¿Comparar la China con República Dominicana? Si es per se como supongo que pueda ser me parece algo estrambótico, antojadizo, fuera de contexto, disforme… ¡qué más decir! Pienso que ocurre esta malformación comparativa porque tradicionalmente acostumbramos a mirarnos, de modo errado, en el espejo de los Estados Unidos, cuando comparaciones de este tipo linda con la arrogancia al desdecir socavadamente nuestra evidente ignorancia; sin acabar de entender que la interrelación entre las dos naciones es el tipo de vinculación obvia, ajeno a los pruritos chauvinistas. Pero la China, particularmente la economía china, ¿resalta solamente por su tamaño? Cada país tiene sus ventajas pero no nacen de la comparación caprichosa; lo que cabria preguntarse entonces, ¿Qué papel lleva a cabo la economía para el símil en cuestión? Quisiera ser más preciso, ¿en qué contexto competiría la República Dominicana con la China? ¿Hay contexto para este tipo de comparación? Desde luego que sí, pero no en términos absolutos como acostumbramos a comparar todo lo que se nos ocurre. Yo apelaría como punto de partida el potencial geopolítico de las zonas geográficas por comparar, para luego caer en los aspectos económicos envueltos en donde, estoy seguro, algo le tocará a la República Dominicana. ¿Por qué partir de este juicio? Para aclarar nuestro entendimiento cabe citar algunas informaciones de China: más de mil millones de habitantes -desproporción inconcebible para la mentalidad isleña-, dimensión territorial equivalente al tamaño de un continente e ingentes recursos naturales, ¿esto no es suficiente? Advertimos lo irrelevante que podrían resultar las inconcinas conclusiones de un paralelo tan desacertado frente al descomunal patrón que se nos presenta, si la insistencia nos lleva a la inconciliable necedad.
China piensa en grande necesariamente y cuando lo hace aborda dimensiones globales. Cuando consideramos que China podría convertirse en el corto plazo en el líder mundial del comercio internacional, lo hacemos reconociendo su enorme capacidad exportadora, sin obviar la gran absorción de bienes y servicios importados que conlleva el promedio de 8% anual en la actividad económica. ¿Qué ventaja comparativa tiene China frente al resto del mundo? La capacidad de producir a bajo costo. El contraste de ser considerado un país subdesarrollado obliga a verlo de una forma distinta, con una estructura económica en donde predomina la industria por sobre la agricultura, abundando en el crecimiento espectacular de los servicios.
China piensa en grande necesariamente y cuando lo hace aborda dimensiones globales. Cuando consideramos que China podría convertirse en el corto plazo en el líder mundial del comercio internacional, lo hacemos reconociendo su enorme capacidad exportadora, sin obviar la gran absorción de bienes y servicios importados que conlleva el promedio de 8% anual en la actividad económica. ¿Qué ventaja comparativa tiene China frente al resto del mundo? La capacidad de producir a bajo costo. El contraste de ser considerado un país subdesarrollado obliga a verlo de una forma distinta, con una estructura económica en donde predomina la industria por sobre la agricultura, abundando en el crecimiento espectacular de los servicios.