#248 LA DEPENDENCIA, UNA FORMA DE POBREZA

El principio en cuestión reza que, ningún sector económico reduce la pobreza por más que aporte al crecimiento del PIB, a menos que genere empleos.
La situación es dramática, puede ser el 80% de la población que ocupa el territorio dominicano, incluyendo la horda de inmigrantes haitianos que pululan por nuestras calles en oficios diversos; pero repito, son muchos los desamparados en la isla. Entonces, ¿cuál sería el valor agregado de esos infelices? Si admitimos que el Valor Agregado es la diferencia del Ingreso y el Producto social –corriente de bienes y servicios- obtenido de la población de una demarcación geográfica, equivalente a salarios y rentas en general que se destinan al gasto de la población, entonces caemos en la cuenta que el Valor Agregado del malhadado es relativamente ínfimo. Nuestra economía no se orienta a los pobres del país, éstos caen en el status de dependientes, de gente marginada y no integrada a la sociedad. ¿Un cargo de conciencia?, ¿una carga socioeconómica?, no está muy lejos de eso.
Digamos que la dependencia es una forma de pobreza estructurada que reditúa buenos dividendos. Los capitales y empresarios de cualquier origen requieren de ejércitos de dependientes para sostener su riqueza y no compartirla, porque lo que pagan son cheles.
Empero, los gobiernos siguen insistiendo en políticas económicas de desarrollo con impacto social, asumiendo sus logros dentro de este contexto. Se afirma que si no es así, no hay nada bueno que destacar en una economía por más que crezca. Los sectores con amplia generación de empleo son los que se identifican con mayor Valor Agregado. Experiencias recientes en la economía global orientan nuestra atención en los modelos económicos basados en la microempresa, considerándolos un fenómeno socioeconómico inusual, de gran impacto en el empleo, de baja inversión y de un particular significado estratégico. El caso reciente de Cuba es el más elocuente.

#247 CARIZ DE LA INVERSIÓN REAL

La inversión, sobre todo si es extranjera, significa exportación, generación de divisas. Como mercado de consumo, el mercado dominicano es poco atractivo. Las mercancías que ingresan al territorio dominicano a titulo de importación corresponden a inversiones de nativos en su país de origen, o inversionistas foráneos establecidos en otras latitudes.
La inversión nativa con vocación exportadora es una casta con visos de idiosincrasia asentada en el desarrollo. Es escasa. En Republica Dominicana prácticamente no existe; lo que si existen son comerciantes, que no serían nunca exportadores a partir de esa plataforma. ¿Por qué? El comerciante es cortoplacista, opera –no necesariamente trabaja- sobre la base del mínimo esfuerzo, aspira a vivir de las facilidades, no tiene mística empresarial, y su mercado –no le interesa otro- es el nativo. Se desuella por las comodidades plus-burguesas, justificación más que suficiente para sentirse un ser realizado; aporta poco a la economía dominicana: pide, no da.
¿Cuál es el atractivo de Republica Dominicana para la inversión? Obviando el mercado de consumo por exiguo, reducido al 50% de su potencial actual por el esquema fiscalista vigente, además de las sobrecargas en gastos fijos en consumo energético, nos resta, lo reitero nuevamente, la ubicación geopolítica, pívot de gran alcance construido por la naturaleza, con acceso privilegiado en mercados como el americano (USA), Centro y Sur América, el Caribe y los mercados de Europa.
¿Habría otros atractivos para la inversión? Si apoyamos el desarrollo de la Educación a partir de la óptica exportadora, el futuro sería prometedor para la calidad de vida del dominicano. De lo contrario la frustración puede ser inminente porque el empresario nativo y zona franquista se desenvuelven a partir del empleo espurio.

#246 INELASTICIDAD DEL PODER ADQUISITIVO

Los precios de los productos de consumo masivo han ido en aumento reciente. Estimamos que la causa básica es que hay más circulante en la calle y la misma producción, más pesos que antes persiguiendo el mismo volumen de mercancías. Esto produce inflación y viene a ser el problema central de la economía en estos momentos. Más pesos con vocación de consumo mientras la industria produce lo mismo. A esto se añade otros factores que coadyuvan esa tendencia, la sostienen, la fortalecen en otras palabras. También es válida la figura del “consumo artificial”. La banca personal tiene que ver con este concepto, sino observen los beneficios astronómicos de la banca, sencillamente descomunal: el dinero plástico, la gallina de los huevos de oro.
Si no me equivoco hay en el ambiente nacional una deuda social, un reajuste de precios al alza en la canasta básica de consumo. No se hasta qué punto las variaciones en los precios locales de combustible puede llevar al alza sostenida en la industria. Esto merece un análisis desapasionado. Recuerden que en República Dominicana los precios que suben no bajan, entonces la economía dominicana se torna insensible, inelástica al poder adquisitivo, mientras tanto el peso dominicano lo persigue la sombra de la depreciación real.
La presunción de la inflación de costos focalizado en la contribución fiscal, ¿la inflación fiscal?, no deja de tener cierto asidero, sobre todo si advertimos los hábitos consuetudinarios del empresario al reducir las cargas al capital transfiriéndola al gasto de la población.
¿Esperamos algún efecto en los precios a través de la tasa de cambio vigente? Todo indica que el sector exportador no tiene inconvenientes de costos. No creo en la tesis del incremento de los precios internacionales para explicar el alza de los precios locales. Allí hay otros rejuegos basado en volúmenes de compra.

#245 ECONOMÍA REAL DE LA ISLA

El FMI no ha cambiado, es el mismo FMI de siempre, el FMI de las restricciones y condicionamientos, el FMI de las políticas fiscalistas, también el FMI de medidas reaccionarias, en definitiva el FMI que adolece de políticas sociales a favor de la convivencia humana.
Cuando una Nación opta por acudir al FMI lo hace esencialmente por asistencia financiera, ante la dificultad con acreedores internacionales por el incumplimiento de la amortización de la deuda externa. En tal sentido el FMI es una especie de interventor-garante a favor de las entidades acreedoras, particularmente los reconocidos organismos internacionales crediticios como el Banco Mundial y el BID, además de naciones desarrolladas como los Estados Unidos y la Comunidad Económica Europea, a esto se añaden los acreedores orientales y los compromisos que surgen de los capitales secundarios, bonos y otros.
Si un país demuestra que puede manejarse con relativo éxito frente a sus compromisos internos y externos, además de realizar inversiones públicas tendentes a garantizar un nivel de desarrollo económico en beneficio de agregados sociales presentes y futuros, es muy cuesta arriba que esté solicitando asistencia al FMI, que se reducen en controles y supervisión, la llamada figura de la economía intervenida.
La BBC, organismo de servicio de información internacional afirma al respecto: “Las políticas financieras del FMI están sujetas a que los países con necesidad de ayuda hayan ‘hecho esfuerzos razonables por superar sus dificultades de balanza de pagos’. La cooperación con el FMI y sus recomendaciones de política económica es un factor decisivo en la concesión de ayuda. El compromiso de las autoridades nacionales respecto de medidas como reforma institucional, estabilidad macroeconómica y compromiso a una economía abierta, son considerados por el FMI como elementos clave para la implementación fructífera de la asistencia técnica que ofrece”, marco real de la República Dominicana.

#243 ACENTUANDO LA CRISIS

Es sano revisar la economía isleña al empezar el año. Esto ayuda a volver a la realidad después de las fiestas navideñas. Anotemos:
Rebaja sustancial de impuestos. La expectativa es hacia el incremento, ¿habrá reforma en el futuro inmediato?
Reducción de los precios de combustibles. Esto y una veleta es lo mismo, en suma, el neto siempre es hacia el alza.
Aumento de la producción. Si hay un PIB en crecimiento sostenido, pero la duda se lo traga.
Aumento de las importaciones. Aquí es que está la fiesta de la economía. ¡Que Dios nos coja confesados!
Reducción de la prima del dólar. Ya hay algunos optimistas que afirman que el turismo es el motor de la economía.
Aumento de salarios. Somos pesimistas, nuestros empresarios siempre encuentran el argumento atinado para castigar el empleo.
Nos restaría la reducción del costo de transporte, abaratamiento del costo de la vida, aumento de la oferta de empleo, reducción de la deuda externa, reducción sustancial de la factura eléctrica, y otros por el estilo.
Todo es posible. Observemos por ejemplo la reducción del costo de la vida. Particularmente nos referimos al costo de la canasta de consumo familiar; ¿realmente puede ir a la baja en nuestro país? Sería infeliz de nuestra parte admitir que frente a un consumo intensivo, el comercio local no se vea tentado a nivelar con alzas los precios de las mercancías y las expectativas de gastos de la población. Esto así, visto los nuevos ingredientes de gasto que surgirían, sobre todo el aumento de consumo de los combustibles de uso diario. Sería obtuso negar que la población dominicana está embotada de medidas económicas adversas que dificultan el diario vivir, pero todavía se requiere de muchas voluntades para superarlas.