#43 DESAPARICION DE LA ZONA FRANCA

Hace algunos años tuve la oportunidad de compartir con un broker comercial de nacionalidad americana de visita en el país, con precios y beneficios en carpeta ofrecidas al mejor postor, particularmente su oferta se dirigía al sector fabril de textiles con régimen impositivo de exención, llámese zona franca. Al escucharlo me llamó la atención la forma como operaba, garantizando su margen de beneficio personal y precios de “vaca muerta” de confecciones que rebotarían en República Dominicana como productos importados de marca. Era obvio, el canal de distribución mayorista y detallista ahogaba al sector fabril, el negocio del embudo, esto es márgenes exiguos de ganancias al inicio del canal de distribución y ganancias extremadamente altas al otro extremo, donde precisamente se ubicaban los sectores comerciales especuladores, sin el más mínimo escrúpulo por la mayor inversión social y económica del aparato productivo nacional. A partir de esa breve experiencia me formé la opinión de que las empresas de zonas francas desaparecerían en algún momento; mi opinión no ha variado desde aquel entonces y hoy estamos presenciando el aleteo final de un sector nacido de la coyuntura de los mercados internacionales.
La opinión pública se escandaliza, parece imposible, no tiene razón de ser, por qué, si el país necesita producción y empleo, empero se apela a la paridad cambiaria aduciendo motivos locales los causantes de la crisis de las zonas francas, cuando las causas son más complejas y de mayor peso las exógenas.
Hay sectores económicos y mediáticos que promueven la sincerización de la prima del dólar aduciendo con esta defensa que la actual paridad hace más daño que bien a la economía. En tal sentido entienden que hay contradicción consustancial entre las políticas monetarias y las políticas de incentivo a la inversión, provocando en consecuencia la depreciación de la inversión extranjera. El gobierno actual ha asociado la paridad vigente de nuestra moneda con la estabilidad macroeconómica, y no dejan de tener razón vista la catástrofe financiera y monetaria del último año del gobierno de Hipólito Mejía, cuyo costo político fue el nuevo gobierno del PLD. Sabemos que se tiene que perder para ganar, las nuevas autoridades lo saben apostando a la estabilidad macroeconómica.Las empresas de zonas francas no solo operan a cuenta de un margen de beneficio estructural, es decir, lo que le ofrece la economía del país, sino de márgenes de beneficio coyunturales, básicamente las oportunidades de los mercados con que se vinculan comercialmente.

#42 PERDIENDO SE GANA

Yo creo que las autoridades gubernamentales y legislativas tienen aprensión y están prejuiciadas con esto de la gestión impositiva, considerando solo el incremento del cobro vía el aumento de la tasa impositiva, obviando olímpicamente el fenómeno del precio y la oferta y demanda en la parafernalia fiscalista; circunscribiéndose todo a un fenómeno de mercado. Traigo a pelo este comentario por el caso de la Cervecería Nacional Dominicana, uno de nuestros buques insignias de la producción nacional, empresa de fabricación modelo en América latina y una de las pocas empresas de fabricación de ese tipo con que cuenta la República Dominicana, deberían ser más, mucho más, pero lamentablemente adolecemos de la escasez de talentos en la actividad fabril nativa. La cerveza en nuestro país tiene un mercado de elasticidad unitaria, en otras palabras, la población dominicana es cervecera y por ende ese mercado de consumo es muy sensible a las variaciones de precio y calidad de la cerveza. La Cervecería empieza a sentir el peso de este equivocado criterio impositivo, al mermar sus ventas en 30%, ¿saben qué es un 30% de ventas?, bueno son treinta millones de pesos de un mercado de ventas de cien millones, y sesenta de doscientos millones de pesos. Esta reducción obviamente no ha ido a parar a las arcas del fisco, no, esta reducción de ventas o ingreso, en otras palabras, este incremento no deseado de inventario corresponde a la nueva actitud del mercado consumidor de cerveza del país, es una reacción de protesta al aumento del precio de la cerveza, pero también promueve el desempleo, y ojalá esta observación se tome en cuenta, porque no es verdad que teniendo una administración gubernamental fiscalista se promueve el empleo y crecimiento del PIB, eso no es verdad, pero tampoco es verdad que con desempleo fomentamos la prosperidad de la sociedad dominicana. El problema del incremento impositivo puntual, particularmente del sector económico cervecero, se notará con mayor dramatismo con la puesta en marcha de los TLC, el próximo encuadre neoeconómico sin referencias respecto a su impacto en el aparato productivo dominicano, productos con precios libre de gravámenes locales, y si los tienen, es casi seguro han sido aplicados y generados por la nación exportadora, pero con una inmensa compensación, esto es, ingreso de divisas a esa economía, sin alterar en absoluto la proclividad al consumo de sus mercados de ventas locales, y por ende fomentando realmente el crecimiento del PIB.En el argot impositivo cabe la máxima de “se gana cuando se pierde”, en otras palabras, se promueve la recaudación fiscal reduciendo la carga impositiva.

#41 LIBERTAD ECONOMICA, EN QUE ESTAMOS

Con este asunto del TLC y el carácter dubitativo que ha adquirido en República Dominicana, me pregunto si el TLC tiene que ver con la llamada Libertad Económica, y qué caminos transitaríamos con el TLC en el marco de la libertad económica; pues, respecto al desenvolvimiento en el país, estoy lleno de suspicacias y de aprehensiones.
De entrada les diré que la libertad es esencialmente ausencia de coacción, y si la extrapolamos a la economía, tengo que afirmar que habrá libertad económica en la medida que los agentes económicos, empresarios y consumidores, se desenvuelvan sin dificultad y puedan por ende fundir sus roles por mutuo consentimiento y sin la intervención violenta de un tercer agente, esto es, fuera del natural estado, situación o modo de ser en que de acuerdo a sus posibilidades opere la economía local, cónsono a la cultura e idiosincrasia que le sirve de marco lógico.
Pero además si tomamos en consideración estas apreciaciones caemos en cuenta que entre libertad económica y prosperidad, que no es otra cosa que el curso favorable de la economía dominicana, existe una amplia afinidad, lo que los estadígrafos le llaman correlación, en otras palabras, que hay una dependencia mutua entre ambos estados económicos deseados.
¿Se puede medir la Libertad Económica? Parece que si, en otras palabras podemos afirmar si somos una economía prospera o no, si medimos las incidencias, el impacto posito o negativo que tienen en la actividad económica del país aspectos tales como: la política comercial, tanto hacia adentro como hacia fuera; el nivel impositivo y el gasto público, de experiencia reciente en el país al tener en vigencia un nuevo paquete reforma fiscal, y además estrenando un nuevo presupuesto público; intervención estatal en la economía, la política monetaria, los flujos de capital y la inversión extranjera, la situación de la banca y finanzas, el estado de los salarios y precios, el derecho a la propiedad entre otros.
Empero lo sorprendente es que los países que han mejorado en la libertad económica son los que más crecen y por ende han conseguido claras compensaciones sociales. Las economías más libres presentan un crecimiento promedio del 3% anual, menos pobreza, y la distribución de la renta es más igualitaria. Si quieren ampliar con más datos este tema pueden visitar la Web de los institutos americanos Heritage Foundation y Cato Institute.

#40 CETERIS PARIBUS EN LA EDUCACION

Todo lo demás permanece constante… Ceteris Paribus: Término en latín usado en el análisis económico para variar un factor mientras que el resto permanece constante. En economía se utiliza para significar que todas las variables que podrían influir en la variable de análisis se mantienen inalterables. El supuesto “ceteris paribus” es una herramienta que simplifica la realidad existente, compleja por demás e incomprensible si tratamos de entenderla como un todo y mucho menos si alguien, en algún campo del conocimiento humano, pretenda desenvolverse con cierta habilidad. Pues bien la educación dominicana requiere del ceteris paribus si el gobierno o alguna institución aspiran a ponerla en funcionamiento; así de sencillo y sin exornación.
Recientemente llegó a su término el foro presidencial por la educación, aupado por el gobierno dominicano, una discusión pública orientada a dilucidar los aspectos que inciden en la educación dominicana. Escuché al Presidente Fernández afirmar que no basta el componente financiero para llevar a cabo el impulso que requiere la educación dominicana, precisamente el 4% del PIB equivalente a 36 mil millones de pesos, que hay ejes tan o más importantes que la vertiente financiera al momento de desarrollar un programa serio de desarrollo educativo. Creo que sería un desliz imperdonable debatir la importancia y por ende la consideración de los ejes de desarrollo de la educación al que alude el Presidente Fernández, son incuestionables y nos sumamos decididamente a su enfoque. Cuando en algún momento nos referimos al 4% del PIB para la educación, lo hicimos defendiendo este componente indispensable, la llamada inversión en educación, sin la cual un programa de desarrollo educativo se reduciría a una declaración de intensiones. Pero recordemos que una cosa va con la otra, no son excluyentes, admitiendo que al defender una de ellas, implícitamente estamos admitiendo que el otro componente es necesario. Si la observación del Presidente Fernández no obvia el 4% del PIB para los gastos en el programa de educación del 2007 sencillamente no hay discrepancia de fondo, y todo se explica a una simple metodología de análisis económico que se conoce como ceteris paribus, es decir, considerando constantes las condiciones restantes, necesarias para el desenvolvimiento del programa de educación del 2007 que observo inopinadamente, obtemperar entonces a los recursos financieros necesarios y concluyentes, sin los cuales la educación dominicana se reduciría a papeles, fólderes y gavetas de escritorio.