Contábamos con cincuenta años o más para superar la reciente crisis financiera global, ni que hablar de la crisis económica local, impredecible en el tiempo. Empero, ni siquiera ha pasado un lustro –cinco años- cuando de repente por arte de magia la ansiada revitalización económica, no visualizada en el horizonte, la estamos viviendo con intensidad, en inusual etapa de paroxística colectiva.
Haber si algún economista nos puede explicar lo que los políticos nos argumentan sin ningún empacho,…que todo está resuelto. Alguien está mintiendo. O la situación financiera de origen inmobiliario, -cuyo efecto dominó se llevó de encuentro todas las bolsas de valores del mundo y el cierre en cadena de bancos americanos, europeos y asiáticos- es un soberano invento de marca mayor, o estamos frente a una campaña mediática de las más agresivas de la historia económica mundial, de secretos financieros inconfesables.
Nos quedamos con la sensación del efecto de un acto de prestidigitación, un juego de manos y otros embelecos para distracción del público. Dicha ocurrencia no es nada nuevo, el juego con las estadísticas nos ha llevado de momento en aseveraciones muy persuasivas, con el desenlace posterior, la pérdida de credibilidad de instituciones y números.
Mientras tanto somos testigos de la ocurrencia masiva de desempleo que ha provocado la caída del PIB, expresados en crecimientos negativos. Los gobiernos para no entrar en crisis, particularmente con el sostenimiento del gasto público, y los ingresos fiscales en caída libre, han optado por el endeudamiento, cónsono con la rehabilitación de la banca mundial,reavivando la cartera de crédito de los países pobres.
Haber si algún economista nos puede explicar lo que los políticos nos argumentan sin ningún empacho,…que todo está resuelto. Alguien está mintiendo. O la situación financiera de origen inmobiliario, -cuyo efecto dominó se llevó de encuentro todas las bolsas de valores del mundo y el cierre en cadena de bancos americanos, europeos y asiáticos- es un soberano invento de marca mayor, o estamos frente a una campaña mediática de las más agresivas de la historia económica mundial, de secretos financieros inconfesables.
Nos quedamos con la sensación del efecto de un acto de prestidigitación, un juego de manos y otros embelecos para distracción del público. Dicha ocurrencia no es nada nuevo, el juego con las estadísticas nos ha llevado de momento en aseveraciones muy persuasivas, con el desenlace posterior, la pérdida de credibilidad de instituciones y números.
Mientras tanto somos testigos de la ocurrencia masiva de desempleo que ha provocado la caída del PIB, expresados en crecimientos negativos. Los gobiernos para no entrar en crisis, particularmente con el sostenimiento del gasto público, y los ingresos fiscales en caída libre, han optado por el endeudamiento, cónsono con la rehabilitación de la banca mundial,reavivando la cartera de crédito de los países pobres.