#351 SENTIDO ECONÓMICO


Me refiero a lo intuitivo, de hecho lo subjetivo es un aspecto básico cuando pretendemos entender las corrientes económicas. Lo aporta la gente, el actor económico. Este es un aspecto. El otro es el factor representativo de los intereses que operan en la economía, de ahí deriva la corriente predominante, situación identificada con la expresión establishment. Entiendo sin ambages, las posiciones de los jugadores en el juego del dominó, refiriéndome cual metáfora al observar absorto los movimientos de los intereses económicos de la isla. Debo manifestar que en su mayoría son opuestos a mis planteamientos económicos.
La gente tiene la imperiosa necesidad de subsistir. Pocas veces supera la presión de la subsistencia concomitantemente con las ideas normativas, esto hay que entenderlo, de ahí la importancia de la historia, la referencia básica para el desarrollo de los pueblos. Dominicana como nación puede y debe buscar el norte económico correcto, caso contrario se corre el riesgo de zozobrar en el mar picado de los intereses predominantes, absorbentes sí, sino fijémonos en la masa humana asalariada, obnubilados, sosteniendo posiciones incoherentes, sin el sentido histórico que demanda la economía.
A qué tipo de modelo industrial debemos orientar nuestros esfuerzos actuales. El problema aparece confundido con la gestión del día a día, y el ámbito de los problemas de largo plazo. La visión, el sentido de perspectiva es un recurso escaso, hay la necesidad perentoria de tomarlo en cuenta y protegerlo, en caso contrario la economía se quedaría a oscuras, sin otro destino que la involución abortiva.     

#350 AUTOGESTIÓN INDUSTRIAL


Es la salida, el sendero de avance necesario y oportuno a fin de impulsar el ansiado desarrollo de la economía isleña. Equivale la autogestión a la sangre empresarial nueva, la estructura industrial emergente, un modelo económico libre de ataduras, sin referencias condicionantes. Me refiero a los prejuicios, esos paradigmas anquilosados en los intereses personales, baja estofa, ajenos a la preocupación de los valores patrios. No tenemos ninguna duda al respecto, vivos ejemplos de autogestión industrial tuvieron lugar en los llamados tigres del Asia, viendo en clara perspectiva la vigencia del desarrollo industrial en los mercados regionales, continentales y por último globales. Sería una interpretación imperdonable pensar que nuestra posición es contraria a la industria establecida actual. Lo que pensamos hoy es que es tímida, es una industria reductora, malinterpreta su espacio comercial, cae en el reacomodo forzado, distorsionando el mercado nacional y cualquier plan ulterior de desarrollo. Lo plausible sería que esos esfuerzos redefinieran su norte comercial, el sentido de ser de la industria, fuera del contexto isleño, allá,  allende los mares.
Respecto a la situación del empleo, debo afirmar que la autogestión industrial tiene un extraordinario  potencial de generación de empleo que supera por mucho las modestas posibilidades de la industria actual.
El gobierno, ente diseñador de política económica debe entender su rol en el modelo de autogestión industrial. La base reside en la juventud, el industrial emergente, una fuerza laboral sin paralelo, libre de los viejos paradigmas empresariales, obsoletos de por si, en esencia limitados y porque no decirlo, improductivos en su origen.

#349 POR QUÉ LAROUCHE


Conversaba con un amigo sobre las dificultades de la doctrina económica monetarista, la que predomina desde hace unos siglos, atónitos ante la magnitud de la crisis económica actual,  precisamente un aborto de la incompetencia. El hilvane apunta tupido de la siguiente manera. Afirmamos, ahora con ciertas y bien fundadas dudas, que la economía es en esencia escasez. Pues miren que creíamos a pie juntillas tal aseveración, hasta que me topé –y casi me caí- con el personaje de Lyndon Larouche. Parte el concepto de la Economía de Larouche, del hombre y sus posibilidades innatas. El alcance de éstas configura la economía y no otra. Entonces, el precio, el mercado, el producto, la inflación, entre algunas categorías económicas comunes, convencionales, ¿qué? A la luz de la economía larouchista, el conjunto de variables aludidas es un desquicio malintencionado, de intereses espurios, incubados a través de la historia.
Es otro paradigma esto de la economía Larouchista, se sale de lo común, de lo habitual. Lo interesante de la Economía Física –así se refiere Lyndon Larouche al tipo de economía que inventó- es el relativo al eje central, en este caso el ser humano, pero todo el humano, integrado, sin disección alguna.
Cuando intentamos comprender la economía habitual, circundante, bajo la óptica de la Economía Física, se nos presenta como una amalgama enrevesada, en la que el humano se encuentra enmarañado de caprichosas lanzas, dispuestas a reducirlo a la miseria, a cambio de mensuras insensibles a sus perentorias necesidades. Entonces, los pueblos pobres como el dominicano, por decir uno de ellos –la lista es abultada- ¿qué hacer?  
La economía larouchista es ambiciosa. Para un poblador de la economía de Larouche, antes de pensar en sentirse realizado con la acumulación de riquezas, pretendería enfocarse en la producción, pero no en cualquier producción, sino aquella que derive de la creatividad, potenciando –multiplicando- la capacidad humana. En definitiva, la economía de Larouche redefine el valor del hombre, descubriendo un mundo inimaginable e ignoto.