#131 MATANDO LA GALLINA DE LOS HUEVOS DE ORO

De los hermanos Grimm, alemanes, heredamos este cuento fantástico que ilustra impecablemente la situación del mercado de consumo dominicano, resumido en la pregunta: ¿por qué no baja el costo de la vida habiendo rebajado el combustible? ó ¿Por qué esperar cada día a que la gallina ponga un huevo de oro? A causa de la avaricia desmedida, un pobre comerciante dañó la fortuna que tenía.
Hemos estigmatizado el petróleo, es un bien económico prejuiciado, ¿sobredimensionado? En lo que se refiere a la rebaja del costo de la vida, sí, ¿y su aumento? Evidentemente que no. La situación del costo del petróleo ha sido un pretexto idóneo para “correr” los precios de los bienes de consumo, deslizarlos hacia arriba sin escrúpulos.
Con sólo revisar los desmedidos niveles de precios del comercio al detalle y el transporte público nos damos cuenta. Son más de cien mil colmados y treinta mil vehículos de transporte público que sobrepasan obscenamente la cota del cien por ciento del beneficio esperado, inserto, disimulado en el precio final. ¿Exagero? Hagan un sondeo. Esos precios transmutaron inexorablemente en inelásticos, estáticos, acartonados. El agiotismo se esconde precisamente en el comercio de fracción, del menudeo. Definitivamente es el mejor negocio del país, pero… el peor para el consumidor.
Hay, no me equivoco, un deseo enfermizo, la ansiedad de acogotar el mercado de consumo. No somos muchos los consumidores dominicanos, apenas tres millones, el resto es dependiente, comen pero no compran. Lo decía en otro momento, de consumidores hemos pasado a “mirones”, todo por matar la gallina de los huevos de oro,… qué, ¿quiénes? ¡Oh! Los empobrecidos consumidores dominicanos.

#130 EL DAÑO NO SÓLO ES DEL BOLSILLO

Los americanos afirman que para recuperar la credibilidad en el sistema financiero pasarán cincuenta años. El daño, vemos, no sólo es del bolsillo, está engendrada una huella abierta, una profunda hendidura en nuestros sentimientos, diseminada a partir de la intuición, en un presentimiento confuso e irracional a todo lo que atufe a banca, inversión o finanzas. De pronto lo bueno se convierte en malo, indeseable.
Entramos en un periodo de reflexión y de seguro los capitales reorientaran su vuelo. Persisten opciones de inversión muy buenas, opciones que no son light –ligeras- en proyectos y muchos que urgen de capitales, ofertas refrescantes de base física, digamos de carácter primaria para descartar de plano los derivados financieros.
En esta época, lamentablemente, hay gente –conocemos de algunas- que juega a “quién tiene la razón”. Las doctrinas económicas deprimidas desde hace algún tiempo pujan por desaguar. Aparecen los mesías del nuevo modelo económico en busca de lo suyo, de eso no hay duda.
Mientras tanto, ¿qué debe hacer el ciudadano común? Nada. Esta es una crisis de los grandes capitales. Sería inoportuno embarcarse en proyectos de mercados masivos, que requieran de considerables capitales. En tanto, sí se requiere orientar la atención en recomponer la economía del entorno animando pequeñas inversiones, sobre todo en proyectos ideados para nichos de mercado, cuyo modelo de gestión-inversión se ajuste al consumidor dominicano. Cuidado con inventar, me refiero a proyectos ajenos a nuestro mercado. Sabemos hasta la saciedad de la debilidad de nuestros empresarios por copiar sin antes consultar.

#129 LO SANO DEL CRECIMIENTO ECONÓMICO DOMINICANO

Definitivamente no es lo que refiere el Banco Central cada seis meses en rueda de prensa, con la presencia de algunos economistas de patio certificando la desproporcionada especie de ejercicio estadístico, no. Ni tampoco es el descubrimiento de alguna fórmula mágica que convierta un país pequeñito y pobre como República Dominicana en un país rico, dispuesto a competir con el crecimiento de economías poderosas como la gigantesca China, no, eso no. Lo sano, repito, es el sostenimiento de una alternativa de consumo, indeseada y costosa por cierto, pero al fin y al cabo funciona, ¿hasta cuándo? No lo sabemos, si de algo estamos seguros, las quejas del consumidor dominicano han pasado a lamentos, y esto no es tan buen indicador para el gobierno de turno, hace más difícil el ejercicio de credibilidad en los números del mago Houdini.
Si señores, la economía dominicana y con esta, la población, solamente dispone de una alternativa de consumo para no morirse del hambre, la alternativa más infeliz, ¿exagero? La explicación es que en ella producen y trabajan unos pocos, no es una economía de amplia y creciente base laboral, prácticamente no se produce nada, todo se importa y se almacena. Faltan políticas económicas que incentiven a producir a la gran masa del pueblo dominicano. Ah! Pero esto requiere inversión, recomponer el pastel del ingreso en muchas manos, no en unas cuantas como ocurre desde que llego Colón.
Escuché con asombro que la economía dominicana está blindada –el término se interpreta como resguardar o inmune- de los efectos desastrosos de la actual crisis financiera global. No se los voy a negar, de momento me provocó escepticismo, pero recordé que sí, que esta inmune, bueno quizá podría explicarse con el enorme paquete de ingresos fiscales del gobierno destinado a sustentar a los productores a través de subvenciones (subsidios). En esencia se desplaza inversión privada local por ayudas en desmedro de inversión social, educación y salud entre otras, a la larga una medida de política económica estéril.

#128 EXPLICACIÓN RAZONADA DE LA CRISIS FINANCIERA GLOBAL

Por considerarla extraordinariamente ilustrativa reproducimos en apretada síntesis, el siguiente dialogo que ocurrió en el programa americano de tv The Last Laugh sobre la crisis financiera global.

- George, ¿tú eres un agente de inversiones?
- Lo soy, sí
- Y como tal, tienes tu dedo sobre el pulso del mercado financiero
- Sí, en gran medida sí…
- Y durante el verano ha habido mucha turbulencia y… volatilidad, ¿qué ha causado eso?
- Tienes que entender un par de cosas sobre el mercado: una es que está compuesto de gente de lo más aguda y sofisticada. Las mayores cabezas del mundo. Y la otra es que está dirigida por sentimientos.
- ¿y eso qué significa?
- ¿qué significa?... Todo está yendo normalmente y de repente,… una de esas personas agudas y sofisticadas va y dice: ¡Dios mío, lo hemos perdido todo! ¿qué haremos? ¡Vende! ¡Vende!
- Y, algunos días después, la misma persona aguda y sofisticada dice: “creo que todo va bien” “estoy de acuerdo. Creo que estamos ricos”
- Compra, compra, compra, sí. Y a eso lo llamamos el sentimiento de mercado.
- Bueno, estamos exagerando un poco, ¿no?
- No estoy muy seguro. Los agentes de mercado no saben si comprar por el rumor o vender a la noticia…hacer lo opuesto, hacer ambas, o no hacer ninguna; según la dirección del viento.
- Pero ahora se dice que la crisis se puede convertir en un colapso financiero.
- ¿se puede evitar?
- Se puede evitar si los gobiernos y los bancos centrales nos devuelven… a los especuladores el dinero que perdimos.
- Bueno, sí… pero si pasara lo peor y no recibieras ese dinero,… ¿qué pasaría?
- Pues habría otro crack, y no somos nosotros los que sufriremos, sino tu fondo de pensión.

#127 DERRETIMIENTO FINANCIERO, PERO... AL ESTILO DOMINICANO

La situación actual del mercado financiero global tiene su explicación en la monstruosa especulación implantada como sistema operativo, un default financiero de proporciones impredecibles. No hay blindaje factible en ningún país del mundo que garantice la inmunidad del contagio. Afirmar lo contrario es ubicarse fuera de la realidad, ajeno al contexto económico interdependiente que rige el mercado mundial. ¿Y la República Dominicana? El efecto es inevitable. Desde hace mucho tiempo el país cursa el camino de la dependencia, característica incontrovertible del modelo económico, particularmente con Estados Unidos. No exageramos ni un ápice si afirmamos que el mercado dominicano es un derivado del mercado americano. Lo que ocurra en el país del norte nos afecta directamente, con todas las agravantes.
La crisis financiera local nada tiene que extrañarle a la que vive los Estados unidos, pero… al estilo dominicano. El problema esencialmente es de mercado de consumo, interrupción de los circuitos de crédito y caída de los precios, lo que se identifica como meltdown o derretimiento del dinero, depreciación y en ultima instancia, deflación.
La caída del imperio romano, siglo V, tuvo una pasmosa semejanza. Partió de la desintegración de la interrelación económica de aquella época. Se insistían en niveles de precios que la gente no podía pagar, un ejercicio de especulación rampante. “Tales prácticas inflacionarias paralizaron la producción y el comercio, desintegrando toda la organización económica. Para evitar el hambre, la gente de las ciudades se asentaron en el campo, tratando de satisfacer sus necesidades por sí mismos, para el autoconsumo”.