El programa de subsidio que bajo la forma de plan social implementa el gobierno del presidente Fernández, a través del programa Solidaridad, aupado por el PNUD, oculta uno de los más ambiciosos planes de proselitismo político del partido de gobierno de turno. ¿Por qué lo afirmamos?
CEPAL afirma que “para ser eficaces, los programas de política social deben partir de una estrategia generadora de empleo, vinculo fundamental entre desarrollo económico y el desarrollo social”.
El banco central, muy orondo, informó recientemente que la tasa de desocupación varió medio punto porcentual, manteniéndose prácticamente estática. Empero, parece contradictorio el dato estadístico porque en el país se insiste en subsidios directos a la población, desincentivando la colocación de la fuerza laboral. La política social de subsidio no genera empleo. Esto hay que recordárselo al banco central.
CEPAL afirma que “el capital humano es el elemento clave para el crecimiento de la economía y la productividad”. Desde el punto de vista social es el empleo y no el subsidio, la principal fuente de ingreso de la mayoría de los hogares.
El sector empresarial cuestiona el crecimiento del empleo informal. Aducen que es improductivo, que no genera riqueza. Queremos aclarar que el 20% de la presión tributaria que se canaliza a través del consumo, también lo soportan los pobres, porque comen, es una demanda muy dinámica. Lo que está detrás de esta crítica es el temor espantoso de ver crecer la competencia por la demanda interna, tanto desde adentro, el empleo informal, como desde afuera con el beligerante TLC en vigencia.
Las ventajas comparativas en República Dominicana descansan en la mano de obra no calificada, cuya salida es el empleo informal. Otro aspecto que refuerza el empleo informal es el exiguo salario, el salario de miseria que ofrece el empresariado tradicional.
CEPAL afirma que “para ser eficaces, los programas de política social deben partir de una estrategia generadora de empleo, vinculo fundamental entre desarrollo económico y el desarrollo social”.
El banco central, muy orondo, informó recientemente que la tasa de desocupación varió medio punto porcentual, manteniéndose prácticamente estática. Empero, parece contradictorio el dato estadístico porque en el país se insiste en subsidios directos a la población, desincentivando la colocación de la fuerza laboral. La política social de subsidio no genera empleo. Esto hay que recordárselo al banco central.
CEPAL afirma que “el capital humano es el elemento clave para el crecimiento de la economía y la productividad”. Desde el punto de vista social es el empleo y no el subsidio, la principal fuente de ingreso de la mayoría de los hogares.
El sector empresarial cuestiona el crecimiento del empleo informal. Aducen que es improductivo, que no genera riqueza. Queremos aclarar que el 20% de la presión tributaria que se canaliza a través del consumo, también lo soportan los pobres, porque comen, es una demanda muy dinámica. Lo que está detrás de esta crítica es el temor espantoso de ver crecer la competencia por la demanda interna, tanto desde adentro, el empleo informal, como desde afuera con el beligerante TLC en vigencia.
Las ventajas comparativas en República Dominicana descansan en la mano de obra no calificada, cuya salida es el empleo informal. Otro aspecto que refuerza el empleo informal es el exiguo salario, el salario de miseria que ofrece el empresariado tradicional.