#344 ENDEUDAMIENTO EXTERNO INDEFINIDO


Un pueblo no puede vivir indefinidamente del endeudamiento externo -situación ésta en donde el volumen  de hipotecas excede el producto de la economía- creciente hoyo financiero, espiral de empréstitos que succiona gran parte del volumen del empleo y ocasiona el resquebrajamiento masivo de un sinnúmero de empresas, dando al traste con el ansiado desarrollo económico. El costo del endeudamiento es indemnizado precisamente por la parte más débil del consolidado de los ingresos, esto es, la endeble producción, resultado de la distorsión  del enfoque, de lo qué es esencialmente el rol económico del empresario dominicano. Esto es más que obvio, existe el fenómeno financiero del endeudamiento porque quienes tienen el compromiso moral de generar ingresos y excedentes en la economía, me refiero a los dueños de los medios de producción, no producen lo suficiente para sostener la economía isleña, por demás una economía de tamaño moderado. No me refiero al ingreso en pesos, resultado de la gestión empresarial en el mercado local, moneda que no tiene ningún valor en las relaciones financieras internacionales. La realidad es otra que el empresario isleño se niega a ver, mareado por una supuesta solvencia domestica en medio de la pobreza abrupta del pueblo y sobre todo del gobierno local, debido al desuso crónico de los medio de producción de la isla. El problema central de la economía dominicana consiste en la sinergia explosiva de la mísera producción y el enconado endeudamiento externo, triste sinfonía de un drama de múltiple metástasis. Por un lado el desempleo rampante que produce la pobreza extrema en que vive la mayoría de la población de la isla, secuela manifiesta en delincuencia insostenible, y el tráfico de estupefacientes. Lo más crítico es la hipoteca de las futuras generaciones, quienes sentirán el mayor peso del drama, la presencia permanente del lamento de la  escasa visión económica de la actual  generación de empresarios dominicanos.  

#343 CONSUMIR O EXPORTAR


Cuando importamos comprando mercancías  de fuera optamos por una conducta consumista, demostrando incapacidad productiva con esa actitud irracional, por tanto no le  agregamos riqueza a nuestra isla, todo lo contrario, estamos gastándola, patrimonio acumulado sin visos de reposición en el corto plazo.
Hay momentos inflexivos en el tiempo, la aparición de paradigmas nuevos que cambian la historia de la humanidad. El descubrimiento y colonización de América, la riqueza del nuevo mundo oxigenó de forma determinante las principales naciones del viejo mundo de la época, alicaídas por el deterioro de sus ingresos ante el excesivo gasto de la sociedad de entonces. En otras palabras, el mercado de consumo del viejo continente estaba en descenso, para sostenerse el modelo de producción debía conseguir ingresos, que los obtuvo con la sustracción de la riqueza del nuevo mundo.
El nuevo modelo económico dominicano tendrá que girar alrededor de la gestión microempresarial, mientras que la empresa formal resarcirá el deterioro de sus ingresos con la conquista de nuevos mercados, aquellos que están fuera del territorio de la isla, previa reconversión de sus estructuras organizacionales hacia la actividad manufacturera. Este hecho es irreversible, el mercado local no garantiza el sostenimiento de esa parafernalia empresarial importadora, a menos que pretenda suicidarse abocándose a la alocada carrera de aumento de precios, hecho que reduciría mucho más sus posibilidades, fortaleciendo el protagonismo de la informalidad. La microempresa ha resultado en una expresión  de la incapacidad de la economía de generar el volumen de empleo requerido, el necesario para garantizar la subsistencia de los que no acceden a la economía formal, a falta de capacidad de absorción de empleo, la imposición de los requisitos de los detentadores de la oferta isleña, por demás de muy bajo perfil en cuanto a la generación de fuerzas productivas.       

EL CRITERIO ECONÓMICO DE LA AUSTERIDAD


El recorte del gasto no sólo corresponde al sector oficial, no, es menester aplicarlo en el conjunto de la economía, nos referimos a los agentes económicos empresariales. ¿Por qué? A menos que se verifique la ampliación de los mercados a partir del proceso fabril nativo, no se justifica el gasto en moneda extranjera cuyo grueso no producimos. Está el objetivo prioritario de sanear nuestra economía eliminando las garrapatas importadoras que succionan los poquísimos recursos financieros en divisas que circulan en la isla.
El gobierno debe replantear las políticas sociales, particularmente el enfoque. No podemos seguir con las ayudas improductivas, el llamado gasto social que no produce nada, constituyéndose en el mantenimiento de la indigencia isleña. La propuesta en cuestión propende la creación del ministerio de la producción cuya finalidad básica apunta al incentivo decidido de la microempresa, unidad de subsistencia de carácter social, no como se piensa, una entidad evasora de impuestos, prejuiciada en la despectiva concepción de la informalidad.  
El problema esencial de la economía dominicana no es la desaceleración de los mercados, sino el gasto improductivo. Tampoco es problema de crecimiento económico, sino de desarrollo que requiere la refundación del modelo vigente de producción.
El recorte del gasto impacta, como es obvio, en el empleo. Lo que se pretende es la readecuación del PEA afectado. Ahí tenemos el caso de Francia cuya solidez económica se le atribuye a un fuerte sector microempresarial. Nadie puede rebatir la solidez de este modelo de gestión productiva que ha resistido la profunda crisis de la economía europea.
La austeridad sin la contrapartida en creación de empleos es un sinsentido económico. No confundir el criterio domestico y el criterio económico de austeridad. La austeridad económica rehúsa lo innecesario y acoge, con independencia al costo, lo oportuno para el buen ejercicio económico.  

#341 ESOS GOBIERNOS SIN CUARTOS


Un gobierno pobre es fiel reflejo de un aparato productivo modesto, si acaso tímido, de reducido volumen de consumidores, aquellas economías enmarañadas en los míseros mercados locales. ¿Hay coincidencia con éste, el de la isla? No debemos atribuirle todo el peso de la ineficiencia económica a la corrupción oficial que probablemente apunta al 2% del PIB. El mal mayor de la economía dominicana es que no produce, la manufactura está en el suelo victima de la epidemia de la importación. Vivimos engañados  por un tipo deleznable de zona franca que no responde a los intereses económicos y financieros nacionales, sino al de los países de origen, que no es propiamente el nuestro. Respecto al turismo ocurre algo parecido, pues el grueso de divisas fruto de las transacciones comerciales de ese sector no circula en la isla, sino en los países –España es un caso- de donde se originan las inversiones turísticas. ¿Este argumento reviste  importancia? ¡Oh sí! tal como lo es para una empresa la salud financiera del grueso de ingresos que circulan a través de sus arcas y libros contables. Contamos sólo, en lo que se refiere a la lozanía financiera de  nuestra economía, con un magro ingreso en divisas expresado en el valor del impuesto que requisa el gobierno del flujo turístico que pisa suelo isleño. Así no podemos estructurar un plan de desarrollo, atentos a una hacienda achaflanada del sector turístico. Nuestro planteamiento primario consiste en la reformulación de la ley de inversiones foraneas, más ajustada a las necesidades financieras, en pro del desarrollo económico dominicano. Sospecho que la defensa actual del planteamiento propositivo del modelo económico exportador por parte de empresarios locales identificados como exportadores se sustenta en la hipótesis de coyuntura, en negocios oportunistas. Un sano interés del modelo económico en cuestión por parte del sector productivo, se manifiesta en proyectos fabriles de alto valor agregado, cosa que responde a márgenes significativos de creatividad bajo la sombrilla de inversiones nativas, hecho sin precedentes que coadyuvaría a la fortaleza financiera en divisas, requerimiento de urgencia, impronta incuestionable del futuro promisorio de cada uno de los dominicanos.  

#340 MERCADEANDO LA ECONOMÍA


Para entender la economía es cuestión de reproducir vivencias, analizar diversas curvas de experiencia, enfocarse en el estudio de disciplinas conexas, de ese modo podríamos observar la economía en la dimensión correcta. No se trata de escuchar ruidosas estadísticas de las que sólo quedan los resabios de la intensión, simulación montada de los futuros contritos pos-generacionales. Insistimos, tal fenómeno social adquiere ribetes atractivos con los valores reales insertos en su propia naturaleza, sin duda un evento singular. Si persistimos en la práctica de participar en la resonancia de percepciones bajo la apreciación subjetiva del gusto, quedará en nuestra intima convicción el amargo sabor del engaño, cuando no, el escepticismo malsano de la generalidad, en donde justos pagan por pecadores.
La economía como mercancía de consumo es de digestión lenta y de rápido efecto, marea los sentidos, no obstante reconocer su origen abstracto. El marketing, en cambio, desarrolla preferencias en el conjunto de personas, cuyo logro reditúa en beneficios. La economía es no menos que el marketing,  mientras éste se concreta específicamente en los negocios, aquella se consuma incuestionablemente en el bienestar social. En lo pertinente a la economía como bien de consumo, el precio se caracteriza por la ausencia del peculio, si bien tiene valor de intercambio, el pago de la transacción es un intangible sintetizado en la proclividad a favor del consumidor, la aceptación sin discusión de las proposiciones que componen la oferta. ¿Eso ocurre en la isla? La disquisición precedente tiene su por qué. Vemos como cosa insólita la defensa del argumento de una proporcionalidad disímil e incoherente respecto al PIB y al presupuesto del gobierno al referirnos con inusitado entusiasmo al 4% para la educación. Cobra vigencia el antiguo refrán de Fernán González "ir por lana y volver trasquilado", ilustrado en la tragicomedia La Celestina, cuyo significado se reduce en ir a buscar un beneficio y salir perjudicado.   

#339 FORMACIÓN Sí, EDUCACIÓN NO


La educación, si funciona, debería objetivarse, requiere de fines cónsono con la economía que nos gastamos. La economía valida y autentica –de autenticar- el escenario educativo, esto, en una realidad pragmáticamente distinta a la formación.
Al observar la economía de la isla es fácil darse cuenta que requiere un modesto nivel educativo para operar, a menos que cambie el modelo económico vigente. Tal planteamiento parte de las expectativas del modelo en cuestión, el que rige la economía de la isla de Santo Domingo, sin estridencia, bajo el dominio del sector comercial importador, activo humano rector de bajo nivel de especialización, ausente de procesos técnicos, apoyado en la distribución de mercancías en evidente oposición a las exigencias económicas del sector industrial, por demás inexistente en la isla, y no porque no haya, sino porque su incidencia económica actual es insignificante.
Cuando nos referimos a la aserción definitiva de la formación en vez de la educación, contemplamos impávidos el proceso inverso en ejecución, la alteración del orden del desarrollo humano, a la postre, síntesis de la curva regresiva del movimiento social isleño. Dejamos, inconscientes, el avance real del pueblo dominicano a cambio de gente saturada de conocimientos sin uso ni aplicación, una educación productora de desempleados titulados sin cobijo, rechazados por ésta nuestra obsoleta economía.
Vista la tendencia, no nos sorprendamos por el carácter rentista del común de los isleños, escasos de formación, entienden poco o nada la realidad de su contexto vivencial, sin el instrumental formativo del cual deriva la conducta social requerida, y porque no, la más apropiada en las necesidades actuales. A resumidas cuentas, formación sí, y ¿educación? Sin melindre ni pretensión como ingredientes básicos.   

#338 TAMAÑO DE LA ECONOMÍA


Tiene aún sus bemoles esto de la dimensión económica de la isla, no nos referimos solamente al ámbito privado de la economía sino al espacio estatal, repito, el tamaño desordenado de sus instituciones, en donde, sin duda, reside el grave problema de la deformación del gasto, raíz ésta derivada del politiqueo demagógico de seudos compromisos políticos. El excesivo gasto gubernamental enquistado en la economía es grave problema que deriva en anomalía parasitaria de alteraciones enfermizas, reductor a su vez de la comprobada capacidad endeble del gobierno.
Nadie en su sano juicio supondría que la redimensión del gasto oficial no tendría algún impacto en el crecimiento económico. Se presume en buen juicio la probabilidad cierta de la redistribución de las fuerzas laborales, la transferencia del gasto en cuanto a su origen, gasto improductivo absorbido por operaciones generadoras de riqueza a través de la dinámica económica. En tal sentido el poder factico podría, si está en su voluntad, impulsar nuevos escenarios laborales en franca alianza con las fuerzas productivas, relanzando así la actividad económica.
Sin la especulación necesaria en cuanto a las precisiones en variación de la dimensión económica, números más números menos, digamos a priori que el exceso sería un yerro imperdonable que en algún momento pasará factura. En tanto la minoración constituye a la larga una sana decisión, sin obviar lo doloroso que pudiera ser en el corto plazo. Ahí están  impertérritos los casos recientes de España, Grecia e Italia en reducción drástica de sus economías.  De lo que se trata es de retomar el buen ejercicio económico, ahora en status intrigante de realidad oculta cuyos fines, se presumen, inconfesables. 

#337 DISEÑO DE ESTRATEGIA ECONÓMICA


Se habla hasta el hartazgo de política económica, empero nada de estrategia económica que involucran todos los actores de la economía, bajo la férula de un modelo económico particular. Nos referimos a la parte operacional de la economía, a los trazos delineados  que configuran el modelo económico vigente. La isla, el caso que nos compete, ostenta un conjunto de políticas económicas definidas, aunque sin estrategias que provoquen compromisos, en definitiva que conlleven beneficios a todos los actores económicos. ¿Qué ocurre en la isla? Existen desequilibrios en las estrategias que frena el desenvolvimiento de la economía, la hacen lenta, casi estática.
Cuando el gobierno insta al aparato productivo a enfocarse en la compensación de la demanda potencial de algún mercado externo, afirmamos sin cortapisas que las estrategias económicas no están funcionando. ¿Por qué? la industria conoce bien el rol comercial, su accionar en tal sentido es marcadamente deliberado, de eso vive, cualquier desliz de tal naturaleza como la situación de comercio insatisfecho obedece a objeciones, es decir, obstáculos con el que están interactuando en el modelo económico. No hay duda, desincentivan las iniciativas, exponen al gobierno ipso facto a la incoherencia, la figura nefasta de la contradicción.
Revisar para mejorar, preparar la plataforma de las estrategias económicas, esto es lo dable. Cabe la pregunta del por qué no se tomó tal o cual acción comercial en un ambiente de competencia intensiva como el sector externo, donde obviamente todo está en el corto plazo, coyunturas en donde predomina la proclividad a desactualizarse de un día para otro.
A los señores industriales les corresponde insertarse en las estrategias económicas, mientras que la principal entidad oficial de la isla debe asumir el rol del diseño e implementación de las políticas económicas. El reto, lo hemos señalado, es la generación de divisas, resultado de la articulación de las estrategias orientadas hacia afuera, a partir del ejercicio proactivo del aparato productivo isleño.  

#336 TRASFONDO MORAL DE LA ECONOMÍA


El ciudadano común, el isleño dominicano del cual deriva el crecimiento económico y los ingresos fiscales, configura en gran medida una contextura moral en donde, sin duda, subyace el calco religioso.
La economía cristiana expresada en el pensamiento del santo Tomas de Aquino establece explicita referencia a la ley humana y su correspondiente razón de ley si se ajusta a la recta razón. El santo y doctor de la iglesia indica la obligatoriedad de obedecer las leyes sólo si convienen con la equitativa justeza al trato humano y por consiguiente con la sempiterna ley de Dios. En todo caso si se apartara del trato justo sería una ley inicua, no tendría carácter de ley sino de violencia.
Usura voraz de los que detentan poder, enmarcada, bajo formas diversas, en la desgraciada codicia. El pueblo, solo e indefenso, se transfigura victima económica de la cicatera inhumanidad de la especulación vigente, el manifiesto de la economía mefítica sienta sus bases, el estropicio está al doblar la esquina.
Estamos refiriéndonos al momento de crisis económica cuyas soluciones propuestas originadas en una ortodoxia económica trasnochada no han dado resultado, fracasando de manera rotunda.
Requerimos urgente de una economía que dignifique al isleño, lejos de la concepción consumista insumo-gasto-deshecho, que tenga una estrecha correlación entre moral y economía sustentada en el desarrollo de la producción, que elimine la usura en todas sus formas, erradicando el desbocado fiscalismo del FMI de las soluciones probables, en suma priorizando en los procesos económicos el bienestar general de la población y la dignidad de la vida humana, tomando en cuenta la importancia práctica que tiene para la isla cada persona que aporta algo a la economía, por mínimo que sea.

#335 MATEMÁTICA PUSILÁNIME


Pretender pensar y actuar como un gobierno opulento a costa de un pueblo pobre, un gobierno preñado de pretensiones, y ansioso de realizaciones pero sin “cuartos”, constituye una pusilanimidad, una falta grave a la ecuanimidad, cuando es por todos conocidos que la política es un medio, no es un fin en sí mismo.
¿De dónde se nutre de recursos el gobierno? En el caso isleño, de los raquíticos dineros de un pueblo pobre, pobrísimo en todo. Pero, ¿pobre de qué?, de oportunidades para producir. Definitivamente hay un desbalance muy notorio en nuestra economía. ¿Cuál es la salida a la que apelan los gobiernos de países pobres? Al endeudamiento, al empobrecimiento sostenido de las futuras generaciones, al juego perverso de los cerebros diabólicos del FMI. Esto ocurre porque los gobiernos de países pobres y empobrecidos no tienen fuente de ingresos internos para las pretendidas realizaciones, en su mayoría descontextualizadas.
Seguimos insistiendo en que debe reducirse el tamaño de la economía. ¿Esta medida heroica significa más desempleo? Sí, la supresión del tipo de empleo actual, particularmente el empleo improductivo del sector público estimado en un 70%. El empleo disponible como consecuencia de la minoración del gasto corriente provocaría en el corto plazo el necesario impulso a la microempresa, e impactaría favorablemente el  desarrollo de las creatividades en la isla, tan venida a menos.
El tamaño actual del gasto público, ciertamente, redunda en crecimiento económico, pero es un crecimiento ineficaz. Reducirlo contribuiría a la sincerización de la economía de la isla, abriría las puertas al replanteamiento del rol de las fuerzas productivas generadoras de empleo, retomando el gobierno su función regularizadora. Esto hay que entenderlo, no se trata de ser serios en aspectos que nos perjudican, degradan y debilitan. La responsabilidad del papel regulador de los gobiernos consiste en asumir el reto de la subsistencia de los agentes económicos estimulando la acción colectiva de la producción.        

#334 ESFERA FINANCIERA DE LA PRODUCCIÓN


Una economía produce -si está orientada en ese sentido-, sigo, produce ingresos de divisas en base a su volumen de producción, derivando en el producto de la economía, en nuestro caso la economía isleña. Es un símil del consumo local de la producción del aparato productivo dominicano, ¿qué origina? Pesos, sólo pesos, nada más. Pudiera requerir la absorción de divisas como insumo productivo, empero, en este discernimiento no tiene ninguna importancia. ¿Qué hacen los bancos con estos pesos? La banca está estructurada para operar en moneda local, digamos que es un sub-modelo financiero del modelo económico que opera en la isla. ¿Su función? Interactuar con los agentes económicos del aparato productivo isleño en pesos dominicanos. ¿De dónde salen las divisas que circulan en la isla? Hay varias fuentes: remesas turismo y deuda externa. ¿Qué ocurre cuando ingresan divisas -moneda fuerte- en la esfera económica de la isla? Son absorbidas principalmente por los importadores y el gobierno.  ¿Qué perseguimos con esta disquisición? El argumento básico apunta a la actividad exportadora como fuente principal de divisas, fenómeno inexistente en la economía dominicana. Para tal fin debemos reformular el modelo bancario vigente, de tal forma que se oriente, no sólo al manejo de pesos sino a operaciones en divisas como fenómeno financiero alterno, sobre todo la función correspondiente a las operaciones activas, me refiero a los créditos como flujo financiero de estimulo a la producción para la exportación. Lo que pretendemos es que las divisas que circulan en la esfera económica isleña capten divisas del resto de las economías del mundo. En cuanto a las importaciones, deben ser con urgencia objeto de una política económica regulada a través del mercado de consumo. La importación compone un flujo de gastos en divisas sin visos de restitución que acelera la circulación de los pesos, en amplio contraste con las divisas exportadoras, creadoras de nuevas divisas, constituyéndose en herramientas de inversión, un tipo excepcional de gasto destinado al ansiado desarrollo de la economía dominicana.    

#333 RELATIVIDAD DE LA PRESION TRIBUTARIA


La presión tributaria no es un concepto absoluto, ni es en esencia una expresión estadística, su naturaleza no reside en el mundo teórico, en ese idealismo de la abstracción perfecta del endiablado ejercicio cerebral. Este es un aspecto de la presión tributaria, la parte matemática, pero no es la realidad de una colectividad humana, ambas, dos corrientes en que sucumbe la gran proporción del ejercicio económico isleño.
La presión tributaria se explica en la situación estructural de la condición humana de toda economía, la que en definitiva insufla movimiento al organismo económico, es así, no quepa la menor duda. Pues resulta que entre los accidentes que configuran una economía como la nuestra que la hace ser una economía con personalidad propia, distinta a la del resto del mundo, es el peseteo, el boroneo del 5% de la población, obeso de recursos, el 25% flacos, viviendo en la línea de pobreza, y el 70% en la indigencia extrema, con el agravante –característica de este accidente- de negárseles el futuro, pues no lo tienen, ni siquiera la esperanza de realización humana.
Cuando se pretende aumentar la presión tributaria a una economía como la dominicana, lo que se intenta hacer equivale a quitarle por la fuerza el poco dinero que a duras penas pueden conseguir para subsistir los desdichados isleños –el boroneo al que hemos aludido-, subsistencia que hace tiempo, más de diez años, se confunde con la nefasta supervivencia. No se puede hacer ejercicio económico con aciertos a costa del hambre del pueblo, sencillamente se incurre en una desafortunada distorsión económica. El incremento de la presión tributaria transita indubitable los linderos de la sinrazón, rebaza en nuestro caso –el caso dominicano- los niveles aceptables de  compresión de las leyes sociales del que tanto hablaron y escribieron personalidades extraordinarias como la del insigne Juan Bosch.

#332 REJUEGO FISCAL


Abogamos en su momento por la reducción del tamaño de la economía, modelo económico viable bajo la sombrilla del ahorro, con decisiones de política bajo la inclinación a realizar los gastos indispensables. Argumentamos que el tamaño actual de la economía dominicana escapa a nuestras posibilidades, decíamos que el incremento sostenido de la deuda externa nos daba la razón.
Existe en la población isleña, con la reforma fiscal propuesta, la inusitada expectativa de los componentes del ingreso que serán afectados y los agentes económicos sacrificados, a todas luces una bomba de tiempo de efectos imprevisibles. Sin embargo, el rejuego fiscal sigue vigente, las alternativas está ahí. Qué le podría  hacer contrapeso a las enmiendas pretendidas; el relanzamiento del instrumental productivo a través de un rol distinto al actual, de un abastecedor del consumo local, al de un fabricante proveedor de las inmensas necesidades de las economías del exterior, el resto de las economías del planeta, que son muchas, diversas, aupadas por todo tipo de demanda.
El FMI por su naturaleza persigue la concreción del pago de la deuda externa, en esto no existe ninguna sensibilidad social. Habrá en su planteamiento restrictivo diversas figuras financieras que propendan la recaudación fiscal que les garantice la amortización periódica. Disponer de un flujo propio de divisas que incremente el patrimonio nacional redundaría en la holgura financiera que necesitamos para aspirar al desarrollo de un modelo económico con equidad social.
La reducción del tamaño de la economía sólo nos garantizaría la disciplina del gasto, no es la solución en sí, solución que señala el camino del incremento del ingreso. En esto los pesos no componen el ingreso propuesto, si no las divisas, dinero fresco que sin lugar a dudas debe captar el conjunto de empresarios locales propendiendo una dinámica de producción enfocada hacia afuera, no como lo han estado haciendo hasta ahora, a través de la deuda externa. 

#331 EL DRAMA DE PRODUCIR EN LA POBREZA


No cabe la menor duda que el discurso del ex-presidente Fernández en la 62 Asamblea General de la ONU aún está vigente, no tanto por el contenido de los temas que trató, si no la forma en que lo expresó, los ribetes utilizados, poco usuales para este tipo de escenario.
La cita del desconocido agricultor Félix David García Peña, la solicitud de “comercio justo” perturba; inquieta en momentos que están en desarrollo los bloques comerciales a través de la suscripción de sendos convenios de Libre Comercio. Félix David García Peña aparece salido de una novela, convertido en una expresión literaria, trabado en la maraña de un drama, el drama de producir en la pobreza.
La mención de organismos internacionales para configurar la pobreza es abrumadora, incuestionable, henchida de credibilidad; característica indubitable de los pueblos latinoamericanos; una impronta pretendidamente deleznable, no  avizorada en el futuro inmediato.Cuando leemos reflexivamente los aspectos del comercio internacional del escrito en cuestión no dejamos de pensar en un embudo -cono rematado en canuto para transvasar líquidos-, el comercio entre naciones desarrolladas y subdesarrolladas; mientras más comercio introducen por la entrada ancha, más drenan pobreza por la salida angosta. Esto deviene de la desigualdad comercial, el notorio desnivel competitivo del comercio internacional manifestado en injusticia social. El libre comercio se ha convertido en una herramienta proteccionista para los productores de países desarrollados garantizándoles altos volúmenes de ventas, no sujeto a competidores de alto nivel. La competitividad de las empresas de zonas francas sólo incide directamente en el empleo. Los países asiáticos como el caso de China exponen la economía de escala y precios bajos como ventajas competitiva. Respecto a la eliminación del subsidio de exportación de la leche en Europa, además del aumento de los precios del maíz, sorgo y trigo, en otras palabras la pérdida de capacidad competitiva, creemos que esta situación lejos de perjudicar a los países importadores, estimula la producción local, además del incremento de consumo de productos sustitutos.

#330 LA EDUCACIÓN EN EL CONTEXTO ECONÓMICO


El planteamiento básico al que nos queremos referir es la vinculación entre educación y economía, particularmente lo relativo a su enfoque, a pelo con la demanda insatisfecha del cinco por ciento del PBI, cuyo destino sería el sector educativo, en tácita disociación con la redención del empleo insatisfecho, redundado directamente en políticas económicas, dado cierto nivel de eficiencia de la producción.  
Los trabajos sobre Capital Humano de Gary Becker, premio Nobel de Economía en 1992, postula que la gente acumula durante su ciclo de vida un cierto nivel de capital humano que consiste en conocimientos, experiencias y habilidades, particularmente con sistemas formales de educación. Para ilustrar este presupuesto Becker refiere la productividad de los agentes económicos y la producción de bienes y servicios de una economía determinada, vinculadas al capital humano acumulado con que cuenta un país en el lapso de un periodo de tiempo determinado. La conclusión ineludible afirma que el bienestar de los individuos no es posible sin alcanzar un considerable nivel educativo. De ahí que la educación es un elemento de fundamental importancia para la comprensión de los procesos económicos.
Se pensaría que con el apalancamiento de los ingresos en el sector educativo se reduciría la delincuencia, el nivel de analfabetismo, y la iniquidad en la redistribución de los ingresos del producto económico, argumento conexo éste, que no tendría relevancia per se sin el impacto a la producción, fruto de un salto cualitativo en el desarrollo económico. Si no es así, estamos jugando a la demagogia económica, crítico el destino del pueblo dominicano que no se merece ese futuro tan incierto. 

#329 OBSECUENTE CAPITULACION

“El prestigioso economista Lyndon LaRouche advirtió en el año 1982…que las naciones del continente latinoamericano serían destruidas si, con el ánimo de conservar la confianza de sus acreedores aceptaban las condiciones del FMI…más bien dan la apariencia de prestar para seducir a los gobiernos ingenuos y hacerlos que acepten devaluaciones arbitrarias y condiciones salvajes de austeridad, so amenaza de no darles el futuro préstamo…es la triste historia de la capitulación , por el afán de mantener la capacidad de crédito. Fruto de la política recesiva del FMI ha sido una serie de explosiones sociales. Los ajustes del FMI destruyen intencionalmente la capacidad de las naciones de pagar su deuda, de tal forma que nunca estén en capacidad de pagar. La triste conclusión es que ser dignos de crédito, no nos llevan a ninguna parte.

La quimera de mantener la capacidad de crédito, la mercancía llamada capacidad de crédito es un espejismo, herramienta de seducción, un trágico engaño cuyo destino es la completa destrucción de la estructura política, social y económica. En su momento muchos dirigentes de la región reconocieron que ser dignos de crédito no nos ha llevado a ninguna parte. La opción harto elucubrada consistió en presentarnos a la comunidad financiera internacional como una gran nación latinoamericana que necesita refinanciar su deuda, poniendo sobre el tapete la conformación del cartel de deudores. Se presume con justa razón que la deuda externa de los países latinoamericanos quedará irreparablemente sin pagar, y los mercados internacionales sin reservas para refinanciarla o para otorgar cualquier otro tipo de crédito digno de consideración”. Extracto del informe Operación Juárez, cuya autoría corresponde a Lyndon LaRouche.

#328 EL ROPAJE PERVERSO DEL FMI

El FMI no ha cambiado, es el mismo FMI de siempre, el FMI de las restricciones y condicionamientos, el FMI de las políticas fiscalistas, también el FMI de medidas reaccionarias, en definitiva el FMI que adolece de políticas sociales a favor de la convivencia humana. “Fruto de la política recesiva del FMI han sucedido explosiones sociales, ajustes que destruyen la capacidad de producción y el nivel mínimo de subsistencia”.

Cuando una Nación opta por acudir al FMI lo hace esencialmente por asistencia financiera, ante la dificultad con acreedores internacionales por el incumplimiento de la amortización de la deuda externa. En tal sentido el FMI es una especie de interventor-garante a favor de las entidades acreedoras, particularmente los reconocidos organismos internacionales crediticios como el Banco Mundial y el BID, además de naciones desarrolladas como los Estados Unidos y la Comunidad Económica Europea, a esto se añaden los acreedores orientales y los compromisos que surgen de los capitales secundarios, bonos y otros.

Si un país demuestra que puede manejarse con relativo éxito frente a sus compromisos internos y externos, además de realizar inversiones públicas tendentes a garantizar un nivel de desarrollo económico en beneficio de agregados sociales presentes y futuros, es muy cuesta arriba que esté solicitando asistencia al FMI, que se reducen en controles y supervisión, la llamada figura de la economía intervenida.

La BBC, organismo de servicio de información internacional afirma al respecto: “Las políticas financieras del FMI están sujetas a que los países con necesidad de ayuda hayan ‘hecho esfuerzos razonables por superar sus dificultades de balanza de pagos’. La cooperación con el FMI y sus recomendaciones de política económica es un factor decisivo en la concesión de ayuda. El compromiso de las autoridades nacionales respecto de medidas como reforma institucional, estabilidad macroeconómica y compromiso a una economía abierta, son considerados por el FMI como elementos clave para la implementación fructífera de la asistencia técnica que ofrece”, marco real de la República Dominicana.

#327 CUIDADO CON EL RECORTE SALARIAL

Progresivamente la población va reduciendo los atributos de mercado, ese status que caracteriza el consumo de la estructura comercial actual. El resultado previsible es el notorio ausentismo de la gente en tiendas y colmados, supermercados y centros comerciales. La causa real de tal hecatombe es el olvido imperdonable del ingreso de la población. Visto al desnudo, el problema corresponde esencialmente al empresario, porque quiérase o no su fin último es contar con un fuerte y numeroso mercado de consumo, sostenerlo a punta de servicios y garantizar su crecimiento permanente. La cualquierización del salario como tema recurrente de agenda ha ocurrido por el consuetudinario énfasis, a todas luces equivocado, al considerarlo como un gasto. La cultura empresarial vigente consiste en reducir gastos apuntando principalmente al salario, para avocarse en alocada tarea al recorte de todo lo que “hieda” a gastos, derivando en consecuencia en una psicosis empresarial. No podemos generalizar, pero el mercado está allí, languideciendo, sin doliente aparente.

Mientras tanto las estadísticas de mercado-consumo van variando día a día y la subsistencia cobijándose cada vez más en los bienes suplementarios, casi siempre de factura informal y en muchos casos de elaboración casera.

No hace mucho tiempo, cuatro años a lo más, disponíamos de un mercado de cuatro millones de consumidores en nueve millones de habitantes. Esto invariablemente ha variado hacia la baja. Quizá, sino se atiende el problema salarial a tiempo, veremos polarizados ocho millones de dominicanos luchando por subsistir y dos millones, el mercado reducido, atrapados en la economía informal, y lo más insólito: empresarios en huelga de consumidores ausentes exigiendo por decreto el restablecimiento de esa especie económica en extinción.

#326 EL MERCADO, LA GALLINA DE LOS HUEVOS DE ORO

Con este apotegma derivado de una fábula de Esopo nos referimos a los consumidores, particularmente al caso del mercado de consumidores isleños. Cito; era un país pobre, que no poseía más riqueza que su gente. Los productores, lamentándose de su suerte, de pronto notaron que la gente compraba lo que se le vendía sin indagar, sólo a cuenta de la confianza en el otro. La inocencia del consumo en cuestión les permitía fabricar arbitrariamente, sin ningún tipo de control, y vender a un alto precio. Los fabricantes, locos de alegría, sintieron que por fin la fortuna había entrado a sus casas. Fue así que poco a poco con el producto de la venta de mercancías de dudosa manufactura se convirtieron en los hombres más ricos de la isla. Sin embargo, una insensata avaricia hizo presa su corazón, y pensaron, por qué incluirles materia prima de la buena si el mercado como quiera compra, y así lo hicieron. Cual no fue la sorpresa que un mal día, sin siquiera prejuzgarlos, ocurrió la desgracia de una epidemia, mal que se extendió en los consumidores sin distingo de clase social. Indagando, salió a flote la verdad, la realidad de que a pesar de que consumíamos diariamente las tres calientes había desnutrición y como consecuencia la proliferación de enfermedades endémicas. A causa de la avaricia desmedida, los empresarios isleños malograron la fortuna que tenían.

Sin el mercado de consumidores el crecimiento económico sería inexistente. Para que exista debo afirmar que el fenómeno del mercado requiere de inversión de tiempo y recursos para conformarlo. Paradójicamente, sus bases primigenias están asentadas en los principios humanos de amor por el terruño y los valores que incentivan este fenómeno singular. Afecta decididamente los ingresos fiscales cuando el mercado de consumo es maltratado, yéndose a pique el PIB.

#325 EL GASTO MORAL

Definitivamente las mercancías de confección local han caído en el desafecto del consumidor, provocando la exigencia de algo más que refuerce su certeza del gasto moral. Esta tétrica situación, pensamos que es coyuntural, nos lleva al supuesto de que hemos sido victimas consuetudinarias de la comunicación comercial, además de nuestros gustos y deseos al momento de decidir en que vamos a utilizar nuestros escasos ingresos, los reducidos y golpeados emolumentos, irrespetados por una cultura de producción de baja estofa, no sólo de los bienes de confección isleña, sino de una retahíla de mercancías que se traen de afuera, de productos vencidos, no aptos para el consumo humano.

La manufactura es algo más que la mezcla de insumos. El fenómeno de mercado involucra la finalidad fabril que lleve la impronta del orgullo, cuestión de honor, valores humanos que deben sustentarse para proyectar una opción consistente y seria en la mente del consumidor, más allá del mero hecho de producir. La manufactura no es una engañifa, tampoco consiste en la justificación del esfuerzo industrial mal orientado.

Afirmamos recurrentemente que nos falta desarrollo, esto es, la cualidad que sustente una curva de experiencia creíble. Hemos crecido atentos a la gestión de negocios, ajenos a la diferenciación de la calidad del producto y de cómo podemos mejorarlo. El resultado está ahí, en la presencia de una seudo-industria, sin ninguna posibilidad de penetrar en los mercados de consumo externos.

¿Estamos en disposición de demostrar calidad de nuestras mercancías y refrendarlo con sedas certificaciones? Mientras pensemos que la solución está en los controles gubernamentales para garantizar bienes consumibles, estamos mal, muy mal, esa es la realidad.

#324 LA LOGICA DEL DESARROLLO

Nadie en su sano juicio apuesta por invertir en la microempresa. La inversión está atada al “ver para creer”, alejada de las oportunidades ocultas, incomprensibles, hasta cierto punto risible. Hay, en todo caso, poca o ninguna fe en lo que no se ve, no se entiende la lógica del desarrollo, se requiere con ansiosa urgencia la retribución cortoplacista del crecimiento, no obstante las potencialidades económicas en el tejido social primario, aquel que identificamos con la pobreza, por que no, la indigencia. Esta aseveración es una lógica inentendible, irracional a todas luces. La razón es contextual, circunstancial; lo que tiene sentido en algún momento, en otra situación puede ser tremendo desacierto.

Insistimos en que la fuente de la creatividad reside en los desposeídos, la base de la pirámide social. En el caso de República dominicana esta arista es muy amplia, la estimamos en setenta y cinco por ciento de la población isleña, es cuantiosa. Esta masa insular es revolucionaria, no tiene que perder, se regodea en el ocio provocado por el desempleo rampante, holganza que mezclada con las necesidades primarias insatisfechas desencadena una gama amplia y diversa de posibilidades productivas, con visos de insólita originalidad. En barriga llena no se incuban los talentos, mucho menos los que persiguen el estado de seguridad, un modo de vida sin riesgos, con aspiraciones colmadas de frustraciones.

Observemos la economía real, por ejemplo el beisbol profesional, preñado de gente pobre; lo mismo ocurre en el arte popular. Pregunto, ¿en dónde se esconde el talento humano de la clase media y alta? Atados lamentablemente en la seguridad de un empleo, en los tontos prejuicios que nos alejan del punto de partida del éxito, comenzar desde abajo.

#323 EL PODER FÁCTICO DEL SALAMI

Es inmenso, diríamos que está involucrada toda la economía, desde la poderosa industria cárnica dominicana, hasta el mercado integro de consumidores isleños –asunto de una enraizada cultura culinaria caribeña- sin descartar las instancias oficiales.

El poder fáctico en su conjunto ha rechazado el reciente informe sobre la paupérrima calidad en que está envuelta la industria de embutidos –el salami y gama de presentaciones- cuestionamiento ríspido de la composición de la materia prima e insumos, acto de extrema valentía la de Pro Consumidor, preñada de una insólita y escasísima honestidad. ¿El resultado? Pro Consumidor ha sido aislada, se ha quedado sola, convirtiendo su posición en un acto quijotesco, la lucha contra los molinos de viento.

Los recursos fácticos son irónicos, o por el contrario ocultan la inoperancia de las instituciones oficiales pertinentes, dándose por sorprendidos al no notificarlos, como si debiera recordárseles sus responsabilidades. La coprofagia inducida se utiliza a modo de un motivo risible, pregunto: ¿será de impotencia? En gente que se complace en sus enfermedades en gestación.

Existe, es más que obvio, vocación industrial en la elaboración de productos cárnicos, el sector en cuestión es amplia y creciente. Si el enfoque se situara en la mejora seria y decidida de la calidad del salami, no tenemos ninguna duda en que reconvertiríamos el sector, hoy estremecedoramente cuestionado, en una oferta de exportación. Aún nos falta un largo trecho, pero las cimientes están ahí. Si algo causa daño irreparable a los productos cárnicos al extremo de hacerlos desaparecer es aferrarse irracionalmente al desprotegido mercado isleño.

#322 ALGUNAS PRECISIONES

Abogamos por la industrialización de la isla bajo lasombrilla de un modelo económico abierto, cuya manufactura se oriente a losmercados externos. ¿Esto constituye exportación? Sí, pero no. Si, pretendemosestimular el comercio exterior con exportaciones netas fruto del nivel dado dedesarrollo económico alcanzado. No me refiero al crecimiento de la actividad económicacomo objetivo, bien como la resultante del proceso de industrialización observadoen la curva de experiencia dominicana. Pero no, que ocurran, que se provoquen,que se induzcan exportaciones por el mero hecho de exportar, la estadística delsinsentido económico que engloba cifras incoherentes al sumar los negocios dezonas francas, la extracción de minerales, y la comercialización de productosperecederos, como si la exportación pasara por una herramienta de relacionespúblicas, un punto de agenda gubernamental, el indicador de imagen de queestamos en la cosa. Nada más lejos de la realidad.
Los fuertes vientos que llegan del viejo mundo –Europa-nos traen experiencias económicas aterradoras –caso Grecia, España, Italia- imágenesapocalípticas que de seguro ocurrirán en Republica dominicana si se sigue porel mismo rumbo, el derrotero de la crisis. ¿Cuál es el sendero de la crisis? ¿Será la burbuja financiera que estamos insuflando irresponsablemente? Así es, la carrera alocada de endeudamiento externo que como cáncer ha hecho metástasis en el presupuesto de la nación. Hoy en día los gastos oficiales ostentan un componente significativo de endeudamiento externo, que por su tamaño desproporcionado no se corresponde con la situación de desarrollo económico que vive la Republica dominicana, donde subyace una política económica consumista, perversa a todas luces. Reiteramos la reducción inmediata del tamaño de la economía, la implementación de una política fiscal cuyo objetivo sea el incentivo al desarrollo industrial dominicano.

#321 GANANDO, DEJAMOS DE GANAR


Habitualmente desconocemos las cosas en si mismas, a cambio de lo que experimentamos, es el Noúmeno de Kant, veamos. ¿Ganando, dejamos de ganar? ¿Qué volumen representa el costo de materia prima en un producto terminado? ¿Diez o veinte por ciento? Para ser optimistas, no pasa del 30%. Ok, si es así, nuestra ganancia como país exportador de materias primas está dada en esa proporción, un tercio, no más. Entonces, el beneficio del bien en cuestión, ¿qué hay con esto? Dejamos de percibirlo a menos que incursionemos en la industria derivada, aquella en donde el negocio son los valores agregados. La conclusión inferida ubica las exportaciones isleñas en la incomoda situación de baja calidad en ganancias, pues no apalanca a favor de nuestra economía más beneficios que el costo de la materia prima, el negocio del capa perro. A decir verdad, las posibilidades del desarrollo dominicano a cuenta de exportación de materias primas son reducidas, frente a las inmensas posibilidades de la industria derivada, ese tipo de manufactura que en vez de exportar el oro extraído de las entrañas de la isla, industrializa y exporta joyas. En lugar de exportar metales –caso de la chatarra que ocupa los medios-, manufactura y exporta todo tipo de implementos destinados al hogar y oficina, entre otros fines, amplios y variados. ¿Qué no hay mercados? Aforismo satanizado que únicamente visualiza el estrecho mercado de consumo isleño en oposición al inmenso horizonte de mercados allende los mares, la gran mayoría en larga espera por alguien, algún país del mundo que tome la iniciativa de producir para satisfacer las urgentes necesidades vitales. ¿Qué hay respecto a las ventajas comparativas? Este principio opera en condiciones ideales, en la práctica no es más que una ficción, si a economía nos referimos. Las oportunidades comerciales están regidas por el fenómeno de la información asimétrica, que habilita ipso facto todas las ofertas posibles, con independencia del costo y precio. 

#320 LA INDUSTRIA INFORMAL


Me refiero a la artesanía, aquella creación que se funde con la habilidad manual, que transmite a través de ésta la emoción, el sentimiento creativo hecho realidad. La expresión pre-industrial en cuestión está cobijada en la informalidad, en aquel aparente desorden productivo, no regido por el precio ni el costo, alejado del imperio del gusto, inserto en la potencialidad humana, cuyo libre albedrio constituye el organismo rector. ¿Es el fenómeno humano creador al que se pretende poner la camisa de fuerza de la formalidad, inyectándole la venenosa pócima del fisco, que evidentemente no lo resistiría, y por ende se mataría a la gallina de los huevos de oro? ¿Qué necesitan los artesanos para convertirlos en poderosos y efectivos industriales? Dar un salto al vacío, sosteniéndose en el velamen de una inversión preñada de credibilidad para así aterrizar en el colchón del mercado usuario.
La producción informal en República Dominicana absorbe más del sesenta por ciento de la población económicamente activa, reduciendo el empleo formal activo en cerca del veinte por ciento, el resto está inmerso en la cruda realidad del desempleo, argumento que hemos venido sosteniendo, en que subyace la inmensa potencialidad de la industrialización isleña.
¿Por qué la atención al sector artesanal, la mal llamada microempresa, que de empresa no tiene nada? La respuesta es sencilla: no se entiende el fenómeno del desarrollo económico, confundiéndolo con crecimiento, y por tanto si es crecimiento la informalidad debe tributar. Los argumentos abundan, el más reciente es el requerimiento de un volumen fiscal equivalente al cinco por ciento del PIB, déficit presupuestario que debe amortiguarse con recursos provenientes de la actividad económica y con financiamiento externo. ¿Cuál es la salida? El desarrollo económico dominicano requiere urgente la reducción del tamaño actual de la economía.         

#319 UN TIGRE CARIBEÑO

Estamos tratando de desmitificar la industria del transporte, no aquella que está vigente, politizada y dañina, tendente a desaparecer por disfuncional. El tren –transporte de carga ferroviaria- a eso es a lo que me refiero, una vía ferroviaria simple, sin el tapujo inserto en el Metro dominicano, ni la rimbombancia de túneles y elevados citadinos, una red vial que enlace los cuatro puntos cardinales de la isla, resuelve el monopolio del transporte de carga, y reduce sustancialmente la intermediación, los valores agregados al precio por efecto del combustible, tanto en el uso como su distribución para el consumo a lo largo y ancho de la isla. Se trata, esta es la estrategia, de movilizar tanques y contenes en vez de furgones, ¿los rieles, el costo? La licitación a manera de inversión local nutriría insospechadamente la economía dominicana, similar a otras inversiones nativas pendientes, me refiero a la industria energética, fuente actual de oscurantismo, intereses creados espurios, a la vez de inmensas posibilidades de inversión nacional en divisas, sería una necedad el no hacerlo.
De lo que se trata, consiste en una vía primaria de transporte ferroviario que alimentaría vías secundarias de corto alcance sujetas a planificación en relación a la logística operacional, todo esto englobado en un sólo sistema de distribución de mercancías de todo tipo y tonelaje. Inmediatamente nos introduciríamos a una República dominicana del doble de la población actual, y por ende de mayor capacidad generatriz – me refiero al empleo- de producción. El impacto económico es de tal naturaleza que podríamos potenciar más de dos polos productivos con suficiencia económica en manufactura y comercio, tan o más fuertes que Santo Domingo y Santiago de los caballeros. Entonces, ¿qué pretendemos, un tigre caribeño –en alusión a la metáfora singular de los tigres asiáticos- o un Nueva York chiquito? Dos sueños distintos, el de la industrialización dominicana por un lado, o el consumismo, cáncer económico originado por la destructora deuda externa.

#309 MARCO LEGAL DE LA INVERSIÓN

¿Se justifica la importación si hay exportación? Evidente, es un enfoque financiero vinculado al marco legal de la inversión local y extranjera en Republica dominicana, si acotamos en buena lógica, el desarrollo de una estructura productiva isleña para crear el mercado externo generador de dólares y euros. ¿El efecto? Nuevos puestos de trabajo, la base del empleo, y por ende demanda de consumo interno, recaudación de más impuestos vía el ITBIS por el nuevo consumo incrementado, aranceles en alza visto los bienes importados, y mejorados beneficios de las empresas, base del impuesto a la renta.
Si se quiere –sería lo deseable- que la repatriación de beneficios de las inversiones foráneas disminuya a favor del incremento de la participación nativa, y con ello el aumento de divisas dentro del territorio nacional, se requiere un modelo de estructura mixta de inversión, cuya composición redundaría en estímulos impositivos atractivos o bien deprimidos.
La banca local es inelástica –insensible- a los circuitos en divisas, ¿Por qué? los demandantes de recursos crediticios, es de ahí que parte, están orientados hacia adentro, lejos, muy alejados de las necesidades de los mercados externos, motivación esencial, el punto de partida de los negocios de la gestión financiera en divisas.
Los bonos, los soberanos, mecanismo financiero de endeudamiento público, contrapuesto a la bolsa de valores donde predomina la industria de transacciones financieras en moneda local, de ausencia más que notoria del contexto -caso dominicano- de  los mercados externos, a la postre, un desestimulo persistente de la inversion extranjera, ésta que busca sin descanso la industria en negocios intensivos, allende el mercado de consumo internacional.

#318 MÁS DE PAUL KRUGMAN

Recordarán los que llevan apuntes de la columna, que el doctor Paul Krugman, nobel de Economía, apuntalaba en fino estilo epistolar en misiva al doctor Leonel Fernández que "La crisis es peor de lo que había pensado. Yo pensé que íbamos a tener problemas con la caída del mercado inmobiliario, pero la escala misma de dicha crisis es una gran sorpresa. Bueno, las cosas son tan malas como se dicen, sí, esto es una depresión muy fuerte, y yo creo que va a ser la peor depresión desde la última depresión, será difícil establecer cuándo se logrará una recuperación plena”. Como se recordará al intervenir en aquella oportunidad en la Cumbre de América Latina y el Caribe sobre Integración y Desarrollo el Presidente Fernández conminó a los organismos financieros internacionales y a la Reserva Federal de los Estados Unidos decir la verdad sobre la profundidad de la crisis, aduciendo que no se ha dicho todo sobre la realidad de la crisis hipotecaria y financiera ocurrida en Estados Unidos.
Hoy el problema es otro, la deuda externa, ¿su pico más elevado? el endeudamiento crónico de Grecia y España. No es difícil adivinar el contenido proverbial del escrito en sobre cerrado de Krugman, dirigido al licenciado Danilo Medina, recién presidente electo, “es casi seguro –refiriéndose a la creciente deuda externa dominicana, veinte mil millones de dólares hacia la subida- que veamos más situaciones de esta índole, porque cuando se cae la casa, encuentras los esqueletos en el armario". Krugman calificó de "acertada" la decisión de recortar el gasto público superfluo hasta prácticamente cero. “La mejor forma, Presidente Medina, de evitar una depresión es responder con cierta agresividad en un momento temprano”, esto a pelo del financiamiento visible del déficit gubernamental con deuda externa, causa incontrovertible de aumento de la inflación, y disminución acelerada de la competitividad.

#317 PIB EN PESOS O CON DÓLARES

El presupuesto, ingreso público, fisco o impuesto, es un amasijo de rubros financieros – ITBIS, ISR, arancel, u otro- captados por gobiernos de la actividad económica, fuente de los ingresos fiscales.
El PIB –Producto Interno Bruto- es un agregado de transacciones comerciales medido en periodos de doce meses. ¿Quién participa en la actividad económica provocando la transacción comercial resumida en el PIB? Empresas y recurso humano, el llamado empleo.
Un bien o mercancía con vocación comercial, producida o no dentro del territorio nacional genera actividad económica. ¿Qué ocurre –caso A- si transamos solamente lo que producimos en forma de bien físico? La actividad económica se traduciría en pesos, no requeriríamos el auxilio de otra moneda ajena a la nuestra. ¿Si la transacción –caso B- es mercancía producida afuera? La isla muestra, incrustada, la infraestructura importadora cuyo dominio es ostensible.
El sector servicio cobra relevancia cuando sirve de canal de los bienes del caso A y B, actividad económica intangible que se eleva a la categoría de mercancía, cuantificándola de esa manera en el Producto Interno Bruto.
Si el sector servicios transa mercancías de producción local o alguna otra de confección foránea el resultado es el mismo, es decir, la concreción de un bien intangible de producción nativa.
¿El caso A tendría algún impacto fuera de la Republica Dominicana? En absoluto, es decididamente inocuo. ¿Y el caso B? Aquí la cosa cambia. Para disponer de mercancías importadas debemos contar con dólares o euros, divisas que tendríamos que producirlas si de acceder a éstas se trata.
Surge el caso C. ¿En qué consiste? La economía isleña produciría mercancías para ser transadas en economías de otros territorios nacionales, ajenos al nuestro. Recibiríamos dólares en lugar de pesos, modificando la concepción del gasto público, definitivamente la actividad económica, el llamado PIB sería de una calidad superior.

#316 DEUDA RECICLADA

Todos hemos pasado por la vívida experiencia de un refinanciamiento. Esto ocurre por diversos motivos que no vienen al caso, no obstante la experiencia se conoce, o por lo menos se intuye. La economía de la isla –pero no sólo ésta- pasa periódicamente por el mismo fenómeno que nos lleva a preguntarnos, qué hay detrás del refinanciamiento, particularmente el que se aplica al país con premeditada regularidad, esto a pelo al comportamiento de la deuda externa que sufre el trauma de reciclaje periódico, actualizándose con nuevas dimensiones, más y más grandes.
Los vencimientos con vocación morosa se saldan con nuevas acreencias, bajo condiciones onerosas en tiempo y costo financiero, una oportunidad recurrente que aprovechan sin ningún escrúpulo las entidades internacionales de crédito. Quisiéramos explicar el fenómeno en cuestión de otra manera. Quizá nos pueda ayudar la figura del esquema Ponzi -captación de ahorros paga intereses vencidos ahorros antiguos- que en forma similar ocurre con la vigencia que cobra el comportamiento de la deuda externa, insuflándola con nuevas deudas, en otras palabras, deuda nueva paga los intereses vencidos y capitalizados de las deudas viejas. Como se presume, este esquema se convierte en un círculo vicioso creciente e incontrolable. Ahí está el caso de Grecia, y de otras naciones europeas que van por el mismo camino, España es el caso mediático reciente.
Esto no ocurriera si produjéramos los suficientes dólares, en vez de endeudarnos –la deuda externa isleña anda por veinte mil millones de dólares con perspectiva a seguir creciendo- a pesar de los argumentos anodinos señalando que el país ostenta un nivel bajo de endeudamiento, o que la deuda externa dominicana es manejable.

#315 DIMENSIÓN ECONÓMICA DE LA EDUCACIÓN

Tal como lo utilizamos, el indicador estadístico del PIB –Producto Interno Bruto- suma las transacciones comerciales que operan en la isla, estimado en tres mil seiscientos millardos de pesos, a razón de mil millones pesos por millardo. A todas luces es un ingreso que conlleva algunas observaciones. Pues, resulta que de estos ingresos se deduce la presión fiscal, estimada en dieciocho por ciento de esos ingresos, esto es, un quinto del PIB que se destinan a las arcas del gobierno. ¿Y el resto, el ochenta por ciento? Lo componen, por un lado, el retorno de la inversión –costos y gastos- y el correspondiente beneficio de los agentes económicos productivos.
¿Cuáles compromisos tiene el gobierno como prioridades? Tenemos la deuda externa e interna, pero sobre todo la deuda externa, condicionada, vigilada y supervisada por el Fondo Monetario Internacional (FMI), equivalente a veinte millardos de dólares, con tendencia a seguir creciendo, una cifra asintótica resultado del modelo económico vigente.
Veamos los valores que absorbe el actual organismo educativo, tal como está, sin las modificaciones que concretan los actuales objetivos formativos, harto cuestionados. Pues, resulta que no se han definido los nuevos objetivos educativos así como sus costos correspondientes, más el impacto que se busca en la economía. Sin estos aspectos el cuatro por ciento del PIB, equivalente a ciento cuarenta y cuatro millardos de pesos, el treinta y tres por ciento del presupuesto de la nación, luce fofo, sin sentido, aunque oportuno, el sólo planteamiento del volumen en cuestión luce una inequidad, fuente de oportunismo, revestido de sanas intenciones, como aquel pedregal que cual vía conduce a las cavernas.

#314 EL MODELO ECONÓMICO VIGENTE

El modelo económico de la isla, el que tenemos activo, que avalan los gobiernos de turno y santiguan los organismos internacionales financieros, han conformado un ejercito enorme de consumidores sin ningún soporte productivo, me refiero a la inexistencia del patrimonio generador propio de ingresos y reservas de la nación.
En el modelo en cuestión opera de manera protagónica el turismo, las empresas foráneas de zona franca, y el comercio, todos revestidos de inversión extranjera, establecidos en la isla precisamente por el incentivo de la exención fiscal, figura financiera nefasta que no retribuye absolutamente nada al Estado, repatriando los ingresos y beneficios que generan en el territorio nacional. ¿Cuál es el requisito que se les exige? Que utilicen mano de obra dominicana para sus operaciones, empleo convertido ipso facto en consumidores que estimulan y sostienen la política agresiva de importaciones, flujo creciente de mercancías de manufactura extranjera por la que se paga en dólares que no producimos. Lo lógico sería amortiguar la importación masiva con exportación de bienes producidos por la actividad fabril isleña, empero, ésta es inexistente, deliberadamente satanizada por intereses económicos oscuros. En suma, el desarrollo de una política económica dirigida a promover las exportaciones no tiene cabida en el modelo económico vigente.
Mientras tanto los gobiernos de turno gestionan deudas para sostener el cúmulo de importaciones, y amortizar la deuda vencida. Los economistas se han convertido en especialistas de la ingeniería financiera, en pos del sostenimiento de los gastos, ingresos y deuda externa del modelo económico vigente. Las reformas fiscales son estructuradas alrededor del consumo, de ahí surge la creciente presión tributaria, más del treinta por ciento de los ingresos de la población económicamente activa.
La promoción de la educación es correcta, pero en el modelo económico vigente en la isla es demagogia, debido a que atenta los intereses económicos predominantes, que sólo requieren de mano de obra espuria, esto es, barata y sin preparación.

#313 MÁS SOBRE EL PBI

El PBI o Producto Bruto Interno es, primariamente, una medida de la demanda interna. Lejos está, la tasa en cuestión, de ser el reflejo de la actividad económica de una nación. ¿Por qué? La idea esencial de actividad económica propone un conjunto de operaciones –no transacciones- o tareas, u ocupaciones propias de una entidad. Tampoco dicho indicador se inscribe en la semántica correcta del crecimiento, que define concretamente el desarrollo de un organismo.
Cuando aludimos al PBI nos alejamos de las distintas formas de progreso que pudiera manifestar una economía, porque no refleja mejoras; esa no es la semántica real del PBI. Empero, la confusión persiste, está dirigida, es una confusión interesada que se presta al uso incorrecto de una teoría ajena a su realidad, buscando ingenuamente una consistencia conceptual que no la tiene. ¿Qué atractivo adquiere el PBI al incurrir en esta deformación conceptual? Estimula el endeudamiento, donde hay evidentemente muchos intereses ajenos al bienestar de la sociedad, redimensionando periódicamente la capacidad de pago del Estado. De ahí que cuando el PBI varía favorablemente, las entidades crediticias internacionales especulan con la fortaleza de la economía. Nada más lejos de la realidad. ¿Qué provoca el crecimiento de la economía, y por ende el movimiento de la actividad económica? La inversión, pero no cualquier inversión. Nos referimos a la inversión que provoca el aumento del patrimonio de la sociedad del país, que no es el caso de las inversiones foráneas, que en componenda con los gobiernos de turno, aupados por legislaciones endebles, succionan las posibilidades económicas de una nación, repatriando los resultados de la explotación, y con ello fomentando el empobrecimiento. Las reservas, es decir, los excedentes de la actividad económica, son transferidos con gran desparpajo a cuenta del fomento del consumo, expresado en la creación de empleos.

#312 FINANCIAMIENTO CERO A LA PRODUCCION

La distorsión inconsecuente del crecimiento bancario parte del consumo para la generación de beneficios, cuando lo correcto fuera a través del financiamiento de la actividad productiva nacional. Definitivamente los servicios bancarios están atados a la dinámica del PBI, succionando parte significativa de los ingresos del cúmulo de transacciones de la economía. ¿El dardo envenenado? El dinero plástico. Por el uso de este artificio monetario cobra una tarifa, tanto al usuario final como al intermediario, los canales de distribución.
La banca, tal como está diseñada, a todas luces es parasitaria; totalmente improductiva con el destino de los ahorros de los dominicanos. Pero, ¿es esto, el tipo de banca que demanda el desarrollo de la economía? Si es así, debemos advertir que hay enormes volúmenes de proyectos productivos natimuertos, porque no cuentan con financiamiento, sencillamente el financiamiento a la producción es cero. Sin embargo, observemos los enormes beneficios que declara la banca, algo insólito y aterrador, beneficios que salen de los bolsillos de los consumidores.
Requerimos de otro tipo de banca, necesitamos de una reforma bancaria urgente que asuma el rol que le corresponde, que se sintetiza en el impulso decidido de la inversión nacional en beneficio del bienestar de los dominicanos. Ese ahorro que está depositado en los bancos, ahorro que es de los dominicanos, debe reconvertirse en inversión para superar la crisis endémica de producción en que está sumida la nación.
Para impulsar un nuevo modelo económico, un modelo económico rentable, que genere riqueza y sobre todo reservas, debemos empezar por redefinir la inversión nacional a través del uso del ahorro interno, en otras palabras, se requiere urgente una reforma bancaria profunda.

#311 EL FERROCARRIL, UN IMPERATIVO

Poco hacemos con fomentar la producción agrícola sino la comercializamos, trasladándola oportunamente a los centros de consumo urbano. La ineficiencia del transporte de carga terrestre que prevalece en la isla distorsiona los canales de distribución, encareciendo las potenciales mercancías y convirtiendo al productor agropecuario en una victima más de los costos distorsionados prevalecientes.
El transporte de carga ferroviaria se convierte en un imperativo para el progreso de la economía nacional, no sólo para la producción rural, la reconversión de la incipiente manufactura isleña exige vías de acceso en los puntos geográficos más alejados y de difícil acceso. De lo que se trata es de diseñar un sistema de vías ferroviarias a lo largo de la geografía nacional, incluyendo la parte occidental de la isla que ocupa la republica de Haití, nación que emerge como el mercado exterior inmediato de la República dominicana, además de una fuente de recursos humanos, expresada en fuerza laboral integrada en los quehaceres primarios de la isla.
El ferrocarril representa la integración productiva dispersa en la geografía nacional, la creación de un mercado de consumo extraordinario. Actualmente contamos con ciento cuarenta y dos kilómetros de red ferroviaria absorbida por los ingenios azucareros en operación ubicados en el este del país, que no expresa el potencial de nuestro planteamiento productivo.
¿Es el metro el modernismo más importante que la vía férrea productiva?
En el planeta existen ejemplos interesantes del significado del desarrollo nacional a partir de los aportes del ferrocarril, con Estados Unidos a la cabeza, que cuenta con doscientos veinticinco mil kilómetros de vía férrea, garantizando la circulación de la producción y consumo a lo largo de toda su geografía.

#310 INVERSIÓN MAL ESTRUCTURADA

El extrañamiento de YPF, filial de la empresa petrolera española Repsol, en territorio argentino es una medida correcta de la presidente Cristina Fernández. Tanto el gobierno español del derechista Mariano Rajoy, como cualquier nación que respalde inversiones extranjeras de sus capitales nativos, deben saber que en esta época –siglo veintiuno en adelante- la expansión económica de sus naciones no puede –ni debe- financiarse con patrimonio de otros pueblos, sencillamente porque, fruto de la integración planetaria empujada por los avances tecnológicos de la cibercomunicacion, la idiosincrasia –por ende los modos de pensar y actuar- de la sociedad mundial ha cambiado ostensiblemente.
La inversión extranjera está mal estructurada. Existe el mal endémico, en los países en vías de desarrollo, de considerar la inversión extranjera bajo el ejercicio de tiempo indeterminado. Si corregimos este enfoque, los activos creados en el tiempo prudente –no más de quince años- deben revertirse en patrimonio nacional, sin más ni más. Esta medida, sana a todas luces, debe implementarse también en las empresas que operan en territorio isleño bajo el régimen de zona franca, incorporándolas a la manufactura dominicana, que es parte esencial de la economía real, y no como hasta ahora, en una estadística de ficción.
El principio tácito, pero no menos evidente, del desarrollo de las mejoras en que opera toda economía, es una fuerza invisible, creciente e indómita sustentada en la identidad propia. Ahí no caben chantajes revestidos de pseudomoral, cuando se apela a una justicia comercial inexistente como argumento de coacción al imponer la vigencia de una inversión extraterritorial de origen coyuntural. Las inversiones extranjeras son negocios de oportunidad, que lejos de beneficiar a las naciones en donde operan, nutren a las economías de origen.
Llegó el tiempo en la isla de promover la inversión nacional, alejados del malgasto obsecuente en fuerza laboral que no genera riqueza, caso típico de inversiones extranjeras mal estructuradas.

#308 TRANSPORTE DE GENTE O DE BIENES

La idea del planteamiento en cuestión consiste en la dependencia de uno –el transito humano- respecto al otro, el transporte de productos.
El sector agropecuario no es la fuente apropiada de una política de fomento del empleo, ¿Por qué? El valor de la producción agrícola está en concordancia con su productividad, cuyo índice de fuerza laboral es inversamente proporcional a su grado de progreso, particularmente me refiero a la capacidad de absorción tecnológica del sector productivo en cuestión. Empero, es idóneo -en primer lugar- para el suministro de materia prima, y en segundo orden el de bienes de consumo final.

Dos aspectos caracterizan el valor de la agricultura en la isla. Se viene hablando hasta la saciedad sobre la producción de alimentos. Si deseamos avances en el transporte público, nos restaría llevar a cabo la otra función de política económica al sector primario, me refiero a la producción de materias primas para la manufactura nacional. Sin embargo, la productividad agropecuaria está en entredicho con medidas de importación de alimentos del agro, ocurrencia patética en situación de bajo rendimiento a partir de un pobre nivel de empleo vigente en el sector primario.
Para que tome sentido el desarrollo del transporte urbano - sólo contamos con el veinte por ciento de carreteras pavimentadas de un total de veinte mil kilómetros, el resto lamentablemente es de terracería- la manufactura debe estar en franco progreso, cuyo síntoma principal es el creciente volumen de empleo, fuerza laboral que requiere de una política económica de transporte desde los centros de acopio de materia prima hacia los parques industriales implantados en las zonas urbanas.

#307 ESPEJITOS POR ORO

Desplazar la maquinaria azucarera –el trapiche y sus derivados tecnológicos- por una política económica basada en el sector primario, esto es, en la tierra, sea por la vía del agro o por sus atractivos naturales, equivale históricamente a cambiar espejitos por oro. Pues, ni el sector agropecuario ni el turismo representan valores agregados en un mundo globalizado. Mientras no adoptemos otro modelo económico, la isla estará sumida, sencillamente, en la economía política del atraso, una forma insensata de frenar la curva de experiencia tecnologica del progreso dominicano.
La agropecuaria como el turismo –este último en manos de otra economía, ajena a la nuestra-, frente a las amplias potencialidades de desarrollo que representa el sector industrial, manifiestan aquellas el progreso de la tortuga, lento, muy lento, sin visos de cambios sustanciales en el largo plazo.
El error histórico ha consistido en cambiar el progreso que representa el rendimiento hora-máquina por el de hora-hombre, la diferencia en términos de desarrollo económico es del cielo a la tierra. Hemos olvidado que el ejercicio económico del progreso comprende la praxis físico-económica por la que un pueblo puede producir las condiciones materiales para seguir existiendo. Las consideraciones monetarias –circulante, crédito, operaciones bancarias y endeudamiento- son estrictamente secundarias.
Mientras tanto perdemos el tiempo construyendo una economía de cascos y rieles, contando deudas insaldables cuyo negocio es la permanente refinanciación, e inflando irreflexivamente la burbuja estadística del PBI con importaciones masivas. La apariencia del “toda va bien” maquillada con el dinero plástico nos arropa indefectiblemente. En tanto el comercio, sin ningún sentido histórico-económico, juega temerariamente con la endeble salud del pueblo isleño, definitivamente un volumen de consumo irredituable. Loor a la incompetencia.

#306 .........ALREDEDOR - CASI - EXACTO.........

Formalidad vs Informalidad


ALREDEDOR

Con empleo formal nos referimos al volumen de gente empleada en el conjunto de empresas: pequeña, mediana y grande, que operan en la isla. Son asalariados que reciben los emolumentos reales al deducirles el fajo de impuestos por los dueños de la infraestructura productiva que actúan como agentes de retención. Estos asalariados -empleados formales- rondan el millón y algo más en volumen, de los cuales el noventa por ciento, novecientos mil empleados, ostentan el salario mínimo, estimado en ocho mil quinientos pesos. El resto –cien mil puestos de trabajo- es empleado medio en su gran mayoría, y ejecutivo en escaso número.
CASI

Se ha demostrado hasta la saciedad en la isla, que la estructura del empleo formal no resuelve las acuciantes necesidades primarias que agobian diariamente al común de la gente. Visto así, el empleo formal emerge como una bomba de tiempo, es una burbuja laboral insuflada de inconformidad, de rechazo, y sobre todo en búsqueda de nuevas alternativas. Ahí está la degeneración del empleo, el pluriempleo, valor agregado de inestabilidad para las organizaciones formales.
EXACTO

Pero, qué ocurre en el trasfondo de la realidad empresarial isleña, aquellos que viven –me refiero a los empresarios- del empleo formal espurio. Bueno, que perciben la pérdida abrupta del mercado isleño, un volumen significativo de consumo absorbido por la oferta informal. Es cierta la protesta del empresario formal, cuando estrujan el argumento de que la informalidad no tributa. Pero, cómo sangrar con medidas fiscalistas a gente –el setenta por ciento de la fuerza laboral dominicana- cuyo grueso de inversión, el principal activo productivo, comprende su modesto nivel de vida.
La realidad es otra, no es el empleo informal per se –este argumento sólo es un raído pretexto-, sino el control del mercado de consumo isleño, creciente masa de consumidores dominicanos que encuentra viable la compra e ingesta de los bienes que produce y comercializa el empleo informal de la isla.

#305 SIGNIFICADO INOCUO

El capital de trabajo -capital operativo nacional- gira alrededor del peso dominicano, moneda que tiene valor en territorio isleño, fuera de esos límites su valor es relativo, sólo sirve de paridad nominal con otras monedas, significado inocuo que no reditúa absolutamente nada.
El Estado de una economía exportadora cuenta con capital de trabajo en divisas dentro de su territorio geográfico, nación de amplia participación de empleos en cantidad y calidad a través de la industria, el aparato productivo generador de divisas.
¿Para que sirve el capital operativo en divisas? Para suplir las necesidades sociales, fruto de los compromisos con el resto de las economías del mundo. Actualmente, a falta de una economía exportadora, sólo contamos con el peso, moneda que únicamente nos sirve para interactuar en el mercado nacional. ¿Y los compromisos con el exterior? Sin generación de divisas, se financian con deuda externa. A este tétrico panorama se suma el volumen de dólares y euros que engullimos al consumir mercancías que se fabrican en otras economías, y que lógicamente hay que pagarlas en divisas, lamentablemente no aceptan pesos. De ahí que las pocas divisas con que cuenta la isla, fruto de la remesa de la diáspora en descenso, los menguados dólares que deja el turismo a través del ingreso de turistas a la isla, además de las pocas divisas que recibe el banco central por parte de las empresas en régimen de zona franca, quienes compran con dólares los pesos que necesitan para pagar la nómina espuria de los explotados obreros isleños. La miserable suma de ingresos en divisas es insuficiente para cubrir los compromisos financieros con el exterior. Los motivos son más que obvios para que la deuda externa dominicana se abulte indefinidamente, sin visos de variar la proclividad ascendente en el corto plazo, a menos que se implemente otro modelo económico, en el cual se estructure la producción de mercancías nacionales como política económica altamente prioritaria, cuyo principal objetivo sea suplir, esto es, abastecer recurrentemente los mercados externos de consumo final.

#304 HUERFANOS DE MERCADO

Los bienes producidos en la República Dominicana no tienen mercado en el exterior, por tanto son inexistentes, el consumidor de otras latitudes los desconoce, y esto afecta hasta el distingo de la isla como país.
El mercado local, el de la isla, ha servido de “inclusa”, un símil con respecto a aquellas instituciones que acogen y crían niños abandonados. De ahí que los bienes que no tienen mercados en el exterior se les identifican como mercancías incluseras, es decir, que sólo existen en el territorio de origen. Esto es lo lamentable. Si la intensión es enrumbarnos decididamente hacia un modelo económico más rentable, abandonar de una vez y por todas, el modelo económico inclusero, debemos empezar por sacar del ostracismo nuestros bienes, los pocos que disponemos, liberarlos, insuflarles el respiro exportador.
Requerimos urgente la acción de la promoción en el escenario en que perviven los mercados foráneos, un tipo especifico de promoción, ¿a cuál me refiero? A la promoción de ventas, que liga en la oferta, las mercancías con el mercado potencial de consumidores, feriándolos masivamente en el exterior. Esta acción requiere la presencia física de nuestros empresarios isleños en los mercados objetivos externos. La estrategia en cuestión ha sido y es la práctica consuetudinaria de las naciones de economías exportadoras.
Hay consumidores. El término es un genérico, pues su estatus configura un homo economicus que ingesta bienes para la satisfacción de sus necesidades fisiológicas. Ahora bien, hay consumidores de mercancías –esto es otro tipo de consumidor- el llamado homo mercatus que consume para satisfacer sus necesidades psicológicas, pues las fisiológicas se han reducido a la oscura obsolescencia.
El homo mercatus compra imágenes, referencias sensoriales, sin que el precio sea necesariamente la frontera de su decisión de compra. El valor agregado comunicacional constituye la otra frontera que debe entrecruzar el empresario isleño.