#338 TAMAÑO DE LA ECONOMÍA


Tiene aún sus bemoles esto de la dimensión económica de la isla, no nos referimos solamente al ámbito privado de la economía sino al espacio estatal, repito, el tamaño desordenado de sus instituciones, en donde, sin duda, reside el grave problema de la deformación del gasto, raíz ésta derivada del politiqueo demagógico de seudos compromisos políticos. El excesivo gasto gubernamental enquistado en la economía es grave problema que deriva en anomalía parasitaria de alteraciones enfermizas, reductor a su vez de la comprobada capacidad endeble del gobierno.
Nadie en su sano juicio supondría que la redimensión del gasto oficial no tendría algún impacto en el crecimiento económico. Se presume en buen juicio la probabilidad cierta de la redistribución de las fuerzas laborales, la transferencia del gasto en cuanto a su origen, gasto improductivo absorbido por operaciones generadoras de riqueza a través de la dinámica económica. En tal sentido el poder factico podría, si está en su voluntad, impulsar nuevos escenarios laborales en franca alianza con las fuerzas productivas, relanzando así la actividad económica.
Sin la especulación necesaria en cuanto a las precisiones en variación de la dimensión económica, números más números menos, digamos a priori que el exceso sería un yerro imperdonable que en algún momento pasará factura. En tanto la minoración constituye a la larga una sana decisión, sin obviar lo doloroso que pudiera ser en el corto plazo. Ahí están  impertérritos los casos recientes de España, Grecia e Italia en reducción drástica de sus economías.  De lo que se trata es de retomar el buen ejercicio económico, ahora en status intrigante de realidad oculta cuyos fines, se presumen, inconfesables. 

#337 DISEÑO DE ESTRATEGIA ECONÓMICA


Se habla hasta el hartazgo de política económica, empero nada de estrategia económica que involucran todos los actores de la economía, bajo la férula de un modelo económico particular. Nos referimos a la parte operacional de la economía, a los trazos delineados  que configuran el modelo económico vigente. La isla, el caso que nos compete, ostenta un conjunto de políticas económicas definidas, aunque sin estrategias que provoquen compromisos, en definitiva que conlleven beneficios a todos los actores económicos. ¿Qué ocurre en la isla? Existen desequilibrios en las estrategias que frena el desenvolvimiento de la economía, la hacen lenta, casi estática.
Cuando el gobierno insta al aparato productivo a enfocarse en la compensación de la demanda potencial de algún mercado externo, afirmamos sin cortapisas que las estrategias económicas no están funcionando. ¿Por qué? la industria conoce bien el rol comercial, su accionar en tal sentido es marcadamente deliberado, de eso vive, cualquier desliz de tal naturaleza como la situación de comercio insatisfecho obedece a objeciones, es decir, obstáculos con el que están interactuando en el modelo económico. No hay duda, desincentivan las iniciativas, exponen al gobierno ipso facto a la incoherencia, la figura nefasta de la contradicción.
Revisar para mejorar, preparar la plataforma de las estrategias económicas, esto es lo dable. Cabe la pregunta del por qué no se tomó tal o cual acción comercial en un ambiente de competencia intensiva como el sector externo, donde obviamente todo está en el corto plazo, coyunturas en donde predomina la proclividad a desactualizarse de un día para otro.
A los señores industriales les corresponde insertarse en las estrategias económicas, mientras que la principal entidad oficial de la isla debe asumir el rol del diseño e implementación de las políticas económicas. El reto, lo hemos señalado, es la generación de divisas, resultado de la articulación de las estrategias orientadas hacia afuera, a partir del ejercicio proactivo del aparato productivo isleño.  

#336 TRASFONDO MORAL DE LA ECONOMÍA


El ciudadano común, el isleño dominicano del cual deriva el crecimiento económico y los ingresos fiscales, configura en gran medida una contextura moral en donde, sin duda, subyace el calco religioso.
La economía cristiana expresada en el pensamiento del santo Tomas de Aquino establece explicita referencia a la ley humana y su correspondiente razón de ley si se ajusta a la recta razón. El santo y doctor de la iglesia indica la obligatoriedad de obedecer las leyes sólo si convienen con la equitativa justeza al trato humano y por consiguiente con la sempiterna ley de Dios. En todo caso si se apartara del trato justo sería una ley inicua, no tendría carácter de ley sino de violencia.
Usura voraz de los que detentan poder, enmarcada, bajo formas diversas, en la desgraciada codicia. El pueblo, solo e indefenso, se transfigura victima económica de la cicatera inhumanidad de la especulación vigente, el manifiesto de la economía mefítica sienta sus bases, el estropicio está al doblar la esquina.
Estamos refiriéndonos al momento de crisis económica cuyas soluciones propuestas originadas en una ortodoxia económica trasnochada no han dado resultado, fracasando de manera rotunda.
Requerimos urgente de una economía que dignifique al isleño, lejos de la concepción consumista insumo-gasto-deshecho, que tenga una estrecha correlación entre moral y economía sustentada en el desarrollo de la producción, que elimine la usura en todas sus formas, erradicando el desbocado fiscalismo del FMI de las soluciones probables, en suma priorizando en los procesos económicos el bienestar general de la población y la dignidad de la vida humana, tomando en cuenta la importancia práctica que tiene para la isla cada persona que aporta algo a la economía, por mínimo que sea.

#335 MATEMÁTICA PUSILÁNIME


Pretender pensar y actuar como un gobierno opulento a costa de un pueblo pobre, un gobierno preñado de pretensiones, y ansioso de realizaciones pero sin “cuartos”, constituye una pusilanimidad, una falta grave a la ecuanimidad, cuando es por todos conocidos que la política es un medio, no es un fin en sí mismo.
¿De dónde se nutre de recursos el gobierno? En el caso isleño, de los raquíticos dineros de un pueblo pobre, pobrísimo en todo. Pero, ¿pobre de qué?, de oportunidades para producir. Definitivamente hay un desbalance muy notorio en nuestra economía. ¿Cuál es la salida a la que apelan los gobiernos de países pobres? Al endeudamiento, al empobrecimiento sostenido de las futuras generaciones, al juego perverso de los cerebros diabólicos del FMI. Esto ocurre porque los gobiernos de países pobres y empobrecidos no tienen fuente de ingresos internos para las pretendidas realizaciones, en su mayoría descontextualizadas.
Seguimos insistiendo en que debe reducirse el tamaño de la economía. ¿Esta medida heroica significa más desempleo? Sí, la supresión del tipo de empleo actual, particularmente el empleo improductivo del sector público estimado en un 70%. El empleo disponible como consecuencia de la minoración del gasto corriente provocaría en el corto plazo el necesario impulso a la microempresa, e impactaría favorablemente el  desarrollo de las creatividades en la isla, tan venida a menos.
El tamaño actual del gasto público, ciertamente, redunda en crecimiento económico, pero es un crecimiento ineficaz. Reducirlo contribuiría a la sincerización de la economía de la isla, abriría las puertas al replanteamiento del rol de las fuerzas productivas generadoras de empleo, retomando el gobierno su función regularizadora. Esto hay que entenderlo, no se trata de ser serios en aspectos que nos perjudican, degradan y debilitan. La responsabilidad del papel regulador de los gobiernos consiste en asumir el reto de la subsistencia de los agentes económicos estimulando la acción colectiva de la producción.        

#334 ESFERA FINANCIERA DE LA PRODUCCIÓN


Una economía produce -si está orientada en ese sentido-, sigo, produce ingresos de divisas en base a su volumen de producción, derivando en el producto de la economía, en nuestro caso la economía isleña. Es un símil del consumo local de la producción del aparato productivo dominicano, ¿qué origina? Pesos, sólo pesos, nada más. Pudiera requerir la absorción de divisas como insumo productivo, empero, en este discernimiento no tiene ninguna importancia. ¿Qué hacen los bancos con estos pesos? La banca está estructurada para operar en moneda local, digamos que es un sub-modelo financiero del modelo económico que opera en la isla. ¿Su función? Interactuar con los agentes económicos del aparato productivo isleño en pesos dominicanos. ¿De dónde salen las divisas que circulan en la isla? Hay varias fuentes: remesas turismo y deuda externa. ¿Qué ocurre cuando ingresan divisas -moneda fuerte- en la esfera económica de la isla? Son absorbidas principalmente por los importadores y el gobierno.  ¿Qué perseguimos con esta disquisición? El argumento básico apunta a la actividad exportadora como fuente principal de divisas, fenómeno inexistente en la economía dominicana. Para tal fin debemos reformular el modelo bancario vigente, de tal forma que se oriente, no sólo al manejo de pesos sino a operaciones en divisas como fenómeno financiero alterno, sobre todo la función correspondiente a las operaciones activas, me refiero a los créditos como flujo financiero de estimulo a la producción para la exportación. Lo que pretendemos es que las divisas que circulan en la esfera económica isleña capten divisas del resto de las economías del mundo. En cuanto a las importaciones, deben ser con urgencia objeto de una política económica regulada a través del mercado de consumo. La importación compone un flujo de gastos en divisas sin visos de restitución que acelera la circulación de los pesos, en amplio contraste con las divisas exportadoras, creadoras de nuevas divisas, constituyéndose en herramientas de inversión, un tipo excepcional de gasto destinado al ansiado desarrollo de la economía dominicana.    

#333 RELATIVIDAD DE LA PRESION TRIBUTARIA


La presión tributaria no es un concepto absoluto, ni es en esencia una expresión estadística, su naturaleza no reside en el mundo teórico, en ese idealismo de la abstracción perfecta del endiablado ejercicio cerebral. Este es un aspecto de la presión tributaria, la parte matemática, pero no es la realidad de una colectividad humana, ambas, dos corrientes en que sucumbe la gran proporción del ejercicio económico isleño.
La presión tributaria se explica en la situación estructural de la condición humana de toda economía, la que en definitiva insufla movimiento al organismo económico, es así, no quepa la menor duda. Pues resulta que entre los accidentes que configuran una economía como la nuestra que la hace ser una economía con personalidad propia, distinta a la del resto del mundo, es el peseteo, el boroneo del 5% de la población, obeso de recursos, el 25% flacos, viviendo en la línea de pobreza, y el 70% en la indigencia extrema, con el agravante –característica de este accidente- de negárseles el futuro, pues no lo tienen, ni siquiera la esperanza de realización humana.
Cuando se pretende aumentar la presión tributaria a una economía como la dominicana, lo que se intenta hacer equivale a quitarle por la fuerza el poco dinero que a duras penas pueden conseguir para subsistir los desdichados isleños –el boroneo al que hemos aludido-, subsistencia que hace tiempo, más de diez años, se confunde con la nefasta supervivencia. No se puede hacer ejercicio económico con aciertos a costa del hambre del pueblo, sencillamente se incurre en una desafortunada distorsión económica. El incremento de la presión tributaria transita indubitable los linderos de la sinrazón, rebaza en nuestro caso –el caso dominicano- los niveles aceptables de  compresión de las leyes sociales del que tanto hablaron y escribieron personalidades extraordinarias como la del insigne Juan Bosch.

#332 REJUEGO FISCAL


Abogamos en su momento por la reducción del tamaño de la economía, modelo económico viable bajo la sombrilla del ahorro, con decisiones de política bajo la inclinación a realizar los gastos indispensables. Argumentamos que el tamaño actual de la economía dominicana escapa a nuestras posibilidades, decíamos que el incremento sostenido de la deuda externa nos daba la razón.
Existe en la población isleña, con la reforma fiscal propuesta, la inusitada expectativa de los componentes del ingreso que serán afectados y los agentes económicos sacrificados, a todas luces una bomba de tiempo de efectos imprevisibles. Sin embargo, el rejuego fiscal sigue vigente, las alternativas está ahí. Qué le podría  hacer contrapeso a las enmiendas pretendidas; el relanzamiento del instrumental productivo a través de un rol distinto al actual, de un abastecedor del consumo local, al de un fabricante proveedor de las inmensas necesidades de las economías del exterior, el resto de las economías del planeta, que son muchas, diversas, aupadas por todo tipo de demanda.
El FMI por su naturaleza persigue la concreción del pago de la deuda externa, en esto no existe ninguna sensibilidad social. Habrá en su planteamiento restrictivo diversas figuras financieras que propendan la recaudación fiscal que les garantice la amortización periódica. Disponer de un flujo propio de divisas que incremente el patrimonio nacional redundaría en la holgura financiera que necesitamos para aspirar al desarrollo de un modelo económico con equidad social.
La reducción del tamaño de la economía sólo nos garantizaría la disciplina del gasto, no es la solución en sí, solución que señala el camino del incremento del ingreso. En esto los pesos no componen el ingreso propuesto, si no las divisas, dinero fresco que sin lugar a dudas debe captar el conjunto de empresarios locales propendiendo una dinámica de producción enfocada hacia afuera, no como lo han estado haciendo hasta ahora, a través de la deuda externa. 

#331 EL DRAMA DE PRODUCIR EN LA POBREZA


No cabe la menor duda que el discurso del ex-presidente Fernández en la 62 Asamblea General de la ONU aún está vigente, no tanto por el contenido de los temas que trató, si no la forma en que lo expresó, los ribetes utilizados, poco usuales para este tipo de escenario.
La cita del desconocido agricultor Félix David García Peña, la solicitud de “comercio justo” perturba; inquieta en momentos que están en desarrollo los bloques comerciales a través de la suscripción de sendos convenios de Libre Comercio. Félix David García Peña aparece salido de una novela, convertido en una expresión literaria, trabado en la maraña de un drama, el drama de producir en la pobreza.
La mención de organismos internacionales para configurar la pobreza es abrumadora, incuestionable, henchida de credibilidad; característica indubitable de los pueblos latinoamericanos; una impronta pretendidamente deleznable, no  avizorada en el futuro inmediato.Cuando leemos reflexivamente los aspectos del comercio internacional del escrito en cuestión no dejamos de pensar en un embudo -cono rematado en canuto para transvasar líquidos-, el comercio entre naciones desarrolladas y subdesarrolladas; mientras más comercio introducen por la entrada ancha, más drenan pobreza por la salida angosta. Esto deviene de la desigualdad comercial, el notorio desnivel competitivo del comercio internacional manifestado en injusticia social. El libre comercio se ha convertido en una herramienta proteccionista para los productores de países desarrollados garantizándoles altos volúmenes de ventas, no sujeto a competidores de alto nivel. La competitividad de las empresas de zonas francas sólo incide directamente en el empleo. Los países asiáticos como el caso de China exponen la economía de escala y precios bajos como ventajas competitiva. Respecto a la eliminación del subsidio de exportación de la leche en Europa, además del aumento de los precios del maíz, sorgo y trigo, en otras palabras la pérdida de capacidad competitiva, creemos que esta situación lejos de perjudicar a los países importadores, estimula la producción local, además del incremento de consumo de productos sustitutos.