#192 DESARROLLO BASADO EN LA CALIDAD

Abogamos por ese indicador desestimando las 24 proporciones restantes, es el número mágico, la garantía de las generaciones futuras, claro nos referimos a la inversión en educación en República Dominicana. Si no se ha tomado en cuenta la imperiosa necesidad del país en los próximos veinte años, que solo puede enfrentarse con la gente que preparamos hoy, que están en la escuela, en los liceos y colegios, en rangos que van desde los diez años de edad, ese es el futuro inmediato, la generación económica que llevará de la mano a los próximos dominicanos en la siguiente treintena, formando a la vez su relevo, solo se puede ver con los ojos de perspectiva, aquella visión que parte de la realidad favorecida por la observación ya distante espacio y temporal, eso significa el 4% del PIB, ¿un reto? Aún vamos a la saga de lo previsto por la ley 66-97, solo alcanzamos el 52% de la meta, aún nos falta orientar 17 mil millones de los 36 mil millones de pesos que equivalen al 4% del PIB y corresponde al 15% del presupuesto público. Seguir abundando en cifras y estadísticas da escalofríos, por ejemplo el gobierno, y no es solo el de turno, destina aproximadamente mil sesenta pesos mensuales por estudiante, y no llega a once mil pesos anuales por escolar activo. El gran contraste de estas cifras educacionales se refleja en la asonada de crecimiento económico del país que recurre jactanciosamente en algunas épocas del año.
En la actualidad dos millones de escolares se desplazan diariamente por las calles del país con dificultades en la infraestructura física y mobiliario en los centros educativos, en espera de mejoras sustanciales en los programas de educación, idioma inglés, formación digital y virtual, y sobretodo la alfabetización, ante la indiferencia social de la deserción escolar y la repitencia, resistiendo con el incentivo del desayuno gratis y regalo de útiles escolares. Estas facilidades únicamente se dirigen al 75% de la población escolar que asisten a las escuelas públicas, pues el 25% restante están matriculados en instituciones educativas privadas.
La República Dominicana podrá cambiar su horizonte educativo cuando apueste por un desarrollo basado en la calidad de la formación de su gente, con una resuelta voluntad política, aspirando a reducir la brecha que nos separa de los países más desarrollados, poniendo el foco de la política educativa en la escuela pública como el lugar de su real ejecución, a pesar de que conlleven costos políticos y que cuenten con pocos aliados entre la dirigencia política, el sector empresarial, así como entre los formadores de opinión.

#191 APOSTANDO AL DESARROLLO

Me declaro no partidista y libre simpatizante, un espécimen votante de desmerecido standing.
Los proyectos de desarrollo económico son incomprendidos en países latinoamericanos, a la gente no les gusta esperar. ¨Ver para creer¨, sentencia con que trascendió Tomás, aquel famoso incrédulo de la biblia. La esperanza en la vía de los hechos fortalece el escepticismo de quienes la urgen sin discusión.
¨El Metro va. Eso no lo detiene nadie¨. Pues el Presidente Fernández se ha empecinado en la construcción del Metro, un proyecto de desarrollo de largo plazo, polémico y a todas luces demagógico para los políticos de patio.
Yo apoyo el Metro. Proyecto de futuro para un presente no muy lejano, el presente de la actual generación de jóvenes insuflados de esperanza.
La inversión francesa está de camino entusiasmada por el enorme privilegio financiero, cobertura equivalente a no menos de mil millones de dólares. (sigue...)

#190 CIFRANDO LA REPÚBLICA DOMINICANA

(EN FORMACION)

#189 (R083) LA EMPRENDURÍA EN LA REPÚBLICA DOMINICANA

El Emprendimiento del francés entrepreneur (pionero) y la Emprenduría son dos cosas distintas. Frente al individualismo del primero, conmueve el carácter social del segundo.
La Emprenduría requiere de cientistas sociales, se dirige esencialmente a la gente pobre, la gente que no tiene ningún tipo de cualificación para insertarse en la actividad productiva, que busca de la autodeterminación laboral que satisfaga el sustento diario de la familia, la llamada subsistencia.
El Entrepreneur aboga por factores motivacionales en un contexto económico favorable, proclive a agentes económicos de recursos latentes en situación pasiva, en busca precisamente de dinamizarlos.
Es la Emprenduría que necesitamos en la República Dominicana y en Latinoamérica; la Emprenduría que se está desarrollando en la hoy devastada Bangladesh del doctor Muhammad Yunus, premio nobel de la Paz de años recientes, que ha tomado tanta atención en el mundo entero, particularmente en países desarrollados que muy bien quieren reorientar sus ayudas con alguna garantía de resultados, a las naciones necesitadas del mundo, que con no poca sorpresa están obteniendo resultados asombrosos, aprendiendo a subsistir con éxito.
Disponemos de una veintena de universidades en la media isla, con un rol indefinido. La Emprenduría no tiene que ver con esquemas universitarios; modelo este que parte de la formación profesional a partir de conocimientos teóricos, orientados a la empresa establecida, regida por el salario.
La Emprenduría tiene que ver con las fuerzas humanas latentes, dispuestas a expresarse en un medio adverso. Es el caso de siete millones de pobres, y dos millones de ciudadanos que componen la clase social media, totalmente deprimida por las cargas económicas que sobrellevan, no se sabe hasta cuando.

#188 EL DESARROLLO CABALGA SOBRE LA EXPORTACIÓN

La discusión central de la economía dominicana no es el crecimiento. Tal como está concebido difícilmente sea el reflejo de la realidad social y económica. Alrededor del crecimiento se especula con un desparpajo inconcebible atribuyéndole falsas propiedades. Cualquier economía está habilitada para crecer, aptas para que ocurran transacciones, sin distingo de otro factor que no sea el comercio local. Recordemos que el crecimiento económico está politizado, sobre todo con el tema de la pobreza, degeneró hace tiempo en argumentos demagógicos de boca de los politicuchos de dudosa estofa, en otras palabras el término crecimiento advierte en el campo de la economía, una comprensión coloquial corrompida.
El desarrollo connota otra semántica, aún mantiene la pureza conceptual, y dificulta la demagogia, con el riesgo de poner en evidencia fofos planteamientos.
Con el desarrollo no se trata de medir la actividad económica sino de encomiar los aspectos de la economía, esto es, los matices y los rasgos de los que tiene entre manos nuestro país en cuanto al soporte de los flujos financieros además de la corriente de bienes y servicios internos y externos. El desarrollo redimensiona el factor humano y los agentes económicos, en el rol del empleo y el consumo. En otras palabras el desarrollo –me refiero al desarrollo económico- se aleja de la atomización, polarizando el conjunto de valores a los que deben abocarse las fuerzas vivas del país.
La exportación es la manifestación más relevante del desarrollo económico. Con la exportación podemos medir el grado de desarrollo que tiene una economía determinada, así como el grado de solidez o fragilidad, factores que están ausentes cuando de mensura nos referimos al PIB.

#187 POBREZA EMPRESARIAL

No haría bien al quedarme solamente en el concepto tradicional de la pobreza, preferiría explorar otras manifestaciones de la miseria humana, por ejemplo –disparidad en todos los sentidos- aquella que se incuba en la opulencia. Esta no deja de tener categoría económica ni visos de déficit educacional. Si aludimos este fenómeno socioeconómico en el empresario, sumémosle al comentario algo de paradigmático y porque no, un sustancioso ingrediente de idiosincrasia. Caemos en que hay una enjundiosa pobreza en las capacidades humanas cuando la realidad colindante se superpone a la enorme sustantividad del horizonte en su conjunto.
“No hay peor ciego que el que no quiere ver”, reza el adagio. El empresario local actúa como si el mercado comercial fuera una expresión de insularidad, con tanta horizontalidad cual su entorno geográfico. Si estimamos la nación dominicana por el tamaño real del mercado de consumo actual, nos llevaremos la sorpresa de que no coincide con lo que refiere los textos de educación básica al respecto. Probablemente las cifras señaladas deban multiplicarse por diez o más. Cuando lo observamos en un mapa nos damos cuenta que nuestra obnubilación nos arrincona en un círculo vicioso de no más de un cinco por ciento de nuestras potencialidades comerciales. Un sinsentido empresarial de proporciones alarmantes, dañino para el desarrollo y crecimiento del país en grado sumo.
El cambio -lo propugnamos decididamente- de mentalidad en nuestros empresarios, a fin de salir de la pobreza expuesta, se hace urgentemente ostensible. Solo el tenue sopor que provoca la rutina circundante no nos permite ver el amplísimo horizonte comercial que actualmente ostentamos.

#186 INTELIGENCIA COMERCIAL

La semana pasada –recuerden que esta columna, colaboración, sale una vez a la semana, martes o miércoles- lancé la propuesta de la creación de una unidad de Inteligencia Comercial (IC), lógicamente la sugerencia la hacía al gobierno y al empresariado, inquieto como muchos ciudadanos de la isla, cuando observamos de soslayo la economía que nos gastamos, abierta al endeudamiento y la importación, cerrada, empero, a la exportación. Decidimos explicar algo de la Inteligencia Comercial, pues ahí les va.
Requerimos, un input necesario, de información en flujo constante, de los mercados externos de consumo al cual tendríamos acceso desde que se realizaron los convenios multilaterales de libre comercio. Actualmente este recurso está en la informalidad, no está enfocado en función de nuestras necesidades financieras de divisas. La información tiene que ver con el comportamiento de las economías con las cuales vayamos a establecer enlaces. Información de todo tipo, no sólo de carácter comercial. Además el comportamiento demográfico, que van abriendo nuevas necesidades insatisfechas, convirtiéndolas en oportunidades de producción para nuestra economía. Cuidado con la confusión, con el descubrimiento por enésima vez del nuevo mundo por algún incauto, en su creencia de que es la reencarnación de Cristóbal Colón. Esta iniciativa, la IC, no se trata del harto conocido emburujamiento con la información la internet. Esencialmente la unidad de Inteligencia Comercial –en términos figurados equivale a la ubicación de un radar comercial- consiste en una estructura con presencia física en los destinos futuros de nuestros bienes y servicios, aquellos de facturación dominicana, a fin de que el enlace funcione, y en consecuencia pueda abrirse la posibilidad de concretarse la actividad exportadora.

#185 INPLICANCIAS DE LAS EXPORTACIONES

Sí, no sólo implicancia en la secuela sino en la complicidad entre el pueblo y sus necesidades, el Estado con el necesario flujo de divisas y el empresariado, en definitiva el motor exportador de la economía. Entonces no se trata de un ejercicio estadístico de gustos y preferencias de segmentos y nichos de consumidores. Ese no es el significado de la exportación para la República Dominicana ni para ningún país exportador del mundo como se ha venido a definir con ingenuidad, con aquella puerilidad dañina.
La exportación es un asunto de subsistencia para nuestro languidecido país, enmarcada dentro del conjunto de necesidades básicas de la nación de la época actual, la economía del siglo veintiuno.
En tanto apretamos la soga con más endeudamiento externo –el incremento desborda el cincuenta por ciento en cosa de veinticuatro meses- no tenemos salida alguna para amortizar y pagar esa onerosa y enfermiza hipoteca que no sea la misma vía, alternada con cargas fiscales a la diezmada población dominicana.
Venezuela, por citar un caso conocido, dispone de ingresos externos excepcionales comercializando petróleo, inclusive con USA como cliente, políticamente opuestos. El caso de la economía americana que se orienta hacia la reestructuración de su economía tratando de incrementar la participación del aparato productivo en los mercados de consumo externo.
En definitiva afirmamos sin ninguna duda que hay una correlación muy estrecha del endeudamiento externo con la actividad exportadora y el aparato productivo que la sustenta. Es urgente, para nuestro caso, la implementación de una infraestructura de inteligencia comercial en los países miembros de los TLC, CARICOM y Unión Europea para iniciar la exploración de nuestras reales posibilidades en el campo del comercio exterior. Ojalá y se capte la verdadera dimensión de la propuesta en cuestión.

#184 (R077) LOS COLISEOS ROMANOS DE AHORA

Creo que el título que se me ha ocurrido -el que está arriba- puede decir más de lo que va a leer en la cuartilla. Así que le aviso que esté atento a la semántica de tiempo y contenido; por demás considero que es un reto a mi capacidad de síntesis, que lo asumo con cierto gusto.
Lo que nos llama la atención es la política de endeudamiento público, un barril sin fondo, un espectáculo circense, actores del sector oficial esforzándose por justificar el flujo de fondo externos sin aludir ni por asomo el mecanismo de pago, que desde ya presumimos que se hará con reformas fiscales, sin que a nadie se le ocurra reestructurar la economía orientándola a la actividad exportadora, único medio que podría justificar toda la andanada de endeudamiento.
La historia nos reserva el ejemplo por antonomasia, el Coliseo de Roma; ciertamente, la obra más representativa del arte romano construida en el primer siglo de nuestra era. A partir de ahí y durante quinientos años se utilizó para presentar sangrientos espectáculos públicos con especial crueldad: “Fue habitual la lucha de los gladiadores, los cuales luchaban literalmente hasta morir. En ocasiones, si la gente lo pedía y la máxima autoridad lo permitía, se perdonaba la vida de ambos luchadores. Para ello debían hacer un muy digno combate. Complementaba el espectáculo batallas navales y enfrentamiento entre animales salvajes y personas”.
El coliseo de Roma tiene un símil extraordinario con los actores públicos, particularmente con los actores económicos, políticos y mediáticos. Las formas han cambiado pero en esencia es lo mismo: el pueblo exigiendo a voz en cuello, unos por un gladiador y otros por el otro gladiador.
Dónde están los coliseos romanos de ahora. Nos solemos confundir tomando la vida literalmente; existen, han cambiado de forma espacio-tiempo; debo decir que el pueblo asiste siempre, son ahora los medios de comunicación, atentos y beneficiarios de la tecnología, pero allí están, aun existen los circos; pueden ser los papeles de una revista, lo podemos ver; puede ser la instalación donde se lleva a cabo un juicio, no se aleja de la representación de los actores de aquel tiempo. ¿Qué representa –y qué representaba- el circo romano de aquel entonces y ahora?

#183 (R140) ESTADO DE LA CRISIS LOCAL

Paul Krugman sigue siendo noticia por sus opiniones contradictorias respecto a la crisis global. El rewind que evoco a continuación rebasa el comentario oportuno sobre la crisis local.
En una carta sin ambages, con inusual pericia del estilo epistolar, el economista Paul Krugman, Premio Nobel de Economía de 2008, fue enfático en responderle a Leonel Fernández, afirmando en redacción sencilla que "La crisis es peor de lo que había pensado. Yo pensé que íbamos a tener problemas con la caída del mercado inmobiliario, pero la escala misma desde luego de dicha crisis es una gran sorpresa. Bueno, las cosas son tan malas como se dicen, sí, esto es una depresión muy fuerte, y yo creo que va a ser la peor depresión desde la última depresión, será difícil establecer cuándo se logrará una recuperación plena”. Como se recordará al intervenir en la Cumbre de América Latina y el Caribe sobre Integración y Desarrollo el Presidente Fernández conminó a los organismos financieros internacionales y a la Reserva Federal de los Estados Unidos decir la verdad sobre la profundidad de la crisis, aduciendo que no se ha dicho todo sobre la realidad de la crisis hipotecaria y financiera ocurrida en Estados Unidos, que de ser como se sospecha pasarán 10 o 15 años para superar la actual situación mundial.
Krugman, Nobel de Economía 2008, preocupado por el silencio cómplice consideró muy probable que salgan a la luz nuevos escándalos como el caso Madoff. “Amigo Fernández es casi seguro que veamos más situaciones de esta índole, porque cuando se cae la casa, encuentras los esqueletos en el armario".Krugman fue indulgente con la Reserva Federal estadounidense calificando de "acertada" la decisión de recortar los tipos de interés hasta prácticamente cero. “La mejor forma, Presidente Fernández, de evitar una depresión es responder con cierta agresividad en un momento temprano”, concluyó la célebre misiva.

#182 (R119) SIN EMPLEO NO HAY CRECIMIENTO

El desempleo actual se ubica por encima de las expectativas de la economía. Digamos que por cada empleado hay tres desempleados, es decir, el pleno empleo en República Dominicana equivaldría al 33% de la oferta potencial de la mano de obra. ¿Cómo quebrar esta posición? Contando con los medios económicos y el equipo necesario, un aparato productivo más grande, dicho de otro modo, disponiendo de mayor inversión. ¿Cuál sería el volumen de inversión requerido para ampliar el aparato productivo del país? El aparato productivo genera anualmente 75 millardos de dólares, es el PIB actual, y se obtiene con el 33% de la población en edad de producir, la población ocupada, que equivale al pleno empleo dominicano; que, ¿cuánto es? Cerca de dos millones de personas en edad de trabajar, no más. El dato financiero del tamaño del aparato productivo nacional no lo tenemos y probablemente no lo tenga ni el gobierno, estaría guarecido en la parte más oscura de la economía.
Crecer como objetivo es atendible pero, ¿podemos dirigir el crecimiento? Ninguna política económica garantiza un volumen determinado de crecimiento. Sin ser tan sentenciosos podríamos estimar con cierto grado de certidumbre el desenvolvimiento económico al compararlo con otros periodos similares, pero no dejan de ser ejercicios estadísticos de relativo valor. ¿A dónde queremos llegar con estas disquisiciones? Bueno que el crecimiento económico no es una tabla de sumas y restas, sino que obedece a un complejo sistema de variables de resultante abocetada, no determinada.
Cuidado con las incoherencias. No esperamos que los desempleados gasten sus salarios porque no lo tienen, o que con iguales ingresos se siga consumiendo a precios inflados en un 30% o 50%.
Sobre los TLC. Es sin duda el mercado del crecimiento. Disponemos al momento del esquema jurídico para operar, empero no observamos cambios significativos hacia afuera. Nuestra economía sigue funcionando como si no hubiera TLCs.

#181 LA INFORMALIDAD TAMBIÉN ES RENTABLE

El sentir de la gente revela que la banca debe someterse a una transformación sustancial. De qué sirve continuar estimulando el gasto y el derroche a través de la banca personal, cuyo reflejo es el crecimiento frívolo, hueco, un sinsentido para el desarrollo económico del país.
Con la cartera de préstamos de la banca comercial dominicana, que ronda los doscientos mil millones de pesos - 20% del PIB - se haría mucho si hay una clara orientación hacia las necesidades financieras de nuestra economía, particularmente al gran grueso de la economía informal que compone la mayoría de la población.
Un ejemplo de extraordinaria trascendencia está ocurriendo en Bangladesh, país pobre del planeta de 148 mil kms cuadrados y 142 millones de habitantes, al sur del Asia y al lado de la India, considerado el octavo país más poblado del mundo. Pues ocurre que está operando con notable éxito una banca para los condenados a la miseria. Se trata de una entidad financiera de nombre Banco del Pueblo, que presta dinero en 36 mil aldeas caracterizadas por el analfabetismo, la desnutrición y la mortalidad infantil, con el objetivo de promover el autoempleo.
El promedio del monto prestado es de tres mil pesos a una tasa del 16% anual, con un periodo de gracia de tres meses, el pago del préstamo se realiza en cuotas semanales. El solicitante de crédito deberá formar un grupo de cinco miembros, donde el banco financiará a un miembro a la vez. Si alguno no paga, los cuatro restantes pierden su capacidad crediticia, por tanto entre ellos se cuidan de la viabilidad del negocio de cada miembro y del pago a tiempo, desarrollando inclusive entre éstos, la capacidad de análisis de crédito y cobro. De esta manera más de seis millones de bangladesíes han recibido crédito, formando una cartera de dos mil millones de dólares. Estudios realizados al respecto revelan que cada año el 5% de los participantes de crédito, bajo esta modalidad, dejan la pobreza extrema.

#180 REWIND AL RIESGO BANCARIO

A qué riesgo se referirá José Manuel López, presidente del ABA, cuando habla del crédito en las actividades productivas. Sería interesante que desarrolle el tema en cuestión. Que se sepa la banca comercial local no dispone de cartera en el sector productivo, particularmente los que necesitan recursos, esto es, el sector informal y las barras de microempresas y PyMe(s), que languidecen por falta de inversión y crédito. Sería ocioso y hasta de mal gusto citar estadísticas para explicar lo que nuestros ojos engarzan en las calles, barrios y campos de la República Dominicana. Sencillamente la banca local no tiene estructura para colocar recursos en los agentes económicos del sector productivo. No creo que se trate estrictamente de asunto de “riesgos”.
El rewind (texto #25 de nuestra columna semanal) que a continuación citamos está dedicado al soporte directriz del sistema bancario dominicano:
“El sentir general de la población expresa que la banca privada local debe sufrir una transformación sustancial. De nada sirve seguir estimulando el gasto y el derroche a través de la banca personal, cuyo reflejo es un crecimiento frívolo, hueco, un sinsentido para el desarrollo económico del país. Con la cartera de préstamos de la banca comercial dominicana, que ronda los doscientos mil millones de pesos, equivalente a un 20% del PIB, se puede hacer mucho si hay una clara orientación hacia las necesidades financieras de nuestra economía, particularmente al gran grueso de la microempresa, que lo compone la mayoría de las empresas del país.
Un ejemplo de extraordinaria trascendencia está ocurriendo en Bangladesh, uno de los países más pobres del planeta, de 148 mil kms cuadrados y 142 millones de habitantes, al sur del Asia y al lado de la India, considerado el octavo país más poblado del mundo. Pues ocurre que está operando con notable éxito una banca para los condenados a la miseria. Se trata de una entidad financiera de nombre Banco del Pueblo, que presta dinero en 36 mil aldeas caracterizadas por el analfabetismo, la desnutrición y la mortalidad infantil, con el principal objetivo de promover el autoempleo.
El promedio del monto prestado es de tres mil pesos a una tasa del 16% anual, con un periodo de gracia de tres meses, el pago del préstamo se realiza en cuotas semanales. El solicitante de crédito deberá formar un grupo de cinco miembros, donde el banco financiará a un miembro a la vez. Si alguno no paga, los cuatro restantes pierden su capacidad crediticia, por tanto entre ellos se cuidan de la viabilidad del negocio de cada miembro y del pago a tiempo, desarrollando inclusive entre éstos, la capacidad de análisis de crédito y cobro. De esta manera más de seis millones de bengladesies han recibido crédito, formando una cartera de dos mil millones de dólares. Estudios realizados al respecto revelan que cada año el 5% de los participantes de crédito, bajo esta modalidad, dejan la pobreza extrema.
Hay una filosofía económica en el trasfondo de este paradigmático modelo bancario que afirma que, únicamente podemos suprimir la miseria dando a los desposeídos los medios de controlar por sí mismo su destino, y por tanto el trabajo en si mismo no elimina la pobreza, sino el capital derivado de ese trabajo. El microfinanciamiento va avanzando a pasos agigantados, existiendo más de cien países con esta modalidad bancaria.”

#179 PERIODISMO ECONÓMICO (en formación)

No hay nada más subjetivo que la economía en el contexto periodístico. Esa condición tan cambiante que se llama el “diario vivir”, que insufla el carácter periodístico de la ocurrencia de los sucesos termina por restarle “veracidad” a los hechos, por la sencilla razón de que la vida es cambiante, una ley irreversible, sin discusión.
El periodismo económico no coincide necesariamente con el ejercicio de la economía propiamente dicha. Uno es el recuento, el otro es el evento.

#178 PRESTIDIGITACIÓN EN LA ECONOMÍA

Contábamos con cincuenta años o más para superar la reciente crisis financiera global, ni que hablar de la crisis económica local, impredecible en el tiempo. Empero, ni siquiera ha pasado un lustro –cinco años- cuando de repente por arte de magia la ansiada revitalización económica, no visualizada en el horizonte, la estamos viviendo con intensidad, en inusual etapa de paroxística colectiva.
Haber si algún economista nos puede explicar lo que los políticos nos argumentan sin ningún empacho,…que todo está resuelto. Alguien está mintiendo. O la situación financiera de origen inmobiliario, -cuyo efecto dominó se llevó de encuentro todas las bolsas de valores del mundo y el cierre en cadena de bancos americanos, europeos y asiáticos- es un soberano invento de marca mayor, o estamos frente a una campaña mediática de las más agresivas de la historia económica mundial, de secretos financieros inconfesables.
Nos quedamos con la sensación del efecto de un acto de prestidigitación, un juego de manos y otros embelecos para distracción del público. Dicha ocurrencia no es nada nuevo, el juego con las estadísticas nos ha llevado de momento en aseveraciones muy persuasivas, con el desenlace posterior, la pérdida de credibilidad de instituciones y números.
Mientras tanto somos testigos de la ocurrencia masiva de desempleo que ha provocado la caída del PIB, expresados en crecimientos negativos. Los gobiernos para no entrar en crisis, particularmente con el sostenimiento del gasto público, y los ingresos fiscales en caída libre, han optado por el endeudamiento, cónsono con la rehabilitación de la banca mundial,reavivando la cartera de crédito de los países pobres.

RD-CAFTA, CRISIS A LA VISTA (reporte #1)

En el escenario de un tratado de libre comercio ninguna queja es válida si la objeción es la participación en los mercados. Es irrelevante, así de sencillo. El blindaje de los mercados locales a favor del competidor nativo, en desmedro de empresarios de países miembros del TLC, corresponde a épocas sombrías felizmente superadas. De lo que se trata es de demostrar mayor competitividad o sucumbir. Reza el adagio popular “el que tenga más saliva que coma más hojaldre”. En suma, eso es un TLC, cosa a la que no nos hemos acostumbrado aún. Un criterio sano de comercio internacional se orienta a volcar esfuerzos por insertarse en los nuevos mercados, “josear” por favorecerse de los consumidores que residen en los escenarios geográficos habilitados por el TLC, es el caso de los países centroamericanos y República Dominicana.
Se hizo el esfuerzo por conciliar la legislación del TLC y sus reglamentos. Lamentablemente se habló muy poco del modus operandis de los agentes económicos en el nuevo escenario. Es obvia, entonces, la confusión. El mercado de consumo ha cambiado sustancialmente. De disgregado –segmentado, no- por razones geográficas y de idiosincrasia, pasa a ser un solo mercado, medido y ponderado de manera uniforme. En cuanto a los agentes económicos de la oferta, tienen plena libertad de movimiento, inversión, asociación y transacción para la explotación del nuevo mercado, el mercado del TLC.
A excepción de USA, el mercado centroamericano no es tan grande, apenas suma quince millones de consumidores de cuarenta y cinco que conforma la población total, incluyendo la República Dominicana. Son agregados, dependientes en gran medida del consumo de productos agropecuarios locales, de la importación de bienes industrializados que llegan del territorio americano.
El TLC fue promovido en su momento -particularmente el RD-CAFTA- a finales de la década de los noventa, como la panacea, un conjunto de bondades económicas entre las que destacaba la reducción drástica de los niveles de precios, fruto de la liberación de los aranceles y el énfasis en la competencia intensiva de la oferta. Además, el ingreso al mercado de consumo de bienes altamente diferenciados, de marcas mundialmente reconocidas. Sobre todo lo que más destacaba de la faramalla en cuestión, el arribo del despegue económico de la República Dominicana. La amenaza encubierta que de no incorporarse al TLC, acaecería el aislamiento y con ello el país invernaría indefinidamente.
Lo cierto que hasta ahora la experiencia de la implementación del TLC RD-CAFTA ha sido frustrante. El empresario ha tomado el camino más corto, la línea recta entre dos puntos, la alternativa de la importación, ignorando la incursión a los nuevos mercados de consumo, la exportación y el incremento sostenido del empleo, aferrándose con celo al mercado interno. Los pocos productores que quedan son de corte localistas, no resisten en lo más mínimo la competencia externa, y la gran mayoría de empresarios, otrora fabricantes, se han convertido en almacenistas, mayoristas importadores, parte de los canales de distribución de las empresas americanas, donde se ubican los bienes de mayor valor agregado.
Finalizo estas disquisiciones indicando que el mercado del TLC RD-CAFTA es una invitación a crecer, a generar divisas, a ampliar la escala comercial. Quienes no lo vean así, quienes se aferren al mercado de consumo local con subterfugios, están condenados a la indigencia empresarial.

#177 NINGUNA ECONOMÍA ES IDÉNTICA A OTRA

Se ningunea la identidad de la República Dominicana hasta el paroxismo. La salida no es el chovinismo, sino la conciencia plena de nuestras competencias. Podemos acometer disquisiciones de experiencias foráneas, pero no pasan de ser espacios de reflexión, ejercicios de familiarización de aspectos genéricos de toda economía. A partir de esta salvedad afirmamos que la República Dominicana ostenta identidad propia. No me refiero a los aspectos folklóricos, harto conocidos y discutidos hasta la saciedad. Apuntamos a los recursos económicos con que cuenta el país, en muchos casos de enormes potencialidades escasamente desarrollados.
Hay el principio en Marketing que afirma de manera inequívoca que los criterios de producción los determina el mercado. Craso error. La producción es la reacción directa a las posibilidades económicas con que cuenta la isla, guste o no nos guste. El sentido comercial lo fija la producción; lo que resta es localizar el mercado y las “formas” –presentaciones- con mayores oportunidades de penetración. En tal sentido, hay que ser amplios y creativos con los mercados y sus gustos.
Nos falta a gritos descubrir nuestra identidad económica, ese es el punto de partida para interactuar con el resto del mundo. El ejemplo ostensible más ilustrativo corresponde al gran acierto comercial de Japón en el mercado americano. USA se queja de la desproporción de la balanza comercial con Japón. Las exportaciones niponas en tierra yanqui son mucho mayores. Los japoneses afirman que los americanos no saben comercializar en sus mercados. Cosas de identidad económica que no han podido captar claramente los hijo del Tío Sam.

#176 EL DRAMA DEL EMPLEO

Que conlleva por supuesto el desempleo. En República Dominicana ronda el 40%. ¿Qué están haciendo los empresarios para enfrentar este drama? Poca cosa. Es lamentable decirlo, sino observemos el empantanamiento de la reciente alza salarial –del alza de salario mínimo que se lo “engulló” el reajuste tarifario del consumo de energía eléctrica-. Recurso humano de base que en países pobres cursa el fino hilo, frontera entre la subsistencia y la esperanza de vivir del desgraciado desempleado, drama de proporciones inimaginables. Mientras que el gobierno se esfuerza, acción mediática a todas luces, por convencer a la población que ha habido incremento del empleo en un escenario económico adverso, sin duda.
El empleo, es válido decirlo en voz alta, es el eje –columna en que sustenta la actividad económica-. Brasil y USA han reactivado sus economías. ¿Es cierto? Sólo bastaría revisar la situación del empleo. Saber si es inequívoco o todo lo contrario, nos llevaría a revisar la situación de los inventarios. Cómo estará la empresa dominicana con los inventarios. Vaya usted a saber, se maneja como información confidencial.
Es más creíble el índice del movimiento de inventario que el indicador del PNB. A pesar de la parquedad del empresario isleño, hay demostraciones sintomáticas. El caso más obvio es el de la situación promocional. En la generalidad de los casos la sicología promocional de inserción prevaleciente obedece a una merma de los negocios. Se asocia la argumentación, que en si misma no tiene ningún valor agregado en las mercancías, con el consumo, el acto de compra. Eso de “darle mente” a la gente a punta de “muela” tiene sus limitaciones obvias. A la larga es un gasto de efectos discretos, de estrecho alcance.
El desempleo dominicano no es el reflejo de la falta de preparación. Tampoco del exceso de mano de obra, que quizá oscile en el gradiente del 1% al 5%, en un momento determinado. En muchos casos obedece a distorsiones económicas que han derivado en vicios laborales, exceso del empresario por absorber ganancias, o en su defecto la infravaloración salarial.

#175 ¡OH! INSULARIDAD

Estamos en el medio del mar, ¿solos? Precisión genérica, aún así apropiada para la denotación de excepción de la República Dominicana. Lo cierto es que contamos con una de las ventajas competitivas -sui géneris, sí- de atracción para alguna potencia comercial.
El principal trasiego de mercancías en el mundo se realiza por vía marítima. De ahí que los cuarenta y ocho mil kilómetros cuadrados insular deriva en excelente trampolín, un factor difusor ideal de bienes y servicios.
Al ponderarla resulta que no requeriríamos del mercado local para proyectar un PNB fuerte, estable. Únicamente necesitamos “exportar” nuestra ventaja competitiva. Sí, así es. Se trata de comercializar en el resto del mundo la condición insular que nos regaló Dios, y de ñapa el pleno empleo dominicano –que no es mucho en términos de volumen-, dispuesto a incorporarse a la estructura productiva más variada y creativa.
Recientemente el presidente Fernández recibió la propuesta de la construcción –ojo, inversión- de una refinería de capital libio. Esto no hubiera ocurrido nunca, sino estuviera de por medio el potencial real de la insularidad comercial de la República Dominicana.
Parece muy obvia la visión perspicaz del grupo inversionista africano – caso de la nación Líbica- que conoce a fondo el fenómeno comercial de la exportación como la conformación de un capital de conjunto.
Ahora es el negocio energético –el petróleo y derivados- la que privilegia la isla. No hay límites comerciales para las ventajas geo-exportables.

#174 LAS REMESAS, EXPORTACIÓN DE SENTIMIENTOS

La etnia dominicana está cargada de melancolía, tristeza profunda del terruño, irradiada por el olvido de los seudo-estadistas del patio local.
La industria de la yola se ubica principalmente en el sector rural, en “donde aún la patria duele”. Penalizada como la que más, en primera instancia sufre medidas de represión, para después atosigarla con la faja impositiva, comprimiéndola hasta alcanzar la estética de la economía formal.
El que baje o suba la remesa es simple estadística. Las posibilidades de envío de divisas de la diáspora parten del sentimiento que despierta la nación. La medición real se ubica en la situación del sentimiento del dominicano ausente.
El estado de ánimo en cuestión, ¿varía con el cambio de situación geográfica de origen? Parece que sí, sino fíjense. La remesa per-cápita de la isla es de 288 dólares, a diferencia de naciones tan grande como Brasil que ostenta el segundo lugar en Latinoamérica de envío de divisas, con un per-cápita de 39 dólares, apenas expone la séptima parte del potencial real de la República Dominicana.
No disponemos de regulación del trasiego de empleo, mucho menos de políticas económicas en ese renglón, no como hasta ahora, repleto de filtros y privilegios, un comercio de intermediación informal entrampado en la maraña interesada de los politicuchos de baja estofa.
Hay formas, no me cabe la menor duda, pautas previsibles al libre paso de la yola, símbolo elocuente de la producción de divisas por los dominicanos sin ostentación, sin esos cacareados doctorados, fuga de cerebros, no, simple y únicamente fuerza primaria de trabajo que demanda urgente las naciones desarrolladas.

#173 MODELOS DE EXPORTACIÓN

Los hay de forma directa, la más conocida, se utiliza con productos primarios, bienes agropecuarios, esa es la experiencia común. Aún así, no es el único modelo de exportación viable; los hay, y raya en la creatividad propia del empresario.
Punto importante en el escenario comercial de exportación, corresponde al pleno conocimiento de la estructura del mercado donde se dirigen los bienes exportables. Este conocimiento –hago la salvedad- no es de carácter virtual sino físico; no es de carácter estadístico, es un conocimiento vivencial, el encuentro real entre el empresario-productor y el consumidor y su contexto, sumirse en el ambiente e idiosincrasia del consumidor de bienes importados. Esto no es, lógicamente, nada nuevo; ni piensen que estamos descubriendo la curvatura del huevo o la dureza de la piedra. Empero, es válido apuntalarlo, en medio de la andanada de información global en que vivimos sometidos a través de la web.
Al evaluar la ubicación geográfica, la República Dominicana tiene ventajas con respecto al resto de países. La capacidad –si se quiere ser más técnicos- el margen de movimiento hacia otros puntos del globo terráqueo, la ostensible ventaja de la insularidad.
En tal sentido –me refiero a la exportación directa- el rango de bienes de consumo es enorme. Permite ciertos niveles de inserción de valor agregado de carácter manufacturado, sin llegar a la absorción de tecnologías avanzadas.
No debemos perder de vista el norte de la exportación, la necesidad de divisas que requiere la economía dominicana, como todo país civilizado del mundo.
De momento se podría estar evaluando la sustitución –vía la exportación- de unos doce mil millones de dólares, equivalentes a la suma de la deuda externa, remesas, y bonos soberanos emitidos a la fecha.

#172 ¿QUÉ ES EXPORTAR?

La acción de exportar no tiene que ver con cursos de exportación. La exportación se vincula directamente con los mercados, con la búsqueda sistemática de consumidores fuera de nuestra extensión geográfica. A partir de ahí se evalúan las posibilidades de producción y las estrategias más convenientes para llevarlas a cabo. La objeción más relevante para exportar no es la tecnología, no señor, eso lo saben hasta la saciedad los países exportadores. El modelo es sencillo, aún así requiere del enfoque, de paradigmas distintos, y sobre todo el despliegue del esfuerzo colectivo de los actores económicos del modelo en cuestión. Los ejemplos abundan, los mejores y aleccionadores están en naciones de diverso tamaño, algunos como Taiwán por ejemplo, no disponen de riqueza natural, pero sí del activo más importante, la gente.
Los dominicanos podemos ser en el mediano plazo una nación de inestimable desarrollo exportador. Tanto los mercados como el potencial existen, no así la disposición, ese es el mayor reto al cual hay que avocarse a superar.
Exportar no tiene que ver con acuerdos como los TLC. El acuerdo de libre comercio en si mismo no influye en el desarrollo de la exportación. Ahí están los ejemplos.
Hace algún tiempo hemos venido sosteniendo que no contamos con el perfil de empresario para el desarrollo de un modelo económico exportador. Salvo raras excepciones, nuestros empresarios son esencialmente importadores, y los que no lo son, no les interesa fabricar para mercados externos, convencidos que el mercado local es más que suficiente para sus pretensiones comerciales. Lo que desconocen esos empresarios es que la exportación es mucho más que la mera decisión de vender, involucra otros aspectos de un significado enorme para el devenir del pueblo dominicano. Por ejemplo la calidad de vida, otro, el desarrollo del campo, este, la infraestructura urbana fruto de un contexto económico distinto, insuflado de mayores recursos financieros, sobre todo en divisas, de una mayor cantidad de gente consumiendo, en suma, de una economía más grande en el mismo tamaño de la isla.

#171 ZONAS FRANCAS, ¿EMPRESAS DE EXPORTACIÓN?

Las empresas de zonas francas que operan en República Dominicana no corresponden al modelo de exportación al que aspira una nación si pretende salir del subdesarrollo. Ese tipo de empresa es coyuntural en esencia, margina el empleo, no sólo con salarios de miseria, es un medio de explotación laboral inspirado en beneficios personales, lejos de los beneficios reales del país. Opera en un régimen de excepción, no está integrada a la economía sino de manera sesgada.
¿Dónde están las divisas que derivan de sus operaciones comerciales con el exterior? Sencillamente no ingresan a la economía, porque el modelo está diseñado de manera perversa, en perjuicio de la nación dominicana. Entonces, ¿en qué contribuyen a las necesidades financieras del país? En nada. Si fueran empresas de exportación, no estuviéramos emitiendo bonos soberanos porque la economía auto gestionaría las divisas necesarias para cubrir sus compromisos con el exterior.
¿El beneficio, incremento del empleo? Empleo espurio, ese es el tipo de empleo que ofertan las empresas de zonas francas que operan en el país. Si fueran verdaderas empresas de exportación, integradas a la economía, habría expansión del mercado, y por ende una mayor base empresarial para la cobertura del pleno empleo dominicano, además del incremento significativo de la calidad de vida del trabajador nativo. Eso no está ocurriendo ni en sueños porque ese modelo de zonas francas, no es un modelo de exportación, sino de privilegios para un grupo comercial que busca beneficios a corto plazo. En caso contrario, como ha venido ocurriendo, se retiran del país, se ubican en otra nación subdesarrollada para continuar con el régimen de explotación en que operan para desgracia de estos pueblos de Dios.

#170 ELECTRICIDAD IMPREDECIBLE

El sistema eléctrico en la República Dominicana no es confiable. Sin ostentar la categoría de materia prima, resulta que como insumo sus costos son prohibitivos, reduce ostensiblemente la posibilidad de desarrollar una estructura productiva para mercados externos, no sólo por los elevados costos que representa en la composición de los bienes a producir, sino la imposibilidad de sostener un suministro continuo de mercancías, requisito esencial si optamos por expandir los mercados.
El suministro eléctrico está politizado. La carga eléctrica dominicana está arropada por los vaivenes de la politiquería de patio, derivando en instituciones cargadas de un dispendio irresponsable, sin ningún sentido de futuro.
El problema eléctrico de algo simple se ha tornado complejo por la cantidad de intereses que se buscan conciliar. El resultado es que no hay a la vista ningún plan viable, salvo los negocios envueltos que la postre nos lleva a ostentar la energía más cara de la región, y una de las más gravosas del planeta.
La situación energética dominicana representa el estado de subdesarrollo en que estamos sumergidos, el cual sino le damos respuesta en un lapso de tiempo prudente, se sumará la pérdida de otros componentes económicos estratégicos para el desarrollo al que todos aspiramos.
Sin energía eléctrica no hay crecimiento económico. Seguiremos en el vicioso marasmo en el que está envuelta la actividad económica, con los consabidos planteamientos a la salida de la crisis energética que nunca llegan, que reiteran la esperanza, dentro del cual se esconde el interés demagógico de captar votos para la elección de los “sin futuro”.

#169 ¿REPÚBLICA DOMINICANA PUEDE HACERLO?

Si hay una nación que merece estudio aparte, un análisis concienzudo, esa es la China –República Popular china-, pues esta enorme nación está obteniendo niveles de crecimiento económico sin precedentes en medio de la peor crisis económica que ha vivido la humanidad, que se recuerde.
Para crecer hay que consumir, pero no sólo eso, también disponer de precios accesibles y estables. Además, contar con un sector empresarial comprometido, responsable de su rol, e integrado a las políticas económicas que adopte el Estado.
El empleo es el factor sensible del crecimiento. China con un mil trescientos millones de habitantes, apenas cuenta con diez por ciento de desempleo. ¿República Dominicana puede hacerlo? Si nos sinceramos e integramos, si adoptamos la planificación estratégica conveniente para multiplicar de manera creciente los mercados externos, no hay duda que aparecerá el crecimiento real, no aquel crecimiento estadístico y monetario a que nos tiene acostumbrado las autoridades económicas y financieras de turno.
La economía china tiene una clase social pobre muy amplia, más la combinan con oportunidades de empleo insuflados por los mercados comerciales externos, además de un serio esfuerzo para llevar a cabo programas de educación, la tasa de alfabetismo es 85%.
Con un pleno empleo de mil millones de chinos, es más que imposible crecer a costa del mercado interno. El PEA en cuestión equivale al 76 % de la población china, muy elevado comparado con el 47% de República Dominicana, volumen de empleo potencial, mucho más factible de manejar siempre y cuando tomemos en cuenta los mercados externos, soporte del crecimiento económico real.

#168 MERCADO DE DEUDAS

Es un artificio monetario, una burbuja financiera, simples transacciones de documentos comerciales sin más sustento que papeles y el nivel de confianza del momento que inspira el emisor, el estado dominicano.
Mientras más tiempo obvie el emisor el efecto multiplicador de las acreencias derivadas, la burbuja seguirá creciendo, tensando la economía, provocando rigideces en toda la estructura económica, sin otra salida que seguir emitiendo derivados financieros, a ver hasta donde aguanta la expansión de la burbuja en cuestión.
Mientras más crece la burbuja financiera más aumenta su volatilidad rediciendo el nivel de confianza de los documentos comerciales que la sustentan.
El riesgo de que explote la burbuja se debe sobre todo a que el Banco Central no controla la actividad productiva de la economía dominicana, único recurso que le da la propiedad de dureza o blandura al velamen de la burbuja en referencia. De ahí la importancia del destino de los recursos captados a través de la emisión de los derivados financieros.
La gravedad del problema ocurre cuando las emisiones que circulan en el mercado de deudas se destinan recurrentemente al reciclaje de deudas viejas, de forma semejante al esquema financiero Ponzi (ver columna #17 de Economía & Educación: http://www.jorgelsegura-bdc.blogspot.com/
), burbuja que se expande con captación de recursos de terceros, recursos que a la vez se utilizan para cubrir los intereses que devengan los depositantes del esquema financiero en cuestión.
La economía dominicana es endeble. La debilidad deviene del carácter dependiente, no produce bienes de valor agregado diferenciador que posibilite la captación de divisas, ingresos que fortalecería significativamente la economía, a la vez que ampliaría la capacidad del empleo y por ende el sano crecimiento del PIB. Eso no está ocurriendo. Lamentablemente disponemos de un sector empresarial que regatea el aumento de la capacidad de consumo de la población, insensible al desarrollo económico, quejosos, cuando son ellos quienes contribuyen de forma inducida a esta situación.
Las perspectivas del mercado secundario dominicano, ese mercado de deudas, no tiene al momento ningún futuro cierto.

#167 SALDO INSOLUTO

La banca dominicana está preñada de fantasía crediticia, es el caso del saldo insoluto. Se atribuye a lo pendiente, equivale a la materia prima aún no procesada, acepción cruda de algo que podría ser, no tiene obviamente categoría de producto, no está socializada, el precio está por tanto ausente, ubicada en los almacenes de la institución crediticia. Apenas la contabilidad de tal mensura la toma en cuenta el prestamista, la ingenuidad del público está constantemente presente. Es acto de justicia económica tomar en cuenta el agiotismo financiero, figura aquella literalmente contradictoria, en estricto sentido imaginativo, terreno donde se valida cual si fuera real.
El saldo insoluto desde el punto de vista contable se inspira en la recuperación de fondos invertidos – en sentido estricto el préstamo es inversión -, no así en el plano económico que involucra la idea de la desvalorización. De ahí que saldo insoluto y amortización van de la mano, como dos conceptos paralelos y equidistantes en el tiempo.
El dinero tiene sus misterios, quien diga que no, olvida los cálculos perversos de mentes insufladas del hedor de la “banca negra”. Los banqueros lo conocen muy bien y lo utilizan con sentido de usura, con la fruición del avaro, del que se regocija contando dinero. Lo saca, cuenta, lo vuelve a guardar, esos colchones abovedados lo traicionan por el olor peculiar del papel moneda, la cantidad indeterminada de manos por los que pasa.
El saldo insoluto incorrectamente es la base del cálculo del interés activo, el excedente que libera la ansiedad financiera, la excita o la frustra. Esa base financiera está preñada de valores morales que en ocasiones derivan en actos delincuenciales. El saldo insoluto es opuesto al cálculo a término del total del crédito, al interés revolvente, a la capitalización de los intereses, todos instrumentos de especulación financiera
.

#166 EL GASTO NO ES EL PECADO

Queremos recordar a la ortodoxia moralista de la isla que el gasto no trasgrede principio económico de importancia para la economía. Contrario a lo que se pueda decir, el gasto es el sustento del crecimiento. El “librito” manda a reactivar la economía, sacudirla del marasmo financiero en que se encuentra, apelando al gasto.
El gasto tiene dos vertientes: el consumo y la inversión. Si existen otras, son el resultado de estas variantes. Las economías atrasadas –obviamos la carga peyorativa del término- requieren de urgencia del rol de mercado, ahora como nunca, lo más definido posible. Un agente económico integrado a la economía a través del gasto, por ende fortaleciendo el alicaído sector productivo dominicano.
¿Ahorro? ¿Para qué? Con los créditos desacreditados, los flujos financieros derivados del empleo engrosarían el sueño de los muertos, convertirían el salario en una moneda de acecho, en manos inescrupulosas cuya deidad pura y simple es la ganancia.
La sombrilla del gasto del cual nadie quiere prescindir, en cambio, todos quisieran verlos aumentados; ese gasto impulsa el empleo. Recordemos el más de 30% de desempleo actual con visos a que siga aumentando, además de menos del 3% del incremento del PIB –mediciones recientes-, que pone en serios aprietos al empresariado local, prestos a hacer lo que sea para reducir el volumen de mercancías de sus almacenes.
El aumento del gasto es conforme a la moral y las buenas costumbres de la ciencia de la escasez, es decir dentro de la ética económica. ¿Qué no la hay? Existe desde que se definió el homo economicus hace algunos cientos de años.
Evocando la frase atemporal, “ser o no ser”, de la obra cumbre de Shakespeare, Hamlet; ¿qué debe optar más dignamente el alma noble?: “inflación o recesión”.

#165 RELIGIÓN EN LA ECONOMÍA

Es incuestionable el poder que ejercen los grupos religiosos en sociedades como la República Dominicana. Si tienen poder, su incidencia en el devenir económico es un hecho tangible; tácito, la evidencia no es siempre su modus operandis. A cuenta de Dios, grupos humanos interesados cargan el pesado fardo de la manipulación, configurando una economía débil y caprichosa.
El sentimiento del mercado de consumo está impregnado del trasnochado trascendentalismo kantiano. Los bienes de consumo impulsan la cultura de la indulgencia, quién no más que la iglesia para liberarnos del remordimiento de conciencia.
El poder es la manzana de la discordia entre la iglesia católica y las iglesias protestantes. Ambas comunidades cristianas se abrogan el derecho del libre albedrio de millones de dominicanos. Están dispuestas a negociar pero sin ceder las prerrogativas que impulsa la vida libidinosa, las miserias humanas que a borbotones emanan de algunos sectores de la sociedad dominicana.
El escenario económico es muy atractivo para la religión. Desde hace algún tiempo las comunidades cristianas han variado la pauta de la pobreza por la opulencia. La pobreza es sinónimo de pecado; los pobres son mal vistos en el cristianismo. Se aspira al neo cristianismo solvente, fuerte, no hay otra razón sino la iglesia granítica a los vientos huracanados de corrientes en defecto por pensar diferente.
La situación económica de crisis es una prueba para las cúpulas cristianas. Se insiste obcecadamente en el espíritu de sacrificio, en los designios divinos, y en el sentido de redención que resultan de los castigos, situaciones indeseables con las cuales hay que convivir.
La economía necesita de urgencia la liberación de ataduras que dinamicen las fuerzas del mercado, con formas de pensar orientadas a los resultados, fuera del alcance de la antípoda “bueno-malo”, manipulación maniquea que perturba, que distrae los agentes económicos de la isla.

#164 ECONOMÍA POLITIZADA

La taxonomía de la comunicación acota en los mensajes comerciales el cliché de "promoción" para diferenciarlos al de "propaganda"; aquellos promueven bienes y servicios y estos, ideas y creencias, tanto en la religión como en la política.
Al margen de las religiones, en la política es donde más se cultiva la actitud de la fe, coyuntura en que se encuentra la República Dominicana.
La población está mecida al ritmo de las promesas, que en definitiva nunca se cristalizan, a pesar de la fe que prodiga la población. De esa manera se logran los mejores indicadores económicos en países pobres como el nuestro, obviando como es lógico el trabajo, factor único, no hay otro, con que se construye una economía.
Pues comenzó temprano a mostrar el refajo el gobierno de Leonel, ante los ojos escandalizados de sectores económicos que pululan, que cobran existencia en los rescoldos de la política dominicana. Ahora resulta que en la actual gestión todo andaba mal, que el gobierno de Miguelito será la panacea de todo el rompecabezas de la economía. Sólo aspiramos a que llegue a tiempo la sensatez, que el velo de la demagogia se deslice rápidamente, que descubra sin ambages la realidad económica en estos cuarenta y ocho mil kilómetros cuadrados de tierra caribeña.
Con el candor más puro que pueda existir en un agregado humano, esta vez sí, si serán satisfechas todas nuestras necesidades personales: comida en abundancia, cero apagones, precios por los suelos, empleo para todos inclusive para el que no quiera trabajar, viviendas a bajo costo, préstamos para el que lo desee, desarrollo del campo y la industria, en definitiva la población boyante. Frente a este sueño económico debemos recordar la triste realidad, que somos un país pobre del Caribe, en convivencia con el más pobre del mundo, Haití. Que el dominicano cuando engrosa la diáspora, es el mejor trabajador del mundo, pero que en su país abandona irracionalmente todas las oportunidades –casos de la agricultura y la construcción- a la urgida mano de obra haitiana. Que se busca denodadamente la vida fácil, la yipeta, la opulencia. Con este panorama reinante, las condiciones para politizar están dadas. Réquiem a los incautos de turno.

#163 ¿CRÉDITO MAL PARADO?

Esa es la realidad del crédito en la República Dominicana: el crédito está mal parado. La gente está renuente a utilizar el crédito, así de sencillo, sino revisen las estadísticas que abundan en los medios. Lo que sería el soporte más estratégico para el desarrollo de las inversiones locales, se torna insoportable. ¿Por qué? ¿Será el pesimismo, fruto del momento, sin justificación aparente? Resulta que el crédito nativo está estructurado como generador de beneficios para la entidad emisora, el banco. Nunca pierde, todo lo contrario, inclusive se ha descubierto que la morosidad es un negocio de increíbles proporciones, auxiliado ahora con la innovación de los call center, además de los centros de referencias de crédito, los no bien recordados “sicla”.
Las reglas no están claras en muchas ocasiones, cuando un solicitante opta por la formalización de una solicitud de préstamo. En general resultan cambiantes, a favor de la entidad crediticia. A lo que nos queremos referir es que el crédito local carece incuestionablemente de equilibrio, quebrándose siempre a favor de la entidad prestamista. Abogamos por un crédito más humano y por ende más funcional, al servicio del desarrollo de la economía del país.
El Banco Central ha reducido el interés activo con la intención de dinamizar al alicaído sector empresarial, pero eso no basta. El resultado aún se está esperando. Pensamos que el principal preocupado por este triste resultado es el sector bancario, ¿es así?
El empresario luce medroso frente al incontrolable riesgo, al ver sus esfuerzos absorbidos alegremente por un mágico algoritmo financiero, inserto en el sistema computacional que al mínimo traspiés del prestatario, aplica automáticamente los indeseables recargos por mora que se capitalizan, viendo el empresarios, con los ojos llorosos, como su deuda crece exponencialmente, sin que nadie, absolutamente nadie lo proteja.
Hay la necesidad urgente del cambio en la política económica en cuanto al manejo de los ahorros de los agentes económicos, poniéndolos indefectiblemente al servicio del desarrollo del país.

#162 LA NUEVA MONEDA PATRÓN: EL TIEMPO

La economía, como todo, varía con el tiempo, que a su vez redimensiona las decisiones a tomar, y como es lógico, nos marca pautas en las prioridades del momento. Como por arte de magia el Estado dominicano es poseedor de Ede-Este, una operación que al decir del presidente Fernández, no fue un acto de compra, es decir, no costó un solo peso. Cuál fue, quisiéramos saberlo, esa ingeniería financiera que nos convirtió de pronto, sin ceder a ningún precio, en propietarios de una distribuidora eléctrica. Pienso que sí desembolsamos recursos, otro tipo de moneda, aquella que transcurre en su propio espacio, deprecia activos y convierten los valores en deudas.
Requerimos de cincuenta años, como lapso de referencia, para superar la crisis financiera que arropa el planeta. Habíamos afirmado en otra columna que el sistema financiero internacional, llámense bancos, habían caído en un vacío existencial, requerían rentar urgentemente la disponibilidad de fondos a falta de los derivados hipotecarios que a la postre resultaron insolventes, con la complicidad de los actores financieros, me refiero a intermediarios y bolsas de valores. Resulta que la República Dominicana dispone de acceso al crédito en medio de la crisis financiera global. Es obvio lo que está ocurriendo, pues las naciones en vías de desarrollo han resultado ser en estos momentos, más rentables que la inversión en documentos comerciales. Observamos con aprensión que los reflujos financieros internacionales responden a un giro en la estrategia de colocación de créditos, a favor de quienes siempre están necesitados de dinero, esto es, los países pobres. El inconveniente que se les presenta es la garantía del retorno del capital más el cobro de la onerosa rentabilidad de la deuda externa, si no cuentan con el auxilio del Fondo Monetario Internacional.

#161 LA RIQUEZA ESTÁ RELEGADA

Nos referimos al gasto y su principal soporte, el salario. Ningún inversionista se atreve a colocar sus capitales en cualquier país del mundo sino está bien definida la estructura del gasto, que en definitiva sustenta los diversos mercados que operan en la economía. En la República Dominicana el gasto bordea los ochenta mil millones de dólares, resulta obviamente un pastel atractivo. Empero, observamos objeciones de fondo cuando el empresario pondera los aumentos salariales. Se tiene temor a la redistribución del ingreso, por eso hay una actitud miserable en el empresario cuando del aumento salarial se trata. Da la impresión que el incremento del salario es una dadiva, un favor indeseado, lo toma a regañadientes, en definitiva obstaculiza innecesariamente el desarrollo de los mercados que coexisten en la media isla. ¿El 12% de aumento salarial? Se lo engulle la inflación actual, retorna al mismo empresario sin contribuir en lo absoluto al desarrollo de la riqueza del país. Como secuela de la falta de visión en el rol del gasto, resulta la merma en la calidad de los servicios, el escaso desarrollo del recurso humano que opera en el sector empresarial.
El gasto en la economía tiene varias funciones, particularmente contribuye al sostén del gobierno. De esto se sienten orgullosos los empresarios porque entienden que son actores de importancia, a pesar de la reticencia manifiesta en la promoción de la riqueza del país.
Es válido observar que la población dominicana no tiene reparos al momento de consumir. Lleva en su idiosincrasia la proclividad al consumo, incluso, más allá de sus posibilidades, el efecto de demostración, el estar bien a toda costa y en cualquier estrato social.

#160 ¿CRECIMIENTO SIGNIFICA IMPORTACIÓN?

Para los países como la República Dominicana “crecimiento significa importación”. Esa es la triste realidad por la cual abogan los empresarios y los gobiernos de turno, acomodando los ingresos fiscales a este modelo perverso, no sólo para nuestra economía sino para la población.
La alternativa de la exportación no gusta. Lejos de redituar en las arcas oficiales, requiere de inversión. “Pero es más fácil importar, y todos contentos, los consumidores, el gobierno y los empresarios”, además de los países exportadores que son los grandes victoriosos de esta mentalidad atrasada. Es que importar no tiene riesgo, es mínimo el capital para operar: un buen almacén, algo de dólares y ya.
Qué les interesa a los políticos una estructura productiva que además de generar bienes de consumo, produzca divisas. Se podría afirmar que la idea de la exportación es “bonita”, pero el problema es que hay que esperar mucho tiempo para ver los resultados. Es verdad, pero ¿es una desventaja los proyectos de mediano y largo plazo? La cultura política predominante no compagina con proyectos concebidos a más de un año. El inmediatismo nos corroe, el cambio de status social de la noche a la mañana nos quita el sueño.
Mientras tanto las naciones de economías estructuradas hacia afuera, sean pequeñas o grandes, están controlando el mundo, tienen libertad de acción, el nivel de vida de su población es estable y creciente, y los esquemas de seguridad social son hechos evidentes e incuestionables.
¿República Dominicana puede ser algún día un país predominantemente exportador? Sin duda, no sólo de bienes primarios – a esos no nos referimos-, sino de bienes de diverso valor agregado, sean manufacturados o industrializados.

#159 EL CRÉDITO ES CONFIANZA

En esto no cabe ninguna política financiera. Una reducción dramática del costo del dinero en la República Dominicana ha creado la expectativa empresarial hacia el aumento del consumo. Empero no resulta necesariamente así al momento de considerar el factor olvidado, el componente sicológico, variable subestimada en extremo en la praxis económica. Pues este factor estrictamente humano da al traste con cualquier política enfocada a la reactivación de la sinuosa oferta, a menos que se considere en la dimensión apropiada. ¿Qué insinuamos? Que no basta con las bien intencionadas políticas financieras, también son necesarias las condiciones que estimulen la credibilidad en el mercado, la coherencia entre la comunicación y la ocurrencia de eventos, además del necesario equilibrio en el nivel medio de la sociedad, particularmente en el aspecto del gasto, desordenado en todos los niveles de la sociedad dominicana.
Los actores económicos deben sincerarse en la interacción social que acostumbran a diario. Esto, entendemos, sería a todas luces un buen inicio para el clima de confianza requerido. Digamos que la política financiera que emana del banco central y filtra por osmosis a la banca comercial requiere del contexto humano, de esto, cosa insólita, no se hace absolutamente nada. En este estado de cosas, la aleatoriedad de las políticas financieras es la característica predominante. Ponderado con objetividad, el margen de error se sitúa en quienes lo aplican: sólo son economistas.
A falta de políticas psico-economicas podemos inferir que la banca personal podría pasar por un descontrol inusual, contrastando con las expectativas de crecimiento justificadas en las estadísticas de los últimos años.

#158 LOS PRECIOS DESBOCADOS SE IMPONEN

No hay duda, si se tumban los precios la reacción del mercado es inmediata, provocaría una convocatoria sin precedentes en los establecimientos comerciales, mucho más ahora que la población, el mercado, pasa por una crisis exponencial, esa crisis invisible que se sitúa en el cerebro, algunos la identifican como stress, lo cierto que se ha reducido en impotencia y frustración. Lo había estudiado Keynes con el denominativo de “expectativas”, que opera insólitamente bien en las economías.
La cultura predominante en el empresario dominicano se basa en la ganancia a partir del sobreprecio. Las promociones –los baratillos- no son más que un señuelo para atraer al consumidor, en la mayoría de los casos con mercancías vencidas. Lamentablemente no se cree en el potencial de la circulación –la aceleración de la reposición- como generación de riquezas. Prefiere esperar a que el consumidor se convenza, que acepte cansado la imposición de esos precios desbocados, insensibles a la acción del freno de la crisis, corriendo precipitadamente sin dirección aparente.
Urge un cambio en la situación comercial del mercado de consumo local, en beneficio de la gente primero, el empresario después y por último las arcas del gobierno, venida a menos. Si se asocia este trípode podría desencadenar eventos trascendentales. Se recordará el muy difundido despegue de las economías asiáticas en la década del sesenta, y la vertiginosa evolución del comercio en España de aquella época redimensionando la economía ibérica, sumida en esos momentos en el atraso.
La economía dominicana requiere de roles complementarios de esa tríada en pos de la reducción dramática de los precios.

#157 LA PREOCUPACIÓN DE LOS EMPRESARIOS

El mercado de consumo guarda aquí mayor congruencia que la oferta, esa oferta arropada por el grupo de empresarios de diversa índole que opera el comercio dominicano. He escuchado más de una vez que la incursión de la oferta foránea manifiesta un éxito tremendo en Santo Domingo…, hasta que sufre el contagio. Lo curioso –esa curiosidad intrigante- es saber cómo piensa el empresario local cuando manipula medalaganariamente el precio de los artículos de consumo, qué piensa de la gente cuando se reviste de consumidor. Hay varios supuestos. El que estoy por creer es aquel en que el consumidor existe para que lo engañen, pero que a la postre el engañado es el empresario. Ahí está la feria del libro que debería ser una fiesta de promoción, donde con seguridad cada visitante se llevaría más de una obra. Sin embargo, la preocupación que los empresarios aducen es que las ventas han caído en sesenta pesos de cada cien que vendieron en la feria pasada, rescatando apenas cuarenta pesos. ¿Qué ocurrió ahí? Lo cierto es que la feria viene operando como tal, sino fuera así no habría la masificación de público que se ha venido registrando. La gente –el mercado- acude sin menosprecio a la feria del libro, si se quiere ser más preciso, visita el evento estacional de mayor trascendencia cultural del país, integrándose entusiasta a la actividad ferial hasta que se topa con los precios, a todas luces desproporcionados, fuera de feria.
La feria es un instrumento colectivo de carácter promocional cuyo efecto en ventas, si se ha actuado correctamente, se logra en la venta de rutina. Lo que busca el feriante –expositor- a través de la mercancía que lleva al evento es la colocación en todos los que ferian sin excepción, independientemente del costo que a la postre se convierte en gastos de promoción.

#156 ECONOMÍA ENDEBLE

¿Qué calidad tiene el empleo basado en la importación con respecto al empleo estructurado en la exportación? No resiste discusión ni análisis. La calidad de vida del empleo que deviene del aparato productivo exportador aplica el adjetivo de superbo, derivando en un PIB consistente a toda prueba.
¿Qué ocurre con el tipo de empleo en la República Dominicana? Es distorsionante. En su gran mayoría la gente trabaja en actividades que no le agregan valor a la economía. Así la economía se torna endeble. Observamos por ejemplo cómo el comercio de bienes usados, de origen importados, provoca una crisis innecesaria. La gente que opera en el comercio improductivo es mucha.
La crisis económica actual de tipo recesiva puede ser oportuna si la aprovechamos para el relanzamiento del aparato productivo dominicano. En lo inmediato cabe redimensionar el escenario del comercio local. Es un error de proporciones concebir que sólo estamos habilitados a comercializar en los cuarenta y ocho mil kilómetros cuadrados, y transar con diez millones de habitantes que ocupa dicha extensión geográfica, que se transforma, como lo hemos venido diciendo en reiteradas oportunidades, en tres millones de consumidores y siete millones de dependientes. Es urgente evaluar las necesidades de consumo de la diáspora dominicana en donde se encuentre, poco importa lo alejado que resida. En el mismo orden los requerimientos potenciales de los mercados del entorno, no sólo de Haití. Ahí tenemos el Caribe franco-anglófono y centro América, mercados que multiplicarían nuestro pleno empleo a volúmenes insospechados. Requerimos inversión y una estructura financiera orientada al crédito productivo en función de los mercados citados, esto es, una banca de divisas.

#155 SPAM EN LA ECONOMÍA DOMINICANA

El spam es información indeseable, su presencia se hizo popular en la internet, se le conoce como el “correo basura”. Siete de cada diez personas detesta el spam. Ocurre que esta forma ha incursionado en el quehacer social, así aparece el “spam económico”. Este se caracteriza por esconder una opinión interesada detrás de una opinión económica. Se ha vuelto muy popular en la República Dominicana, raya en lo subliminal. Los recibimos por la prensa escrita, radio y tv, se ha vuelto una de las tantas formas de desahogar el descontento del momento. Casi siempre aparece cargado de información estadística que se entiende con una pasmosa facilidad, a pesar de que los receptores, en este caso el público, está consciente de su falta de formación en economía académica, empero el sueño no deja de tener su encanto. El spam no sirve sino sensibiliza a un determinado segmento de la opinión pública. Como dato curioso, la vía interactiva popularizada en esta época en los medios de comunicación, es el mecanismo de control para medir el impacto del spam económico.
El que hace ejercicio del spam económico es un mercenario de la economía y puede llegar al extremo de convertirse en un hacker –experto- económico. Confeccionarlo no es tan fácil como se percibe. Detrás de todo esto -la parte que no se ve del iceberg- hay un trabajo intenso de un grupo de economistas de una solida formación académica y una práctica en los medios de comunicación. Casi siempre se manipula la realidad social a favor de intereses particulares, nunca, porque no renta, a favor de las grandes mayorías. El histrionismo que envuelve el spam en quienes los practican, equivale al hábito monacal de la búsqueda de la justicia e igualdad para todos.

#154 FASCISMO EN EL CONSUMO

A cuenta de la crisis actual de la economía, la República Dominicana se expone a adoptar políticas de mercado divorciadas de la coyuntura comercial predominante en el planeta. “Consuma lo que el país produce”; otra cita, “el producto nacional para el mercado nacional”. Ajeno a la realidad es el comercio excluyente cuando la prudencia recomienda que la mercancía nativa pase por la valoración internacional en los llamados intermercados.
Otras naciones, en este caso Venezuela opta por la estatización del tinglado productivo para enfrentar un torrencial proceso inflacionario de impredecibles consecuencias. A la revolución chavista le ha resultado infructuosa toda medida tendente a enfrentarla, alejándose peligrosamente de los principios esenciales de mercado que operan en una economía. El recurso de la estatización que busca el efecto de la regulación de la oferta no ha podido detener el crecimiento desordenado de los precios.
Sin embargo no todo es malo. Es necesario que la población y los empresarios vivan la experiencia recesiva. Es la manera de vacunarse en un medio económico adverso. Aunque parezca cruel, es la vía expedita que transita toda curva de experiencia, y la República Dominicana no es ajena a esta realidad.
A pesar de los comentarios en cuestión persiste la ansiedad en la población que deriva en miserias. La gente frente a las dificultades aspira a ser rica, darían lo que tuvieran por disponer de enormes sumas de dinero, quizá estarían dispuestas a regalar algunos años de su vida. Eso no importaría si para ello accedemos al mundo de la opulencia. No olvidemos que todo gira alrededor del mercado, sobre todo la aspiración desmedida del consumo.

#153 POLÍTICA ECONÓMICA DE MERCADO

Lo sano para la economía norteamericana al decir del presidente Obama, es recuperar la actividad exportadora ligada indisolublemente a la situación del empleo y por ende a la reactivación del PIB. Es obvio que la estructura, el diseño de los tratados de libre comercio favorecen de manera ostensible a las economías exportadoras, de hecho fueron inspiradas para el aprovechamiento de los mercados externos. Mientras tanto, qué está haciendo la República Dominicana para dar respuesta a los problemas inmediatos de la economía, esto es, el consumo, empleo y producción. El error histórico consiste en explicar el problema económico dominicano como de carácter estrictamente financiero o en su defecto, monetario. Craso error. El enfoque correcto se centra en la producción, ¿por qué? Para importar, esto es comprar, no hay que disponer de ninguna estructura económica particular, eso es genérico a cualquier economía. Para disponer de crédito internacional tampoco se requiere de requisitos relevantes. De hecho, instituciones como el BID o el Banco Mundial, ni que hablar del FMI, están predeterminadas para asistir a economías improductivas, aquellas que sólo disponen de un aparato productivo para el mercado local.
El vicio fiscalista nos arropa, sobre todo cuando sienta sus bases en el consumo. Si el consumo se deprime, luego habrá serios inconvenientes de orden político y social. El presidente Obama afirma que el mercado es el mecanismo idóneo para generar prosperidad. Se refiere a la prosperidad del productor en primer lugar, del consumidor en segundo lugar, y del Estado en tercer lugar. Este último dependerá menos de compromisos externos al recibir ingresos fiscales sustentados en el mercado y no en el consumo.

#152 LIQUIDEZ EN DIVISAS

Me refiero al dólar y al euro en un país como el nuestro que tiene su moneda propia. ¿Para qué sirve el peso? Sólo para transacciones locales, para más nada. Empero, la República Dominicana, como toda economía de esta época, tilda de ser una economía abierta, que tiene transacciones con el exterior. En otras palabras, así como tenemos agentes económicos con necesidad de disponer –liquidez- de moneda local –el peso-, así también tenemos agentes económicos que requieren de monedas en divisas para operar. El principal, el Estado dominicano, requiere de divisas permanentemente. ¿Interesa el origen de las divisas? Lo que interesa es que circulen al interior de nuestra economía. Además, el hecho mismo de disponer de éstas deriva en incremento de nuevas divisas a través del aprovechamiento de oportunidades comerciales del entorno que requieren flujos financieros en moneda fuerte.
Si una economía opera como un centro financiero en divisas puede motorizar, y por ende desarrollar un conjunto diverso de proyectos de incubación nacional para el mercado local y los mercados externos. De lo que se trata es de abrir las puertas, insertarse en otras posibilidades económicas. No sólo las coyunturas de liquidez en divisas sirven para mejorar nuestra disponibilidad y por ende la clasificación en entidades de crédito internacional. Este es un adendum en el marco del objetivo central de toda economía, esto es satisfacer las necesidades de la población. De algo estamos seguros, el nivel de reducción de liquidez en divisas, o su tácita ausencia en la economía reduce sensiblemente las oportunidades empresariales y comerciales del país, además de la situación financiera imperante.

#151 RECONVERSIÓN DE LOS PRÉSTAMOS

Confieso que gusto de leer tardío periódicos locales y los “de afuera”. Así, nada es tan interesante como los vaivenes de la política. Con respecto a la economía la manecilla da vueltas sin sentido, no encuentra el norte. La economía es el tema obligado, es obvio, en estos momentos todo gira alrededor de la situación del empleo, los precios, y la oscilación de la actividad económica. En nuestro cobijo insular cobra impacto desacostumbrado la reciente información de la reestructuración de los préstamos vigentes que administra la banca comercial. Me llama la atención que la iniciativa parta del sector oficial y no de la banca comercial cuando esa cartera de negocios está haciendo agua, sin visos de cambio en el futuro inmediato. ¿Excesiva confianza en el mercado usuario del crédito? Tuviera asidero si las condiciones actuales fueran las mismas de siempre, pero resulta que no, que estamos en crisis de "no se sabe" qué sinuosidad. Sin embargo, nos hemos habituado a que una cosa piensan los políticos, otra los economistas, y sin empacho, todo lo distinto que pudiera concebirse, los empresarios, cual sea el origen de sus negocios. Los banqueros en este caso, manifiestan una excesiva timidez para tomar decisiones, ni que hablar del trabajo de comunicación, prefieren que hablen otros asintiendo o rechazando con movimiento pendular de cabeza. Decía en columna anterior que “lo que aprisiona este sector es el fantasma de la cartera vencida de los préstamos y los depósitos… que la salida menos traumática obligaría reducir la escala de la actividad financiera, incluyendo la expectativa de los pingues beneficios”. Reconvertir la cartera de préstamos vigente será, recuérdenlo, un proceso doloroso para los usuarios del crédito.

#150 UN BUEN PRETEXTO

Para no exportar, “los costos” es el pretexto que salva la situación. Sí, los altos costos para exportar que rigen en República Dominicana. La sentencia que diluye el futuro inmenso de la isla a través del desarrollo de los mercados externos es la estructura de costos que envuelve la producción local. La pregunta surge de pronto –a boca de jarro-, nos hemos planteado, ¿qué vamos a exportar? Si no hay respuesta a esta pregunta, cómo entonces podríamos opinar sobre los costos de producir. Pero además, los precios, el volumen de ventas, el nivel de masificación o selectividad de la mercancía que produciríamos, ni que hablar de la competencia, me refiero a la situación competitiva de la mercancía a fabricar.
Sostengo hasta la saciedad que esto de los costos es “un buen pretexto” del empresario dominicano para evadir, para mostrarle la espalda a la exportación. Al momento de evaluar los tipos de costos, el más relevante es el costo de inserción en los mercados. La inversión que conlleva establecerse en un mercado externo representa un costo de mayor impacto que el costo de producir en territorio dominicano. De ese costo nadie se refiere, porque lo que se busca son privilegios financieros que abulten el beneficio, no se considera ni por asomo la conformación de un portafolio de mercancías para exportación.
Parafraseando a ese menhir de la literatura, William Faulkner, cuando afirma que “…si no es bueno de veras, se engaña diciéndose que carece de tiempo o de libertad económica”. Si no se quiere exportar, se engañan poniendo de pretexto los costos.
Aquellos que apuestan por la exportación consideran como un reto las objeciones de costos, cual sea su origen.

#149 RECESIÓN

La economía dominicana no crecerá, se estima que reducirá siete puntos. Eso es mucho pero no tanto como los tres puntos de la economía americana. La diferencia planteada resulta del tamaño y la calidad de la actividad económica.
De Estados Unidos como de España y en menor medida de otros parajes del planeta cursan remesas hacia nuestra encantadora isla. El desempleo que está ocurriendo como efecto dominó en el mundo actual es de tal magnitud que toca a todos sin distinción de nacionalidades. No hay que tener gran talento para darnos cuenta que el flujo de remesas no será la misma que años anteriores. El empleo es un pilar de la actividad económica, abre y cierra empresas, y no al revés.
La banca se ha animado a replantear sus ingresos, el principal, el que deviene del uso de los ahorros del público. Lo que aprisiona este sector es el fantasma de la cartera vencida, no sólo de los préstamos, sino de los depósitos. En este ambiente de incertidumbre se encuentran los banqueros locales. La salida es sencilla y no menos traumática: reducir la escala de la actividad financiera, pero reducirlo todo, incluyendo la expectativa de los pingues beneficios. Definitivamente la economía es otra.
Ahora contamos con un consumidor en ejercicio de sobrevivencia en la recesión. Este homo economicus no esta dispuesto, como antes, a festinar el consumo. En recesión las compras se discriminan hasta llegar a los centavos, aunque ya no existan en el país. Este es el ambiente de consumo en economía recesiva.
Se aducirá, y podrían tener razón, que el dominicano es distinto a los demás habitantes de la tierra, que seguirá consumiendo igual o más: ¡oh!, y no es el país donde circula la mayor cantidad de yeepetas por cada mil unidades de vehículos. Yo lo creo, ahora bien, por si acaso revisen periódicamente sus inventarios en almacén.
La paridad cambiaria ya no es un factor estratégico para el mantenimiento de las recaudaciones: debe variar hacia arriba. Si seguimos sosteniendo la hipótesis de la “no recesión”, el turismo se va a pique.
Cavilaciones desguazadas del match que sostiene el Gobernador y el Secretario de Hacienda: torrente de idéntico zumo.

#146 ÍNDICE DE LIBERTAD ECONÓMICA (I)

Lo interesante de este índice –Index of economic Freedom- viene a ser la relación directa entre el desenvolvimiento económico del país y el bienestar de la población. Lo elabora Heritage Foundation, un grupo de reflexión –think tank- con sede en la capital americana.
¿Cómo se visualiza la libertad económica? En la facultad que goza el ciudadano común para obrar según su inteligencia y antojo en la realización de sus actividades, resultante –en dependencia- de las políticas económicas del país que se trate. En este caso, la calidad de vida está expresada en las restricciones económicas, o en su defecto en el grado de intervención del gobierno.
El otro parámetro no menos cuestionado es la relación directa entre el comportamiento del PIB y la libertad económica. Insertamos la salvedad de que la aplicación de este criterio no puede ser genérico cuando del PIB se trate, pues hay, como lo hemos dicho en reiteradas oportunidades, diversos tipos de conformación del PIB. El caso del tipo del PIB que predomina en Latinoamérica, particularmente en República Dominicana, restringe ostensiblemente la libertad económica, pues su diseño se inspira en una política fiscalista a partir del estimulo de las importaciones, castigando inmisericordemente la actividad exportadora, que traería sin ninguna duda bienestar económico y mayor calidad de vida para todos los dominicanos. Es obvio que al restringir el desarrollo de los mercados externos de consumo da al traste con la expansión del empleo. ¿El resultado? Siendo un país pequeño de un pleno empleo que bordea los seis millones de habitantes –el resto de la población es dependiente- se mantiene una fuerza improductiva flotante –desempleo- de un treinta por ciento.

#148 BENEFICIOS DEL METRO

Conjeturar si el Metro es deficitario porque no cubre los gastos operacionales y mucho menos los costos financieros, además del gasto de inversión directa, supone la óptica más estrecha que humano sobre la tierra pudiera concebir. Afirmamos, sin repliego de alguna duda cierta, que la eficiencia económica es más favorable con Metro que sin Metro, que los empleados rinden más en su trabajo cuando no cuentan con el estrés que supone el transporte en carro público y “voladoras”, las que pululan amenazadoramente por la ciudad, pues el impacto del Metro en la economía dominicana es de tal magnitud, que compensa con creces su sostenimiento financiero, traduciéndose en mayor producción y consumo, y por ende en considerables recaudaciones fiscales como efectivo retorno de la inversión.
La retórica de la contabilidad -el enfoque de la doble partida para determinar los beneficios del Metro- no es la herramienta analítica adecuada al momento de extraer conclusiones de la realidad económica y social del país, porque no refleja el sinnúmero de beneficios que constituye el bienestar de la sociedad. Los argumentos de ahorro en costos y estimación de la inversión, o en su defecto, la comparación de los factores de rentabilidad financiera bajo la condición de ceteris paribus, han subyugado al ciudadano común, ni qué decir de la extrapolación de estos tecnicismos en argumentos políticos que no persiguen otra cosa que enroscar las preferencias partidarias en un momento determinado.
Lamentablemente aún existe en la opinión pública el sopor de verosimilitud del sofisma financiero cuando al Metro se refieren, retranca incuestionable al desarrollo económico dominicano erigida por el ejercicio politiquero de la política, colegida en perverso contraste por el célebre Platón como "el más noble de los oficios del hombre".

#147 SENTIDO DE PERSPECTIVA

De la economía dominicana algunos hechos me llaman de sobremanera la atención. Uno de ellos, las ferias de vehículos. Se insiste hasta la inobservancia en este mecanismo de desarrollo de cartera de crédito. Otro, los precios al detalle de productos de consumo habitual. Añado a esta lista el desenfado del consumo en todos los estratos de la población. En el siguiente orden incluyo al gobierno, no puede quedarse fuera de esta lista, lo señala la impronta del gasto, y el modelo económico abierto, de afuera hacia adentro, en este modelo no cabe nade que no sea privilegiar el flujo de bienes importados. La lista estaría coja si no consideramos el reciente afán de preeminencia del sector agropecuario aupado por algunos sectores interesados. El problema básico de la agropecuaria es que no aporta valor agregado, en consecuencia es muy limitativo en cuanto a generación de empleo, ni es cónsono con la dinámica actual de la economía. El listado se torna grave si añadimos la paridad cambiaria –prima del dólar- y la tasa de crecimiento de la economía, el PIB pues, dos componentes de la trama económica dominicana venida a menos que ciertamente no deja de preocupar porque ha quedado un vacío de opinión pública entre los defensores y críticos de las medidas de política económica vernácula.
Empero, si hay algo en común en este listado es la traza, la sorprendente ausencia de profundidad de los temas referidos, donde el agente económico dominicano se manifiesta enceguecido, sin sentido de perspectiva. Ahí está el caso de la venta de vehículos financiados como atractivo principal, contrario a la ola de contracción económica. Aún insistimos en vender con el tácito interés revolvente, el gran negocio del repentino aumento de la tasa de interés activa.

#145 EL MERCADO DE LOS PROCESADOS DEL PETRÓLEO

Entonces, si no malinterpreto, resulta que hay dos mercados aparentemente independientes en los asuntos energéticos. Por un lado corre alocadamente a la baja y sin fondo a la vista el mercado del “petróleo crudo”, teniendo como unidad básica el barril de petróleo. Pero por otro lado y con una sorprendente racionalidad, cual si fuera el comportamiento ideal de los mercados perfectos del escocés Adam Smith, emerge en el horizonte económico el mercado de los combustibles procesados voceando “eh, eh, cuidado que yo estoy aquí, conmigo hay que contar, independientemente del ventrudo barril, ese que le dicen ‘el crudo’, que ni crudo es”. Pero, ¿a quién se le ocurrió esta fastidiosa incongruencia? ¿Falta de tacto económico o político? Que yo sepa, el pretexto de marras, éste, el del aumento en los precios de los diversos combustibles que se comercializan en territorio dominicano, no tiene precedente, sí lo hallo muy creativo, y como tal, un novísimo argumento para justificar el deslizamiento que, lamentablemente será usado cuando los precios de los combustibles quieran estirarse más de la cuenta. Sugiero, “ojalá lo lean, tengo mis dudas”, la acción inmediata de la unidad de relaciones públicas del gobierno para detener el deterioro de imagen que pueda ocasionar en la población la genialidad de este pretexto que ha caído mal, porque no se entiende a pesar de que pudiera resultar cierto, y esto lo digo con la honestidad que hay en el fondo de mi ser. Pero no soy yo, un modesto y oscuro columnista, quien pretenda conjeturar, en la calibrada masa de consumidores de combustibles de la media isla, los ditirambos del argumentil hallazgo, la explicación discordante de que mientras “se abarata un bien, sube en consecuencia de precio”.

#144 JUGANDO A LAS EXPECTATIVAS

Los agentes económicos dominicanos lucen “dormidos” cuando de reajustes se trata, sobre todo el que tiene que ver con la reducción de precios. El prejuicio muy difundido de que “siempre hay que ganar” está acentuando innecesariamente la crisis. Se nota sin mucho esfuerzo el diferimiento inducido de las decisiones que deben tomarse al respecto, que deriva lamentablemente en expectativas frustratorias en la población. La estrategia global plantea de manera clara en invertir en la preservación del mercado de consumo, una inversión intangible en apariencia. Si insistimos en frenar la inercia del reajuste económico en el contexto actual de recesión, los desequilibrios del proceso provocarían en muy corto plazo el cierre masivo de empresas, reducción lógica de la oferta a pesar de lo cruel que pudiera parecer. Si no nos preparamos para operar por un tiempo con pérdidas en los mercados de consumo, nos expondremos a desaparecer. La cultura de maximización de la rentabilidad resulta a todas luces impracticable en el contexto económico recesivo. El prestigioso consultor Peter Drucker llegó a plantearlo hace algunas décadas, sustituyéndolo por la racionalidad de la rentabilidad, extrapolando las ganancias enfocada a la mercancía hacia las ganancias por periodos.
Robert Lucas, Premio Nobel de Economía en 1995, estudió las expectativas que se crean en una economía, deduciendo que la gente aprende de sus errores, corrigiéndolos en su oportunidad. Lo peligroso de este principio deviene en que a la gente se le engaña una vez, quizá dos, pero no indefinidamente. El mercado acomoda sus decisiones desechando las unidades comerciales que no están de acuerdo a sus expectativas, la que prima actualmente, la de los precios a la baja.

#143 EL POTENCIAL EXPORTADOR DE REPÚBLICA DOMINICANA

He repensado el tema y la verdad que no encuentro una razón valedera para justificar la arisca actitud del empresario dominicano. Le huye como el diablo a la cruz cuando por asomo advierte el tema de la exportación. Cada vez más me convenzo que existe una sicología isleña. ¿Qué no es así? Bueno, se dirá por ejemplo que Taiwán es una isla y sin embargo ha desarrollado una economía exportadora. Es verdad, y dispone de una extensión geográfica inferior a República Dominicana, apenas 36 mil kilómetros cuadrados, además de un terreno predominantemente montañoso. Pero lean esto que es sorprendente: se estima en más de 140 mil millones de dólares el volumen de sus exportaciones.
¿Qué nos falta? Nada. Lo tenemos todo, inclusive una ubicación excelente para irradiar con suma facilidad el comercio internacional que se nos antoje. Como país somos el pívot ideal para exportar.
¿Aferrarnos al mercado de consumo local? Lo repetiré siempre:es un suicidio para cualquier empresario de mediano desenvolvimiento. La República Dominicana es considerada un mercado pequeño, es muy limitativo, no garantiza ningún crecimiento significativo, lo que empobrece desde ya algún tipo de desarrollo industrial. Bueno, me manifestaran no sin razón que contamos con tratados de libre comercio (TLC), oportunidad excelente para superar este escollo. Yo pensaba igual hasta hace algún tiempo. Pero resulta que los TLC únicamente han servido para incrementar el volumen de importaciones.
Si pensamos en el crecimiento de la economía de forma sostenida debemos asumir con firmeza los retos que nos imponen los mercados externos de consumo, obviarlos es condenarnos definitivamente a la indigencia empresarial.

#142 DOLARIZANDO EL INGRESO

Se estima en 15% la pérdida de empleos de la población latinoamericana residente en territorio americano. El impacto es terrible en los países de origen, sobre todo en el consumo de la población y como es lógico en el gasto gubernamental. ¿Cómo sostener entonces la expansión del gasto en el presupuesto público del 2009? Simple: dolarizando el ingreso; no hay otra explicación. Lo que no podemos hacer con la ostensible reducción del poder adquisitivo de la población, que divagará por un tiempo montada en la alfombra mágica del dinero plástico, esto en directa alusión a “la visita al cielo del capitán Stormfield” de MarK Twain. A menos que nos involucremos en la cultura exportadora, no habrá manera de virar el desmedrado consumo interno, de escapar, en su defecto, del espinoso círculo vicioso que constituye la no menos voraz banca personal, la que ha hecho inmensamente ricos a los banqueros dominicanos.
Financiamiento hosco la deuda externa, a la que apelan las naciones importadoras para sostener la parafernalia oficial que en definitiva cualquieriza el valor de las recaudaciones, el ahorro del país.
Para revitalizar los ingresos públicos debemos enfrentar decididamente el creciente desempleo local, además de fortalecer los salarios reales. Esto último, a quien más beneficia es al empresario local, pero paradójicamente es el que menos entiende la dinámica salarial, sobre todo en un país pobre como el nuestro donde el cien por ciento del salario se revierte en consumo, inversión directa de corto plazo a la que apuesta y desdice el patrono, sincretismo contradictorio en la práctica, un modus operandis descontextualizado.