#104 ALDEA GLOBAL

La idea primaria de “aldea global” nos ubica en un mundo en donde la constante es la interdependencia, la dependencia mutua. Atrás, muy atrás quedaron rezagadas las relaciones de verticalidad, otrora esquema económico predominante. Significa esto que sólo el hecho de existir como Nación, por pequeña o grande que sea, nos lleva a la vinculación horizontal. Entonces el problema básico de coexistencia se reduce a la administración adecuada de la interrelación con el resto de las economías del mundo.
Paradigma reciente, no tan nuevo, McLuhan lo esbozó en la década de los sesenta, de esto hace más de cuarenta años. Los problemas económicos actuales son otros, muy lejos de la crisis de precios internacionales de rublos de consumo masivo como la actual, pues no deja de ser una cuestión principalmente comercial, a lo sumo originada por una recomposición de flujos de consumo, el viejo y conocido problema de quién paga más.
Recientemente hemos prestado oídos a informaciones sobre crisis de precios de productos primarios, bienes agrícolas. Todo apunta a que ha habido una drástica reducción en la producción mundial de rubros agropecuarios, aquellos de gran consumo, el trigo de donde deriva el pan y el arroz por ejemplo. Lo que llama la atención es el carácter global y no regional de la crisis económica. Es obvio que estamos en el punto más bajo de un ciclo económico, haciendo la salvedad que la economía es fluctuante, no es estática ni lineal. Esto es importante saberlo.
Algunos analistas económicos que se han inscrito en la corriente fatalista del “no hay nada que hacer”, ven con exceptisismo la reducción del consumo para acelerar la salida a la depresión económica. Con esta medida tradicionalmente se ha conseguido la opción de mejores precios, ¿por qué no? Bueno, se aduce la inelasticidad de los precios vista la abrumadora demanda actual, sobre todo con la mejora sustancial del ingreso del pueblo chino que garantizaría precios altos por mucho tiempo.
Al margen de la crisis económica mundial, reiteradamente se juega con la información. El gran avance de la tecnología de las comunicaciones ha provocado la reducción del planeta y cambiado la ciencia económica, es la aldea global que rebasó con creces la visión de McLuhan. Se prevé una crisis de credibilidad en los líderes de opinión pública comprometidos. Esto resultaría grosero para el desenvolvimiento económico, considerando el papel catalizador de los orientadores de opinión.

#103 AMENAZA

La economía dominicana está amenazada seriamente por la descompensación, un virus que provoca desequilibrios, un virus enquistado en el organismo económico dominicano, vive allí y tiene capacidad de autorreplicarse utilizando para ello los propios recursos de la economía. A todas luces es un virus patógeno. Lo afirmamos así porque puede producir daños irreparables en todos los componentes de la economía, desde la estructura productiva, pasando por los agentes económicos hasta llegar a distorsionar todo el ensamblaje financiero del país. Mientras más se proteja la economía más vulnerable se convierte al virus de la descompensación, amenazándola con serios trastornos sino aumenta la dosis de blindaje nuevamente. El virus económico desafiante se manifiesta como una sombra al acecho en todas las actividades de la economía de patio, debilitándola poco a poco con el confrontamiento. Vemos por ejemplo la reducción sensible de cien millones de dólares destinados a gastos de consumo. La lógica indica que la economía dominicana autocompense las necesidades financieras originadas en el consumo y en definitiva de cualquier orden sin recurrir a los fondos domésticos de previsión, esas reservas internacionales cuya opción es de situación extrema.
Se compensa para evitar la descompensación, y, ¿cuál sería el estadio de una economía descompensada? Una economía a la deriva, envenenada, contaminada en condición crítica. ¿Cómo adquirimos este virus económico? Cuando comenzamos a contrabalancear o neutralizar distorsiones económicas con medidas artificiales, fantasiosas, sin apelar al desarrollo y fortalecimiento del organismo económico.
La descompensación es dolorosa y provoca ciclos de desequilibrio endémico. Se observa la proclividad a la descompensación económica en periodos de campaña electoral. Bien o mal, se aboga por cambios drásticos en la configuración económica que enunciado provoca simpatía, pero que en la práctica resultaría en oscilaciones con perjuicio de las grandes mayorías. Se hace ejercicio de descompensación reduciendo o aumentando sin causa aparente impuestos o incentivos. Lo que se olvidan los proponentes es el efecto que provocaría en la economía dichas medidas y las condiciones de reequilibrio que se necesitarían para que operen con las expectativas planteadas.
La economía dominicana como cualquier otra tiene sus propias y peculiares estribaciones. Desconocerlas es jugar al virus de la descompensación.

#102 SALARIOS

Un aumento salarial provocaría recesión, produciría desempleo; sería una medida exclusivista en esta coyuntura económica porque son los menos quienes conservarían su trabajo. Se anuncia que para paliar las alzas recientes los salarios serían reajustados. Eso está bien; nadie en su sano juicio rechazaría un aumento de salario. Ahora, “una cosa piensa el burro y otro quien lo aparea”. ¿Está la economía, esa economía que crece al diez por ciento, preparada para revalorar el empleo y seguir ampliando el gasto? Los agentes económicos productivos tienen la última palabra. ¿Están dispuestos a sacarlo de sus bolsillos o de sus empresas?
La pobreza de República Dominicana es estructural. Las medidas de justicia social ligadas a la economía requieren de la existencia de condiciones económicas para que ocurran sin producir desequilibrios. El pleno empleo corresponde a una economía más pequeña que las posibilidades del país. Se requiere ingentes inversiones, más desarrollo que crecimiento en el consumo, en otras palabras, se requiere ampliar el tamaño de la economía dominicana si evaluamos la posibilidad de incrementos sostenidos como el volumen del gasto salarial. El salario está ligado al costo, una figura financiera enquistada en la hechura de la mercancía. Resulta obvio que si se altera el salario afecta ipso facto al producto. Si se reduce, que nunca ocurrirá, se abarata la mercancía, y si se aumenta se encarece en consecuencia. Este es el argumento técnico, ¿es así en la práctica? Requeriríamos de otros factores para sustentar el análisis. El factor competitivo por ejemplo, el margen de beneficio es otro, la eficiencia, y por qué no los mercados de consumo de dinero fresco, los llamados mercados externos. Frente al salario resulta comprensible la inyección de nuevos estímulos a la estructura productiva del país. El empleo es necesario, es una constante que humaniza la economía además de cristalizarse en nuevos fenómenos económicos. El salario deriva en realidades sociales que compromete la existencia de cualquier sociedad. ¿De cuánto podría ser el aumento salarial en estos momentos? En otras palabras, con los mismos inventarios, con el stock esperado de mercancías en reposición, ¿de dónde procedería un incremento de gastos en la industria? Reduciendo beneficios si los hay, o en su defecto financiándolo. El gobierno puede responder con subsidios y reformas fiscales, eje de política económica; la empresa, la microeconomía optaría por los flujos financieros crediticios, el préstamo en otras palabras.

#101 PRECIOS

Los precios de los productos de consumo masivo han ido en aumento reciente. Estimamos que la causa básica es que hay más circulante en la calle y la misma producción, más pesos que antes persiguiendo el mismo volumen de mercancías. Esto produce inflación y viene a ser el problema central de la economía en estos momentos. Más pesos con vocación de consumo mientras la industria produce lo mismo. A esto se añade otros factores que coadyuvan esa tendencia, la sostienen, la fortalecen en otras palabras. También es válida la figura del “consumo artificial”. La banca personal tiene que ver con este concepto, sino observen los beneficios astronómicos de la banca, sencillamente descomunal: el dinero plástico, la gallina de los huevos de oro.
El sector industrial dispone del mismo capital, no observamos renovación de la infraestructura productiva, en otras palabras, no hay inversión en ese componente económico.
Si no me equivoco hay en el ambiente nacional una deuda social, un reajuste de precios al alza en la canasta básica de consumo. No se hasta qué punto las variaciones en los precios locales de combustible puede llevar al alza sostenida en la industria. Esto merece un análisis desapasionado. Recuerden que en República Dominicana los precios que suben no bajan, entonces la economía dominicana se torna insensible, inelástica al poder adquisitivo, mientras tanto el peso dominicano lo persigue la sombra de la depreciación real.
La presunción de la inflación de costos focalizado en la contribución fiscal, ¿la inflación fiscal?, no deja de tener cierto asidero, sobre todo si advertimos los hábitos consuetudinarios del empresario al reducir las cargas al capital transfiriéndola al gasto de la población.
Ahí tenemos algunos argumentos económicos que explican la inflación actual. Por supuesto, no partimos de estadísticas sino de la percepción empírica, el día a día en que se desenvuelve la economía y los agentes económicos, particularmente a los que nos interesa destacar más, al consumidor, la cenicienta de la economía.
¿Esperamos algún efecto en los precios a través de la tasa de cambio vigente? Todo indica que el sector exportador no tiene inconvenientes de costos. No creo en la tesis del incremento de los precios internacionales para explicar el alza de los precios locales. Allí hay otros rejuegos basado en volúmenes de compra.