#192 DESARROLLO BASADO EN LA CALIDAD

Abogamos por ese indicador desestimando las 24 proporciones restantes, es el número mágico, la garantía de las generaciones futuras, claro nos referimos a la inversión en educación en República Dominicana. Si no se ha tomado en cuenta la imperiosa necesidad del país en los próximos veinte años, que solo puede enfrentarse con la gente que preparamos hoy, que están en la escuela, en los liceos y colegios, en rangos que van desde los diez años de edad, ese es el futuro inmediato, la generación económica que llevará de la mano a los próximos dominicanos en la siguiente treintena, formando a la vez su relevo, solo se puede ver con los ojos de perspectiva, aquella visión que parte de la realidad favorecida por la observación ya distante espacio y temporal, eso significa el 4% del PIB, ¿un reto? Aún vamos a la saga de lo previsto por la ley 66-97, solo alcanzamos el 52% de la meta, aún nos falta orientar 17 mil millones de los 36 mil millones de pesos que equivalen al 4% del PIB y corresponde al 15% del presupuesto público. Seguir abundando en cifras y estadísticas da escalofríos, por ejemplo el gobierno, y no es solo el de turno, destina aproximadamente mil sesenta pesos mensuales por estudiante, y no llega a once mil pesos anuales por escolar activo. El gran contraste de estas cifras educacionales se refleja en la asonada de crecimiento económico del país que recurre jactanciosamente en algunas épocas del año.
En la actualidad dos millones de escolares se desplazan diariamente por las calles del país con dificultades en la infraestructura física y mobiliario en los centros educativos, en espera de mejoras sustanciales en los programas de educación, idioma inglés, formación digital y virtual, y sobretodo la alfabetización, ante la indiferencia social de la deserción escolar y la repitencia, resistiendo con el incentivo del desayuno gratis y regalo de útiles escolares. Estas facilidades únicamente se dirigen al 75% de la población escolar que asisten a las escuelas públicas, pues el 25% restante están matriculados en instituciones educativas privadas.
La República Dominicana podrá cambiar su horizonte educativo cuando apueste por un desarrollo basado en la calidad de la formación de su gente, con una resuelta voluntad política, aspirando a reducir la brecha que nos separa de los países más desarrollados, poniendo el foco de la política educativa en la escuela pública como el lugar de su real ejecución, a pesar de que conlleven costos políticos y que cuenten con pocos aliados entre la dirigencia política, el sector empresarial, así como entre los formadores de opinión.

#191 APOSTANDO AL DESARROLLO

Me declaro no partidista y libre simpatizante, un espécimen votante de desmerecido standing.
Los proyectos de desarrollo económico son incomprendidos en países latinoamericanos, a la gente no les gusta esperar. ¨Ver para creer¨, sentencia con que trascendió Tomás, aquel famoso incrédulo de la biblia. La esperanza en la vía de los hechos fortalece el escepticismo de quienes la urgen sin discusión.
¨El Metro va. Eso no lo detiene nadie¨. Pues el Presidente Fernández se ha empecinado en la construcción del Metro, un proyecto de desarrollo de largo plazo, polémico y a todas luces demagógico para los políticos de patio.
Yo apoyo el Metro. Proyecto de futuro para un presente no muy lejano, el presente de la actual generación de jóvenes insuflados de esperanza.
La inversión francesa está de camino entusiasmada por el enorme privilegio financiero, cobertura equivalente a no menos de mil millones de dólares. (sigue...)

#190 CIFRANDO LA REPÚBLICA DOMINICANA

(EN FORMACION)

#189 (R083) LA EMPRENDURÍA EN LA REPÚBLICA DOMINICANA

El Emprendimiento del francés entrepreneur (pionero) y la Emprenduría son dos cosas distintas. Frente al individualismo del primero, conmueve el carácter social del segundo.
La Emprenduría requiere de cientistas sociales, se dirige esencialmente a la gente pobre, la gente que no tiene ningún tipo de cualificación para insertarse en la actividad productiva, que busca de la autodeterminación laboral que satisfaga el sustento diario de la familia, la llamada subsistencia.
El Entrepreneur aboga por factores motivacionales en un contexto económico favorable, proclive a agentes económicos de recursos latentes en situación pasiva, en busca precisamente de dinamizarlos.
Es la Emprenduría que necesitamos en la República Dominicana y en Latinoamérica; la Emprenduría que se está desarrollando en la hoy devastada Bangladesh del doctor Muhammad Yunus, premio nobel de la Paz de años recientes, que ha tomado tanta atención en el mundo entero, particularmente en países desarrollados que muy bien quieren reorientar sus ayudas con alguna garantía de resultados, a las naciones necesitadas del mundo, que con no poca sorpresa están obteniendo resultados asombrosos, aprendiendo a subsistir con éxito.
Disponemos de una veintena de universidades en la media isla, con un rol indefinido. La Emprenduría no tiene que ver con esquemas universitarios; modelo este que parte de la formación profesional a partir de conocimientos teóricos, orientados a la empresa establecida, regida por el salario.
La Emprenduría tiene que ver con las fuerzas humanas latentes, dispuestas a expresarse en un medio adverso. Es el caso de siete millones de pobres, y dos millones de ciudadanos que componen la clase social media, totalmente deprimida por las cargas económicas que sobrellevan, no se sabe hasta cuando.

#188 EL DESARROLLO CABALGA SOBRE LA EXPORTACIÓN

La discusión central de la economía dominicana no es el crecimiento. Tal como está concebido difícilmente sea el reflejo de la realidad social y económica. Alrededor del crecimiento se especula con un desparpajo inconcebible atribuyéndole falsas propiedades. Cualquier economía está habilitada para crecer, aptas para que ocurran transacciones, sin distingo de otro factor que no sea el comercio local. Recordemos que el crecimiento económico está politizado, sobre todo con el tema de la pobreza, degeneró hace tiempo en argumentos demagógicos de boca de los politicuchos de dudosa estofa, en otras palabras el término crecimiento advierte en el campo de la economía, una comprensión coloquial corrompida.
El desarrollo connota otra semántica, aún mantiene la pureza conceptual, y dificulta la demagogia, con el riesgo de poner en evidencia fofos planteamientos.
Con el desarrollo no se trata de medir la actividad económica sino de encomiar los aspectos de la economía, esto es, los matices y los rasgos de los que tiene entre manos nuestro país en cuanto al soporte de los flujos financieros además de la corriente de bienes y servicios internos y externos. El desarrollo redimensiona el factor humano y los agentes económicos, en el rol del empleo y el consumo. En otras palabras el desarrollo –me refiero al desarrollo económico- se aleja de la atomización, polarizando el conjunto de valores a los que deben abocarse las fuerzas vivas del país.
La exportación es la manifestación más relevante del desarrollo económico. Con la exportación podemos medir el grado de desarrollo que tiene una economía determinada, así como el grado de solidez o fragilidad, factores que están ausentes cuando de mensura nos referimos al PIB.