#256 CAÍDA DE LA DEMANDA

La solución a la vista es la reducción del volumen del gasto; si nos expresamos con propiedad, estaríamos reduciendo el tamaño de la economía dominicana. Se suma con vigor la vocación decidida en inversiones tangibles. ¿A qué me refiero? La especulación financiera dejó de ser un negocio de riesgo calculado, sencillamente porque están en picada en el planeta, y ostentan mala fama muy bien ganada. Este es un tema que se analizará en demasía.
De la producción, este renglón sería un buen negocio, la demanda de bienes tangibles. El negocio se traslada a la boca. Satisfacer el hambre, será el gran negocio en las próximas décadas.
La caída de la demanda trae ahorros, en obvia disminución del gasto. Se espera en el mediano plazo cambios sustanciales en la economía dominicana.
Otro aspecto a incidir corresponde a los controles del negocio financiero, pues el modelo actual basado en el consumismo, deja la secuela de un peligroso facilismo en el estilo de vida del dominicano común. Es el encumbramiento del consumo ficticio, el artificio perverso del dinero plástico. ¿Su slogan? “Consuma ahora, qué interesa el soporte de la actividad productiva”.
Recomendamos la lectura de la teoría económica que promueve Lyndon Larouche, para aquella gente que no sabe qué hacer con capitales ociosos, visto el alto riesgo de perderlos en negocios financieros especulativos. Con Larouche abrimos el vademécum de la Economía Física, fuente económica que nos ilustra el por qué la China, de una nación muy pobre, pasó a ser el pueblo más desarrollado del mundo actual. Así también nos refiere con propiedad y elocuencia el modelo económico que adoptó USA el siglo XIX, para salir de la dependencia, y convertirse en lo que es hoy.

#255 DESIGUALDAD SOCIAL

Si oteamos la desigualdad social a partir de la economía, inmediatamente se configura la situación del desempleo. ¿18%? Rebasa sin dificultad el 30%. Nos referimos a la proporción de desempleados de la isla. Habría que reducir la parte ocupada por la población haitiana, un drama de otra magnitud.
Pues sí, es el 30% de desempleados y no el 18%; que de cada cien dominicanos en edad laboral -16 a 60 años es el tramo de edad, excluyendo el volumen de infantes y las personas de tercera edad- sólo contamos con setenta dominicanos que disponen de ingresos. Es válido observar que esos setenta no son asalariados. Ahí están incluidos los informales que se estiman en 70% de la fuerza humana productiva, en suma, dos millones de informales y un millón de asalariados. El resto de la población es dependiente.
¿En qué consiste la desigualdad social? Son burbujas de miseria apiñadas en la isla, que desbordan el espacio geográfico habitable, en contraste con el abolsamiento rentista, reducido, socialmente atípico, el síntoma de la enfermedad social expresada en el dominio del PIB.
La desigualdad social tiene profundas implicaciones que han ido tomando cuerpo en el sentimiento de los dominicanos. La inversión en educación es la más sensible. Si no hay recursos destinados a la formación de la población, no hay planes viables. Realmente, es muy cuesta arriba hacer demagogia con algo tan evidente, no solamente lo vemos en el acuciante desempleo, también lo presenciamos en las calles, en el transito, y sobre todo en nuestros políticos que desdicen del medio que representan.
Sino obtemperamos por la reducción de la brecha de la desigualdad social, no hay crecimiento real, antes sí, una economía empinada, tratando de erguirse denodadamente, de mantener el equilibrio sobre la punta de los pies.

#254 VIRUS ECONÓMICO

La economía dominicana está amenazada por la descompensación, un virus que provoca desequilibrios, virus enquistado en el organismo económico, vive allí y tiene capacidad de autorreplicarse utilizando para ello los propios recursos de la economía. A todas luces es un virus patógeno, puede producir daños irreparables en todos los componentes de la economía, desde la estructura productiva, pasando por los agentes económicos, hasta distorsionar el ensamblaje financiero del país.
¿Cómo adquiere la economía el virus de la descompensación? Cuando comenzamos a contrabalancear o neutralizar distorsiones económicas con medidas artificiales, fantasiosas, sin apelar al desarrollo y fortalecimiento del organismo económico.
El virus económico desafiante se manifiesta como sombra al acecho en todas las actividades de la economía, debilitándola en el confrontamiento. La lógica indica que la economía autocompense las necesidades financieras originadas en el consumo sin recurrir a los fondos domésticos de previsión, esas reservas internacionales cuya opción es de situación extrema.
La descompensación es dolorosa y provoca ciclos de desequilibrio endémico. Observamos proclividad a la descompensación económica en periodos de campaña electoral. Bien o mal, se aboga por cambios drásticos en la configuración económica que enunciado provoca simpatía, pero que en la práctica resultaría en oscilaciones con perjuicio de las grandes mayorías. Se hace ejercicio de descompensación reduciendo o aumentando sin causa aparente impuestos o incentivos. Lo que se olvidan los proponentes es el efecto que provocaría en la economía dichas medidas y las condiciones de reequilibrio que se necesitarían para que operen con las expectativas planteadas.
La economía dominicana como cualquier otra tiene sus propias y peculiares estribaciones. Desconocerlas es jugar al virus de la descompensación.

#253 SENDA DEL ENDEUDAMIENTO

¿Qué es endeudamiento? Es el camino más estrecho para financiar cualquier actividad. Cuando se opta por la alternativa del préstamo transitamos la parte más cómoda, la más comprometedora de las opciones que pudiéramos elegir. A la vez obviamos la posibilidad de generar los recursos, de producirlos. Esto me recuerda pueblos como Taiwán o Chile, el caso Cuba con el bloqueo. ¿La deuda estuvo presente en el desarrollo de estos pueblos? Probablemente sí, empero, pasaba a ser el recurso complementario. Lo estratégico partía del compromiso del empresario de la producción, ese recurso económico sentía el compromiso con el destino, el dedo acusador de la historia ¿De cuántos empresarios estamos considerando en el comentario? El INE estima en noventa mil empresas PYMES, y cerca de un millón y medio de empleados. Usted puede sacar sus conclusiones. En casos extremos en situación de recesión, los países desarrollados sostienen una política de estímulo basadas en el aumento del gasto público como política de endeudamiento. La deuda pública de las naciones del G20 alcanzó el 120% del PIB, inspiración consuetudinaria, en clara alusión al personaje económico del siglo pasado, John Maynard Keynes. ¿Es malo o bueno endeudarse? No es malo endeudarse, si lo hacemos para fines específicos, particularmente a proyectos de desarrollo. Lo malo es incorporar la deuda como parte de una práctica consumista, sin más resultados que el sostenimiento de un modelo inmediatista, por demás proselitista. Cabría observar el periodo de vigencia de la deuda para naciones como la nuestra, cuyo reembolso en promedio bordea los tres años a la fecha de emisión.