Con este sugestivo titulo resumimos la economía dominicana. La actividad productiva convertida en estómago por el hado, una bolsa donde se transforman los alimentos por medio de los fermentos contenidos en el jugo gástrico, se expresa tal cual es, tan peculiar que se engulle el fruto del trabajo social.
Para el caso resulta que al estomagar el producto isleño nos encontramos con una caterva de parásitos que se embuchan impúdicamente el trabajo patrio, resultado de la dinámica inherente de la actividad económica nuestra. En tanto que gradualmente la distribución se enrarece, configura un cuerpo humano raquítico y ventrudo -esto explica la existencia de parásitos- mostrenco, moribundo y abatido. ¿Esto es el crecimiento económico? Si nos referimos a la forma como opera actualmente la economía dominicana, no lo dudamos.
Por ahora el consumo se está manteniendo, la gente está comprando, los intermediaros –importadores- agotan sus stocks. Aunque hay mercancías con tendencia a disminuir su demanda se prevé, no obstante, que mejorarán a fin de año. Los responsables de política económica endilgan al mundo mediático la socavada intención de asustar a la población con el asunto de la crisis; se inventan cursos de periodismo económico. El rebato repica la pérdida de empleo, contracción de la demanda, en suma la precepción de un enorme crac. Lo deseable sería que exista más trabajo, inversión, estabilidad económica, y ausencia de inflación.
Traducida en sentencia lo que pudiera confundirse con una metáfora, no es más que la síntesis de la casa del terror.
Para el caso resulta que al estomagar el producto isleño nos encontramos con una caterva de parásitos que se embuchan impúdicamente el trabajo patrio, resultado de la dinámica inherente de la actividad económica nuestra. En tanto que gradualmente la distribución se enrarece, configura un cuerpo humano raquítico y ventrudo -esto explica la existencia de parásitos- mostrenco, moribundo y abatido. ¿Esto es el crecimiento económico? Si nos referimos a la forma como opera actualmente la economía dominicana, no lo dudamos.
Por ahora el consumo se está manteniendo, la gente está comprando, los intermediaros –importadores- agotan sus stocks. Aunque hay mercancías con tendencia a disminuir su demanda se prevé, no obstante, que mejorarán a fin de año. Los responsables de política económica endilgan al mundo mediático la socavada intención de asustar a la población con el asunto de la crisis; se inventan cursos de periodismo económico. El rebato repica la pérdida de empleo, contracción de la demanda, en suma la precepción de un enorme crac. Lo deseable sería que exista más trabajo, inversión, estabilidad económica, y ausencia de inflación.
Traducida en sentencia lo que pudiera confundirse con una metáfora, no es más que la síntesis de la casa del terror.