#265 SIGUE SIENDO CARA

La economía dominicana lleva sobre sus hombros el cliché de ser una de las más grandes de la región del Caribe, cuya característica básica son los servicios. Las economías del Caribe tienen la impronta del turismo, aún no han dado el salto al desarrollo de la industria de la manufactura, a pesar de sus condiciones inmejorables.
A menos que cambien en el corto plazo las condiciones económicas internacionales, la economía dominicana vigente es inviable, sigue siendo cara.
¿Cuál es el camino a seguir? La respuesta es sencilla y no deja de ser paradigmática: el camino del ahorro. El modelo económico viable debe sostenerse en el ahorro, en la frugalidad con tacañería y sin ruindad, en otras palabras, la decidida inclinación a realizar los menores gastos posibles. Lo que queremos significar es que el tamaño actual de la economía dominicana escapa a nuestras posibilidades, tanto en la disponibilidad de liquidez domestica como a la gubernamental. El incremento sostenido de los préstamos nos da la razón. Percibimos con preocupación que se piense y opine con suntuosidad en todos los ámbitos de la vida nacional, con muy poca o casi nada creatividad en el gasto, construyendo de esa manera un país de alto estándar de vida. La idiosincrasia que nos gastamos ayuda poco o casi nada. No duden que al respecto haya conexiones implícitas con el aumento en el índice de suicidio, multiplicación en accidentes de transito, agudización en la ansiedad social, desenfreno en el comercio ilegal en general, y sobre todo la arraigada proclividad a la vida fácil.
Lo que pretendemos argüir con la reducción de la economía dominicana apunta a la aplicación de una política de incentivos de bienes utilitarios de bajo consumo de energía, é incentivo al consumo de bienes suplementarios con el fin de quebrar la actual inelasticidad del gasto. Abundan los ejemplos en la generalidad de los países europeos.
Reaccionemos a tiempo, no nos quejemos ni busquemos el culpable al cabo de cuatro años cuando lo contemplamos reflejado todos los días en el espejo de nuestro cuarto de baño.

#264 EXPORTACIONES DOMINICANAS

Reza el adagio que…no hay peor ciego que el que no quiere ver. Si deseamos saber cuál es la situación real de las exportaciones dominicanas, mal haríamos en destacar el volumen de las exportaciones locales, así aisladas e insufladas artificialmente por las empresas de zona franca, además de un sector turístico blindado de exenciones, incentivos que en nada reflejan su potencial de ingresos en divisas a favor del ansiado desarrollo de la isla. En suma, dos sectores que redundan en el espejismo de una supuesta economía boyante, la economía mediática, la economía de las estadísticas.
Para darnos cuenta de la realidad de las exportaciones dominicanas debemos partir del potencial de consumo de nuestro mercado externo inmediato. Me refiero al de Centro América y el Caribe.
Entonces, ¿cuál es el potencial del mercado de consumo caribeño y centroamericano? Además, ¿qué inversiones nuevas o mejoras se han realizado en el aparato productivo dominicano para orientarlo a los mercados de consumo externo? Sería entusiasta y significativo saber, ¿qué mercancías dominicanas de valor agregado (característica principal) han aparecido en la industria dominicana para la exportación? ¿Cuáles son los efectos en la cuenta corriente de la balanza de pagos con la nueva situación de exportación, cuando existe hace tiempo un déficit crónico? ¿Cuáles son las alianzas estratégicas de empresarios dominicanos en mercados externos de consumo? ¿Cuáles son los incentivos a la exportación que apalanquen el desarrollo de esta nueva economía? ¿Qué aporta la exigua exportación actual a los acuciantes problemas financieros de la isla?
Debemos aclarar que ni los Estados Unidos ni Haití son referencias estimulantes para el desarrollo y posterior crecimiento de la economía de exportación que insinuamos. Aquel porque es un mercado consumista de alto valor agregado, y éste, el mercado haitiano, porque es un mercado de excedentes.

#263 LA NUEVA ECONOMÍA CUBANA

Marx en la obra El Capital introducía su análisis abstrayendo los componentes formales de carácter social para centrarse en el concepto, particularmente en el concepto económico. Siguiendo esta línea de raciocinio quisiéramos hacer abstracción del componente político, ámbito propio del ciudadano cubano, para emitir un juicio de valor sobre el devenir de la economía cubana.
El eje central hoy en día, para ser más precisos, la parte estratégica de la economía cubana, se enfoca en la microempresa–la autogestión es la expresión tácita- como reacción a los despidos oficiales, la inmensa cantidad de cesantes del gobierno.
La inversión de grandes capitales traducidos en empresas de cierta complejidad, desarrollado en un amplio lapso de tiempo no estaría en el orden práctico, ni responde al drama social cubano actual.
¿Cabría el modelo de zona franca? Estoy convencido que esa expresión empresarial de usura al empleo no tendría cabida en esa realidad económica caribeña.
Ventaja, por demás ostensible, es el factor social de la educación. Cuba ha dado demostración de avances notables en la formación educativa. Lo que en un contexto es desventaja, en otro ocurre que no, que es todo lo contrario. Cuba que ha estado, con el asunto de las sanciones económicas norteamericanas, desenvolviéndose en la medida de sus posibilidades, hoy en día esa restricción pasa a constituirse en ejercicio de campo para el desarrollo de la microempresa.

#262 SUBDESARROLLO

Si partimos, en el análisis, que la región del Caribe es un abanico de países subdesarrollados, esta circunstancia, aparentemente, no es obstáculo para la concreción del bienestar y prosperidad del mosaico antillano. Desde ya algunos países están obteniendo ventajas comparativas considerables que desvirtúan ostensiblemente la indeseada atadura fatalista del subdesarrollo.
¿La ventaja más llamativa? los costos bajos; ¿cuál más? La inserción en una economía no regulada, distinta a la “desregulada”; ¿la diferencia? Esta mudó el desmonte de restricciones, mientras en aquella predomina la relativa limitación negociada que se traduce en un esquema de flexibilidad para los nuevos capitales a invertir, tierra virgen para los inversionistas que no gustan de condicionamientos. ¿Otra? El reducido grado de competencia frente a la perspectiva de un voraz incremento del consumo, el escenario excelente de comercialización. ¿Resta algo? La oportunidad de disponer de ingresos, me refiero al empleo como sustentación obvia de la actividad económica, con crecimiento y sin artificios.
El siglo XXI desvela el despeñamiento de algunos prejuicios económicos, ora el desgrane de la máxima “el subdesarrollo va de la mano de la pobreza”, transformada en imperdonable anacronismo. El nuevo concepto expresa que la riqueza de una Nación reside en la configuración potencial empleo-consumo de los agentes económicos. ¿Cuál es la riqueza con que cuentan los pobres? Reside en la capacidad potencial de empleo-consumo y la posibilidad de desarrollo de estas variables. ¿Qué significado tiene el desarrollo para los países subdesarrollados? El factor distintivo es la inversión.
Los países en estado de subdesarrollo que compiten por inversiones se sitúan en el Asia meridional y oriental, parte del África, Centroamérica y gran parte de la región insular de las Antillas de la cual forma parte la Republica Dominicana. A pesar de la corriente de integración mundial, nuestras posibilidades están segmentadas por condiciones evolutivas, algunas de muy lento movimiento como el factor cultural y la idiosincrasia, la más sintomática.