Literatura social publicada semanalmente desde Mayo de 2006 para el diario matutino Hoy de República Dominicana.
#344 ENDEUDAMIENTO EXTERNO INDEFINIDO
#343 CONSUMIR O EXPORTAR
EL CRITERIO ECONÓMICO DE LA AUSTERIDAD
#341 ESOS GOBIERNOS SIN CUARTOS
#340 MERCADEANDO LA ECONOMÍA
#339 FORMACIÓN Sí, EDUCACIÓN NO
#338 TAMAÑO DE LA ECONOMÍA
#337 DISEÑO DE ESTRATEGIA ECONÓMICA
#336 TRASFONDO MORAL DE LA ECONOMÍA
#335 MATEMÁTICA PUSILÁNIME
#334 ESFERA FINANCIERA DE LA PRODUCCIÓN
#333 RELATIVIDAD DE LA PRESION TRIBUTARIA
#332 REJUEGO FISCAL
#331 EL DRAMA DE PRODUCIR EN LA POBREZA
#330 LA EDUCACIÓN EN EL CONTEXTO ECONÓMICO
#329 OBSECUENTE CAPITULACION
“El prestigioso economista Lyndon LaRouche advirtió en el año 1982…que las naciones del continente latinoamericano serían destruidas si, con el ánimo de conservar la confianza de sus acreedores aceptaban las condiciones del FMI…más bien dan la apariencia de prestar para seducir a los gobiernos ingenuos y hacerlos que acepten devaluaciones arbitrarias y condiciones salvajes de austeridad, so amenaza de no darles el futuro préstamo…es la triste historia de la capitulación , por el afán de mantener la capacidad de crédito. Fruto de la política recesiva del FMI ha sido una serie de explosiones sociales. Los ajustes del FMI destruyen intencionalmente la capacidad de las naciones de pagar su deuda, de tal forma que nunca estén en capacidad de pagar. La triste conclusión es que ser dignos de crédito, no nos llevan a ninguna parte.
La quimera de mantener la capacidad de crédito, la mercancía llamada capacidad de crédito es un espejismo, herramienta de seducción, un trágico engaño cuyo destino es la completa destrucción de la estructura política, social y económica. En su momento muchos dirigentes de la región reconocieron que ser dignos de crédito no nos ha llevado a ninguna parte. La opción harto elucubrada consistió en presentarnos a la comunidad financiera internacional como una gran nación latinoamericana que necesita refinanciar su deuda, poniendo sobre el tapete la conformación del cartel de deudores.
#328 EL ROPAJE PERVERSO DEL FMI
El FMI no ha cambiado, es el mismo FMI de siempre, el FMI de las restricciones y condicionamientos, el FMI de las políticas fiscalistas, también el FMI de medidas reaccionarias, en definitiva el FMI que adolece de políticas sociales a favor de la convivencia humana. “Fruto de la política recesiva del FMI han sucedido explosiones sociales, ajustes que destruyen la capacidad de producción y el nivel mínimo de subsistencia”.
Cuando una Nación opta por acudir al FMI lo hace esencialmente por asistencia financiera, ante la dificultad con acreedores internacionales por el incumplimiento de la amortización de la deuda externa. En tal sentido el FMI es una especie de interventor-garante a favor de las entidades acreedoras, particularmente los reconocidos organismos internacionales crediticios como el Banco Mundial y el BID, además de naciones desarrolladas como los Estados Unidos y la Comunidad Económica Europea, a esto se añaden los acreedores orientales y los compromisos que surgen de los capitales secundarios, bonos y otros.
Si un país demuestra que puede manejarse con relativo éxito frente a sus compromisos internos y externos, además de realizar inversiones públicas tendentes a garantizar un nivel de desarrollo económico en beneficio de agregados sociales presentes y futuros, es muy cuesta arriba que esté solicitando asistencia al FMI, que se reducen en controles y supervisión, la llamada figura de la economía intervenida.
La BBC, organismo de servicio de información internacional afirma al respecto: “Las políticas financieras del FMI están sujetas a que los países con necesidad de ayuda hayan ‘hecho esfuerzos razonables por superar sus dificultades de balanza de pagos’. La cooperación con el FMI y sus recomendaciones de política económica es un factor decisivo en la concesión de ayuda. El compromiso de las autoridades nacionales respecto de medidas como reforma institucional, estabilidad macroeconómica y compromiso a una economía abierta, son considerados por el FMI como elementos clave para la implementación fructífera de la asistencia técnica que ofrece”, marco real de la República Dominicana.
#327 CUIDADO CON EL RECORTE SALARIAL
Progresivamente la población va reduciendo los atributos de mercado, ese status que caracteriza el consumo de la estructura comercial actual. El resultado previsible es el notorio ausentismo de la gente en tiendas y colmados, supermercados y centros comerciales. La causa real de tal hecatombe es el olvido imperdonable del ingreso de la población. Visto al desnudo, el problema corresponde esencialmente al empresario, porque quiérase o no su fin último es contar con un fuerte y numeroso mercado de consumo, sostenerlo a punta de servicios y garantizar su crecimiento permanente. La cualquierización del salario como tema recurrente de agenda ha ocurrido por el consuetudinario énfasis, a todas luces equivocado, al considerarlo como un gasto. La cultura empresarial vigente consiste en reducir gastos apuntando principalmente al salario, para avocarse en alocada tarea al recorte de todo lo que “hieda” a gastos, derivando en consecuencia en una psicosis empresarial. No podemos generalizar, pero el mercado está allí, languideciendo, sin doliente aparente.
Mientras tanto las estadísticas de mercado-consumo van variando día a día y la subsistencia cobijándose cada vez más en los bienes suplementarios, casi siempre de factura informal y en muchos casos de elaboración casera.
No hace mucho tiempo, cuatro años a lo más, disponíamos de un mercado de cuatro millones de consumidores en nueve millones de habitantes. Esto invariablemente ha variado hacia la baja. Quizá, sino se atiende el problema salarial a tiempo, veremos polarizados ocho millones de dominicanos luchando por subsistir y dos millones, el mercado reducido, atrapados en la economía informal, y lo más insólito: empresarios en huelga de consumidores ausentes exigiendo por decreto el restablecimiento de esa especie económica en extinción.
#326 EL MERCADO, LA GALLINA DE LOS HUEVOS DE ORO
Con este apotegma derivado de una fábula de Esopo nos referimos a los consumidores, particularmente al caso del mercado de consumidores isleños. Cito; era un país pobre, que no poseía más riqueza que su gente. Los productores, lamentándose de su suerte, de pronto notaron que la gente compraba lo que se le vendía sin indagar, sólo a cuenta de la confianza en el otro. La inocencia del consumo en cuestión les permitía fabricar arbitrariamente, sin ningún tipo de control, y vender a un alto precio. Los fabricantes, locos de alegría, sintieron que por fin la fortuna había entrado a sus casas. Fue así que poco a poco con el producto de la venta de mercancías de dudosa manufactura se convirtieron en los hombres más ricos de la isla. Sin embargo, una insensata avaricia hizo presa su corazón, y pensaron, por qué incluirles materia prima de la buena si el mercado como quiera compra, y así lo hicieron. Cual no fue la sorpresa que un mal día, sin siquiera prejuzgarlos, ocurrió la desgracia de una epidemia, mal que se extendió en los consumidores sin distingo de clase social. Indagando, salió a flote la verdad, la realidad de que a pesar de que consumíamos diariamente las tres calientes había desnutrición y como consecuencia la proliferación de enfermedades endémicas. A causa de la avaricia desmedida, los empresarios isleños malograron la fortuna que tenían.
Sin el mercado de consumidores el crecimiento económico sería inexistente. Para que exista debo afirmar que el fenómeno del mercado requiere de inversión de tiempo y recursos para conformarlo. Paradójicamente, sus bases primigenias están asentadas en los principios humanos de amor por el terruño y los valores que incentivan este fenómeno singular. Afecta decididamente los ingresos fiscales cuando el mercado de consumo es maltratado, yéndose a pique el PIB.
#325 EL GASTO MORAL
Definitivamente las mercancías de confección local han caído en el desafecto del consumidor, provocando la exigencia de algo más que refuerce su certeza del gasto moral. Esta tétrica situación, pensamos que es coyuntural, nos lleva al supuesto de que hemos sido victimas consuetudinarias de la comunicación comercial, además de nuestros gustos y deseos al momento de decidir en que vamos a utilizar nuestros escasos ingresos, los reducidos y golpeados emolumentos, irrespetados por una cultura de producción de baja estofa, no sólo de los bienes de confección isleña, sino de una retahíla de mercancías que se traen de afuera, de productos vencidos, no aptos para el consumo humano.
La manufactura es algo más que la mezcla de insumos. El fenómeno de mercado involucra la finalidad fabril que lleve la impronta del orgullo, cuestión de honor, valores humanos que deben sustentarse para proyectar una opción consistente y seria en la mente del consumidor, más allá del mero hecho de producir. La manufactura no es una engañifa, tampoco consiste en la justificación del esfuerzo industrial mal orientado.
Afirmamos recurrentemente que nos falta desarrollo, esto es, la cualidad que sustente una curva de experiencia creíble. Hemos crecido atentos a la gestión de negocios, ajenos a la diferenciación de la calidad del producto y de cómo podemos mejorarlo. El resultado está ahí, en la presencia de una seudo-industria, sin ninguna posibilidad de penetrar en los mercados de consumo externos.
¿Estamos en disposición de demostrar calidad de nuestras mercancías y refrendarlo con sedas certificaciones? Mientras pensemos que la solución está en los controles gubernamentales para garantizar bienes consumibles, estamos mal, muy mal, esa es la realidad.
#324 LA LOGICA DEL DESARROLLO
Nadie en su sano juicio apuesta por invertir en la microempresa. La inversión está atada al “ver para creer”, alejada de las oportunidades ocultas, incomprensibles, hasta cierto punto risible. Hay, en todo caso, poca o ninguna fe en lo que no se ve, no se entiende la lógica del desarrollo, se requiere con ansiosa urgencia la retribución cortoplacista del crecimiento, no obstante las potencialidades económicas en el tejido social primario, aquel que identificamos con la pobreza, por que no, la indigencia. Esta aseveración es una lógica inentendible, irracional a todas luces. La razón es contextual, circunstancial; lo que tiene sentido en algún momento, en otra situación puede ser tremendo desacierto.
Insistimos en que la fuente de la creatividad reside en los desposeídos, la base de la pirámide social. En el caso de República dominicana esta arista es muy amplia, la estimamos en setenta y cinco por ciento de la población isleña, es cuantiosa. Esta masa insular es revolucionaria, no tiene que perder, se regodea en el ocio provocado por el desempleo rampante, holganza que mezclada con las necesidades primarias insatisfechas desencadena una gama amplia y diversa de posibilidades productivas, con visos de insólita originalidad. En barriga llena no se incuban los talentos, mucho menos los que persiguen el estado de seguridad, un modo de vida sin riesgos, con aspiraciones colmadas de frustraciones.
Observemos la economía real, por ejemplo el beisbol profesional, preñado de gente pobre; lo mismo ocurre en el arte popular. Pregunto, ¿en dónde se esconde el talento humano de la clase media y alta? Atados lamentablemente en la seguridad de un empleo, en los tontos prejuicios que nos alejan del punto de partida del éxito, comenzar desde abajo.
#323 EL PODER FÁCTICO DEL SALAMI
Es inmenso, diríamos que está involucrada toda la economía, desde la poderosa industria cárnica dominicana, hasta el mercado integro de consumidores isleños –asunto de una enraizada cultura culinaria caribeña- sin descartar las instancias oficiales.
El poder fáctico en su conjunto ha rechazado el reciente informe sobre la paupérrima calidad en que está envuelta la industria de embutidos –el salami y gama de presentaciones- cuestionamiento ríspido de la composición de la materia prima e insumos, acto de extrema valentía la de Pro Consumidor, preñada de una insólita y escasísima honestidad. ¿El resultado? Pro Consumidor ha sido aislada, se ha quedado sola, convirtiendo su posición en un acto quijotesco, la lucha contra los molinos de viento.
Los recursos fácticos son irónicos, o por el contrario ocultan la inoperancia de las instituciones oficiales pertinentes, dándose por sorprendidos al no notificarlos, como si debiera recordárseles sus responsabilidades. La coprofagia inducida se utiliza a modo de un motivo risible, pregunto: ¿será de impotencia? En gente que se complace en sus enfermedades en gestación.
Existe, es más que obvio, vocación industrial en la elaboración de productos cárnicos, el sector en cuestión es amplia y creciente. Si el enfoque se situara en la mejora seria y decidida de la calidad del salami, no tenemos ninguna duda en que reconvertiríamos el sector, hoy estremecedoramente cuestionado, en una oferta de exportación. Aún nos falta un largo trecho, pero las cimientes están ahí. Si algo causa daño irreparable a los productos cárnicos al extremo de hacerlos desaparecer es aferrarse irracionalmente al desprotegido mercado isleño.
#322 ALGUNAS PRECISIONES
#321 GANANDO, DEJAMOS DE GANAR
#320 LA INDUSTRIA INFORMAL
#319 UN TIGRE CARIBEÑO
#309 MARCO LEGAL DE LA INVERSIÓN
#318 MÁS DE PAUL KRUGMAN
#317 PIB EN PESOS O CON DÓLARES
#316 DEUDA RECICLADA
#315 DIMENSIÓN ECONÓMICA DE LA EDUCACIÓN
#314 EL MODELO ECONÓMICO VIGENTE
#313 MÁS SOBRE EL PBI
#312 FINANCIAMIENTO CERO A LA PRODUCCION
#311 EL FERROCARRIL, UN IMPERATIVO
#310 INVERSIÓN MAL ESTRUCTURADA
#308 TRANSPORTE DE GENTE O DE BIENES
El sector agropecuario no es la fuente apropiada de una política de fomento del empleo, ¿Por qué? El valor de la producción agrícola está en concordancia con su productividad, cuyo índice de fuerza laboral es inversamente proporcional a su grado de progreso, particularmente me refiero a la capacidad de absorción tecnológica del sector productivo en cuestión. Empero, es idóneo -en primer lugar- para el suministro de materia prima, y en segundo orden el de bienes de consumo final.
Dos aspectos caracterizan el valor de la agricultura en la isla. Se viene hablando hasta la saciedad sobre la producción de alimentos. Si deseamos avances en el transporte público, nos restaría llevar a cabo la otra función de política económica al sector primario, me refiero a la producción de materias primas para la manufactura nacional. Sin embargo, la productividad agropecuaria está en entredicho con medidas de importación de alimentos del agro, ocurrencia patética en situación de bajo rendimiento a partir de un pobre nivel de empleo vigente en el sector primario.
#307 ESPEJITOS POR ORO
La agropecuaria como el turismo –este último en manos de otra economía, ajena a la nuestra-, frente a las amplias potencialidades de desarrollo que representa el sector industrial, manifiestan aquellas el progreso de la tortuga, lento, muy lento, sin visos de cambios sustanciales en el largo plazo.
El error histórico ha consistido en cambiar el progreso que representa el rendimiento hora-máquina por el de hora-hombre, la diferencia en términos de desarrollo económico es del cielo a la tierra. Hemos olvidado que el ejercicio económico del progreso comprende la praxis físico-económica por la que un pueblo puede producir las condiciones materiales para seguir existiendo. Las consideraciones monetarias –circulante, crédito, operaciones bancarias y endeudamiento- son estrictamente secundarias.
Mientras tanto perdemos el tiempo construyendo una economía de cascos y rieles, contando deudas insaldables cuyo negocio es la permanente refinanciación, e inflando irreflexivamente la burbuja estadística del PBI con importaciones masivas. La apariencia del “toda va bien” maquillada con el dinero plástico nos arropa indefectiblemente. En tanto el comercio, sin ningún sentido histórico-económico, juega temerariamente con la endeble salud del pueblo isleño, definitivamente un volumen de consumo irredituable. Loor a la incompetencia.
#306 .........ALREDEDOR - CASI - EXACTO.........
CASI
Se ha demostrado hasta la saciedad en la isla, que la estructura del empleo formal no resuelve las acuciantes necesidades primarias que agobian diariamente al común de la gente. Visto así, el empleo formal emerge como una bomba de tiempo, es una burbuja laboral insuflada de inconformidad, de rechazo, y sobre todo en búsqueda de nuevas alternativas. Ahí está la degeneración del empleo, el pluriempleo, valor agregado de inestabilidad para las organizaciones formales.
EXACTO
Pero, qué ocurre en el trasfondo de la realidad empresarial isleña, aquellos que viven –me refiero a los empresarios- del empleo formal espurio. Bueno, que perciben la pérdida abrupta del mercado isleño, un volumen significativo de consumo absorbido por la oferta informal. Es cierta la protesta del empresario formal, cuando estrujan el argumento de que la informalidad no tributa. Pero, cómo sangrar con medidas fiscalistas a gente –el setenta por ciento de la fuerza laboral dominicana- cuyo grueso de inversión, el principal activo productivo, comprende su modesto nivel de vida.
La realidad es otra, no es el empleo informal per se –este argumento sólo es un raído pretexto-, sino el control del mercado de consumo isleño, creciente masa de consumidores dominicanos que encuentra viable la compra e ingesta de los bienes que produce y comercializa el empleo informal de la isla.
#305 SIGNIFICADO INOCUO
El Estado de una economía exportadora cuenta con capital de trabajo en divisas dentro de su territorio geográfico, nación de amplia participación de empleos en cantidad y calidad a través de la industria, el aparato productivo generador de divisas.
¿Para que sirve el capital operativo en divisas? Para suplir las necesidades sociales, fruto de los compromisos con el resto de las economías del mundo. Actualmente, a falta de una economía exportadora, sólo contamos con el peso, moneda que únicamente nos sirve para interactuar en el mercado nacional. ¿Y los compromisos con el exterior? Sin generación de divisas, se financian con deuda externa. A este tétrico panorama se suma el volumen de dólares y euros que engullimos al consumir mercancías que se fabrican en otras economías, y que lógicamente hay que pagarlas en divisas, lamentablemente no aceptan pesos. De ahí que las pocas divisas con que cuenta la isla, fruto de la remesa de la diáspora en descenso, los menguados dólares que deja el turismo a través del ingreso de turistas a la isla, además de las pocas divisas que recibe el banco central por parte de las empresas en régimen de zona franca, quienes compran con dólares los pesos que necesitan para pagar la nómina espuria de los explotados obreros isleños. La miserable suma de ingresos en divisas es insuficiente para cubrir los compromisos financieros con el exterior. Los motivos son más que obvios para que la deuda externa dominicana se abulte indefinidamente, sin visos de variar la proclividad ascendente en el corto plazo, a menos que se implemente otro modelo económico, en el cual se estructure la producción de mercancías nacionales como política económica altamente prioritaria, cuyo principal objetivo sea suplir, esto es, abastecer recurrentemente los mercados externos de consumo final.
#304 HUERFANOS DE MERCADO
El mercado local, el de la isla, ha servido de “inclusa”, un símil con respecto a aquellas instituciones que acogen y crían niños abandonados. De ahí que los bienes que no tienen mercados en el exterior se les identifican como mercancías incluseras, es decir, que sólo existen en el territorio de origen. Esto es lo lamentable. Si la intensión es enrumbarnos decididamente hacia un modelo económico más rentable, abandonar de una vez y por todas, el modelo económico inclusero, debemos empezar por sacar del ostracismo nuestros bienes, los pocos que disponemos, liberarlos, insuflarles el respiro exportador.
Requerimos urgente la acción de la promoción en el escenario en que perviven los mercados foráneos, un tipo especifico de promoción, ¿a cuál me refiero? A la promoción de ventas, que liga en la oferta, las mercancías con el mercado potencial de consumidores, feriándolos masivamente en el exterior. Esta acción requiere la presencia física de nuestros empresarios isleños en los mercados objetivos externos. La estrategia en cuestión ha sido y es la práctica consuetudinaria de las naciones de economías exportadoras.
Hay consumidores. El término es un genérico, pues su estatus configura un homo economicus que ingesta bienes para la satisfacción de sus necesidades fisiológicas. Ahora bien, hay consumidores de mercancías –esto es otro tipo de consumidor- el llamado homo mercatus que consume para satisfacer sus necesidades psicológicas, pues las fisiológicas se han reducido a la oscura obsolescencia.
El homo mercatus compra imágenes, referencias sensoriales, sin que el precio sea necesariamente la frontera de su decisión de compra. El valor agregado comunicacional constituye la otra frontera que debe entrecruzar el empresario isleño.