#261 ALGUNAS CIFRAS DE LA OFERTA LABORAL

La oferta laboral, según el banco central, es de relativa importancia por los aspectos vinculados, me refiero a la microempresa y la educación local. Sin embargo, la población querría saber algunas cifras que expliquen de otra manera el crecimiento extraordinario del PIB dominicano.
La oferta laboral mide la población ocupada de los sectores productivos del país, esto es, agropecuaria, manufactrura y servicios, particularmente la contratación de mano de obra de zonas francas y turismo. La población ocupada se estima en 40% de la población del país -diez millones de habitantes-, mientras que los dominicanos favorecidos con empleo rondan el 3% de la población ocupada actual. R
esulta interesante y hasta curioso, además refleja un matiz favorable en la recomposición del espectro laboral del país, que los nuevos ocupados provenientes en su gran mayoría de las empresas de zonas francas rehiladas frente a la expectativa de beneficios deprimidos, pasaran a engrosar las filas de la mano de obra informal que nutre la economía informal o la llamada economía paralela, y en algunos países europeos la identifican como economía subterránea, el economista peruano Hernando de Soto la bautizó con el nombre de El Otro Sendero.
La dinámica de los factores de producción –capital y trabajo- que impactan en los sectores productivos y se traduce en una variación del PIB, configuran un cuadro lógico en la situación del empleo actual en República Dominicana. El argumento es sencillo, si crecen los factores de producción, por tanto crece el PIB, fiel reflejo de los movimientos favorables de los sectores económicos.
El año 2005 el PIB dominicano creció un 9.3%, para asombro del mundo y de las entidades internacionales como el FMI y el Banco Mundial, y para lo que va del año 2011 se persiste en el crecimiento asimétrico, en consecuencia no es óbice que se muestre un incremento de la población ocupada, no hacerlo sería una contradicción imperdonable, un lapsus estadístico de proporciones, una ojeriza bien ganada por parte de los organismos internacionales.

#260 SECUESTRO DEL PODER ADQUISITIVO

Dos brazos estrangulan el empleo. Por un lado la presión tributaria en el sentido lato; ¿el otro? El bajo –ínfimo- nivel salarial que persiste en la isla, un coctel explosivo compuesto por la baja productividad del contratante, intermedista o comisionista operando en un mercado de consumo restringido. ¿El resultado? El reflejo del escuincle y raquítico valor de la fuerza laboral en la clase empresarial isleña. ¿La situación del empleo efectivo puede mejorar en República Dominicana? Requerimos de otro modelo económico que relance el empleo, que integre definitivamente la fase formativa con el sector productivo, divorciados, sin visos de reconciliación. Incidiríamos en el salario con resultados insospechados si redimensionamos el mercado de consumo. Debido a la estrechez del empresario local, sólo nos limitamos al consumidor que habita los cuarenta y ocho mil kilómetros cuadrados, expresado en un volumen de tres millones de consumidores reales. El ejemplo es elocuente, en países de mayores volúmenes de consumidores o en su defecto en naciones exportadoras, el nivel salarial es mayor, resultado de un incremento en la productividad. En nuestro caso, a pesar del alto crecimiento de la actividad económica expresado en el PBI en más de un cinco por ciento, se colegiría que el empresario nativo está generando mayores ingresos, empero el reflejo de ese hecho es nulo en la remuneración de la fuerza laboral. Si queremos una sociedad donde la prosperidad se comparta, la educación no es la única salida, debemos construir esa sociedad directamente, instaurando el poder de negociación en los trabajadores.

#259 ESTIMACIÓN DEL TLC

¿Cuándo el TLC –Tratado de Libre Comercio- es lesivo para una economía? El principio primario de gestión comercial ventajosa se identifica decididamente con el desarrollo de la exportación, condición sine qua non si deseamos participar exitosamente en el esquema de comercio internacional. Diez Cabral del AIRD coincide desafortunadamente con el peruano Omar Chehade, segundo del probable gobierno nacionalista de Ollanta Humala. Vista la experiencia acumulada, ambos manifiestan alergia a la figura del TLC, favoreciendo replanteamientos que no es otra cosa que la protección de las debilidades de los empresarios locales. Poco aporta el TLC a las economías interactuantes si éstas no están en disposición de aupar el libre flujo de mercancías. No nos engañemos. El problema esencial radica en la falta de empresarios exportadores, no me refiero a la ficción empresarial que representa el funesto modelo de zona franca. Empecemos por desarrollar la industria de exportación, integrando la economía dominicana al desarrollo y luego al crecimiento, no al revés. El ejercicio exportador de un pueblo debe ser el reflejo del fenómeno de la escasez para que pueda operar con sentido, enfocado prioritariamente al desarrollo social. Cuesta entender que la economía en esencia configura un agregado social de carácter multisectorial, experiencia de la realidad de un pueblo en particular. Si actuamos con sentido individualista, que es en esencia el limitado alcance del enfoque comercial, intermedista o importador, sólo incidiremos parcialmente, un discreto impacto que no se merecen los dominicanos. El TLC es el escenario donde operan flujos de mercancías, es predominantemente un esquema fabril, manufacturero e industrial. Mal haríamos si lo enfocamos solamente desde la óptica comercial.

#258 CRECIMIENTO INDUCIDO

El modelo económico dominicano se caracteriza por la influencia, sugestión en la población para asumir un comportamiento de consumo, se ajusta en la figura de la instigación. Obviamente el recurso mediático es el eje básico del modelo en cuestión. No se explica de otra manera lo que el banco central manifiesta que la economía dominicana “…está creciendo a una velocidad por encima de su capacidad potencial”, y es cierto, un modelo económico mediático que tiene sus bases en la psicosociología de la población isleña, lejos del potencial productivo. Lamentablemente, esa es la realidad. Es un PBI especulativo. Se crece porque no hay controles de precios, la liberación de los precios ha llegado a nivel del agiotismo, del libertinaje. Esa es la oportunidad comercial que existe en la isla, oportunidad comercial espuria. El modelo económico dominicano es identificado como de crecimiento inducido, el mal keynesiano, sustentado en la promoción del gasto irracional, de esta manera se garantiza el crecimiento. Las economías europeas incentivan el modelo económico del gasto por debajo del ingreso, reduciendo o expandiendo así el tamaño de la economía, en donde los agentes productivos parten de la premisa de las oportunidades de los mercados, es decir, liberan las líneas comerciales, hoy cautivas en el territorio dominicano, ajustándose a otros mercados, sean regionales o internacionales. ¿Por qué se busca a cualquier precio el crecimiento? Es la manera más fácil de financiamiento de la parafernalia gubernamental, parasitaria en esencia. El modelo económico basado en los mercados implica inversión, una mentalidad de desarrollo. El rol del recurso humano variaría considerándolo un recurso productivo y creativo, en vez del tradicional rol consumista, incauto, victima de un marketing engañoso.

#257 ZONAS FRANCAS, EMPRESAS AHISTÓRICAS

Las empresas en régimen de zonas francas no se han diseñado para producir riqueza en los países donde operan sino en las economías que la originan. Eso de promover las exportaciones en Republica Dominicana a través de los parques industriales de zona franca es una ficción de marca mayor, porque en lugar de promover la industria, se instala y promueven áreas de comercio internacional. Riqueza, que es a lo que aspiramos con el desarrollo de las exportaciones, implica abundancia, prosperidad, caudal y fortuna. ¿Qué nos deja las zonas francas? Una recua de obreros mal pagados, frustrados por la explotación. Este modelo también llamado “zona de procesamiento de exportación” tiene su origen en las antiguas colonias que se instalaron en el nuevo mundo. Son para nosotros los dominicanos empresas del sector servicios, teniendo como origen algún país de ultramar bajo el denominativo de industria. ¿Por qué no forman parte del sector industrial dominicano, fabril o manufacturero? Porque no responden a la curva de experiencia de la clase social empresarial dominicana. Sencillamente porque son ahistóricas. Lo que la historia empresarial dominicana define en la curva de experiencia es un empresario intermedista, un empresario distribuidor –aquí le llamamos importador que es lo mismo- que es muy distinto al empresario fabril o industrial. Entonces, ¿y la fabricación de bienes dominicanos? Se encuentra en una fase primaria, no tiene desarrollo significativo, salvo una que otra empresa local aupada por una alianza estratégica con empresas foráneas, y que actúan como división de una matriz de otra economía que no es la nuestra. “Con la desaparición de las colonias, que nutrían sus metrópolis con productos agrícolas y metales producidos por una mano de obra esclava en un comercio internacional de una sola vía hoy los estados emergentes, como los antiguos, con un criterio social de la creación de fuentes de trabajo para sus crecientes poblaciones, así como el interés de integrarse al comercio internacional en algo más que el suministro de materias primas, determinara en nuevo modelo de Zona Franca: La Zona Franca Manufacturera de Exportación”, afirma la pagina web El Rincón del Vago, con singular propiedad.