#140 PAUL KRUGMAN RESPONDE A LEONEL FERNÁNDEZ

En una carta sin ambages, con inusual pericia del estilo epistolar, el economista Paul Krugman, último Premio Nobel de Economía fue enfático en responderle a Leonel Fernández, afirmando en redacción sencilla que "La crisis es peor de lo que había pensado. Yo pensé que íbamos a tener problemas con la caída del mercado inmobiliario, pero la escala misma desde luego de dicha crisis es una gran sorpresa. Bueno, las cosas son tan malas como se dicen, sí, esto es una depresión muy fuerte, y yo creo que va a ser la peor depresión desde la última depresión, será difícil establecer cuándo se logrará una recuperación plena”. Como se recordará al intervenir en la Cumbre de América Latina y el Caribe sobre Integración y Desarrollo el Presidente Fernández conminó a los organismos financieros internacionales y a la Reserva Federal de los Estados Unidos decir la verdad sobre la profundidad de la crisis, aduciendo que no se ha dicho todo sobre la realidad de la crisis hipotecaria y financiera ocurrida en Estados Unidos, que de ser como se sospecha pasarán 10 o 15 años para superar la actual situación mundial.
Krugman, Nobel de Economía 2008, preocupado por el silencio cómplice consideró muy probable que salgan a la luz nuevos escándalos como el caso Madoff. “Amigo Fernández es casi seguro que veamos más situaciones de esta índole, porque cuando se cae la casa, encuentras los esqueletos en el armario". Krugman fue indulgente con la Reserva Federal estadounidense calificando de "acertada" la decisión de recortar los tipos de interés hasta prácticamente cero. “La mejor forma, Presidente Fernández, de evitar una depresión es responder con cierta agresividad en un momento temprano", concluyó la célebre misiva.

#139 MONOMANÍA DEL BIENESTAR

Balzac dispone del titulo más sugestivo, “Ilusiones perdidas”, que tipifica sin menoscabo de la realidad lo que ocurrirá en Quisqueya con la actividad económica en el 2009: sencillamente no habrá crecimiento. No nos vamos a morir por eso. Pienso que habrá un valor agregado inestimable: acercarnos a la realidad, alejándonos definitivamente de la imagen enfermiza del espejismo de bienestar sugerida por los economistas oficiales del patio. Como pocas veces en muchos años dejaremos de pensar en los contrastes socioeconómicos del crecimiento y bienestar, que definitivamente han demostrado hasta la saciedad que no guardan ninguna correlación.
República Dominicana, afirman, está politizada. Sin discusión ninguna podemos afirmar que también está “economatizada”. Todos, sin excepción, reducen sus opiniones en datos estadísticos sin advertir, en la mayoría de los casos, el efecto que pudiera insuflar un dato porcentual en la dimensión de un hecho, la veracidad de lo que estamos afirmando o negando. Otros incursionan en rarezas técnicas de carácter económico, sin advertir que la gente común no es necesariamente, lejos de la realidad, un auditorio académico. Afirmamos que esta deformación de opinión pública es una secuela de la economatización de los dominicanos.
Dejemos que la realidad fluya como el flujo de agua, que nos invada, que gane en consonancia con nuestra manera de actuar, de ver, de vivir en la cotidianidad. Balzac en su obra La Comedia Humana argumentaba que las diferentes presiones sociales dan como resultado distintos tipos de seres humanos. Yo le agregaría, además, distintas expresiones de juicios económicos.

#138 LO QUE QUEDÓ DEL MACUTO DE SANTA CLAUS

No será igual que antes. Santa Claus, confiado, cayó en picada, sin el minimo resguardo de una sombrilla, ni mucho menos un paracaídas. Fue victima de ligeros manejos bancarios, acumulando enormes pérdidas en la bolsa de valores de Londres, y New York principalmente. Fue un obcecado inversionista de títulos hipotecarios “… de baja rentabilidad y máxima seguridad”, opinión incuestionable de sus asesores financieros americanos. Los exiguos regalos que dispone deberá concentrarlos en algunos lugares del planeta, en vez de distribuirlos, poco o mucho, país por país, como acostumbraba hacerlo. ¿Qué le toca a Latinoamérica? Un sentimiento de esperanza, no más. El recuerdo de que “tiempos pasados fueron mejores” y la cacareada promesa de un futuro promisorio, al compás de los desvalidos niños de hoy y los Chavez, los Correas, los evo Morales y los Castros del mañana. ¿Histrionismo económico? Con el macuto vacío y pocas opciones, como nunca Santa Claus tuvo que negociar, a costa de su desaparición, la subsistencia de su bien ganado nombre y la incuestionable filantropía de que hacía gala al finalizar cada año. Sólo nos resta balbucear una que otra incertidumbre, esta por ejemplo: ¿Qué efectos, en los años por venir, resultará de la crisis económica del 2008? Los dominicanos muestran pesimismo para el 2009. Al decir de los estadísticos de patio, “los números” no ayudan en nada a pesar de la caída abrupta del precio del petróleo. Es que nadie cede. Aun se mantiene por las nubes los márgenes de ganancias de los nacionalistas distribuidores de abarrotes, y ni que se diga de los servicios de transporte, los políticos de nuevo cuño. El gobierno, por otro lado, no cede ni un ápice el desbande del gasto corriente justificándolo con el apotegma, el reciente invento de “el salvavidas con pies de plomo”.

#137 ¿ES QUE ES CHINO QUE ESTAMOS HABLANDO?

Me refiero, es obvio, a la crisis como negocio, la crisis mundial que nos engloba, la que desde ya nos sume en una depresión, la de tipo personal, en nuestro estado de ánimo, la descarnada contrariedad por conseguir el sustento diario. No dudo que la concentración de recursos, los que andan detrás de la mengua de la grave crisis económica provocada en el planeta, en esos recursos está el pastel. Estados Unidos asumió la responsabilidad de enfrentar el problema. Han dispuesto volumenes extraordinarios de dinero para ello. Pienso que la presencia de Obama es un factor perturbador. Habrá que esperar, en lo que coge forma la reacción de sus escrúpulos. ¿Y la República Dominicana, qué? En esencia el problema deviene en los actores económicos: aún no han entendido la magnitud de la crisis. Se juega a evadir sus efectos. Lo atribuyo a lo politizado del país. Se puede estar pensando –creo que es así- que los efectos de la crisis en la isla es otro de los tantos argumentos demagógicos a los que nos tienen acostumbrados desde hace un tiempo la camada de políticos que "nos gastamos". Se juega a la negociación. El gobierno muestra que cede, no se sabe por qué. En los Estados unidos crece como espuma el desempleo. El grueso de empresas americanas pide con urgencia –con ruego- que el gobierno se compadezca y les lance un salvavidas financiero que los mantenga a flote, mientras en Quisqueya el contraste se entroniza. El gasto corriente del gobierno, "el salvavidas con pies de plomo", relumbra con mayor fuerza. La deuda externa –hay planteamientos formales en el presupuesto del 2009- se ha convertido en herramienta del progreso por excelencia. Y yo me pregunto, dónde se ocultan -se nos ha hecho dificilísimo develarlas- las políticas económicas de incentivo, crecimiento y desarrollo a las exportaciones, las que generarían los dólares que necesitamos. “¿Es que es chino que estamos hablando?”

#136 ¿HARA-KIRI ECONÓMICO?, ¡CUIDADO!

Conforme al diccionario suicidólogico, Hara-kiri es ‘la forma tradicional de suicidio en el antiguo Japón, consistente en la penetración en el abdomen de una espada u otro objeto cortante hasta ocasionarse la propia muerte’, en rechazo de una vida deshonrada por un delito o falta. Esto aplica como anillo al dedo en la situación de crisis económica actual.
Las políticas contra-cíclicas promovidas por organismos internacionales en naciones como la República Dominicana aspiran, se supone de buena fe, a contrarrestar los efectos recesivos de la crisis económica global. El argumento del blindaje, tema tomado por las autoridades financieras como respuesta al impacto sicológico de las noticias económicas internacionales, no dejó de ser una jugada panfletaria de escaso impacto.
Nada, absolutamente nada de blindaje, protección o concha, tiene alguna economía en el mundo actual. Lo afirmamos sin ambages porque pensamos que la exageración, el abuso de la retorica, conlleva el empobrecimiento de la credibilidad, elemento venido a menos en el ciudadano común de la isla.
La drástica reducción de los ingresos en pesos y divisas es la característica distintiva del actual ciclo económico de crisis. Una medida pro-cíclica conllevaría la reducción ostensible del gasto público, no sólo el desmedido gasto corriente, sino la inversión pública, reduciéndola a obras esenciales.
Subsistir en el ciclo económico de la crisis actual equivale a ‘fumar debajo del agua’, o ‘detener la respiración’ porque hasta eso ocasiona gastos. Sin embargo apostamos a Keynes con la oleada de medidas contra-cíclicas. Cabe preguntarse, ¿de dónde saldrían los recursos financieros para invertir en un escenario recesivo? Para los países pobres como la República Dominicana, una política económica contra-cíclica equivaldría a préstamos internacionales, es decir, la reactivación de flujos financieros externos cuya tendencia, en estos momentos, es al encarecimiento, en otras palabras, la tabla de salvación de la banca internacional, hoy en bancarrota, que apuestan reemplazar la cartera de deuda hipotecaria por cartera de deuda externa. Para naciones como China y Japón estas medidas contra-cíclicas son innecesarias debido a sus enormes reservas internacionales.
¡Cuidado!, mucho cuidado con las medidas económicas contra-cíclicas. Endeudarse en un escenario económico constreñido en ingresos, característica de la crisis económica recesiva, es lo mismo que hacerse el Hara-kiri.

#135 LO QUE TRAE LA RECESIÓN

La economía no se detiene. Una corriente caudalosa de actividad económica subterránea se está erigiendo frente a nosotros.
Cobra vida la banca informal.
Ingentes flujos de recursos financieros circulan en las cloacas de la banca encopetada. Es la ley de la subsistencia dirán unos, otros –me incluyo en ese club- reverberamos atónitos la infesta recesión que como reguero de pólvora va cubriendo todo el planeta.
La gente no tiene dinero porque no hay trabajo.
Despedidos de los empleos y las ventas paralizadas en el ‘negocito’, la economía se retranca, la actividad formal en su conjunto está contaminada, es que nadie, absolutamente nadie quiere operar como acostumbraba hacerlo.
La libertad de la informalidad seduce a cualquiera.
Ahí no existen los onerosos y acuciantes gravámenes que al decir del pueblo, se traducen en jeepetas y residencias suntuosas de políticos, una rama taxonómica de los llamados ‘arribistas’. Tampoco cobra vida el desorden institucionalizado de precios.
En la informalidad no hay precios establecidos, sí ventas y muchas, realizadas a cualquier precio.
Con creciente aceleración, el flujo de mercancías es amplio y diverso. En definitiva lo que se implanta como hiedra es la economía subterránea, "El otro camino" de Hernando de Soto.
¿Cuánto tiempo durará?
El tiempo que necesiten las autoridades económicas para reaccionar. Reemplazar con urgencia las políticas económicas vigentes, infuncionales en esta larga y penosa coyuntura económica. Ofrecer y dar ventajas a los agentes económicos para que se reinserten en la economía formal.
En recesión aplica la tesis que los responsables, gobierno y empresarios, lejos de exigir, deben ceder: reducción ostensible de impuestos y rebaja indisputable del costo de la vida.

#134 LA CORPORACIÓN MÁS DINÁMICA DEL MUNDO

Nadie en su sano juicio podría regatearle la consistencia en el accionar, la firmeza con que actúa, enfocada en todos los detalles hacia el objetivo irrebatible, el sentido espinoso de la supervivencia empresarial. El factor ‘alto riesgo’, característico del exitoso negocio en cuestión, delinea las estrategias y, luego, el tipo de organización, la gente que trabaja en la logística de las complementarias y disimiles tareas que moviliza, insuflando de vida al títere, el gran negocio cual elefante dormido se balancea en cada paso, en apariencia torpe pero con inusual y afiligranada coordinación.
En la República Dominicana opera parte del cluster. Sin duda la concentración geográfica más apropiada, además de disponer del recurso humano idóneo, sobre todo –requisito imprescindible- gente con aspiraciones, con sueños de grandeza, con aires de consumo infinito, con el deseo obstinado e irracional de ‘poder’. Este atributo se encuentra diseminado en todos los estratos sociales, integrado en cada uno de los oficios y profesiones sin excepción, una mezcla explosiva de megalomanía y delirio fantasioso, ¿herencia de nuestro pasado reciente? Quizá, no lo podemos confirmar del todo.
De la crisis económica actual se ríen socarronamente, pues no les afecta en absoluto. Un informe revela la vigorosa constitución de que disponen, entrelazado en cada jurisdicción, conformando así un dominio plagado de dobleces, ésta, su mayor fortaleza.
El ciego lo ve, el daltónico lo identifica, hiede a la distancia, es la maldita droga que llegó para quedarse, ¿quién lucha por ella? Las mismas espadas que otrora blandieron contra la delincuencia.

#133 “EFECTO OBAMA”

Lo habrá, quisiera descubrirlo, sólo observo un enorme entusiasmo mientras Barack Obama, incrédulo, aun celebra con Michelle.
Latinoamérica ha recibido una inyección de expectativas en medio de la crisis económica más compleja e intrincada que ha vivido la humanidad hasta ahora. Barack lo logró con votos y promesas, recursos que no tienen ningún valor para aliviar el dolor, el hambre y la angustia de miles de millones de humanos.
Está en gestación el “Efecto Obama”, no me cabe la menor duda, evidentemente estará configurado en torno a la economía y la esperanza – ¿‘creencia’ suena mejor? – con el precio del petróleo en caída libre, planeando en el vacío en un intento iluso de remontar la pendiente de los buenos tiempos.
Recesión maldita observarán algunos; no rebato esa posición, todos aspiramos a entibiar en lo inmediato la pasmada economía, congelada en sus bases primarias: cero actividades comerciales e industriales más la actividad financiera en extremo desacreditada.
A Barack Obama no le será fácil timonear ni mucho menos definir el impacto de su política económica en el largo plazo, lapso inocuo, idóneo frente a la humareda levantada en el mundo con su escogencia.
Pero si aun cunde la sorpresa con la elección de un presidente negro, sería propicio extenderle un ramo de olivo a la economista negra Ellen Johnson-Sirleaf, egresada de la universidad de Harvard, actual presidenta de Liberia, primera mujer elegida jefe de Estado de un país africano.
En lo que respecta a República Dominicana y Obama, no estamos muy entusiasmados. Salvo el DR-CAFTA, no se vislumbra ninguna situación especial.

#132 EL MEJOR NEGOCIO

Hoy en día, el mejor negocio en la isla es la ocupación del transporte público. En un tiempo tan breve como el abrir y cerrar de ojos, se ha más que triplicado el rendimiento por pasajero. De pronto el empresario, el chofer, dispone de una suma de dinero extraordinario, que no sabe qué hacer, si gastarlo o guardarlo o pagar sus deudas, pero bajo ninguna condición compartirlo con el público usuario del transporte. Esa grandiosa sinecura es de él, sólo para él. Ningún argumento, sea técnico, económico, ético o político lo hará cambiar de parecer. Los choferes aducirán que no, que el costo de la vida sigue igual, así también los gastos en gomas y repuestos, y no dejan de tener razón, a pesar de lo poco o nada sensata de su innegociable posición. ¿Y qué de las razones de los usuarios del servicio de transporte público? Estoy casi seguro que serían condescendientes si a cambio de lo injustamente caro del precio del pasaje, le garantizaran un mínimo de seguridad y comodidad en el servicio que le ofrecen, sin malos olores, asientos sucios y descuidados, pasajeros apiñados, además del escaso o ningún trato decoroso por parte de los choferes. De estas mejoras no se ha dicho absolutamente nada, y la verdad monda y lironda es que -oigan o léanlo bien- cualquier aumento del precio de un bien o servicio está estrechamente ligado a la calidad y a los valores agregados que recibiría quien lo paga, en este caso que nos atañe, los martirizados pasajeros de conchos y guaguas. No estamos considerando categorías económicas como la competitividad y el factor riesgo para justificar la retención de un incremento de precio en los pasajes porque, estoy seguro, no refleja en lo más mínimo la onerosa situación actual del pasaje del transporte público.

#131 MATANDO LA GALLINA DE LOS HUEVOS DE ORO

De los hermanos Grimm, alemanes, heredamos este cuento fantástico que ilustra impecablemente la situación del mercado de consumo dominicano, resumido en la pregunta: ¿por qué no baja el costo de la vida habiendo rebajado el combustible? ó ¿Por qué esperar cada día a que la gallina ponga un huevo de oro? A causa de la avaricia desmedida, un pobre comerciante dañó la fortuna que tenía.
Hemos estigmatizado el petróleo, es un bien económico prejuiciado, ¿sobredimensionado? En lo que se refiere a la rebaja del costo de la vida, sí, ¿y su aumento? Evidentemente que no. La situación del costo del petróleo ha sido un pretexto idóneo para “correr” los precios de los bienes de consumo, deslizarlos hacia arriba sin escrúpulos.
Con sólo revisar los desmedidos niveles de precios del comercio al detalle y el transporte público nos damos cuenta. Son más de cien mil colmados y treinta mil vehículos de transporte público que sobrepasan obscenamente la cota del cien por ciento del beneficio esperado, inserto, disimulado en el precio final. ¿Exagero? Hagan un sondeo. Esos precios transmutaron inexorablemente en inelásticos, estáticos, acartonados. El agiotismo se esconde precisamente en el comercio de fracción, del menudeo. Definitivamente es el mejor negocio del país, pero… el peor para el consumidor.
Hay, no me equivoco, un deseo enfermizo, la ansiedad de acogotar el mercado de consumo. No somos muchos los consumidores dominicanos, apenas tres millones, el resto es dependiente, comen pero no compran. Lo decía en otro momento, de consumidores hemos pasado a “mirones”, todo por matar la gallina de los huevos de oro,… qué, ¿quiénes? ¡Oh! Los empobrecidos consumidores dominicanos.

#130 EL DAÑO NO SÓLO ES DEL BOLSILLO

Los americanos afirman que para recuperar la credibilidad en el sistema financiero pasarán cincuenta años. El daño, vemos, no sólo es del bolsillo, está engendrada una huella abierta, una profunda hendidura en nuestros sentimientos, diseminada a partir de la intuición, en un presentimiento confuso e irracional a todo lo que atufe a banca, inversión o finanzas. De pronto lo bueno se convierte en malo, indeseable.
Entramos en un periodo de reflexión y de seguro los capitales reorientaran su vuelo. Persisten opciones de inversión muy buenas, opciones que no son light –ligeras- en proyectos y muchos que urgen de capitales, ofertas refrescantes de base física, digamos de carácter primaria para descartar de plano los derivados financieros.
En esta época, lamentablemente, hay gente –conocemos de algunas- que juega a “quién tiene la razón”. Las doctrinas económicas deprimidas desde hace algún tiempo pujan por desaguar. Aparecen los mesías del nuevo modelo económico en busca de lo suyo, de eso no hay duda.
Mientras tanto, ¿qué debe hacer el ciudadano común? Nada. Esta es una crisis de los grandes capitales. Sería inoportuno embarcarse en proyectos de mercados masivos, que requieran de considerables capitales. En tanto, sí se requiere orientar la atención en recomponer la economía del entorno animando pequeñas inversiones, sobre todo en proyectos ideados para nichos de mercado, cuyo modelo de gestión-inversión se ajuste al consumidor dominicano. Cuidado con inventar, me refiero a proyectos ajenos a nuestro mercado. Sabemos hasta la saciedad de la debilidad de nuestros empresarios por copiar sin antes consultar.

#129 LO SANO DEL CRECIMIENTO ECONÓMICO DOMINICANO

Definitivamente no es lo que refiere el Banco Central cada seis meses en rueda de prensa, con la presencia de algunos economistas de patio certificando la desproporcionada especie de ejercicio estadístico, no. Ni tampoco es el descubrimiento de alguna fórmula mágica que convierta un país pequeñito y pobre como República Dominicana en un país rico, dispuesto a competir con el crecimiento de economías poderosas como la gigantesca China, no, eso no. Lo sano, repito, es el sostenimiento de una alternativa de consumo, indeseada y costosa por cierto, pero al fin y al cabo funciona, ¿hasta cuándo? No lo sabemos, si de algo estamos seguros, las quejas del consumidor dominicano han pasado a lamentos, y esto no es tan buen indicador para el gobierno de turno, hace más difícil el ejercicio de credibilidad en los números del mago Houdini.
Si señores, la economía dominicana y con esta, la población, solamente dispone de una alternativa de consumo para no morirse del hambre, la alternativa más infeliz, ¿exagero? La explicación es que en ella producen y trabajan unos pocos, no es una economía de amplia y creciente base laboral, prácticamente no se produce nada, todo se importa y se almacena. Faltan políticas económicas que incentiven a producir a la gran masa del pueblo dominicano. Ah! Pero esto requiere inversión, recomponer el pastel del ingreso en muchas manos, no en unas cuantas como ocurre desde que llego Colón.
Escuché con asombro que la economía dominicana está blindada –el término se interpreta como resguardar o inmune- de los efectos desastrosos de la actual crisis financiera global. No se los voy a negar, de momento me provocó escepticismo, pero recordé que sí, que esta inmune, bueno quizá podría explicarse con el enorme paquete de ingresos fiscales del gobierno destinado a sustentar a los productores a través de subvenciones (subsidios). En esencia se desplaza inversión privada local por ayudas en desmedro de inversión social, educación y salud entre otras, a la larga una medida de política económica estéril.

#128 EXPLICACIÓN RAZONADA DE LA CRISIS FINANCIERA GLOBAL

Por considerarla extraordinariamente ilustrativa reproducimos en apretada síntesis, el siguiente dialogo que ocurrió en el programa americano de tv The Last Laugh sobre la crisis financiera global.

- George, ¿tú eres un agente de inversiones?
- Lo soy, sí
- Y como tal, tienes tu dedo sobre el pulso del mercado financiero
- Sí, en gran medida sí…
- Y durante el verano ha habido mucha turbulencia y… volatilidad, ¿qué ha causado eso?
- Tienes que entender un par de cosas sobre el mercado: una es que está compuesto de gente de lo más aguda y sofisticada. Las mayores cabezas del mundo. Y la otra es que está dirigida por sentimientos.
- ¿y eso qué significa?
- ¿qué significa?... Todo está yendo normalmente y de repente,… una de esas personas agudas y sofisticadas va y dice: ¡Dios mío, lo hemos perdido todo! ¿qué haremos? ¡Vende! ¡Vende!
- Y, algunos días después, la misma persona aguda y sofisticada dice: “creo que todo va bien” “estoy de acuerdo. Creo que estamos ricos”
- Compra, compra, compra, sí. Y a eso lo llamamos el sentimiento de mercado.
- Bueno, estamos exagerando un poco, ¿no?
- No estoy muy seguro. Los agentes de mercado no saben si comprar por el rumor o vender a la noticia…hacer lo opuesto, hacer ambas, o no hacer ninguna; según la dirección del viento.
- Pero ahora se dice que la crisis se puede convertir en un colapso financiero.
- ¿se puede evitar?
- Se puede evitar si los gobiernos y los bancos centrales nos devuelven… a los especuladores el dinero que perdimos.
- Bueno, sí… pero si pasara lo peor y no recibieras ese dinero,… ¿qué pasaría?
- Pues habría otro crack, y no somos nosotros los que sufriremos, sino tu fondo de pensión.

#127 DERRETIMIENTO FINANCIERO, PERO... AL ESTILO DOMINICANO

La situación actual del mercado financiero global tiene su explicación en la monstruosa especulación implantada como sistema operativo, un default financiero de proporciones impredecibles. No hay blindaje factible en ningún país del mundo que garantice la inmunidad del contagio. Afirmar lo contrario es ubicarse fuera de la realidad, ajeno al contexto económico interdependiente que rige el mercado mundial. ¿Y la República Dominicana? El efecto es inevitable. Desde hace mucho tiempo el país cursa el camino de la dependencia, característica incontrovertible del modelo económico, particularmente con Estados Unidos. No exageramos ni un ápice si afirmamos que el mercado dominicano es un derivado del mercado americano. Lo que ocurra en el país del norte nos afecta directamente, con todas las agravantes.
La crisis financiera local nada tiene que extrañarle a la que vive los Estados unidos, pero… al estilo dominicano. El problema esencialmente es de mercado de consumo, interrupción de los circuitos de crédito y caída de los precios, lo que se identifica como meltdown o derretimiento del dinero, depreciación y en ultima instancia, deflación.
La caída del imperio romano, siglo V, tuvo una pasmosa semejanza. Partió de la desintegración de la interrelación económica de aquella época. Se insistían en niveles de precios que la gente no podía pagar, un ejercicio de especulación rampante. “Tales prácticas inflacionarias paralizaron la producción y el comercio, desintegrando toda la organización económica. Para evitar el hambre, la gente de las ciudades se asentaron en el campo, tratando de satisfacer sus necesidades por sí mismos, para el autoconsumo”.

#126 ¿ECONOMÍA MANIQUEA?

No lo creo. Promover una economía de mayor alcance, una economía para diez millones de dominicanos, lejos de lo ideal, está en las posibilidades de nuestro autentico potencial, claro está, si sincerizamos las políticas económicas actuales, si no la visualizamos para algunos intereses particulares, en suma actuando en función de la mayoría. Esa es la realidad.
El Banco Mundial lanzó un cálculo interesante que transfigura el crecimiento del PBI a solo cenizas. Veamos. El mecanismo se llama Paridades de Poder de Compra (PPC), reemplaza la indexación en divisas. El nuevo tecnicismo abre un mundo de comparaciones en magnitud de mercado, estructura de las economías y la capacidad de compra del dinero. Lo insólito ocurre en Centroamérica y el Caribe. La relación PBI/PPC ubica a la República Dominicana en el quinto lugar, debajo de El Salvador, donde se encuentran las economías menos estructuradas y más débiles.
Así es bueno crecer como lo hemos estado calculando, relativizando la economía, sin considerar el mercado y mucho menos la composición de los sectores productivos, ni que hablar del poder adquisitivo.
Es el “progobiernismo” la enfermedad de factor degenerativo, que parte del ángulo económico arribista, estereotipo del rechazo, caricatura viva de los otrora “políticos justos”, antaño de angostos trajes, hogaño sin disimulada exhibición de entecas canillas.
Un creciente segmento de la población no está de acuerdo con el manejo actual de la economía, añora la praxis de una economía menos egoísta y más amigable, al margen del manoseado y mimético ejercicio mediático del crecimiento económico.

#125 MODELO ECONÓMICO DOMINICANO

¿Bueno o malo? El asunto no es que crezca sino que solucione los problemas económicos de los dominicanos. Todos los modelos económicos crecen, no hay duda. Cuando observamos el crecimiento económico nos preguntamos, ¿en base a qué crecen? En República Dominicana existe una desregulación inducida de la microempresa, el sector masivo de mayor relevancia de la economía. Ocho de cada diez dominicanos son microempresarios, empero, no disponen de leyes que lo protejan, que les garanticen desarrollo y crecimiento, están a la deriva, marginados del modelo financiero que subyace en el modelo económico vigente. De ahí que están atrapados en la subsistencia, sin esperanzas de poder salir de la pobreza rampante. Ni que pensar de la formalización de las microempresas, eso es un sueño de locos. Cómo se va a exigir que un medio de subsistencia condenado por el sistema a la pobreza, atrapados en la miseria, se constituyan en compañías por acciones, que se pretendan ingresos fiscales allí donde urge dramáticamente la ayuda decidida del Estado. Es una insensatez de marca mayor.
La pobreza impide el crecimiento, afirma el Banco Mundial en un reciente encuentro en Madrid. La pobreza no deja de ser un negocio, la explotación es el síntoma más evidente. El crecimiento es necesario pero no suficiente para reducir la pobreza. Los organismos internacionales están dando un giro dramático al concluir en una novedosa interpretación económica sobre la relación de la pobreza y el crecimiento. La receta había sido hasta ahora que el crecimiento de la economía era el único camino de los países pobres para combatir la miseria y el atraso, !craso error!

#124 AGROENERGÍA

No es otra cosa que el agrocombustible. Sin siquiera haberse insertado definitivamente en la economía resulta conflictivo hasta ahora, no sabemos después. El Presidente Fernández anunció que el país se dedicará a la producción de energía agrícola a través de una alianza entre el Estado y el sector empresarial. Para tal fin se han destinado de inicio algunas miles de tareas de tierra en el Este. Sería uno de los primeros países latinoamericanos en incursionar en biocombustible: la producción mundial se concentra en Estados Unidos, Unión Europea y Brasil básicamente. China anunció el lanzamiento de un plan de agrocombustibles en 44 millones de hectáreas a partir de la jatropha, planta silvestre de suelo pobre y arenoso, no adecuado para cultivo de alimentos. “El aparato productivo mundial que se basa directamente en la naturaleza es de enorme de relevancia en términos de generación de empleo, ya que la agricultura, la pesca y las actividades forestales aún responde por uno de cada dos puestos de trabajo en el planeta”, afirma con singular propiedad el doctor Carlos Gustavo Cano, ex ministro de Agricultura y actual codirector del Banco de la República de Colombia. Somos un país pequeño. Sustraer tierras de cultivo para producir energía sería negocio de unos cuantos, no para el país. Hay otras opciones más viables, acordes con la necesaria racionalidad económica que debe primar, que no coinciden necesariamente con los intereses privados. Esta alternativa debe regularse por ley por su carácter estratégico, pues afectaría en el corto plazo las tierras cultivables, encarecería por insuficientes los alimentos que provienen del campo, en otras palabras, nos empobreceríamos aceleradamente.

#123 SECTOR AGROPECUARIO SIN ESTRUCTURA FINANCIERA

No todo el sector primario, el llamado sector agropecuario, tiene restringido el acceso a la banca tradicional. En el campo se ha desarrollado un subsector, como en todas partes del mundo, con enfoque empresarial, uso intensivo de capital y fuerte inversión. Cuenta además con una organización que lleva a cabo los trabajos con estricto apego a los principios gerenciales más modernos. Este grupo de empresarios agropecuarios está concebido dentro del sistema económico en funcionamiento, y pueden producir y comercializar sus productos asumiendo los riesgos propios de los bienes perecederos sin menos cabo a la calidad que exige el mercado de consumo. Ahora, esos son los menos que hacen presencia en el campo. Hay otro grupo, el mayoritario, que opera sin estructura financiera, disponen de un pedazo de tierra y su fuerza bruta, no más. Estos trabajadores del campo, campesinos de status, están marginados, fuera del sistema económico establecido. Individualmente no pueden sostener ningún nivel mínimo de riesgo, ni crédito, y generalmente son victimas de la red de comercialización, particularmente de los mayoristas, imponiéndoles precios de hambre al fruto de sus esfuerzos y desvelos.
Afirmamos sin equivocarnos que no disponemos de un sector primario porque no podemos bajo las condiciones vigentes contar de manera sostenida con este estratégico sector de la economía. Lo que queremos significar es que la gran mayoría de campesinos debe agruparse y crear por ende una estructura productiva consolidada, que haga posible una dirección, una gerencia. La estructura que estamos apuntando tiene que ver directamente con la producción, comercialización, riesgo y calidad. Nada encaja mejor que el cooperativismo para el micro y pequeño agricultor, donde tienen que verse las caras periódicamente, vigilando el trabajo de cada uno, y dando soluciones inmediatas a los problemas que van surgiendo, además de dar estrecho seguimiento entre ellos mismos al retorno de los créditos asignados. Esta entidad social de autogestión recibiría los fondos a titulo de financiamiento del sistema financiero formal que posteriormente se convertirían en créditos individuales. El sistema en referencia ya lo está utilizando el doctor Yunus, premio Nobel de la Paz, creador del Banco de los Pobres, extrapolado a otras actividades económicas, esencialmente para micro y pequeños productores, con extraordinario éxito.

#122 URGE BASE SOCIAL EN FONDOS DE PENSIONES

En uno de los considerandos que da origen a la Ley 87-01 de Seguridad Social reza “que la protección integral y universal contribuye a fortalecer el rol de los recursos humanos como la principal riqueza de la nación y la mejor estrategia para enfrentar con éxito los retos de la apertura internacional en que se encuentra inmerso nuestro país”.
La idea esencial del uso de estos fondos debe enfocarse inequívocamente en beneficio de sus afiliados, a sus formadores, la fuerza laboral de la Nación. Bajo ningún concepto debe abultar las ganancias de terceros que no conforman la esencia básica de estos fondos especializados, los únicos fondos de humilde origen en su gran mayoría, los que no tienen dolientes porque a nadie le interesa ni su presente ni su futuro, siempre ha sido así.
Lamentablemente estos fondos no disponen de una estructura orientada a los servicios. Las AFP y la Superintendencia de Pensiones han quedado rezagadas en una actividad eminentemente financiera, más que todo en recaudadoras de cuotas; entidades sosas, amorfas, sin un sentido social en sus fines que a la postre les da origen. Así se presentan como entidades financieras del montón, al acecho de un sin número de incautos que pululan en el medio ambiente económico, que no les interesa el bienestar de los trabajadores, los asalariados, sólo les interesa sus beneficios particulares, sin advertir de quienes sean y a quienes perjudiquen.
Nuestra inquietud va en el sentido de orientar los recursos acumulados a cubrir las necesidades básicas de sus cuotahabientes: alimentos, vivienda y otros afines, en lo que llega el tiempo de la asignación de pensiones. Para operacionalizar nuestra sugerencia, especializar Cooperativas para la asignación y administración, el uso puntual de los Fondos de Pensiones, las CFP.
Vamos a ver si ahora destapan los sentidos al interés social, factor fundamental para que perviva, para que se haga sostenible un país pobre como la República Dominicana.

#121 LA ECONOMÍA DOMINICANA, ¿ECONOMÍA SUBLIMINAL?

En medio de la renuencia de las autoridades oficiales de reducir el gasto, los empresarios de patio reprobaron de plano cualquier viso de reforma fiscal. Perece que la pócima va por la mezcla, ni uno ni el otro, un poco de ambos.
La tentación cobró cuerpo en la toma de posesión con el anuncio de un enorme volumen de inversión –Más de cien millardos de pesos dominicanos. Como quiera es mucha plata- sumado al incómodo déficit fiscal vigente, que va por los cincuenta millardos. Esto último quedó resuelto con el redimensionamiento financiero de la economía a través de la asunción de la nueva paridad cambiaria estimada en treinta y cinco o algo más pesos por dólar, la tácita y no menos ruidosa depreciación de la moneda. En lo inmediato, como quien no quiere la cosa, los empresarios deberán abocarse al reajuste de sus cuentas, sobre todo los salarios de la nómina y el tamaño de sus empresas.
Con una recesión transitoria nimia en apariencia, la economía dominicana reemprende el camino del progreso, ajena a la visión ortodoxa de la oposición, concepción transpuesta en el horizonte económico de lo impráctico, de lo quedo, acullá, muestra sosa de la falta de imaginación.
Pocos, digo pocos porque reviso la prensa y no me entero de lo que no veo, pocos advierten la enorme influencia de la población en el devenir económico, el poder que ostenta inequívocamente la demanda agregada, particularmente en nuestro país. Pues esa población a la que me refiero ha hecho suyo el tipo de proyecto de futuro, halagüeño y promisorio al decir de los políticos oficialistas de la actual gestión gubernamental. ¿Es un sueño, un letargo o una somnolencia inducida? Lo cierto es que los agentes económicos que sustentan la demanda agregada dominicana han aceptado y se han sumado al sueño de una economía inexistente en la práctica, recreada subliminalmente en lo más recóndito de sus cerebros, en las perspectivas dejadas caer recientemente por el gobierno del doctor Leonel Fernández. Bajo esas condiciones es difícil, por no decir imposible, rechazar reformas fiscales porque no representan un dolor financiero sino la vía de un futuro mejor. El mismo mecanismo psicosocial ocurre con el gasto, ¿para qué reducirlo? El gobierno necesita compensar sus esfuerzos, de otra manera los sueños económicos serían irrealizables. Mientras tanto abrigamos la esperanza de que la nueva economía que se implante en la República Dominicana funcione mínimamente en el corto plazo.

#120 LA ECONOMÍA REAL QUE NOS GASTAMOS

La realidad económica es un enorme desparpajo de cifras crudas, vívidas en el drama humano. La gente siempre quiere, quiere más, configurando de esa manera la mezcla perversa de la escasez y el lucro, el insaciable homo economicus en el que cohabitamos sin mesura, en el cual se manifiesta la injusticia humana, el ambiente más propicio de la economía dibujado patéticamente en números estadísticos.
La economía expresa la realidad intemporal en donde reafirmamos nuestros deseos, eso que identificamos como el conjunto de necesidades insaciables en la naturaleza humana. La sociedad vive persistentemente bajo la frustración del equilibrio económico, la legítima aspiración de los gobiernos a pesar de lo lejos, lo más alejado de la idea de justicia que en economía cobra singular expresividad, esas múltiples facetas surrealistas que incluyen además las estadísticas de la moralidad de los vínculos trascendentalistas.
En tanto la economía nominal abriga el sueño de los aplatanados dominicanos, la economía real hasta ahora se la debemos a los americanos, quienes probablemente perciban el reflejo de la economía real, la de ellos, en Latinoamérica.
¡Qué contrastante es todo esto!
La economía real de los indispensables países pobres penetra a través del comercio en un contagio necesariamente mórbido. Leí por cierto en un medio de prensa local que las importaciones aumentaron, las que tienen que ver con los americanos, mientras que las exportaciones se desplomaron. ¿Cómo funciona entonces los tratados de libre comercio, el divinizado libre mercado? Particularmente a nosotros nos está sirviendo para gastar más y promover con estos gastos más subsidios, más préstamos internacionales, más reformas fiscales, y sobre todo más crecimiento económico, sin equivocarnos, el orgullo de las autoridades financieras oficiales. En cambio en el país del norte abren más puestos de trabajo, es la magia de los tratados de libre comercio que se sostiene con los socios latinos. No nos quejemos pues si el ejercicio predominante de la economía real que nos gastamos sólo sirva para abarrotar los almacenes de los empresarios importadores.

#119 COSAS QUE NO ENTIENDO

El desempleo actual anda por encima de las expectativas de la economía. Digamos que por cada empleado hay tres desempleados, es decir, el pleno empleo en República Dominicana equivaldría al 33% de la oferta potencial de la mano de obra. ¿Cómo quebrar esta posición? Contando con los medios económicos y el equipo necesario, un aparato productivo más grande, dicho de otro modo, disponiendo de mayor inversión. ¿Cuál sería el volumen de inversión requerido para ampliar el aparato productivo del país? El aparato productivo genera anualmente 75 millardos de dólares, es el PIB actual, y se obtiene con el 33% de la población en edad de producir, la población ocupada, que equivale al pleno empleo dominicano; que, ¿cuánto es? Cerca de dos millones de personas en edad de trabajar, no más. El dato financiero del tamaño del aparato productivo nacional no lo tenemos y probablemente no lo tenga ni el gobierno, estaría guarecido en la parte más oscura de la economía.
Crecer como objetivo. Como objetivo es atendible y entendible, pero, ¿podemos dirigir el crecimiento? Ninguna política económica garantiza un volumen determinado de crecimiento. Sin ser tan sentenciosos podríamos estimar con cierto grado de certidumbre el desenvolvimiento económico al compararlo con otros periodos similares, pero no dejan de ser ejercicios estadísticos de relativo valor. ¿A dónde queremos llegar con estas disquisiciones? Bueno que el crecimiento económico no es una tabla de sumas y restas, sino que obedece a un complejo sistema de variables de resultante abocetada, no determinada.
En el caso reciente de la economía dominicana se espera una merma en el crecimiento que absorba por lo menos cinco puntos del nivel de incremento del PIB del 2007. Cuidado con las incoherencias. No esperamos que gasten sus salarios los desempleados porque no lo tienen, o que con iguales ingresos se siga consumiendo a precios inflados en un 30% o 50% con respecto a los valores del 2007.
Sobre los TLC. Es sin duda el mercado del crecimiento. Disponemos al momento del esquema jurídico para operar, empero no observamos cambios significativos hacia afuera. Nuestra economía sigue funcionando como sino hubieran TLCs. Lo que no entiendo es la relación de los acuerdos y las nuevas oportunidades.

#118 DESPUÉS VENDRÁN

Ayer estuve en la panadería de siempre. Al entrar me encontré con la sorpresa de que salvo mi presencia y la de los dependientes, no había gente. En contraste noté que estaba bien abastecida y operaba con un buen aire acondicionado. Cuando pregunté en dónde estaban los clientes, acostumbrados a esa hora, la tardecita del día, agolparse frente al mostrador para comprar el pan y ser uno de los primeros así lleguen detrás de otros, la respuesta fue seca: después vendrán. Pedí cinco panes de agua. Al recibir el cambio de cien pesos de la cajera, caí en cuenta de por qué no había gente en la panadería.
¿Qué ocurre con los consumidores cuando hay un aumento de precios? ¿Qué pasa si el aumento es desproporcionado?, ó ¿si se presume victima del agiotismo? Pienso que nadie quisiera pasar por agorero pero, ¿está trabajando Control de Precios? Existe legislación al respecto, la ley No. 13 de Protección al Consumidor, no es de ahora, data de la década de los sesenta.
El comerciante, el empresario en general, brega diariamente con los gastos del negocio. Vive en ansiedad permanente ante la escalada alcista derivada de la crisis económica actual. Con pánico siente cómo se evapora su capital de trabajo, impotente sin saber a dónde acudir. Buscando resarcir las pérdidas extra-comerciales, desesperado opta por un banco. Sí, el financiamiento es la solución. No pasa mucho tiempo cuando se da cuenta que su negocio está envuelto en otro tipo de descapitalización: el interés revolvente, un tipo institucionalizado de especulación financiera. Sin más disyuntivas que subsistir o cerrar el negocio, decide entonces recuperar su capital en tierra de nadie: la indexación de los precios a través del mercado. La salida en apariencia es genial, que la gente cargue con los platos rotos.
Los consumidores no tienen dolientes, las leyes al respecto han fracasado, ¿La protesta de la gente?, un aparente e inocuo rezongue: la amenaza de no volver a comprar. ¿El alivio del comerciante? La mórbida ilusión de la espera, después vendrán.
Me olvidaba del “devuelto” de los cien pesos, ¿cuánto fue? Veintiocho pesos más el aguinaldo por adelantado de no volver -nunca, jamás- a ese negocio.

#117 ES MUY CARA

A menos que cambien en el corto plazo las condiciones económicas internacionales, la economía dominicana vigente es inviable. Entonces, ¿cuál es el camino a seguir? La respuesta es sencilla y no deja de ser paradigmática: el ahorro. Hoy, en consecuencia, el modelo económico viable debe sostenerse en el ahorro, en la frugalidad con tacañería y sin ruindad, en otras palabras, la decidida inclinación a realizar los menores gastos posibles. El objetivo primario en cuestión pretendería en una primera etapa reducir la escala de la economía en 15% del PIB. En valores indexados estaríamos reconvirtiendo 74 mil millones de dólares, PIB estimado actual, a un tamaño de 63 mil millones de dólares, sin menoscabo al crecimiento. Lo que queremos significar en otras palabras es que el tamaño actual de la economía dominicana escapa a nuestras posibilidades, es decir, tanto a la disponibilidad de liquidez domestica como a la gubernamental.
Percibimos con preocupación que se piense y opine con suntuosidad en todos los ámbitos de la vida nacional, con muy poca o casi nada creatividad en el gasto, construyendo sin darnos cuenta probablemente, un país de alto estándar de vida.
Raya en lo imposible y nada práctico que la población subsista del subsidio abierto en casi toda la jerarquía del consumo resumida en electricidad, alimentos y gas propano de cocinar. La idiosincrasia que nos gastamos ayuda poco o casi nada. No duden que al respecto haya conexiones implícitas con el aumento en el índice de suicidio, multiplicación en accidentes de transito, agudización en la ansiedad social, desenfreno en el comercio ilegal en general, y sobre todo la arraigada proclividad a la vida fácil.
Lo que pretendemos argüir con la reducción de la economía dominicana apunta a la aplicación de una política de incentivos de bienes utilitarios de bajo consumo de energía, é incentivo al consumo de bienes suplementarios con el fin de quebrar la actual inelasticidad del gasto. Abundan los ejemplos en la generalidad de los países europeos.
Reaccionemos a tiempo, no nos quejemos ni busquemos el culpable al cabo de cuatro años cuando lo contemplamos reflejado todos los días en el espejo de nuestro cuarto de baño.

#116 MÁS DE LO POCO

Da la impresión que es mucho de lo mismo y más de lo poco, que el Presidente Fernández piensa distinto de la crisis económica actual. Lo cierto es que pasado el discurso las expectativas de los agentes económicos siguen impertérritas. No es el efecto mediático sino un “sacudón” económico lo que requiere el país, ¿es así?
Seguimos pensando que es un buen momento para hacer cambios, probablemente después requiera de mayores esfuerzos. La medida asumida con el salario, la del aumento del 15% del salario mínimo que de seguro se extenderá al sector privado, sería recibida con beneplácito por las grandes mayorías, pero no deja de ser un paliativo frente a la dominante secuela inflacionaria que ha tomado el control de los centros de expendio al detalle: colmados y supermercados. Respecto al reajuste salarial, ¿se esperaba más?, ¿hubiera sido más cónsono con lo esperado el incremento del 25%? En estos momentos el país requiere con premura que la población demande mercancías producidas en el territorio nacional. Habrá que esperar un buen tiempo para que los aumentos salariales justos nutran el deprimido aparato productivo nacional y no el actual, una estructura económica importadora que produce pesos y consume dólares, el negocio de “capa perro” para el gran cúmulo de compromisos y las pocas divisas con que cuenta el país.
En tanto la economía local se reacomoda, el entorno económico internacional luce ríspido para los países dependientes. Cada vez es más sombrío el precio del petróleo, la manipulación es escandalosamente ostensible. Hay una especie de insensibilidad esparcida que nos lleva a pensar que las prioridades internacionales no tienen nada que ver con los problemas de supervivencia humana, con el fin último de la economía. Desde ya visualizamos un conflicto comercial de proporciones entre los bloques económicos vigentes, ¿síntoma de la inoperancia de los actuales tratados de libre comercio? La lucha existente es de pocos enquistados en intereses comerciales, de sumas astronómicas de dinero envueltas que derivan necesariamente en los vaivenes de la política actual.
Resta a los dominicanos no perder esa sana actitud de apego a la vida que ayuda al distendimiento y que hace más llevadero el trabajo diario en lo que vienen tiempos mejores.

#115 GERMEN DE PSICOSIS COMERCIAL

Progresivamente la población va reduciendo los atributos de mercado, ese status que caracteriza el consumo de la estructura comercial actual. El resultado es el notorio ausentismo de la gente en tiendas y colmados, supermercados y centros comerciales. La causa real de la hecatombe empresarial es el olvido imperdonable del ingreso de la población. Visto al desnudo, el problema corresponde esencialmente al empresario, porque quiérase o no su fin último es contar con un fuerte y numeroso mercado de consumo, sostenerlo a punta de servicios y garantizar su crecimiento permanente. Cuando se dilucida un aspecto económico como el salario se está tocando fibras muy sensibles para la estabilidad presente y futura del empresario dominicano, me refiero a la salud del mercado. La cualquierización del salario como tema recurrente de agenda ha ocurrido por el consuetudinario énfasis, a todas luces equivocado, de considerarlo como un gasto. La cultura empresarial vigente en estos lares está en reducir gastos apuntando principalmente al salario, para avocarse en alocada tarea al recorte de todo lo que “hieda” a gastos, derivando en consecuencia en una psicosis empresarial. No podemos generalizar, pero el mercado está allí, languideciendo, sin doliente aparente.
¿Cuánto tiempo puede aguantar el sector empresarial perdiendo dramáticamente mercado, esto es, en otras palabras, reduciéndose impenitentemente el salario real de los consumidores? Los grados de tolerancia en la economía son impredecibles.
Mientras tanto las estadísticas de mercado-consumo van variando día a día y la subsistencia cobijándose cada vez más en los bienes suplementarios, casi siempre de factura informal y en muchos casos de elaboración casera.
No hace mucho tiempo, cuatro años a lo más, disponíamos de un mercado de cuatro millones de consumidores en nueve millones de habitantes. Esto invariablemente ha variado hacia la baja. Quizá, sino se atiende el problema salarial a tiempo, veremos polarizados ocho millones de dominicanos luchando por subsistir y dos millones, el mercado reducido, atrapados en la economía informal, y lo más insólito: empresarios en huelga de consumidores ausentes exigiendo por decreto el restablecimiento de esa especie económica en extinción.

#114 HAY UN FALTANTE

Sí, hay un faltante financiero, un enorme volumen de dólares que se requiere amasar con carácter de urgencia. No hay duda, sino cómo se explica que patine una suma de leyes económicas de incuestionable certeza. Pues si, estamos en presencia del misterio de chaflán: disponemos de riquezas y pavoneamos de estas más al cabo de un momento y por arte de magia resulta que los dueños pasan a ser otros. Este es el caso que deriva del comercio mundial de petróleo y alimentos básicos. Presumo que se pretenden recoger con prisa y sin pausa considerables millardos de divisas. Lo lógico es recaudarlos a partir de mercancías identificadas tradicionalmente como de demanda crítica, sin dejar de ser éstas sensibles en la merma o en la sobreabundancia. No nos diga nadie ni quieran cogernos de bobos que si reducimos drásticamente el consumo de petróleo, no reducirán sus niveles actuales de precios. Algunas opiniones interesadas aducen que la baja del precio del petróleo es imposible porque, fruto de la inflación, los costos de extracción han variado hacia arriba. Según este supuesto hoy en día es más costoso extraer petróleo. Qué ocurrirá con esos precios pseudo-inelásticos si se desploma la demanda. Ocurriría en forma análoga lo inverso al incremento de costos al desaparecer los móviles que dieron su existencia. Así que ese argumento carece de consistencia y más que una opinión económica, responde a una posición de poder en el actual contexto de desequilibrio geopolítico. No es difícil adivinar en dónde está el faltante financiero si revisamos el curso de los flujos netos de divisas del comercio mundial de petróleo y alimentos básicos.
La reacción de los países pobres ante la crisis de alimentos se dirige a priorizar la producción agropecuaria cueste lo que cueste, en otras palabras, retener la mayor liquidez en divisas, desvirtuando tácitamente los actuales esquemas de comercio en bloque, los llamados TLC. No me cabe la menor duda que primará la razón y la prudencia en las naciones desarrolladas y sobre todo en los que apuestan por una mayor cuota de poder en el escenario mundial. Prolongar el shock económico traería consecuencias impredecibles reverdeciendo las crisis sociales de los años sesenta y setenta, esto es, protestas frecuentes e inestabilidad política, sinónimo de enfrentamientos y totalitarismo.

#113 POR QUE NO FUNCIONA LA GLOBALIZACION

Partimos nuestro análisis de dos conucos. Uno de ellos, el A, es un conuco de tierra poco fértil, árida, algo se saca de ella para poder subsistir: plátano, yuca y algo de vegetales, pero realmente poco. El otro conuco, el B, de tierra buena, abonada, dispone de canales con los cuales recibe agua permanente, el dueño tiene empleados que lo atienden “todo el tiempo”. El conuco B ha llegado a producir muy bien, cinco veces más que el conuco A. Resulta que el conuco B tiene excedentes, y después de proveer las necesidades de subsistencia tiene posibilidades de vender el excedente con favorables márgenes de beneficios, digamos un 60% por encima de sus costos. En otras palabras, produce a razón de un tercio del costo del conuco A. El conuco A también dispone de algunos excedentes pero a un costo alto. El margen de beneficio si existe no podría ser mayor de un 5%. El dueño del conuco B pretende vender sus excedentes al dueño del conuco A con el argumento de que le resulta más barato –un sofisma económico de proporciones insospechadas- comprar que producir: ¡y eso verdad! Con la venta pretende que no vuelva a cultivar, sino que consuma comprando, ¿¿no produciendo?? En el pueblo se abre una feria y ambos van a vender sus excedentes. El resultado es que el dueño B vende todos sus excedentes a un precio inferior al dueño A, quien tuvo que rematar los víveres por debajo del costo con pérdidas cuantiosas y sin ánimo de volver de nuevo a la feria.
El precio de la subsistencia es alto, pero mucho más alto es el costo de la pobreza, de la dependencia feroz y voraz, el cuadro tétrico de miles y miles de campesinos convertidos en obreros, alimentando las ciudades, los servicios domésticos de casas de familia, y sobre todo recibiendo la injusta paga de los miserables salarios de las empresas de zona franca. De inicio de la década de los noventa a la fecha, año 2008, la población rural de tres millones doscientos mil ha visto reducirse a dos millones quinientos mil, aproximadamente un 8% de incremento poblacional en la ciudad de Santo Domingo, una desintegración brutal del campo dominicano y una intolerable polarización a corto plazo.
A partir de ahora el dueño del conuco A tendrá la responsabilidad encubierta, misión infausta a todas luces, de sostener los costos y los beneficios del conuco B, de mantener su nivel de competitividad a toda costa, esa es la cruda realidad. Lo cierto es que hoy se invoca con carácter de urgencia que todas las tierras disponibles en la República Dominicana se aboquen a producir, a paliar la hambruna que se avecina.
Con este panorama hemos intentado explicar el por qué no funciona la globalización en naciones pobres como la nuestra, el por qué los modelos actuales de comercialización como los TLC, sin las condiciones mínimas requeridas para operar, son simples declaración de intenciones.

#112 APERTURA DE LAS TIENDAS 24 HORAS

La idea no es mala sobre todo ahora que el combustible se está poniendo inconsumible, fruto como todos sabemos de la insana especulación internacional, un futuro sombrío para la humanidad de hoy de ribetes insospechados. La idea primaria es acentuar la competencia a fin de llevar los precios a la baja con el adendum del impacto ostensible en el ahorro de combustibles. Así de sencillo. Por todos es sabido que la concentración de vehículos se multiplica en las horas pico incrementando por ende el consumo de combustible. Nuestro parque vehicular es de aproximadamente dos millones de unidades.
En estos momentos de dificultad económica tenemos que distender los ánimos de la población, ese stress –fatiga emocional- que mata lentamente. Dejemos que la gente planifique su consumo, piense un poco más y ahorre unos pesos que caerían muy bien frente al endurecimiento psicoeconómico. Si le damos a la gente más tiempo disponible para salir de compras, el ahorro en contraste “reburbujará”. La idea es sencilla: decretar la apertura de los establecimientos comerciales 24 horas. Recientemente España lo hizo bajo el argumento de la modernización del comercio. En otras palabras, el comercio estaría abierto día y noche. Un efecto de importancia de esta medida sería la mejora salarial, un aumento potencial del salario nominal debido al mayor flujo laboral, demanda a voces al gobierno de turno del ciudadano común.
¿Cuántas personas trabajan en el sector servicios? De los cuatro millones de personas que componen la Población Económicamente Activa, el comercio concentra un millón aproximadamente, un 25%, proporción bastante significativa si consideramos los dependientes de cada empleado, nos referimos a los miembros de cada hogar que están implícitamente considerados. El efecto es interesante si contamos con los empleos indirectos que se desprenden del sector comercial, con lo cual se amplía mucho más el espectro de la medida económica. Esto de 24 horas de apertura del comercio lo tenemos extrapolado en el sector turístico, básicamente en la hotelería y les va bien. Liberar el comercio para la experiencia española implica la baja de precios que sin duda tendría el mismo efecto en nuestra media isla.
Como podrán notar no todo lo que es posible concebir para amenguar la crisis económica corresponden necesariamente a decisiones de carácter macroeconómicas. En las medidas sencillas, con gran dosis de creatividad, tenemos una fuente de ahorro inmenso.

#111 ¿CONTROL DEL CIRCULANTE?

El aumento del costo del dinero a través del incremento de la tasa de interés bancaria lo que acarrea es la multiplicación del gasto, ese es el impacto inminente. Por eso afirmamos que una medida de política monetaria de ese tipo es inflacionaria, sobre todo para el sector de la población de escasos recursos, los pobres y la clase media empobrecida, la que sostiene brutalmente el efecto del choque financiero. Si escudriñáramos la composición del gasto en un país como el nuestro me atrevería a anticipar que los bienes de la canasta familiar se chupan una gran proporción del circulante. Lo que quiero decir en otras palabras es que el uso común de la moneda dominicana se destina para la subsistencia. Pero hay obviamente otros efectos colaterales no menos importantes. Digamos que el crédito se reduce ostensiblemente llenando de disponibilidad las arcas bancarias. Ahora los bancos tendrán que buscar otros mecanismos alternativos al crédito para compensar sus costos fijos. Un camino expedito es la colocación de recursos en certificados de depósito a plazo fijo en el Banco Central. De un dinero activo en la economía, en manos de agentes económicos dispuestos a “trabajarlos”, pasa a convertirse en un dinero haragán.
Mientras tanto vemos con espanto la reducción drástica del consumo cuyo efecto no menos deseado es la estabilidad de los precios, qué ironía. El sector comercial se verá perjudicado por el nuevo costo del incremento de inventario. Esto como es lógico reduciría la reposición de mercancías y frenará bruscamente la velocidad de rotación, tumbándole el pulso a los beneficios esperados. El gobierno sale también perjudicado: esperemos una merma sustancial de las recaudaciones y por ende los aprestos irracionales de una reforma fiscal a “como de lugar”.
El mensaje que envía el gobierno a la población es que hay que gastar menos, imponer el snob de la frugalidad y con esto tratar con más comprensión los subsidios para que duren más tiempo, sobre todo por la precedencia de la fiesta de gasto que hubo en la reciente campaña electoral que benefició grandemente a muy pocos, cuando no a los sacrificados de siempre: los que hacen del ejercicio de la política su modus vivendis.
En la década de los setenta con la guerra fría en sus buenas se implantó la llamada economía de guerra, que no era otra cosa que resistir ante los embates de coyunturas en extremo difíciles de reducción del gasto, ¿moraleja?: los problemas que vivimos son los problemas que nos buscamos.

# 110 De qué sirve

Se anuncia para estos días un aumento del interés bancario, y esto nos lleva a preocupación por el efecto inflacionario que representa, una variación de los precios en general, sobre todo los precios de los bienes de la canasta básica consumo de la cual depende la subsistencia de la gran mayoría de los hogares dominicanos. Nos hace pensar también que el aumento de interés bancario “friza” los subsidios que hasta ahora y con seguridad el gobierno de turno los sostenía como una medida eminentemente coyuntural, insostenible en el mediano y largo plazo, y por ende compromete definitivamente parte sustancial del presupuesto nacional, a fines de equilibrar, no hay otra manera presta, la economía local. Siempre es posible variar las coyunturas económicas, quizá la más prudente proviene del estimulo a la producción y no al consumo como ocurre actualmente, pero tenemos que contar con la decidida proactividad del empresariado que luce flojo, poco dado a dar que a recibir.
Estamos obsesionados por el crecimiento de la economía y cada vez que revisamos este indicador explotamos en júbilo con cualquier variación positiva. En nuestra situación eso no está mal si lo hiciéramos a partir del desarrollo de la producción exportable. Pero no, nuestro crecimiento es de “pobre calidad” porque lo hacemos a partir de una enfermiza voracidad hacia la importación. En otras palabras, crecemos incentivando el consumo de divisas que no producimos en parte. Así, por el lado del consumo local dependemos de la tasa de interés bancaria “americana”, esto sin contar con el gran fardo de mercancías que se compran en los Estados Unidos.
La banca está presente en toda la economía, no cabe duda. Todos los pesos dominicanos como los dólares van a parar a los bancos. En definitiva la banca pasa a ser un mercado, similar a cualquier establecimiento comercial que compra mercancías diversas para revenderlas. Para los bancos la mercancía con que opera es el dinero, y a éste le pone precio, el interés bancario. El interés es el precio del dinero. Pero no siempre la gestión bancaria tiene un feliz desenlace. Traducido en capital, es decir en inversión, el incremento de interés pasa a ser un “costo de vitrina”: se mira, se desea pero no se puede tocar, es prohibitivo. Sencillamente porque la banca local no tiene sistema ni estrategias para colocar recursos financieros con beneficio a un riesgo aceptable en los mercados demandantes de la pequeña y mediana empresa. En estos mercados la colocación de crédito ha fracasado ostensiblemente.

#109 ASI NO

No hay manera de medir el potencial de exportación de la República Dominicana ni de ningún otro país en el actual esquema de los tratados de libre comercio, los llamados TLC, ¿por qué? Le han dejado todo al empresario nativo. No me refiero solamente al empresario dominicano sino al resto de empresarios, la mayoría de origen centroamericano. Entonces, ¿quiénes se benefician de los TLC? Los empresarios exportadores de tradición, en su generalidad norteamericanos y uno que otro latino. Esa es la realidad monda y lironda.
Exportar en el contexto vigente resulta “caro”. Pero, y el esfuerzo por llegar a acuerdos e institucionalizar a los países compromisarios de los TLC, ¿qué? Bueno, eso está bien en el papel pero en la realidad ocurre otra cosa.
Me refería hace un momento al costo de exportar. Empecemos por la información de mercado de los países que componen los TLC. El escaso desarrollo de las telecomunicaciones por un lado y lo cara que son por otro, hace imposible preparar mercancías globales. Otro aspecto relevante es la compleja diversidad, muy acentuada en la idiosincrasia, hábitos y costumbres de cada país, a pesar de que están en una misma región. ¿Quién va costear los estudios de mercado? Sin duda el empresario nativo. ¿Existen algunas facilidades respecto a la información de mercado, por demás propia a cada proyecto comercializable? No conocemos de entidades de apoyo en tal sentido que sean financiadas por un fondo común. La conclusión a la que arribamos es que exportar es un proyecto de inversión, requiere de inversionistas nativos que asuman los costos y riesgos en cada país signatario de los TLC. No creo equivocarme si afirmo que hay una falta notoria de soportes financieros especializados en exportación, es decir, una estructura bancaria regional al servicio del circuito financiero, requerimiento básico para que circulen las mercancías entre países. Los Estados Unidos disponen de este recurso pero difícilmente los empresarios latinos tengan acceso a esos recursos financieros.
¿Economía de exportación? Definitivamente no la hay, tenemos que prepararla. En medio de estas disquisiciones sería interesante abrir algún mecanismo para determinar qué bienes y servicios de origen dominicano tienen posibilidades reales de comercializarse en mercados externos, medidos a través de una tabla del uno al diez, considerando algunas variables sensibles. Lo cierto es que lejos de incrementarse las exportaciones, en República Dominicana hemos crecido en importaciones, más consumo y menos actividad productiva, ¡qué contraste!

#108 ECONOMIA DEL CAOS

En economía si el caos guarda equilibrio se extraen entonces ventajas que se traducen en beneficios. Nos referimos a lo impredecible, una de las principales características de la economía por causa del factor social, el aspecto humano. La confusión ocurre cuando evaluamos los componentes económicos con un criterio ético, definitivamente infuncional, entonces nos animamos a hacer predicciones con escasas probabilidades reales. Luego pasa el tiempo y las predicciones resultan en frustración. El caos en actividad es un sistema, no es como se cree, un organismo anómalo. Por ejemplo el caso del cuasifiscal. De este evento económico muchos han tejido el hundimiento de la economía dominicana. En cambio la medida ha resultado hasta ahora acertada. Se esperaba una ola de eventos que sumiera al país en una crisis de proporciones. Sin embargo no ha sido así. Otro, la mezcla para muchos explosiva, del crecimiento económico con una política agresiva de recaudaciones. Muchos apostaban a la lentitud y en consecuencia a la fragilidad del desenvolvimiento económico, sin embargo los resultados han sido sorprendentes para los ingresos del gobierno sin menoscabo en la dinámica de los agentes productivos. Con el manejo de la tasa de cambio la crítica concluyó en su momento lo perjudicial que era para la producción local. Empero el componente sicológico de la prima del dólar ha tenido mayor peso en la actividad económica que la rentabilidad de las zonas francas y el turismo.
De los subsidios, política clientelistas a todas luces, se espera que se reoriente. Con la caridad, que está más ligada a quienes la ejercen que a quienes se benefician de ella, no podemos imbricar políticas económicas efectivas. Miles de millones de dólares se destinan a titulo de la caridad y lógicamente es un negocio de proporciones. El drama de la subsistencia está íntimamente relacionado al desarrollo humano y no, como muchos creen, al flagelo de la dependencia. De ahí derivan los avances propios de la naturaleza humana en libertad. Es dable observar que el 30% de la población está en la situación de indigencia, requieren del auxilio del presupuestario y para gubernamental, me refiero a las ONG y a organismos internacionales como la FAO. Lo que llamamos de la atención del público parte de la idea de que la pobreza no es un status social in situ ni los auxilios que le llevan un modus vivendi. La distorsión de esta consonancia reviste de mediocridad las asistencias, porque no están diseñadas como medidas de solución, sino paliativos. Como se observa, la pobreza pasa a ser parte de un proceso y no de un estadio estanco.

#107 ANTICOMERCIO

Parecería que el comercio, particularmente el empresario, no quisiera ejercer su función natural, esto es hacer negocios, producir rentabilidad con la producción y venta de alimentos, los llamados alimentos básicos; ¿esto es así? Lo que vemos nosotros es una oportunidad concreta de rentabilidad en estos rubros. Los que están en el negocio del arroz afirman que el comercio de esta especie es un cheque en blanco: usted como empresario le pone el monto que considere, y no cabe duda, los alimentos como el petróleo están en una demanda exponencial, sin que algún precio pueda amortiguar su alocado crecimiento.
El empresariado dominicano qué opina respecto a la producción de alimentos en dónde, sin temor a equivocarnos, hay una ostensible oportunidad de generar rentabilidad. El empresario dominicano en estos momentos está preocupado por el gasto público y no por la producción, base del comercio. Esto no está mal, pero también debe hacerse sentir en el papel del empresario en la crisis alimentaria, o en el tema del aprovechamiento del TLC, donde su participación proactiva es de carácter urgente.
Hay una situación extrema que hoy cobra vigencia, ventilada a finales del siglo XVIII por el economista británico Thomas Robert Malthus en su obra “Ensayo sobre el principio de la población”, de donde se deriva la corriente ideológica del maltusianismo que propone la restricción voluntaria de la procreación para remediar la desproporción prevista para el futuro, entre la población y los alimentos. No pocos entendidos, entre ellos entidades internacionales como la FAO y otras han afirmado que hay suficiente producción de alimentos en el mundo para la demanda existente. Cuando el padre de la Demografía presentaba al mundo su propuesta, año 1800, había mil millones de habitantes en el mundo. Hoy, en el año 2008, la población del planeta cuenta con seis mil quinientos millones de habitantes, refrendando el principio de que la población humana crece en progresión geométrica, mientras que la producción de alimentos crece en progresión aritmética.
En el trasiego de alimentos existe implícita una simbiosis de ética y comercio, en donde la demanda tiene la libertad comercial de asignarse como mejor le parezca. En esta cruda realidad la globalización es una quimera, impráctica, demostrando que la distribución de la oferta alimenticia de bienes de subsistencia es completamente asimétrica. De ahí la importancia de que esos rubros no se globalicen, que estén orientados hacia adentro.

#106 INGREDIENTES AXIALES

Este concepto tiene vinculación muy estrecha con la observación de la gente cuando de alguno se refiere con no poca razón, “vamos, en concreto, no te vayas por las ramas”. Muchos que abordan aspectos económicos se manejan bien en el enramado de la economía, ofreciendo equivocadamente soluciones endebles a problemas cuyo atributo esencial es el arraigo, en clara obviedad al carácter sustantivo de determinados componentes económicos. Nos referimos a los ingredientes axiales de la economía, a aquellos elementos que componen el eje y cuya función esencial es de servir de sostén al resto del organismo económico.
Cuando nos referimos a la axialidad de la economía lo que inmediatamente surge sin mucho esfuerzo es la estructura de precios, ¿por qué? El sentido de la ciencia económica se encuentra en este ingrediente axial. Si queremos saber el estado de salud de un país, revisemos la configuración de los precios que rige su economía. ¿Cuál es el estado axial de los precios en República Dominicana?, ¿reflejan la sustantividad de la oferta y la demanda de mercancías en circulación? Si la respuesta es no, ¿Qué nivel de aproximación a la realidad reflejan esa estructura de precios? Los precios no requieren de protección especial, pues la economía dispone de las enzimas especializadas para conservarlos y si es necesario socorrerlos. Un gradiente elevado de alejamiento de este ingrediente axial dibuja con gran dramatismo la figura de los precios ficticios, es decir el predominio de la disonancia del consumo y por ende la aparición de los desequilibrios sociales y económicos. Si en nuestro caso no se han manifestado aun, espérelos porque subyacen en la inestabilidad manifiesta de los precios en situación de desequilibrio.
Los precios están estrechamente vinculados a la sicología de la gente, sobre todo a la tragedia de la subsistencia del homo economicus, del “idiota moral” del escritor catalán Ramón Alcoberro, en clara alusión de las supuestas decisiones racionales de una sociedad adulta, aquella de elecciones reflexivas y calculadas, maximizador de sus opciones, racional en sus decisiones y egoísta en su comportamiento.
La estabilidad macroeconómica gira invariablemente alrededor del ingrediente axial de los precios, me refiero también al crecimiento, particularmente al violento disparo del PIB y el nivel del empleo de la República Dominicana, estos últimos convertidos en objetivos políticos.

#105 BUSCARLE LA VUELTA

No cabe duda, estamos en un punto bajo –crítico- de inflexión en la economía mundial y por ende en las economías domesticas, situación esta en que los problemas se profundizan o en el mejor de los casos derivan en oportunidades de progreso. Este, y no otro, es el momento más oportuno de “reinventar la rueda”, de buscar soluciones al problema actual de producción de la República Dominicana. La situación de crisis económica en cuestión que involucra a todos, ya ha sido enfrentada y superada en otras épocas por distintos pueblos, mostrando ahínco y esfuerzo resuelto como ingredientes de cambio.
El gobierno ha entendido muy bien el problema económico y están respondiendo con lo que disponen, recursos del presupuesto público. Un aforismo harto conocido apuntala que “un fenómeno en si mismo no es malo…” Hoy en día los subsidios juegan un papel sustancial en la economía hogareña del 80% de los dominicanos pobres. Esto es innegable e inclusive la Iglesia se ha manifestado públicamente en apoyo a los subsidios. Empero todos los actores económicos y sociales debemos reconocer que la solución de la ayuda económica que aportan los subsidios es de carácter temporal, si se quiere ser más preciso, una medida estrictamente coyuntural.
La economía local requiere de mayor inversión privada para la mejora e innovación de la infraestructura productiva. La finalidad es abaratar los costos de producción de mercancías, no sólo las del campo sino las que ostentan mayor valor agregado, sea artesanal, manufacturero o industrial. La apreciación incluye de manera particular el sector Servicios, la llamada industria de la distribución, reorientándola hacia una operacionalidad más práctica y menos ostentosa. Este enfoque empresarial que proponemos sería de carácter colectivo o social, reduciendo drásticamente el enfoque de mercado, sin que por ello merme el principio rentista de toda actividad comercial.
Hay la opinión generalizada que la crisis económica global reducida a una crisis alimentaria, se encuentra a nivel de un nerviosismo social, que el problema no ha llegado a más. Se observan factores en acelerado cambio, que van tomando cuerpo de crisis en el corto plazo. Se atribuye no sin razón, la absorción de ingentes extensiones de tierra cultivable destinadas a la producción de biocombustible y no de alimentos como solía ocurrir. Otro factor no menos importante es el especulativo, fruto de la lucha por el poder. Así vemos que del petróleo el escenario ha cambiado a los alimentos.

#104 ALDEA GLOBAL

La idea primaria de “aldea global” nos ubica en un mundo en donde la constante es la interdependencia, la dependencia mutua. Atrás, muy atrás quedaron rezagadas las relaciones de verticalidad, otrora esquema económico predominante. Significa esto que sólo el hecho de existir como Nación, por pequeña o grande que sea, nos lleva a la vinculación horizontal. Entonces el problema básico de coexistencia se reduce a la administración adecuada de la interrelación con el resto de las economías del mundo.
Paradigma reciente, no tan nuevo, McLuhan lo esbozó en la década de los sesenta, de esto hace más de cuarenta años. Los problemas económicos actuales son otros, muy lejos de la crisis de precios internacionales de rublos de consumo masivo como la actual, pues no deja de ser una cuestión principalmente comercial, a lo sumo originada por una recomposición de flujos de consumo, el viejo y conocido problema de quién paga más.
Recientemente hemos prestado oídos a informaciones sobre crisis de precios de productos primarios, bienes agrícolas. Todo apunta a que ha habido una drástica reducción en la producción mundial de rubros agropecuarios, aquellos de gran consumo, el trigo de donde deriva el pan y el arroz por ejemplo. Lo que llama la atención es el carácter global y no regional de la crisis económica. Es obvio que estamos en el punto más bajo de un ciclo económico, haciendo la salvedad que la economía es fluctuante, no es estática ni lineal. Esto es importante saberlo.
Algunos analistas económicos que se han inscrito en la corriente fatalista del “no hay nada que hacer”, ven con exceptisismo la reducción del consumo para acelerar la salida a la depresión económica. Con esta medida tradicionalmente se ha conseguido la opción de mejores precios, ¿por qué no? Bueno, se aduce la inelasticidad de los precios vista la abrumadora demanda actual, sobre todo con la mejora sustancial del ingreso del pueblo chino que garantizaría precios altos por mucho tiempo.
Al margen de la crisis económica mundial, reiteradamente se juega con la información. El gran avance de la tecnología de las comunicaciones ha provocado la reducción del planeta y cambiado la ciencia económica, es la aldea global que rebasó con creces la visión de McLuhan. Se prevé una crisis de credibilidad en los líderes de opinión pública comprometidos. Esto resultaría grosero para el desenvolvimiento económico, considerando el papel catalizador de los orientadores de opinión.

#103 AMENAZA

La economía dominicana está amenazada seriamente por la descompensación, un virus que provoca desequilibrios, un virus enquistado en el organismo económico dominicano, vive allí y tiene capacidad de autorreplicarse utilizando para ello los propios recursos de la economía. A todas luces es un virus patógeno. Lo afirmamos así porque puede producir daños irreparables en todos los componentes de la economía, desde la estructura productiva, pasando por los agentes económicos hasta llegar a distorsionar todo el ensamblaje financiero del país. Mientras más se proteja la economía más vulnerable se convierte al virus de la descompensación, amenazándola con serios trastornos sino aumenta la dosis de blindaje nuevamente. El virus económico desafiante se manifiesta como una sombra al acecho en todas las actividades de la economía de patio, debilitándola poco a poco con el confrontamiento. Vemos por ejemplo la reducción sensible de cien millones de dólares destinados a gastos de consumo. La lógica indica que la economía dominicana autocompense las necesidades financieras originadas en el consumo y en definitiva de cualquier orden sin recurrir a los fondos domésticos de previsión, esas reservas internacionales cuya opción es de situación extrema.
Se compensa para evitar la descompensación, y, ¿cuál sería el estadio de una economía descompensada? Una economía a la deriva, envenenada, contaminada en condición crítica. ¿Cómo adquirimos este virus económico? Cuando comenzamos a contrabalancear o neutralizar distorsiones económicas con medidas artificiales, fantasiosas, sin apelar al desarrollo y fortalecimiento del organismo económico.
La descompensación es dolorosa y provoca ciclos de desequilibrio endémico. Se observa la proclividad a la descompensación económica en periodos de campaña electoral. Bien o mal, se aboga por cambios drásticos en la configuración económica que enunciado provoca simpatía, pero que en la práctica resultaría en oscilaciones con perjuicio de las grandes mayorías. Se hace ejercicio de descompensación reduciendo o aumentando sin causa aparente impuestos o incentivos. Lo que se olvidan los proponentes es el efecto que provocaría en la economía dichas medidas y las condiciones de reequilibrio que se necesitarían para que operen con las expectativas planteadas.
La economía dominicana como cualquier otra tiene sus propias y peculiares estribaciones. Desconocerlas es jugar al virus de la descompensación.

#102 SALARIOS

Un aumento salarial provocaría recesión, produciría desempleo; sería una medida exclusivista en esta coyuntura económica porque son los menos quienes conservarían su trabajo. Se anuncia que para paliar las alzas recientes los salarios serían reajustados. Eso está bien; nadie en su sano juicio rechazaría un aumento de salario. Ahora, “una cosa piensa el burro y otro quien lo aparea”. ¿Está la economía, esa economía que crece al diez por ciento, preparada para revalorar el empleo y seguir ampliando el gasto? Los agentes económicos productivos tienen la última palabra. ¿Están dispuestos a sacarlo de sus bolsillos o de sus empresas?
La pobreza de República Dominicana es estructural. Las medidas de justicia social ligadas a la economía requieren de la existencia de condiciones económicas para que ocurran sin producir desequilibrios. El pleno empleo corresponde a una economía más pequeña que las posibilidades del país. Se requiere ingentes inversiones, más desarrollo que crecimiento en el consumo, en otras palabras, se requiere ampliar el tamaño de la economía dominicana si evaluamos la posibilidad de incrementos sostenidos como el volumen del gasto salarial. El salario está ligado al costo, una figura financiera enquistada en la hechura de la mercancía. Resulta obvio que si se altera el salario afecta ipso facto al producto. Si se reduce, que nunca ocurrirá, se abarata la mercancía, y si se aumenta se encarece en consecuencia. Este es el argumento técnico, ¿es así en la práctica? Requeriríamos de otros factores para sustentar el análisis. El factor competitivo por ejemplo, el margen de beneficio es otro, la eficiencia, y por qué no los mercados de consumo de dinero fresco, los llamados mercados externos. Frente al salario resulta comprensible la inyección de nuevos estímulos a la estructura productiva del país. El empleo es necesario, es una constante que humaniza la economía además de cristalizarse en nuevos fenómenos económicos. El salario deriva en realidades sociales que compromete la existencia de cualquier sociedad. ¿De cuánto podría ser el aumento salarial en estos momentos? En otras palabras, con los mismos inventarios, con el stock esperado de mercancías en reposición, ¿de dónde procedería un incremento de gastos en la industria? Reduciendo beneficios si los hay, o en su defecto financiándolo. El gobierno puede responder con subsidios y reformas fiscales, eje de política económica; la empresa, la microeconomía optaría por los flujos financieros crediticios, el préstamo en otras palabras.

#101 PRECIOS

Los precios de los productos de consumo masivo han ido en aumento reciente. Estimamos que la causa básica es que hay más circulante en la calle y la misma producción, más pesos que antes persiguiendo el mismo volumen de mercancías. Esto produce inflación y viene a ser el problema central de la economía en estos momentos. Más pesos con vocación de consumo mientras la industria produce lo mismo. A esto se añade otros factores que coadyuvan esa tendencia, la sostienen, la fortalecen en otras palabras. También es válida la figura del “consumo artificial”. La banca personal tiene que ver con este concepto, sino observen los beneficios astronómicos de la banca, sencillamente descomunal: el dinero plástico, la gallina de los huevos de oro.
El sector industrial dispone del mismo capital, no observamos renovación de la infraestructura productiva, en otras palabras, no hay inversión en ese componente económico.
Si no me equivoco hay en el ambiente nacional una deuda social, un reajuste de precios al alza en la canasta básica de consumo. No se hasta qué punto las variaciones en los precios locales de combustible puede llevar al alza sostenida en la industria. Esto merece un análisis desapasionado. Recuerden que en República Dominicana los precios que suben no bajan, entonces la economía dominicana se torna insensible, inelástica al poder adquisitivo, mientras tanto el peso dominicano lo persigue la sombra de la depreciación real.
La presunción de la inflación de costos focalizado en la contribución fiscal, ¿la inflación fiscal?, no deja de tener cierto asidero, sobre todo si advertimos los hábitos consuetudinarios del empresario al reducir las cargas al capital transfiriéndola al gasto de la población.
Ahí tenemos algunos argumentos económicos que explican la inflación actual. Por supuesto, no partimos de estadísticas sino de la percepción empírica, el día a día en que se desenvuelve la economía y los agentes económicos, particularmente a los que nos interesa destacar más, al consumidor, la cenicienta de la economía.
¿Esperamos algún efecto en los precios a través de la tasa de cambio vigente? Todo indica que el sector exportador no tiene inconvenientes de costos. No creo en la tesis del incremento de los precios internacionales para explicar el alza de los precios locales. Allí hay otros rejuegos basado en volúmenes de compra.

#100 FICCION ECONOMICA

Recurrentemente se confunde la naturaleza de los diversos actores económicos del país como si el daltonismo fuera la norma cuando resulta en craso error. Lo asiduo en esta praxis se vincula con el componente financiero.
El Estado, aunque parezca obvio, no es un agente económico cualquiera. Las deudas, por la amplificada capacidad financiera, no tienen idéntico valor ni la misma capacidad de maniobra que el común de los ciudadanos. Cuando el Estado ostenta una deuda implícitamente la asume todo el país, inclusive a quienes se les adeuda si éstos son dominicanos, ¿por qué? El gobierno, cualquiera que sea, es en esencia una delegación, una jurisdicción que tiene por su oficio para que haga y confiera representación. En contraste el común de la gente no tiene por qué delegar en nadie sus deudas y debe pagarlas de motus propio. De hecho el manejo de un determinado volumen de obligaciones, cientos y/o miles de millones de pesos o dólares, obedece a principios marcadamente distintos. Fíjense bien que los algoritmos, es decir, el conjunto de operaciones que explican hechos diversos, para los eventos económicos de un país son diferentes al de una persona física o moral. Además se suman al Estado aspectos sensibles como el poder, ese recurso crítico determinado por la dilatada capacidad de decisión, que configura un agente económico de preeminencia. Ahora bien, esta disconformidad no se da solamente en la ciencia económica.
Recordemos que los principios de Einstein y Newton explican el mismo fenómeno del movimiento, aunque válidos en contextos físicos distintos.
El cuasi fiscal y la deuda que conlleva, esa deuda que derivó del cierre de Baninter es una ficción, no existe tal deuda. Hay ficción en la economía cuando se emburuja con la política, de ahí procede la ficción económica.
¿Erogar esas seudo acreencias?, y cómo, si ese volumen de masa monetaria, mal o bien se erogó, en todo caso si ocurre se estaría duplicando una parte del circulante. Esto no lo entiende el común de la gente cuyo sentido común, valga la redundancia, está construido por la rutina del diario vivir, por el empleo y el gasto y no por la ciencia económica. No sé cuando empezó esto, pero la gente tiene la creencia que sabe de economía porque “entiende” las noticias económicas que oye o lee por los medios de comunicación. La economía es mucho más que noticias económicas. Lamentablemente se puede hacer poco al respecto, sobre todo cuando está de por medio la actitud de la creencia, en donde difícilmente penetre la comprensión y la razón.

#99 UNA NUEVA MONEDA

Las divisas provenientes de los diversos tratados de libre comercio,esto es, los dólares del TLC, requieren de un tecnicismo económico para su comprensión. No se trata de un ingreso sino de una disponibilidad para el Estado. Mientras tanto, en ausencia de la exportación de los TLC no disponemos de más dólares en la economía. Luego, es válido afirmar que se siente un vacío de esas “Divisas-Patria”, o dicho en forma abreviada, la moneda DP.
Aboguemos y promovamos la demanda de los fondos DP, la llamada “Divisas-Patria”. ¿En qué consisten? Es la moneda del TLC, la que producirían los empresarios nativos. De forma similar a lo que ocurre con las remesas de los dominicanos en el exterior, la moneda DP engloba los ingresos que decididamente “accesan” al país, el approach sustentado en el sentimiento patriótico del empresario dominicano, la apología propugnada en la añoranza, donde se redimensiona permanentemente la nacionalidad de toda república. En consecuencia todos debemos abocarnos al apoyo de la producción de las “Divisas-Patria”, en una cruzada por la estabilidad de la economía dominicana y por la tranquilidad de las futuras generaciones.
La moneda DP es la divisa más barata, pues ingresan al país con el único condicionamiento de redimir a los pobres de la República Dominicana. En contraste, las divisas provenientes de la inversión extranjera resultan muy caras debido al elevado condicionamiento sintetizado en el snob de la productividad, la cruda explotación cuando se desvela el forro que la encubre.
No quisiéramos referirnos ni por asomo a los créditos internacionales cuando encomiamos las “Divisas-Patria”, cuya sombra deleznable, el FMI, representa injerencia en la economía.
Un ambiente de mayor disponibilidad de divisas en el entorno económico del país reduciría ostensiblemente la expectativa de endeudamiento, mermaría drásticamente el costo de la vida, y por ende nuestra moneda se apreciaría notablemente. El efecto inmediato lo sentiríamos favorablemente en el sector turístico, con la incursión al turismo de mayor valor agregado. Disponemos para esto de la sustentación idónea al contar con una naturaleza proclive al esparcimiento de excepción. Esto sólo conllevaría la incursión de inversiones de gran calibre, empleo ingente de recursos humanos y la consecución subsiguiente de niveles de especialización de altos ingresos. Es obvio que se sumarían otros aspectos económicos derivados a la luz de las “Divisas-Patria”.

#98 EL PETROLEO

El incremento del precio del petróleo es sorprendente. Pudiera colegirse que el aumento desproporcionado obedece al agigantamiento del consumo. No es así. Pienso que obedece más que todo al control, al acezo mostrado por los intereses internacionales envueltos. Sin embargo tenemos la sospecha que el problema es transitorio, que la inestabilidad terminará cuando concluyan las pugnas de poder en el escenario mundial. El trance en lo inmediato está expuesto en el horizonte americano, me refiero al creciente pero soterrado conflicto entre Venezuela y Estados Unidos. Fíjense bien que el problema del precio del petróleo deja de ser de consumo para extrapolarse en una cuestión de carácter político. Cualquiera pensaría que el dispendio energético se ha apoderado del ciudadano común y corriente, cual galope irracional de un inducido haraquiri. No hay nada más lejos de la realidad. En lo que respecta a nuestro país el petróleo se reduce a la erogación de divisas, crisis planteada desde hace tiempo y que en esencia no tiene su origen en el gasto sino en el ingreso. Ahora es el petróleo, mañana puede ser la importación de otro rublo como la harina de trigo para la elaboración del pan, o la reducción del flujo turístico, por mencionar dos casos. El problema de insuficiencia de ingresos de divisas deriva lamentablemente en endeudamiento externo con el consabido baqueteo a las futuras generaciones. En lo inmediato no hay otra manera de agenciarse dólares para sostener nuestros vínculos internacionales. Es el precio que debemos pagar por el mundo interdependiente que nos ha tocado vivir, otros con desdén le llaman globalización, no obstante es una condición indisoluble en esta época, quienes digan lo contrario pecan de una ensoñación enfermiza. De ahí la importancia de los TLC como herramienta para la generación de divisas. Otros lo han interpretado en la ampliación de facilidades para consumir, es decir, en imprimirle mayor creatividad al gasto de la población. No hay duda que ante la resistencia de nuestros empresarios a exportar, todo se explica en un asunto de tipo cultural. Mientras tanto seguiremos siendo frágiles victimas del bamboleo internacional. En lo que respecta al petróleo nos resta observarlo, poco podemos hacer. Algunos, no se inspirados en qué, han abogado por explorar las posibilidades de explotación petrolera en el país. ¿Hay petróleo en República Dominicana? Recordemos el petróleo de Charco Largo que el Presidente Antonio Guzmán a finales de los setenta anunció con bombos y platillos. No pasó de ser la expresión de un entusiasmo desaforado de aquel momento.

#97 MARCAS

La actividad más importante de la economía es el consumo, que además del trasiego de mercancías de todo tipo, resalta en esta variable el nivel de desarrollo de las instituciones comerciales, particularmente las que se dedican a la distribución, los llamados canales mayoristas y detallistas. En el consumo participan todos los actores económicos, me refiero a la corriente de demanda que sostiene la estructura económica del país. A diario la población se dirige a los establecimientos comerciales a comprar toda clase de mercancías, y esto parece obvio. En el caso de la República Dominicana lo hacemos con criterios muy definidos, ahí tienen ustedes la valoración del precio por encima cualquier atributo del bien en cuestión. Somos un país compuesto por compradores de precios, no necesariamente de mercancías. Esto merece una explicación. El gran grueso de dominicanos hurgamos en el bolsillo antes de indagar por los atributos del producto. Cuando nos referimos a una marca la idea obviamente cambia, el precio pasa a un aspecto secundario. La marca viene a satisfacer otras necesidades que tiene el consumidor pero que casi siempre el empresario de estos lares las ignora, justificando, no sin razón, que el mercado nativo es predominantemente de bajo poder adquisitivo. Sin embargo hemos visto que no es así, que el consumidor cualquiera que sea, exige diferenciación y está dispuesto a pagar si le garantizan las condiciones mínimas de cualidades previamente trabajadas en las mercancías. Lo que ocurre es que hay que invertir y en tal sentido el empresario manifiesta renuencia. Allí están las experiencias. Tenemos los productos genéricos, los “sin marcas”, que han ido reduciendo su presencia ostensiblemente a cambio de sellarlos con una marca. Así se justifica otro precio, en general con un incremento de precio. Las marcas requieren de inversión. En esencia representan un mayor trabajo en aspectos sensibles de la mercancía. Inspiran luego confianza y posteriormente lealtad. Los bienes con marcas blancas, de difusión en años recientes, ¿reúnen los requisitos básicos para considerarlos como productos de marca propiamente? Hay algunos criterios primarios que observan los bienes con marcas blancas, entre ellos la selección y clasificación, además de adjuntarse a un bien de bajo o ningún valor agregado. Difícilmente encontramos marcas blancas en bienes de procesos fabriles complejos. En cambio los casos comunes de uso de marcas blancas se encuentran en productos alimenticios, v.g.: arroz, huevos, pollos, pastas y granos diversos. Volvemos a preguntarnos, ¿son realmente marcas, o qué?