comunes, convencionales, ¿qué? A la luz de la economía larouchista, el conjunto de variables aludidas es un desquicio malintencionado, de intereses espurios, incubados a través de la historia.
Es otro paradigma esto de la economía Larouchista, se sale de lo común, de lo habitual. Lo interesante de la Economía Física –así se refiere Lyndon Larouche al tipo de economía que inventó- es el relativo al eje central, en este caso el ser humano, pero todo el humano, integrado, sin disección alguna.
Cuando intentamos comprender la economía habitual, circundante, bajo la óptica de la Economía Física, se nos presenta como una amalgama enrevesada, en la que el humano se encuentra enmarañado de caprichosas lanzas, dispuestas a reducirlo a la miseria, a cambio de mensuras insensibles a sus perentorias necesidades. Entonces, los pueblos pobres como el dominicano, por decir uno de ellos –la lista es abultada- ¿qué hacer?
La economía larouchista es ambiciosa. Para un poblador de la economía de Larouche, antes de pensar en sentirse realizado con la acumulación de riquezas, pretendería enfocarse en la producción, pero no en cualquier producción, sino aquella que derive de la creatividad, potenciando –multiplicando- la capacidad humana. A continuación emerge la tecnología como una prolongación de las posibilidades humanas. Entiéndase por tecnología al conjunto de técnicas, de instrumentos y procedimientos transformadores y amplificadores.
En definitiva, es válido afirmarlo, la economía de Larouche redefine el valor del hombre, descubriendo un mundo inimaginable e ignoto.

#289 UHM, SÍ PERO…

¿Cuál es el problema central de la economía de exportación? ¿Es el gobierno y sus políticas económicas? Uhm, sí pero… ¿serán las mercancías que destinemos a los mercado externos? Uhm, sí pero… ¿será el mercado de consumo al cual van dirigidos nuestros esfuerzos comerciales? Uhm, sí pero…Ah, bueno, aquí si pego: ¿serán entonces las facilidades que nos proporcionan los TLC, que posibilitan el acceso a los mercados extranjeros? Uhm, sí pero… Ah, ¿el capital, nos referimos al capital liquido, el dinero que requerimos para adquirir lo necesario y así producir? Uhm, sí pero… ¿El marketing? Uhm, sí pero…Bueno, ¿el recurso humano tan importante para llevar a cabo cualquier proyecto? Uhm, sí pero… o, ¿las facilidades que nos proporcione el gobierno? Uhm, sí pero… Ya, ¿los aranceles, exenciones fiscales que bien caen en el costo de producción? Uhm, sí pero… ¿los canales de distribución, locales y externos, de los cuales tenemos mucha experiencia porque persiste en la práctica de la economía isleña al acumular ingente cantidad de tiempo en afanes de importación, que no es otra cosa que pura y simple distribución? Uhm, sí pero… Ah, bueno, ¿las marcas, sí, disponer de marcas reconocidas a fin de garantizar la aceptación de nuestras mercancías en los consumidores externos? Uhm, sí pero… Ah, ya, ¿menos competidores, que no es lo mismo que bajo nivel competitivo, ubicando nuestros productos como la única opción frente a la libre elección de los consumidores foráneos? Uhm, sí pero… Esta sí: ¿insertar nuestra dominicanidad en los bienes a exportar, así diferenciaremos los productos isleños del resto de la oferta?
Uhm, sí, todas las inquietudes son válidas, pero….No obstante, la economía de exportación requiere de un empresario con mentalidad exportadora, eje primordial del modelo en cuestión, no cualquier empresario, ojo a esto. En otro momento nos referiremos con mayor detalle a ese peculiar tipo de industrial.