Inquieta la interrogante si es posible vivir
indefinidamente a cuenta del crédito, si es viable sustentar el equilibrio
económico, que hoy defendemos en forma irreflexiva, disponiendo como eje
principal la hipoteca. El crédito se asemeja a una espiral, comparable a un
fenómeno con vida propia, con capacidad de sostener su crecimiento de forma
independiente. El crédito se multiplica por
naturaleza, pues es de carácter exponencial, si no revisemos cómo ha
crecido en la isla en los últimos veinte años, a razón de un siete por ciento
anual. Lo absurdo es que se esté enfrentando el crédito público con nuevos
créditos. En otras palabras, se está pagando y amortizando el crédito público y
externo con la apertura de nuevos compromisos crediticios. El flujo financiero
de la economía dominicana que administra el gobierno, tanto en pesos como en
dólares es un setenta y cinco por ciento equivalente en créditos, sólo un magro
veinticinco por ciento corresponde a recursos provenientes de los sectores
productivos nacionales. Es decir, que si nos atenemos a lo que produce la
economía isleña, esa cuarta parte del total de ingresos destinados al mantenimiento
de la población, afirmamos que nuestra situación económica es insostenible.
Ocurre otro fenómeno económico que está pasando desapercibido, me refiero al
empleo improductivo, aquel empleo generalizado que no le agrega valor a la
economía, en cambio fortalece el endeudamiento externo apalancando el crédito
público y externo convertido en la fuente principal de los gastos en
importación destinados al consumo de la población. Cuándo se convierte el
empleo improductivo en productivo, cómo frenamos el lado absurdo del crédito.
La respuesta correcta implica necesariamente un cambio de modelo económico, en
cuyo actor principal sea el productor dominicano, convertido en inversionista
de su propio futuro. De lo que se trata es del fomento de la inversión nacional
cuyos ingresos servirían para
contrarrestar el circuito financiero conformado por el crédito.
Literatura social publicada semanalmente desde Mayo de 2006 para el diario matutino Hoy de República Dominicana.
#384 LA PARABOLA DE LOS TALENTOS
Se está en búsqueda de desarrollar el fideicomiso en la
isla. Es una herramienta financiera sana si está bien enfocada, alentadora ante
la falta de sistemas bancarios progresista, no como el nuestro, una banca que
anima el consumo, que no tiene otro interés rentista, en definitiva una banca
de baja estofa. En esencia la fiducia es un acuerdo de largo plazo cuya
finalidad es la administración del riesgo del destino de los fondos de un
tercero. Bien, se puede buscar escenarios crediticios, mal haríamos si optamos
por el gasto en consumo u otra alternativa improductiva. La disyuntiva equivale
a la capacidad de la gente al aprovechar sus talentos, menguar si se quiere las
necesidades en situación de alerta hoy, y en ruindad en el mañana si no
actuamos correctamente. Porque el futuro promisorio es semejante a un pueblo
que llama a los mejores administradores de la isla y les entrega sus preciados
bienes. A uno le dio cinco talentos, a otro dos, y a otro, uno. A cada uno dio
conforme a su capacidad. Después de algún tiempo el pueblo pide arreglar
cuentas con ellos. Cuando se presentó el que había recibido cinco talentos,
trajo otros cinco; el que recibió dos talentos había ganado dos más. El pueblo
elogió a estos administradores y les retribuyó grandemente. Pero el
administrador que había recibido un talento, fue y lo invirtió en cosas
improductivas, mal utilizando el patrimonio que se le confió. El pueblo fue
drástico quitándole los recursos mal invertidos.
El fideicomiso debe ampararse en un proyecto de ley de
fomento a la inversión nacional, cuyo destino es el incentivo al desarrollo de
las exportaciones, único camino para enfrentar el endeudamiento crónico en que
está sumida la isla por una visión estrecha e inmediatista de los gobiernos de
turno. Tomar muy en cuenta que el fideicomiso es un régimen financiero de largo
plazo, que mejor contrapartida para la inversión de esos fondos en proyectos
industriales con soporte tecnológico en pos del desarrollo de nuestra malhadada
economia.
#383 REDISEÑO DEL TRANSPORTE DE MERCANCIAS
La idea del planteamiento consiste en la dependencia de
uno –el transito humano- respecto al otro, el transporte de mercancías. Poco
hacemos con fomentar la producción sino la comercializamos, trasladándola
oportunamente a los centros de consumo urbano. El transporte de carga
ferroviaria se convierte en un factor de progreso de la economía nacional, no
sólo para la producción rural, la reconversión de la incipiente manufactura
isleña exige vías de acceso en los puntos geográficos más alejados y de difícil
acceso.
El sector agropecuario no es la fuente apropiada de una
política de fomento del empleo, ¿Por qué?
El valor de la producción agrícola está en concordancia con su
productividad, cuyo índice de fuerza laboral es inversamente proporcional a su
grado de progreso, particularmente me refiero a la capacidad de absorción
tecnológica del sector productivo en cuestión. Empero, es idóneo -en primer
lugar- para el suministro de materia prima, y en segundo orden el de bienes de
consumo final.
Dos aspectos caracterizan el valor de la agricultura en
la isla. Se viene hablando hasta la saciedad sobre la producción de alimentos.
Si deseamos avances en el transporte público, nos restaría llevar a cabo la
otra función de política económica al sector primario, me refiero a la
producción de materias primas para la manufactura nacional. Sin embargo, la
productividad agropecuaria está en entredicho con medidas de importación de
alimentos del agro, ocurrencia patética en situación de bajo rendimiento a
partir de un pobre nivel de empleo vigente en el sector primario.
Para que tome sentido el desarrollo del transporte urbano
- sólo contamos con el veinte por ciento de carreteras pavimentadas de un total
de veinte mil kilómetros, el resto lamentablemente es de terracería- la
manufactura debe estar en franco progreso, cuyo síntoma principal es el
creciente volumen de empleo, fuerza laboral que requiere de una política
económica de transporte desde los centros de acopio de materia prima hacia los
parques industriales implantados en las zonas urbanas.
#382 NO HAY PEOR CIEGO QUE EL QUE NO QUIERE VER
Un dólar que ingresa a la isla y no es producido por la
economía es deuda externa, píntela como la pinte, se asiente en los registros
contables de la balanza de pagos, o en el presupuesto de ingresos y gastos que
maneja el gobierno central. La economía es una sola, es la economía isleña, y
la deuda externa es una sola, registre donde se registre. El manejo de la deuda
externa es un asunto estrictamente de producción, donde el asiento y control
financiero de la deuda es de carácter secundario. El problema central de la
economía de nuestro pueblo consiste en la producción para los mercados externos
a partir de un capital nativo, capital que ostenta la impronta del sentimiento patrio,
que le duele esta isla, que se identifica con todo lo que sea dominicano, tanto
lo bueno como lo malo, sin ninguna distinción. Ya está bueno de engañarnos, de
vivir del engañoso sofisma económico, que lo hay, sí, a borbotones. A partir de ahora se ha abierto
una burbuja nueva de endeudamiento externo, esta vez revestido de una sombrilla
fiscalista que profundiza la crisis de endeudamiento externo, tomando
aceleradamente la empinada pendiente del despeñadero financiero. Hoy las futuras
generaciones que aún no han nacido observan silenciosas la inhóspita isla que
les tocará vivir, bajo la acechanza de los impenitentes acreedores
internacionales, en contubernio con los alcabaleros de turno. El uso de un
subterfugio presupuestario cuyo fin apunta al acceso de divisas vía el
endeudamiento externo en forma indiscriminada desdice de una estrategia
económica de producción para el desarrollo de nuestro pueblo. El uso más sano
del endeudamiento externo está vinculado al desarrollo del sector productivo
nacional, o la reconversión de las MyPe y las grandes empresas, ahora
participando en un mercado interno desgastado cuando lo correcto sería
enfilarse en la conquista de los mercados externos. Aquellas, y no estas, son
pastillas para el dolor de cabeza, ninguna se corresponden con lineamientos
serios para la solución de nuestros urgentes problemas económicos.
#380 CAPITALES OPACOS, PATRIMONIO PRODUCTIVO
Aquellos recursos financieros que emigran de la isla
cuyos dueños son dominicanos, los llamados capitales opacos, debemos
despenalizarlos sin vacilación, requieren de una ley de amnistía que observe un
paquete de incentivos, sería el fondo patrimonial de una banca que operaría en
divisas, la llamada banca de promoción de la exportación que no existe en la
isla. Urge la revisión del parámetro ético- social que incide cual harakiri en
nuestro desvencijado pueblo. Sin inversión interna no hay desarrollo económico,
esa es la triste realidad. Sino observemos el sector turístico y el de zonas
francas en manos de la inversión extranjera, cuya renta es de destino
desconocido, ingreso con el cual, de seguro, no estaríamos endeudándonos
periódicamente. La inversión extranjera es voraz, reductora de la esperanza de
los dominicanos, endosando sin compasión salarios de miseria, pues el motivo es
sencillo, no son dolientes de la isla. Hoy en el albor del siglo veintiuno la
inversión interna isleña imputa el revestimiento de la ética inquisidora del
oscuro medioevo del siglo trece. Detengamos esta actitud económica, a todas
luces irracional. El estimado de dos mil
millones de dólares señalado como fuga de capitales dominicanos es risible, presumimos
que es más, podrían llegar sin exagerar a los diez millardos de dólares,
recursos nativos que huyen presurosos de la isla cuando pudieran quedarse con
una ley de amnistía en beneficio de la inversión interna. La industria
dominicana, la poca que existe, está pasando a manos extranjeras, la industria
dominicana se empobrece, la isla se desindustrializa vertiginosamente, y con
ello se profundiza la dependencia en la deuda externa. El hambre no espera,
urge ansioso de respuestas, revertido en delincuencia porque no hay
oportunidades laborales. Cristalizar en inversión interna los llamados
capitales opacos dinamizaría inusitadamente la situación de indigencia en que
se encuentra la economía isleña. La ética económica correcta consiste en perdonar
setenta veces siete, quien perdona se sana. Esta máxima profundamente sabia no
tiene desperdicio.
#379 LA PRODUCCIÓN ESTÁ ARROPADA DE SENTIMIENTOS
Los olvidados pululan por las calles, son los ambulantes,
¿alguien se recuerda de ellos? ¿Quién los representa en sus necesidades, en el
aumento salarial? Ellos también son dominicanos. Conocí a Manuelito Diez, el
chinero de la Charles Summer, esquina Churchill. Lloviendo, o con el inclemente
sol estaba allí, detrás del favor de los choferes, del público que se desplaza
en los conchos y banderitas. De trato diferente, eso no lo da la escuela, lo da
el hogar. Manuelito Diez, un día, enfermó, no se supo más de él.
La inversión social no existe en
la isla; no confundirla con las ayudas y subvenciones. ¿Qué es inversión
social? Consiste en proveerles a los pobres de una herramienta de trabajo para
que subsistan y mejoren, a través de ser útiles, la desaliñada calidad de vida,
despertarles las posibilidades creativas innatas. Que mejor ejemplo que el de
los peloteros, en su mayoría de humilde extracción. Eso lo saben los
americanos, pues realizan una inversión social desarrollando en ellos sus
talentos. Sería Bueno saber si los que detentan la mayor proporción del
patrimonio dominicano advierten este tipo de inversión, como pocas, de mínimo
riesgo.
La economía respira, es un ente
social. La economía respira y se puede ahogar si la aprisionamos, ocasionando
el estado comatoso. Oxigenemos la economía, reorientando el flujo financiero
hacia la energía humana, la gente con ansias de desarrollo, no es la visión
perversa de Maslow y su manoseada jerarquía de necesidades humanas. Lo que
pretendemos es liberar las energías humanas creativas de los dominicanos, de
cuyo desarrollo económico no pretendemos, porque sencillamente no lo
entendemos. El desarrollo económico dominicano se encuentra en el pueblo
desposeído, ahí en la manifestación más cruda del hambre se sientan las
posibilidades creativas del humano, el sentimiento del deseo indetenible por
producir.
#378 UNA ECONOMÍA SOBRE RIELES
Estamos tratando de desmitificar la industria del
transporte, la adopción de una nueva política económica en el sector de
transporte de mercancías, innovadora no aquella que está vigente, politizada y
dañina, tendente a desaparecer por disfuncional. El tren –transporte de carga
ferroviaria- a eso es a lo que me refiero, una vía ferroviaria simple, sin el
tapujo inserto en el Metro dominicano, ni la rimbombancia de túneles y elevados
citadinos, una red vial que enlace los cuatro puntos cardinales de la isla,
resuelve el monopolio del transporte de carga, y reduce sustancialmente la
intermediación, los valores agregados al precio por efecto del combustible,
tanto en el uso como su distribución para el consumo a lo largo y ancho de la
isla. Se trata, esta es la estrategia, de movilizar tanques y contenes en vez
de furgones, ¿los rieles, el costo? La licitación a manera de inversión local
nutriría insospechadamente la economía dominicana, similar a otras inversiones
nativas pendientes, me refiero a la industria energética, fuente actual de
oscurantismo, de intereses creados espurios, pero a la vez de inmensas
posibilidades de inversión nacional en divisas, sería una necedad el no
hacerlo.
De lo que se trata, consiste en una vía primaria de
transporte ferroviario que alimentaría vías secundarias de corto alcance
sujetas a planificación en relación a la logística operacional, englobado en un
sólo sistema de distribución de mercancías de todo tipo y tonelaje. De
inmediato, nos introduciríamos a una República dominicana del doble de la
población actual, y por ende de mayor capacidad – me refiero al empleo- de
producción. El impacto económico es de tal naturaleza que podríamos potenciar
más de dos polos productivos con suficiencia económica en manufactura y
comercio, tan o más fuertes que Santo Domingo y Santiago de los caballeros.
Entonces, ¿qué pretendemos, un tigre caribeño –en alusión a la singular metáfora
de los tigres asiáticos- o un Nueva York chiquito? Dos sueños distintos, el de
la industrialización dominicana por un
lado, o el consumismo, el cáncer económico originado por la destructora deuda
externa.
#377 POR QUÉ AUMENTA LA DEUDA EXTERNA
Esto lo deberían
explicar las universidades, la entidad reflexiva de la isla. Porque es ahí y no
en otro lugar en donde se estudia, analiza e investiga la problemática de los
pueblos en todas sus vertientes, pues, no es óbice la economía. Disponemos en
la economía de contabilidad, tan igual como la de las empresas que producen y
comercializan, ese es el orden correcto de expresarlo, cosa que deberían
hacerlo como una prioridad existencial, sobre todo la que corresponde a la
praxis productiva. El resumen financiero en cuestión se denomina balanza de
pagos. A través de este tecnicismo podemos explicarnos por qué hay un endeudamiento
recurrente o periódico, y sostenido en la isla. Por cierto, el ámbito político
especula y, por ende, lo distorsiona por intereses particulares. De ahí el
porqué del rol académico y no político, cuyas luchas grupales provocan en suma
tales confusiones. El saldo de la balanza de pagos debe estar en cero. Para que
ocurra debe cubrirse el faltante o déficit, volumen de recursos económicos que
no producimos. Ese faltante opera en la isla con una convertibilidad de
cuarenta o más pesos por dólar. Añado que esa convertibilidad se está moviendo
hacia el alza, producto de la inflación, derivando en la depreciación de la
moneda local. El faltante financiero en referencia se mantiene por la ausencia
notoria de producción, y por ende del volumen de importación que se destina al
consumo de los isleños. A falta de ingresos por la ausencia de exportación
porque no producimos, se recurre a la deuda externa periódica, cosa que se
sintetiza en un algoritmo perverso, un sin-sentido económico identificado como
dependencia económica. Otros argumentos, que abundan, refleja estado de
confusión del papel que juega la deuda externa en el delineamiento del modo de
subsistencia predominante.
#376 LA MADRE DE LAS BATALLAS
Los tres actos históricos dominicanos erigidos con la impronta
de la independencia, la de Núñez de Cáceres, Duarte y Luperón, nos garantizaron
en su momento la entidad propia como pueblo, con diferencias incontrovertibles del
resto mundo. Nos falta por librar la cuarta independencia, la madre de las
batallas, aquella esclavitud identificada en el mundo como dependencia
económica. Subsistimos hoy porque hemos elegido el modelo económico basado en
el sofisma de la deuda externa, un flujo financiero que nos garantiza el
equilibrio económico con saldo cero en nuestra balanza de pagos, divisas que
retornan a su punto de origen a través de las importaciones. Un pueblo
importador neto forma parte del neocolonialismo de nuestra época, que ya no es
de carácter territorial, no, ahora es de naturaleza financiera sustentada por
la esclavitud del consumo. Platón, el filósofo por antonomasia de la historia
universal, hace ya de esto dos mil trescientos años, fijó en las poblaciones
sojuzgadas la esclavitud de los sentidos, convertidas en títeres de la
amoralidad comercial, argumento que en el siglo dieciocho lo retoma el escoces
Adam Smith para configurar el sustento teórico de la burguesía de la época, el
archi-difundido liberalismo económico, el de Laissez faire, dejar hacer-dejar
pasar, innovadora modalidad económica que consiste en el quehacer económico en
función de los gustos, de los deseos de la gente que derivó en la creación
perversa del fenómeno de la comunicación conocido con el calificativo de
Mercado. Para la economía no existen naciones pobres sino dependientes, pues
huelga decir que los pueblos pobres consumen como lo hacen las naciones desarrolladas,
representan agregados humanos dispuestos a hacer lo que sea para subsistir. En esa situación de
incapacidad productiva sirven de caldo de cultivo para los capitales
financieros de altos intereses y corto plazo.
Únicamente los modelos económicos basados en la actividad productiva pueden
independizarnos de la esclavitud económica. Actuar de otra manera es hacerle el
juego al marasmo del atraso.
#375 LAS DIVISAS-PATRIA
Las divisas provenientes de los diversos tratados de
libre comercio, esto es, los dólares del TLC, requieren de un tecnicismo
económico para su comprensión. No se trata de un ingreso sino de una
disponibilidad para el Estado. Mientras tanto, en ausencia de la exportación de
los TLC no disponemos de más dólares en la economía. Es válido afirmar que se
siente un vacío de esas “Divisas-Patria”, o dicho en forma abreviada, la moneda
DP.
Aboguemos y promovamos la demanda de los fondos DP, la llamada
“Divisas-Patria”. ¿En qué consisten? Es la moneda del TLC, la que producirían
los empresarios nativos. De forma similar a lo que ocurre con las remesas de
los dominicanos en el exterior, la moneda DP engloba los ingresos que
decididamente “accesan” al país, el approach sustentado en el
sentimiento patriótico del empresario dominicano, la apología propugnada en la
añoranza, donde se redimensiona permanentemente la nacionalidad de toda
república. En consecuencia todos debemos abocarnos al apoyo de la producción de
las “Divisas-Patria”, en una cruzada por la estabilidad de la economía
dominicana y por la tranquilidad de las futuras generaciones.
La moneda DP es la divisa más barata, pues ingresan al
país con el único condicionamiento de redimir a los pobres de la República
Dominicana. En contraste, las divisas provenientes de la inversión extranjera
resultan más caras debido al elevado condicionamiento sintetizado en el snob de
la productividad, la cruda explotación cuando se desvela el forro que la encubre.
No quisiéramos referirnos ni por asomo a los créditos
internacionales cuando encomiamos las “Divisas-Patria”, cuya sombra deleznable,
el FMI, representa injerencia en la
economía.
Un ambiente de mayor disponibilidad de divisas en el
entorno económico del país reduciría ostensiblemente la expectativa de
endeudamiento, mermaría drásticamente el costo de la vida, y por ende nuestra
moneda se apreciaría notablemente.
#374 UN TIGRE CARIBEÑO, O UN NEW YORK CHIQUITO
Estamos tratando de desmitificar la industria del
transporte, no aquella que está vigente, politizada y dañina, tendente a
desaparecer por disfuncional. El tren –transporte de carga ferroviaria- a eso
es a lo que me refiero, una vía ferroviaria simple, sin el tapujo inserto en el
Metro dominicano, ni la rimbombancia de túneles y elevados citadinos, una red
vial que enlace los cuatro puntos cardinales de la isla, resuelve el monopolio
del transporte de carga, y reduce sustancialmente la intermediación, los valores
agregados al precio por efecto del combustible, tanto en el uso como su
distribución para el consumo a lo largo y ancho de la isla. Se trata, esta es
la estrategia, de movilizar tanques y contenes en vez de furgones, ¿los rieles,
el costo? La licitación a manera de inversión local nutriría insospechadamente
la economía dominicana, similar a otras inversiones nativas pendientes, me
refiero a la industria energética, fuente actual de oscurantismo, de intereses
creados espurios, pero a la vez de inmensas posibilidades de inversión nacional
en divisas, sería una necedad el no hacerlo.
De lo que se trata, consiste en una vía primaria de
transporte ferroviario que alimentaría vías secundarias de corto alcance
sujetas a planificación en relación a la logística operacional, englobado en un
sólo sistema de distribución de mercancías de todo tipo y tonelaje. De
inmediato, nos introduciríamos a una República dominicana del doble de la
población actual, y por ende de mayor capacidad – me refiero al empleo- de
producción. El impacto económico es de tal naturaleza que podríamos potenciar
más de dos polos productivos con suficiencia económica en manufactura y
comercio, tan o más fuertes que Santo Domingo y Santiago de los caballeros.
Entonces, ¿qué pretendemos, un tigre caribeño –en alusión a la singular metáfora
de los tigres asiáticos- o un Nueva York chiquito? Dos sueños distintos, el de
la industrialización dominicana por un
lado, o el consumismo, el cáncer económico originado por la destructora deuda
externa.
#373 EL PARAÍSO DEL CONSUMO
La reciente taxonomía, ciencia que jerarquiza los
conocimientos, sobre los conglomerados humanos apunta a que los pueblos
dependientes de la deuda externa caracterizados por el consumismo improductivo,
se encuentran en el más bajo nivel de evolución social. No es un pueblo
moderno, digamos avanzado, el que cuenta con tecnología de comunicación de
punta. Eso, lo que nos dice es que tipificamos un mercado consumista, estéril.
En buena lógica, el valor de estos
pueblos, por más pequeños que sean, es inestimable para las naciones
industrializadas. Una cosa es consumir y otra producir. Las prioridades definen
la evolución social. El agregado humano que produce, aquel pueblo orientado al
desarrollo de la creatividad humana, no mide sus decisiones económicas a través
del gusto y los deseos. Si se fijan en el entorno económico, la fruición es el
parámetro que ha construido nuestra sociedad, la nefasta y perversa economía de
Adam Smith, sintetizada en el imperio de los sentidos, el laissez faire expresada
en la esclavitud de nuestra voluntad, movida como títere al vaivén de la
insatisfacción permanente, inequidad expresada en la jerarquía de valores de
Maslow. Este tipo de cultura económica no se inclina por la generación de
ingresos que no sea el salario, la escala de ingreso del dependiente, en suma
del pobre de espíritu. Con el cerebro lleno de valores traducidos en ropas de
marca, casas suntuosas, yipetas, dinero a borbotones en los bolsillos, la
ilusión permanente en los juegos de azar, indefectiblemente con la frustración a
cuestas, la idiosincrasia brutal por lo que representa, el atraso social, de
que el que trabaja es el pendejo, el tonto. Mientras nuestro esquema
socioeconómico sea el actual, dependientes de la deuda externa como inequívoco
algoritmo financiero, victimas impenitentes del consumismo, la isla se
empobrecerá cada día más, seguiremos agitados por la nueva posición haitiana, la de la sustitución de importaciones, que
lejos de perjudicarnos, nos beneficia económicamente.
#372 HAITI SE ESTÁ TRANSFORMANDO
Beneficioso o no, resulta que Haití bruscamente ha
cambiado de actitud respecto a las relaciones comerciales que lo vincula directamente
con la Republica Dominicana. No podemos afirmar si a corto plazo la balanza
comercial ira variar sustancialmente,
empero la tendencia ha tomado otro rumbo. El resultado es aleccionador, la
búsqueda sistemática de nuevos mercados es la salida oportuna, no hay duda,
mercados hay a borbotones, sólo la necesidad de unos cuantos empresarios puede
obnubilar este aserto.
Lo cierto es que algo está ocurriendo en Haití. De ser
una economía despreciada por las estadísticas, considerado el pueblo más pobre
del planeta, de pronto toma preeminencia, y con sorprendente desparpajo rechaza,
sin ton ni son, las mercancías dominicanas. La hipótesis que sostenemos
consiste en que ningún mercado por más pequeño que sea tipifica como marginal.
Craso error, hoy en día presenciamos el lagrimeo irrefrenable de aquellos
empresarios que conciben la relación comercial como un fenómeno inelástico,
cuando es todo lo contrario. Hoy en día Haití es un centro económico de
inversión extranjera, todo luce indicar que podría estar en un proceso de
sustitución de importaciones, similar al modelo económico del gobierno de
Balaguer de los setenta. No obstante, este modelo es un arma de doble filo, o
se produce y no se importa, autarquía irreal, o se produce y se exportan
divisas, cosa que está ocurriendo en Dominicana con la inversión extranjera y
las empresas de zona franca. Esto último es un escenario económico incomprendido
por las políticas económicas locales, particularmente por los políticos que
están hace algún tiempo en el gobierno, quienes muestran el mareo del vaho de
los ingresos en divisas por concepto de impuestos a la reconversión, otrora
inversiones nacionales. No se dan cuenta que lo que recibieron en divisas se
convertirá en repatriación de beneficios, pesos convertidos en dólares que se
extraen de la economía dominicana. Aún se recuerda la opulencia de Haití del
siglo dieciocho, periodo en que Santo Domingo se sumía en la pobreza. La tesis
harto difundida de que Haití no existe como nación está hecha añicos.
#371 A FALTA DE MERCADO
Conocemos bien lo que está ocurriendo con los huevos que se producen en la isla. Pues, resulta que
con la pérdida del mercado haitiano, lo lógico fuera que se desplomara su
precio, pero no ha sido así. Qué ha ocurrido entonces. Existe la sobreproducción de huevos, de eso no hay duda,
éstos se consumen o se dañan, es corto el plazo de la alternativa en cuestión,
sólo catorce días, después de dicho plazo nadie aguanta la hediondez del almacén
de la granja en donde se ubica su inventario. Por otro lado el mercado de
consumo dominicano no puede absorber la referida sobreproducción, está fuera de
sus posibilidades de gastos. Sin embargo, ante el referido sobre-inventario, la
gente no se explica el por qué del aumento del precio, cuando se esperaba todo
lo contrario. Pues, el exceso en el precio sólo encuentra su justificación en
el financiamiento de las pérdidas por parte de la población, un crédito sin
retorno, lo que Marx identificó como la acumulación originaria, el pueblo sin
saber por qué, prohíja las
pérdidas del empresario pecuario, riesgo que éste sin ninguna duda tendría que asumir.
Debo decirles que tampoco existe en la isla la industria derivada por que no
hay actividad exportadora, la opción viable sería la deshidratación ante la
coyuntura del exceso de producción que contrarrestaría el ciclo corto de
consumo, sin sacrificio al magro, enjuto y flaco ingreso del pueblo isleño.
Pero, no hay mentalidad ni actitud al comercio internacional, habiendo mercados
inmensos para los derivados del huevo. Bueno, los hueveros, ni tontos ni
perezosos, optaron por el financiamiento de sus pérdidas. No fue suficiente el
aporte del gobierno en numerario, dación injustificable pues los dineros del
fisco, que son del pueblo, no deben ser objeto de comercio, sino
primordialmente de inversión social, que no la hay, por eso nuestra pobreza estructural
a pesar de la cantaleta recurrente del crecimiento del PIB por parte del banco
central. Los hueveros, a falta de mercado, le cargaron las pérdidas al pueblo
isleño con el aumento del precio. El gobierno debe intervenir a favor de
quienes lo sostienen, la ciudadanía, que no tiene por qué financiar pérdidas por
la falta de visión y de orientación comercial.
#370 UNA OREJITA AL GOBERNADOR
Señor gobernador, grano a grano se llena el buche. La protuberancia
inesperada en la prima del dólar ya lo expresaba el Gabo en una de sus celebres
obras, La crónica de una muerte anunciada. Pues bien, observamos consternados
la reacción de nuestra economía a los cambios bruscos en el orden financiero,
me refiero a la sobrevaloración del dólar, la moneda más comercial pero menos
apreciada que el peso. Pero cuáles motivos provocaron esta alteración
inesperada de la convertibilidad de nuestra moneda, se cuestionaba inquieto el
gobernador. Debo decirle que el origen de tal espasmo tiene su explicación en
el mayor número de usuarios de divisas de la isla, un proceso perverso de inducción
que viene de tiempo atrás, justificado en este pueblo, la isla, que no genera
divisas porque no cuenta con industria de exportación. Tome en cuenta
gobernador el engrosamiento sistemático de la inversión extranjera, presencia
que comercializa en pesos, pues tiene en el pueblo isleño un nicho de mercado,
que es distinto a lo que es un segmento de mercado, cuyos beneficios generados
en moneda local, convierten sin ningún pudor, dólares que toman un avión y
se instalan en otras economías. Otra, la cuota de producción de las empresas de
zona franca que se comercializa en pesos en el mercado de consumo local. Le
recuerdo que el flujo financiero de las empresas de puerto libre lo componen
las divisas. Los pesos no participan como moneda corriente. Pero, entonces qué
ocurre con los pesos fruto de la venta de su cuota de producción en el mercado
isleño, pues lo convierten en dólares, succionando las pocas divisas que
circulan en nuestra economía, acción que se reduce a una simple exportación. La
diferencia del caso de la inversión extranjera con esta modalidad tipificada como un negocio de capa perro,
consiste en el origen de la transacción, pues aquella es de beneficios, y ésta
es de ingresos por ventas, lo que desproporciona enormemente las divisas
repatriadas.
#369 EL PAÍS QUE HEMOS CONSTRUIDO
Me pregunto si es viable otro tipo de economía en nuestra
isla. Debo decir que si aspiramos a cambios en nuestro modo de subsistencia, primero
debe cambiar la gente, ésta que hace de la economía una entidad viva, no sólo el
ciudadano común sino los empresarios, políticos y religiosos, una reforma
humana, eso es, tanto en la manera de pensar como de actuar. Si no veamos, echemos
un vistazo a nuestro entorno. El malestar generalizado es evidente. Lo que
brota de inmediato al escuchar son afirmaciones de cosas tan lejos de lo que es
la práctica común. El distanciamiento entre lo que se dice y lo que se hace
está diseminado por la isla. La incoherencia es descomunal, marca el compás de
una economía difusa, imprecisa, borrosa, poco clara. Así, las expectativas que
alguna vez fueron halagüeñas de pronto se tornan en frustraciones. Pero eso no
es todo, pues existe lo otro, la preeminencia de los intereses particulares,
que abundan sí, revestidos de interés común, un tigueraje de saco y corbata que
mina ostensiblemente la convivencia isleña reduciéndola en arisca y en nada
amigable. En cuanto a los ingresos, la pretensión generalizada a ser asalariados
dura poco, lo suficiente para que se manifieste la mezquindad del empresario,
cuya cultura de inversión es prácticamente inexistente, asignando salarios de
miseria a cuanto empleado pase por sus manos. Existe la creencia difundida que
es un logro el menosprecio a la energía humana no renovable. La pregunta
persiste, si bajo estas condiciones es viable otro tipo de economía en la isla.
Concluyo, si las condiciones fuesen otras, no me cabe la menor duda. El cambio
a otra economía depende en gran medida de su gente, sin distinción de razas,
credos, preferencias políticas, clases sociales, edades, en fin, la compleja diversidad
que compone la República Dominicana.
#368 EL CAPITALISMO DE LEONEL
Ningún país industrializado que no se favorezca del comercio
suspende las ayudas, colaboración o asistencia a un país importador, que bien podría
llamarse cliente, todo lo contrario, las refuerza si persiste el interés comercial.
El resto, las coyunturas de negocios, es cuestión de competencia. Actuar con la
emotividad nacionalista es un chauvinismo mal orientado, idiosincrasia malsana
de quienes no comprenden las fuerzas del mercado que mueven el capitalismo. ¿Mala
palabra? Sin ninguna duda expreso que es la doctrina económica que rige el
planeta, nos guste o no. En caso contrario sería nadar contra la corriente,
cuando la prudencia apunta, si podemos, al provecho de las diversas coyunturas económicas,
en beneficio de la subsistencia que nos ha tocado vivir. Cuando observamos la contribución
a la educación superior a través de la donación de una universidad, o las
ayudas en medicina, seguido de la inversión en construcción de viviendas para
las clases desposeídas, o la exportación de empleo, traducida en presencia permanente de la diáspora haitiana en
el lado nuestro de la isla, es de sentido común afirmar que exista un mar de
confusiones en la ciudadanía haitiana. Pienso, no sin preocupación, que se
conciba la veda haitiana como una situación definitiva, el comercio no funciona
así. Esperemos que desarrollen su oferta interna agropecuaria. Como productos
perecederos la regularidad de la producción está sujeta a la eventualidad. Cuando
la oportunidad aparezca se restablecerá
el comercio nuevamente. Dejemos que funcione el capitalismo de Leonel, no nos
desesperemos adoptando medidas innecesarias de corte paternalista, me refiero a
la compensación sin visos de retorno, a polleros y hueveros por riesgos propios
del comercio. Por Dios, hasta dónde se va estiricar el peso fiscal de nuestro
pueblo.
#367 LOS QUE SE RÍEN CON LAS MUELAS DE ATRÁS
A falta de un mercado comprador, la industria de los
países desarrollados se sumiría en crisis. Créanlo, las ayudas de naciones
productoras a los pueblos en vías de desarrollo, o la reciente visita del
mandatario chino en México, no tiene otro interés que la búsqueda de mercados
de compradores para sus empresarios fabricantes. Asunto de subsistencia convertida
en jornada patriótica de gobiernos en
donde existe desarrollo de producción fabril que, huelga decirlo, sin
consumidores se enseñorearían las dificultades económicas. Pues, Latinoamérica
es apreciada por su condición de mercado consumidor, no así de productor o
industrial. La categoría de mercado consumidor en oposición al de un mercado
productor o industrial avala la creciente y revolvente deuda externa de los
países latinoamericanos que protegen y blindan su mercado de consumidores con
dólares de deuda externa, inyección de divisas periódicas que deben ingresar a
las economías cuyo modelo de subsistencia es el consumo y no la producción,
dólares o divisas que no producen, por eso la creciente deuda externa para
asistir por la vía del cambio de pesos por dólar en lugar de crédito en divisas
a los exportadores que se ríen con las muelas de atrás. Al importador
latinoamericano no le cuesta nada, ningún esfuerzo, el volumen de dólares que
se engullen para sostener este modelo perverso y anti-nacional identificado como mercado compradores, en otras palabras, el de los consumidores
dependientes. Por qué echarle la culpa de nuestros males económicos a los
industriales foráneos, pues nadie nos obliga ni conminan a constituirnos en
consumidores dependientes. Pero, ojo, ellos, los países industriales son
también consumidores, con la diferencia que producen divisas, cosa que no
ocurre en los países subdesarrollados, situación que los elevan a la categoría de
consumidores independientes.
#366 TODO Y NADA
Cuando allende, en la isla de Santo Domingo, hubo todo y
nada. La extrema miseria de la invasión se satisfizo con la inmediatez del
encuentro, fueron aquellos humildes nativos, la primigenia raza dominicana. A
partir de ese momento histórico la vida humana indígena simbolizó la acumulación
originaria caribeña, sin duda los productores reales de aquel entonces. Pero,
cómo ocurrió el distanciamiento de los medios de producción y la indiada, oh! Convirtiéndolos
en individuos desposeídos, obligados por la fuerza de la ruindad de esos cuya
impronta troca en desquicio de su moralidad. No se trata del color, si somos
blancos, negros, cobrizas o amarillos, no recuerdo si alguna vez me llamó la atención
tal diferencia, más sí existe desigualdad en la mirada de los propósitos, en
las voluntades distorsionadoras de la espiral de la historia.
Por qué nuestra pobreza, para ser más precisos, por qué la
dependencia, de dónde viene esa mancha monstruosa que nos ciega, convirtiéndonos
en mendigos de nuestros propios recursos. La explicación reside en las raíces perversas
de aquel encuentro, que lo hubo, tropiezo desigual, desigualdad de relaciones económicas
que han seguido su curso hasta nuestros tiempos. No estamos de acuerdo con el predominante
modelo económico isleño. Sino, observen la disparidad de la cual somos objeto
en los acuerdos económicos internacionales, o a lo interno, la presencia de un
esbozo que retuerce nuestra economía, las empresas de zona franca, el
pretendido sector industrial dominicano, de cuyos ingresos en divisas se pierde
en el remordimiento de una mala negociación que lacera nuestro pueblo, modelo económico
que sienta sus bases en la deuda externa y la importación de mercancías, un
sector turístico cuyos beneficiarios no son los dominicanos. Las cadenas de la
dependencia están tensas, pero no rotas, requerimos apreciar nuestra nación.
Cómo salir de la cultura de dependencia, es un reto al cúmulo de energías
humanas creativas, la actual generación doliente isleña.
#365 CUANDO ADÁN MORDIÓ LA MANZANA
A ningún banco se le ha ocurrido este tipo de masificación
financiera, les falta estrategias, se han ido por lo más simple: el consumo, el
mundo de la fruición, que no guarda coherencia con la naturaleza humana. La
riqueza de los pobres es el ahorro, sí, porque sólo el ahorro los redime, ellos
lo saben, a pesar de la miseria humana prevaleciente, un derivado de la situación
social de crisis que nos gastamos. Pero, ojo, miseria no es pobreza, no
confundirlo. Miseria es desgracia, infortunio. Mientras la pobreza está
asociada a la necesidad, a la subsistencia. Si un banco les dice a los pobres
cómo salir de la pobreza, se llena de dinero. Empero, no lo dicen, porque no
saben cómo decirlo, a cambio optan por la miseria del engaño, vendiendo
ilusiones consumistas que no tienen nada que ver con lo más preciado de la
gente, la dignidad, valor último que redime la pobreza, la condición genética removedora
de la vivacidad, del ingenio humano. Allí está la clave, el secreto, sírvanse los
bancos con la cuchara grande, esto si lo entienden, en tal sentido aún soy
conservador, sino díganme cómo se originó las fortunas más grandes de la
historia, sino fue a través de la acumulación originaria, riqueza inicial que
observó acuciosamente Marx, el economista. Cito: Esta acumulación originaria
desempeña en economía política aproximadamente el mismo papel que el pecado
original en la teología. Adán mordió la manzana y con ello, el pecado se
posesionó del género humano. Se nos explica su origen contándolo como una anécdota
del pasado En tiempos remotos había, por un lado, una elite diligente, y por el
otro una pandilla de vagos y holgazanes. Ocurrió así que los primeros
acumularon riqueza y los últimos terminaron por no tener nada que vender
excepto su pellejo. Y de este pecado original arranca la pobreza de la gran
masa que aún hoy, pese a todo su trabajo, no tiene nada que vender salvo sus propias
personas y la riqueza de unos pocos, que crece continuamente aunque sus
poseedores hayan dejado de trabajar hace mucho tiempo.
#364 CASUAL O CAUSAL
La gente pregunta por qué el endeudamiento periódico de
deuda externa. Este hecho no es casual sino causal, existen motivos más allá del
aparente parafraseo. Fíjense que la deuda local, la de los pesos, esa deuda no
es el problema pues al fin y al cabo se reduce a materia de laborantismo de
escritorio, un manejo monetario revestido de crédito bancario o de gasto
público, ese que deviene de la función financiera de la administración regencial.
Para respondernos con propiedad económica observemos la composición del consumo
isleño, tópico éste de ingesta, trapos y esnobismo cibernético, el estilo de
vida actual, apostrofado por el inmenso parqueo vehicular, secuela de consumo energético
sin valor presente, pero de alto costo político en el porvenir no muy lejano.
El endeudamiento proseguirá mientras no haya otro mecanismo de ingreso en dólares
que sostenga el consumo expansivo de la población dominicana. La incidencia
mayor en los bolsillos de la gente corresponde a bienes industrializados de
alto valor agregado de fabricación extranjera. Nuestro comercio local está
blindado por más de cuatrocientos mil unidades de mercancías y servicios de
diverso origen que vienen a satisfacer los gustos polifacéticos de los consumidores isleños. No cabe duda, el
modo de frenar la hemorragia de endeudamiento externo consiste en la acción
decidida de producir para un modelo económico abierto, sin fronteras, espacio
en que evidentemente circulan las monedas fuertes. Sin ingresos periódicos de
divisas no podría sostenerse el equilibrio económico, la vanagloriada
estabilidad de la prima del dólar. Sin la inyección recurrente de endeudamiento
externo, debido a la ausencia de políticas económicas orientadas al fomento de
la industria de exportación, nuestro consumo solo cabe en la vida de ficción que
provoca el uso desmedido del dinero prestado.
#363 ESPEJITOS POR ORO
La sociedad de activos es contrapuesta a la sociedad de
beneficios, en evidente alusión a la figura de co-dueño en un proyecto
productivo, esto frente a la simple intermediación. El argumento resulta en
grado sumo condicionado si contextualizamos la relación de intereses en cuestión,
me refiero a la inclusión de algún componente derivado del capital de la isla,
sí, así como se lee, dicho de otro modo, el haber o activo nacional, en oposición
al de origen extranjero. Eso es, sociedad en activos, no obstante el modesto
marco legal vigente al respecto, sintetizada en la ley de inversión extranjera,
cuya urgente revisión apunta a un marco legal más evolucionado, decididamente orientado
al desarrollo económico. Hay, existe, no hay dudas, el desequilibrio en el
acuerdo de beneficios. Quien da retiene la gallina de los huevos de oro, me
refiero a la tecnología, no quiere compartirla, sería ceder el control, la acción
productora. Da, si da, los espejitos de los conquistadores del nuevo mundo,
aquel célebre truque de los espejitos por oro de hace quinientos años atrás. De
ahí para acá ha cambiado sustancialmente la configuración cultural de los
pueblos, veteranía adquirida por los cambios derivados de la curva de
experiencia acumulada. Abran los ojos, la situación real consiste en
la negociación para una explotación conjunta. La inversión no es privativa de
iniciativas foráneas. Digámoslo en su verdadera dimensión. La inversión nace de
la necesidad de subsistencia, mientras más acuciante sea la carencia mayor
potencial, mejores condiciones para que se provoque el desarrollo. El agobio
fruto del esfuerzo no obnubila la gesta transformadora de una idea expresada en
intensión. En esto consiste la mentalidad inversionista.
#362 LA ANTINOMIA DEL ACUERDO
De hecho existe contradicción, la antinomia sume la isla
en la duda de Hamlet. Quién nos ha dicho que el patrimonio, los recursos
disponibles del pueblo dominicano es objeto de gasto público. No me cabe alguna
duda, el acuerdo será memorable, un triunfo de corte político, no así económico.
Hubiera preferido la participación en Activos, con menos incursión en la
partida de beneficios. Está posición es simple, un argumento
incuestionablemente económico, de fácil acceso al entendimiento cuando se trata
de explicar. Pues bien, opto por el desarrollo, que requiere de tecnología como
condición sine qua non, un nuevo
modelo económico, el del dominicano productor, el modelo incontrovertible del
industrial isleño, en franca antinomia de la fiebre de consumismo que derivarán
los fondos frescos en cuestión, en parte dirigido a sostener, y por ende a
incentivar en forma de ayuda social, la figura nefasta del pobre-dependiente.
La explotación del patrimonio nacional se sintetiza en la condición propincua
de una sociedad de inversión, colectivo entre inversionistas foráneos y el
pueblo isleño representado por la regencia pública. Chaing Kai Shek, el
disidente chino que emigró a la isla de Formosa, el creador de la Taiwán
progresista, conformó lo que es hoy en día una referencia económica obligada a
estudiar, a menos que incurramos en repetir errores por desconocimiento de la
historia. Empero, predomina entre nosotros los isleños el Laissez-faire, el modelo económico consumista por antonomasia, cultura
subordinada a los que sí producen en el resto del mundo, en alusión directa a
las naciones industrializadas, sean pequeñas o grandes, que no lo fueron en
algún momento histórico de su evolución económica. Nuestra veta aurífera justifica
con creces una negociación de Activos. Es cuestión de sentido común traducido
en política económica de tratamiento a la inversión, particularmente aplicada a
la que es de origen foráneo, nueva mentalidad al servicio del desarrollo económico
dominicano, sino, mucho cuidado, pues cuando pase el vahído provocado por el
ingreso inesperado de dólares, no habrá oro.
#361 LA FÁBULA DEL USURERO
Si la banca entiende como correcta, lo han manifestado
así, la enmienda de los intereses cobrados en las tarjetas de crédito, el resarcimiento
a los usuarios del dinero plástico es el paso siguiente. La recuperación de la
credibilidad del mercado tarjeta-habiente reside ahí, mercado incrédulo por
cierto, de cuyo comportamiento se explica en la figura de la carestía rampante de la isla, conminados, sin alternativas, victimas de la codicia bancaria. Como se
ve, mercado prestatario conformado a la fuerza, proclive, no nos equivoquemos,
al desmoronamiento inesperado.
Refiere la fábula la vida de Paulino, un prestamista,
sumido hace algún tiempo en la espesura tenebrosa del dinero. Andaba Paulino,
habituado por el camino de la usura, ignorante de la situación de pobreza en
que vivía, aquella indigencia de los que ostentan riqueza material por vivir
como cuenta-pesos. Paulino quería todo, no valoraba lo que ya tenía, obsesionado
en lo suyo y en el de los otros. Moraleja, el mayor valor no es tener todo, sino
lo necesario. Codicioso Paulino, no le bastaba con tener lo suyo y lo de los demás,
quería tenerlo siempre todo.
El sistema bancario, estrechamente vinculado al comercio,
en sus inicios estuvo comprometida con proyectos de desarrollo, empero,
apareció la oportunidad del financiamiento al consumo en masa garantizando la
gran expansión bancaria, llegó la globalización caracterizada por la
existencia de un mercado internacional de activos y pasivos. No nos
equivoquemos, este tipo de entidad financiera persigue un nivel de utilidad
para satisfacer las expectativas de lucro de sus accionistas. La morosidad es
uno de los principales riesgos de la actividad bancaria. La aparición de los Call
Center ha convertido este cartera marginal en uno de los negocios rentables de
la banca. Empero, no olvidemos el factor confianza como el factor más
importante de un banco.
#360 OJOS DE PERSPECTIVA
Abogamos por ese indicador desestimando las 24
proporciones restantes, es el número mágico, la garantía de las generaciones
futuras, nos referimos a la inversión en educación en República Dominicana. Si
no se ha tomado en cuenta la imperiosa necesidad del país en los próximos
veinte años, que sólo puede enfrentarse con la gente que preparamos hoy, que
están en la escuela, en los liceos y colegios, en rangos que van desde los diez
años de edad, ese es el futuro inmediato, la generación económica que llevará
de la mano a los próximos dominicanos en la siguiente treintena, formando a la
vez su relevo, solo se puede ver con los ojos de perspectiva, aquella visión
que parte de la realidad favorecida por la observación ya distante espacio y
temporal, eso significa el 4% del PIB, ¿un reto? Aún vamos a la saga de lo
previsto por la ley 66-97, solo alcanzamos el 52% de la meta, aún nos falta
orientar 17 mil millones de los 36 mil millones de pesos que equivalen al 4%
del PIB y corresponde al 15% del presupuesto público. Seguir abundando en
cifras y estadísticas da escalofríos, por ejemplo el gobierno, y no es solo el
de turno, destina aproximadamente mil sesenta pesos mensuales por estudiante, y
no llega a once mil pesos anuales por escolar activo. El contraste de estas
cifras educacionales se refleja en la asonada de crecimiento económico del país
que recurre jactanciosamente en algunas épocas del año.
En la actualidad dos millones de escolares se desplazan
diariamente por las calles del país con dificultades en la infraestructura
física y mobiliario en los centros educativos, en espera de mejoras
sustanciales en los programas de educación, idioma inglés, formación digital y
virtual, y sobretodo la alfabetización, ante la indiferencia social de la
deserción escolar y la repitencia, resistiendo con el incentivo del desayuno
gratis y regalo de útiles escolares. Estas facilidades únicamente se dirigen al
75% de la población escolar que asisten a las escuelas públicas, pues el 25%
restante están matriculados en instituciones educativas privadas.
La República Dominicana podrá cambiar el horizonte
educativo cuando apueste por el desarrollo basado en la formación de su gente,
con resuelta voluntad política, aspirando a reducir la brecha que nos separa de
los países más desarrollados, poniendo el foco de la política educativa en la
escuela pública como el lugar real de ejecución, costo político que cuenta con
pocos aliados entre la dirigencia política, el sector empresarial, y formadores
de opinión.
#359 LOS OLVIDADOS
Pululan por las calles, son los ambulantes, ¿alguien se
recuerda de ellos? ¿Quién los representa en sus necesidades, en el aumento
salarial? Ellos también son dominicanos. Conocí a Manuelito Diez, el chinero de
la Charles Summer, esquina Churchill. Lloviendo, o con el inclemente sol estaba
allí, detrás del favor de los choferes, del público que se desplaza en los
conchos y banderitas. De trato diferente, eso no lo da la escuela, lo da el
hogar. Manuelito Diez, un día, enfermó, no se supo más de él.
La inversión social no existe en
la isla; no confundirla con las ayudas y subvenciones. ¿Qué es inversión
social? Consiste en proveerles a los pobres de una herramienta de trabajo para
que subsistan y mejoren, a través de ser útiles, la desaliñada calidad de vida.
Que mejor ejemplo que el de los peloteros, en su mayoría de humilde extracción.
Eso lo saben los americanos, pues realizan una inversión social desarrollando
en ellos sus talentos. Sería Bueno saber si los que detentan la mayor
proporción del patrimonio dominicano advierten este tipo de inversión, como
pocas, de mínimo riesgo.
La economía respira, es un ente
social. La economía respira y se puede ahogar si la aprisionamos, ocasionando
el estado comatoso. Oxigenemos la economía, reorientando el flujo financiero
hacia la energía humana, la gente con ansias de desarrollo, no es la visión de
Maslow y su manoseada jerarquía de necesidades humanas. Lo que pretendemos es
liberar las energías humanas de los dominicanos, de cuyo desarrollo económico
no pretendemos, porque sencillamente no lo entendemos. El desarrollo dominicano
se encuentra en el pueblo desposeído, la manifestación más cruda del hambre por
producir.
#358 IRONÍA FINANCIERA
¿A qué se apuesta cuando nos endeudamos? Admitimos sin
tapujos que no estamos produciendo lo necesario para generar ingresos, me
refiero a los ingresos en divisas. En consecuencia, el gobierno agencia dólares
fuera de la esfera económica local, eso es endeudamiento externo. ¿Quiénes son
los actores económicos cuyo rol es generar ingresos en divisas en la economía
isleña? El aparato productivo exportador. Pero, ¿existe en la isla? Existe un
remedo de aparato productivo exportador al servicio de economías ajenas a
nuestras necesidades, que probablemente formen parte del cartel de prestamistas
internacionales, en franca ironía financiera. ¿Cuál es la rentabilidad actual
de nuestra economía? ¿Qué potencial rentable tiene el sector turístico y zonas
francas? Realmente, ¿por quiénes estamos apostando? Cuando nos endeudamos
estamos reconociendo que nuestra apuesta está equivocada, y no necesariamente
por los beneficios que ingresan al fisco esos sectores, si no porque no
participamos en los beneficios de los ingresos que produce nuestra economía. ¿Dónde
está circulando el inventario de divisas que constituyen los ingresos del
turismo y zonas francas? Definitivamente estos sectores económicos no asientan
sus bases financieras en la isla, únicamente lo producen en la isla, me refiero
a los ingresos que no compartimos ni por asomo. Así no podemos desarrollarnos,
son en definitiva negocios de capa perro. Requerimos con urgencia la reformulación
de la ley de inversión extranjera, concomitantemente con la reforma bancaria,
acorde a las necesidades de desarrollo económico por lo cual esperan
generaciones tras generaciones de dominicanos. Esa banca Ricardiana, promotora
de consumismo, divorciada del financiamiento a la producción, requiere de una
urgente reconversión.
#357 CUESTIÓN DE DISPONIBILIDAD
Cuando un sector económico impacta en la economía, el
reflejo es inmediato, sobre todo si es pequeña como es el caso de la economía
de Santo Domingo. Con las exportaciones, si ocurrieran cambios, se notarían
inmediatamente. Es cuestión de disponibilidad. Las divisas, objeto del ingreso,
fluirían a borbotones, aumentando la disponibilidad, y en consecuencia la
oferta interna en dólares y euros. Un mayor inventario de divisas en bancos
isleños, de seguro motorizaría el crédito, lo haría ciertamente más accesible.
Por otro lado, abarataría el costo del endeudamiento externo. Es cuestión de
disponibilidad. Pero, este no es el caso de las zonas francas instaladas en la
isla, no señor. El movimiento económico de este sector no se refleja en
República Dominicana, desconocemos aún la disponibilidad que generaría este
sector en nuestra economía. Sin embargo, están instaladas en territorio isleño,
usufructuando energía humana dominicana, el único tipo de energía transformadora
y creativa, de todos los tipos de energía existentes en el planeta. Se aducirá
con sorna que su rol lo cumplen a cabalidad, llenando un vacío que radica en el
desempleo, argumento que se debilita con el tiempo, ahora que las políticas económicas
apuntan a dinamizar las fuerzas productivas de los más pobres, los potenciales
y reales microempresarios, sector que libera ingresos a través de la actividad económica
primara. La falta de conciencia, el predominio del maltusianismo empobrece el
concepto económico del recurso humano laboral, lastre ignominioso enceguecedor
de nuestras inmensas posibilidades productivas, las capacidades creadoras del espíritu
humano. La economía es de un pueblo y no de otro, sintetiza las formas y
maneras que conlleva el acto de producir las condiciones material para seguir
existiendo.
#356 AMNESIA PREOCUPANTE
El sistema regulatorio financiero isleño pasa por una
amnesia preocupante, pues liberó el crédito a las Pymes –pequeñas y medianas
empresas- dejando de lado a las microempresas, en obvia observación de que
éstas no forman parte de la realidad socioeconómica de las Pymes.
El sector de las microempresas, sector informal completo,
es la columna vertebral del desarrollo económico dominicano, lo componen la
gran mayoría del PEA vigente –Población Económicamente Activa-,
independientemente de su condición social, son los que no tienen acceso a
empleo formales, debido entre otras cosas, y no necesariamente al nivel de
educación y preparación especializada, a que la oferta de empleo formal en la
isla es muy reducida, y la que existe ofrece salarios espurios, muy por debajo
de los niveles de dignidad humana.
El carácter informal de la economía en cuanto a la tributación,
es relativo. Afirman opiniones interesadas, confundidas sobre desarrollo económico,
que la informalidad no tributa, que hace competencia desleal a los que sí
tributan. Falso de toda falsedad. De la competencia, el sector formal cuenta
con cuantiosas inversiones, cosa que no tienen los informales. Es bueno
recordar que se grava la inversión y no el status de empresa. En cuanto a la tributación
debo decirles que el consumo está
grabado en la República dominicana, sea formal o informal quien consuma.
Ahora bien, el tratamiento a las microempresas no puede ser igual que al de las
Pymes, son dos realidades distintas, diametralmente opuestas.
La banca dominicana, insisto, debe estructurar unidades
operativas especializadas para atender las solicitudes de crédito de las
microempresas, pues una sucursal convencional de cualquier banco no es la
adecuada plataforma de servicios para ese masivo sector económico. Terminemos
de una vez para siempre el cacareo obsoleto de Mí-Pymes, taxonomía anquilosada en los archivos en
desuso.
#355 POR QUÉ SE PRODUCE INFLACIÓN
Es preciso acotar para nuestra salud mental –el estrés es
insistente- el por qué ocurre inflación. La inquietud explica otro fenómeno económico,
ese que se mide a través del PBI, que no es otra cosa que el volumen de transacciones
comerciales, el consumo por compras que realiza a diario el dominicano.
Inflación es la dilatación de los precios, el
agrandamiento de los valores monetarios de las mercancías, objeto de consumo en
algún momento, en obvia alusión a la persistente reducción de nuestros ingresos
por esa vía.
La inflación constituye un ejercicio de estimación de los
actores económicos, tanto de los que practican a diario el rol de vendedores u
ofertantes, como los de compradores, consumidores o demandantes.
La inflación pasa por ser la resultante, una manifestación
de lo que ocurre con los costos, esto es, los gastos de obtención si es
importador, o en definitiva de la fabricación de un producto o servicio. Hay inflación
cuando se incrementan los precios por el reajuste hacia el alza de la reciente
reforma fiscal, que desova en un aumento de la recaudación del gobierno
central. Hay inflación cuando el FMI exige del gobierno la eliminación de los subsidios, es el caso del
financiamiento eléctrico de la isla, sin ponderar si la medida es ética o no.
Debo decir sin ambages que la inflación tiene un impacto
brutal en la sicología de los dominicanos, provoca ansiedad, desencanto, y por último, desconcierto
en los hogares isleños que tienen que cubrir sus necesidades con los amenguados
ingresos fijos que disponen.
La inflación es motivo de la aceleración del
financiamiento domestico a través del dinero plástico, sino revisen el aumento
sostenido de beneficios que declara el sistema bancario local todos los años.
La inflación es motivo de reducción de la calidad de vida del dominicano.
El mecanismo de compensación de la inflación
apunta incontrovertiblemente a más empleo, más producción, más creatividad. No
es como lo piensan algunos oficialistas, en la ayuda, el subsidio, lo que
resulta en mantener viva la llama de la inflación.
#354 LA VERDAD, MONDA Y LIRONDA
No hay manera de medir el potencial de exportación de la
República Dominicana ni de ningún otro país en el actual esquema de los
tratados de libre comercio, los llamados TLC, ¿por qué? Le han dejado todo al
empresario nativo. No me refiero solamente al empresario dominicano sino al
resto de empresarios, la mayoría de origen centroamericano. Entonces, ¿quiénes
se benefician de los TLC? Los empresarios exportadores de tradición, en su
generalidad norteamericanos y uno que otro latino. Esa es la realidad monda y
lironda.
Exportar en el contexto vigente resulta “caro”. Pero, y
el esfuerzo por llegar a acuerdos e institucionalizar a los países
compromisarios de los TLC, ¿qué? Bueno, eso está bien en el papel pero en la
realidad ocurre otra cosa.
Me refiero al costo de exportar. Empecemos por la
información de mercado de los países que componen los TLC. Lo costoso de las
telecomunicaciones hace imposible preparar mercancías globales. Un aspecto
relevante es la compleja diversidad de hábitos y costumbres de cada país,
inclusive los que están en la misma región. ¿Quién va costear los estudios de
mercado? Sin duda el empresario nativo. ¿Existen algunas facilidades respecto a
la información de mercado propia a cada proyecto comercializable? No conocemos
de entidades de apoyo en tal sentido, financiadas por un fondo común. Exportar
constituye un proyecto de inversión, requiere de inversionistas nativos que
asuman los costos y riesgos en cada país signatario de los TLC. No creo
equivocarme si afirmo que hay una falta notoria de soportes financieros
especializados en exportación, esto es, una estructura bancaria regional al
servicio del circuito financiero, como requerimiento básico para que circulen
las mercancías entre países. Los Estados Unidos disponen de este recurso, pero
no así los empresarios latinos.
¿Economía de exportación? Definitivamente no la hay en la
isla, tenemos que prepararla. Lo cierto es que lejos de incrementarse las
exportaciones a la luz de los TLC, República Dominicana ha crecido en volumen
de importaciones, en más consumo y menos actividad productiva, lo que la claque
financiera internacional identifica y promueve como PBI.
#353 DÉFICIT, ¿INMORALIDAD FINANCIERA?
¿Qué es un déficit? ¿La diferencia del gasto, por encima
del ingreso? Un déficit requiere de administración, la gestión del déficit,
pero algo más, ese déficit presente absorbe, y en consecuencia, reduce el
ingreso, lo estrecha, me refiero a los costos del mantenimiento del déficit. El
déficit es el grueso de recursos de carácter rentista, el negocio del déficit,
cubrirlo o desaparecerlo implicaría un ahorro que fortalecería el ingreso. El
sistema eléctrico que opera en la República
Dominicana está compuesto por un ingreso, un gasto, y un déficit. ¿Quién es el
acreedor del déficit energético? Es una inversión escondida, un capital
generador de altos beneficios: ¿cinco, diez, quince, cincuenta por ciento de
renta anual? El parque energético isleño opera, a pesar del déficit, empero,
para que opere, los costos del déficit deben cubrirse. Entonces, ¿se puede
vivir con un déficit permanente? A todas luces, parece que sí. Ahora bien, se
requiere satisfacer las expectativas financieras de los actores que giran
alrededor del déficit, ¿inmoralidad financiera? En cuanto al impacto social,
sí, no hay duda. El déficit requiere del concurso del pueblo, el ente vivo que
reduce la energía humana en componente presupuestario gubernamental. El tren
oficialista pasa a ser el administrador del déficit, una especie de contralor
del déficit. “Si ustedes quieren luz, yo le garantizo luz”, eso es en síntesis lo
que ocurre, independientemente del “cómo”, argumento que alimenta otro déficit,
el mediático, que a cuenta de la maledicencia energética, sostiene la
parafernalia capitalista de la comunicación. Digo déficit mediático, porque la acumulación
del conjunto de necesidades sociales tiene salida en el escenario en cuestión. ¿Hasta
cuándo el déficit energético estará vigente? ¿De quien depende la vigencia de
ese déficit? Argentina rompió relaciones energéticas con inversionistas
españoles, a cuenta de la ruptura, el quiebre de un anacrónico déficit energético,
cuyos beneficiarios financieros viven fuera del solar tanguero. Revisémonos a
la luz de la experiencia de otros.
#352 EL DILEMA, COMPRAR O PRODUCIR
Partimos nuestro análisis de dos conucos. Uno de
ellos, el A, es un conuco de tierra poco fértil, árida, algo se saca de ella
para poder subsistir: plátano, yuca y algo de vegetales, pero realmente poco.
El otro conuco, el B, de tierra buena, abonada, dispone de canales con los
cuales recibe agua permanente, el dueño tiene empleados que lo atienden “todo
el tiempo”. El conuco B ha llegado a producir muy bien, cinco veces más que el
conuco A. Resulta que el conuco B tiene excedentes, y después de proveer las necesidades
de subsistencia tiene posibilidades de vender el excedente con favorables
márgenes de beneficios, digamos un 60% por encima de sus costos. En otras
palabras, produce a razón de un tercio del costo del conuco A. El conuco A
también dispone de algunos excedentes pero a un costo alto. El margen de
beneficio si existe no podría ser mayor de un 5%. El dueño del conuco B pretende
vender sus excedentes al dueño del conuco A con el argumento de que le resulta
más barato –un sofisma económico de proporciones insospechadas- comprar que
producir: ¡y eso verdad! Con la venta pretende que no vuelva a cultivar, sino
que consuma comprando, ¿¿no
produciendo?? En el pueblo se abre una feria y ambos van a vender sus
excedentes. El resultado es que el dueño B vende todos sus excedentes a un
precio inferior al dueño A, quien tuvo que rematar los víveres por debajo del
costo con pérdidas cuantiosas, sin ánimo de volver de nuevo a la feria.
El precio de la subsistencia es alto, pero mucho más
alto es el costo de la pobreza, de la dependencia feroz y voraz, el cuadro
tétrico de miles y miles de campesinos convertidos en obreros, alimentando las
ciudades, los servicios domésticos de casas de familia, y sobre todo recibiendo
la injusta paga de los miserables salarios de las empresas de zona franca. De
inicio de la década de los noventa a la fecha, la población rural de tres
millones doscientos mil ha visto reducirse a dos millones quinientos mil,
aproximadamente un 8% de incremento poblacional en la ciudad de Santo Domingo,
una desintegración brutal del campo dominicano y una intolerable polarización a
corto plazo.
A partir de ahora el dueño del conuco A tendrá la
responsabilidad encubierta, misión infausta a todas luces, de sostener los
costos y los beneficios del conuco B, de mantener su nivel de competitividad a
toda costa, esa es la cruda realidad.
#351 SENTIDO ECONÓMICO
Me refiero a lo intuitivo, de hecho lo subjetivo es un
aspecto básico cuando pretendemos entender las corrientes económicas. Lo aporta
la gente, el actor económico. Este es un aspecto. El otro es el factor
representativo de los intereses que operan en la economía, de ahí deriva la
corriente predominante, situación identificada con la expresión establishment. Entiendo
sin ambages, las posiciones de los jugadores en el juego del dominó, refiriéndome
cual metáfora al observar absorto los movimientos de los intereses económicos de
la isla. Debo manifestar que en su mayoría son opuestos a mis planteamientos económicos.
La gente tiene la imperiosa necesidad de subsistir. Pocas
veces supera la presión de la subsistencia concomitantemente con las ideas
normativas, esto hay que entenderlo, de ahí la importancia de la historia, la
referencia básica para el desarrollo de los pueblos. Dominicana como nación
puede y debe buscar el norte económico correcto, caso contrario se corre el
riesgo de zozobrar en el mar picado de los intereses predominantes, absorbentes
sí, sino fijémonos en la masa humana asalariada, obnubilados, sosteniendo posiciones
incoherentes, sin el sentido histórico que demanda la economía.
A qué tipo de modelo industrial debemos orientar nuestros
esfuerzos actuales. El problema aparece confundido con la gestión del día a
día, y el ámbito de los problemas de largo plazo. La visión, el sentido de
perspectiva es un recurso escaso, hay la necesidad perentoria de tomarlo en
cuenta y protegerlo, en caso contrario la economía se quedaría a oscuras, sin
otro destino que la involución abortiva.
#350 AUTOGESTIÓN INDUSTRIAL
Es la salida, el sendero de avance necesario y oportuno a
fin de impulsar el ansiado desarrollo de la economía isleña. Equivale la
autogestión a la sangre empresarial nueva, la estructura industrial emergente,
un modelo económico libre de ataduras, sin referencias condicionantes. Me
refiero a los prejuicios, esos paradigmas anquilosados en los intereses
personales, baja estofa, ajenos a la preocupación de los valores patrios. No
tenemos ninguna duda al respecto, vivos ejemplos de autogestión industrial
tuvieron lugar en los llamados tigres del Asia, viendo en clara perspectiva la
vigencia del desarrollo industrial en los mercados regionales, continentales y
por último globales. Sería una interpretación imperdonable pensar que nuestra posición
es contraria a la industria establecida actual. Lo que pensamos hoy es que es tímida,
es una industria reductora, malinterpreta su espacio comercial, cae en el
reacomodo forzado, distorsionando el mercado nacional y cualquier plan ulterior
de desarrollo. Lo plausible sería que esos esfuerzos redefinieran su norte
comercial, el sentido de ser de la industria, fuera del contexto isleño, allá, allende los mares.
Respecto a la situación del empleo, debo afirmar que la autogestión
industrial tiene un extraordinario potencial de generación de empleo que supera
por mucho las modestas posibilidades de la industria actual.
El gobierno, ente diseñador de política económica debe
entender su rol en el modelo de autogestión industrial. La base reside en la
juventud, el industrial emergente, una fuerza laboral sin paralelo, libre de
los viejos paradigmas empresariales, obsoletos de por si, en esencia limitados
y porque no decirlo, improductivos en su origen.
#349 POR QUÉ LAROUCHE
Conversaba con un amigo sobre las dificultades de la
doctrina económica monetarista, la que predomina desde hace unos siglos, atónitos
ante la magnitud de la crisis económica actual, precisamente un aborto de la incompetencia. El
hilvane apunta tupido de la siguiente manera. Afirmamos, ahora con ciertas y
bien fundadas dudas, que la economía es en esencia escasez. Pues miren que
creíamos a pie juntillas tal aseveración, hasta que me topé –y casi me caí- con
el personaje de Lyndon Larouche. Parte el concepto de la Economía de Larouche,
del hombre y sus posibilidades innatas. El alcance de éstas configura la
economía y no otra. Entonces, el precio, el mercado, el producto, la inflación,
entre algunas categorías económicas comunes, convencionales, ¿qué? A la luz de
la economía larouchista, el conjunto de variables aludidas es un desquicio
malintencionado, de intereses espurios, incubados a través de la historia.
Es otro paradigma esto de la economía Larouchista, se
sale de lo común, de lo habitual. Lo interesante de la Economía Física –así se
refiere Lyndon Larouche al tipo de economía que inventó- es el relativo al eje
central, en este caso el ser humano, pero todo el humano, integrado, sin disección
alguna.
Cuando intentamos comprender la economía habitual,
circundante, bajo la óptica de la Economía Física, se nos presenta como una
amalgama enrevesada, en la que el humano se encuentra enmarañado de caprichosas
lanzas, dispuestas a reducirlo a la miseria, a cambio de mensuras insensibles a
sus perentorias necesidades. Entonces, los pueblos pobres como el dominicano,
por decir uno de ellos –la lista es abultada- ¿qué hacer?
La economía larouchista es ambiciosa. Para un poblador de
la economía de Larouche, antes de pensar en sentirse realizado con la
acumulación de riquezas, pretendería enfocarse en la producción, pero no en
cualquier producción, sino aquella que derive de la creatividad, potenciando
–multiplicando- la capacidad humana. En definitiva, la economía de Larouche
redefine el valor del hombre, descubriendo un mundo inimaginable e ignoto.
#348 VISIÓN DE MONOMERCADO
La debilidad competitiva que acusan los actores productivos
isleños requiere, llana obviedad, de protección si incumbe el desarrollo, en síntesis,
la única posibilidad de obtener beneficios cuando aspiramos a una economía
rentable.
A lo interno de la ínsula, en contraste con su entorno
regional, induce la gestión cooperante a fin de garantizar, si eso es lo requerido,
el ansiado desarrollo económico. Tal
debería ser el paradigma de los diversos sectores productivos dominicanos,
empero, no es así porque somos objeto de la fatalista visión de monomercado. ¿Cuál
es ese comportamiento económico identificado como de monomercado? Bueno, que
actuamos como agentes económicos bajo la sombrilla de la unicidad de mercado como condición
predominante, cosa que inspira el presente hilvane. Sí, de uno, sólo un mercado
de consumo, el que cohabita en la isla de Santo Domingo, comprensión reductora,
divorciada de la realidad, pues, huelga indicar la existencia tangible e incontrovertible
de múltiples mercados potenciales si consideramos las vías de acceso, la posibilidad
cierta de que podemos operar al insertarnos como agentes económicos interactuantes.
Las regiones adyacentes están preñadas de segmentos y nichos de mercados de
consumo.
La estrategia de monomercado es asfixiante y
autodestructiva, daltonismo vivo en nuestro sector empresarial, cruda realidad,
debilidad económica a superar en el corto plazo si aspiramos a desarrollarnos
como pueblo.
Manda, pues, la observación reflexiva de la curva de
experiencia productiva, es el espejo si buscamos enmendar nuestros errores,
los vicios económicos vigentes.
#347 LAS ZONAS FRANCAS DE REPÚBLICA DOMINICANA
Es un estilo de inversión extranjera atractiva pero
atrasada, sin ninguna vocación financiera dentro del territorio isleño. Esa es
la queja, la protesta al sector oficial que ha tolerado en demasía este modelo zona
franquista, por demás, un sinsentido económico. Se aducirá que crean puestos de
trabajo, que nos hacen el favor de aflojar unos cuantos dólares por los pesos
de nómina, salarios espurios, deprimidos hasta la explotación. Me pregunto, ¿es
este tipo de exportación la que requiere nuestra desvencijada economía? ¿es la función
económica un maquillaje, y si lo es, para qué nos sirve? Estas zonas francas que
exponemos al mundo perfilan una República Dominicana débil, dependiente, sin
capacidad de negociación, una economía expuesta a los más bajos estratos de inversión
productiva foránea.
Los países denominados tigres del Asia no lo fueron
siempre así. De origen modesto, este conjunto de naciones promovieron un modelo
de desarrollo económico a partir de la inversión extranjera bajo el principio
de ceder para ganar. El desarrollo se dio, convirtiéndose en naciones altamente
desarrolladas.
Recientemente un amigo me comentaba con pesar, con el
dejo de victima, que aceptó un buen salario en dólares de una empresa farmacéutica
extranjera instalada en la isla. Al cabo de dos años fue reemplazado por un
ejecutivo originario del país de donde procedía la inversión. Ellos tienen como
política absorber experiencia nacional para luego reemplazarla por su gente, me
dijo desconsolado.
Es tiempo de asumir retos desarrollistas, sólo nosotros,
los nacionales dominicanos lo podemos hacer, en todo caso viviremos eternamente dependientes de la deuda externa.
#346 RIESGO PAÍS
Para una inversión financiera externa un país es un
ambiente económico incierto, compone una relación crediticia de riesgos probables.
Se trata, pues bien, de un juego de contingencias. El riesgo país enfoca
básicamente los llamados bonos soberanos, emisión de deuda externa, refiere de
manera concreta los riesgos que predominan en los países emergentes. La
República Dominicana no es una economía emergente propiamente sino una economía
de subsistencia, falto de un modelo económico industrial, caso de países
emergentes, cosa que no ocurre ni por asomo en la isla. La definición de economía
emergente parte de la situación de un país subdesarrollado que por su
incremento de volumen de ventas al exterior plantea un nivel económico
internacional en asenso. En todo caso, la acepción alterna refiere la
estabilidad económica, particularmente la macroeconómica, esto es, crecimiento
económico sostenido y estabilidad
cambiaria.
El índice de marras es percepción, una síntesis del poder
endeudamiento, subjetivo en grado sumo debido a la inestabilidad de las
economías del planeta. No obstante, es faro de un enorme volumen de divisas
propensas a colocación con niveles de riesgo calculado. En consecuencia no
manifiesta certeza alguna sobre las posibilidades de producción, la calidad de
los flujos financieros en divisas, en suma los ingresos de un país respecto al
grado de penetración de su comercio internacional.
Los ingresos en divisas de la República Dominicana están
en el ámbito fiscal, los circuitos financieros de la economía no absorbe el
grueso de ventas internacionales del sector turístico y zonas francas, un
blindaje que muy bien podría redimensionar la economía de la isla.
#345 DEMANDA INTERNA INSUFICIENTE
Para el ejemplo, digamos mil pesos de actividad económica sería
el producto de la economía isleña, no importa si el caso es menos preciso que
intuitivo. Tomemos ahora el treinta por ciento de presión tributaria, de donde
se nutre el gobierno para subsistir. Nos resta el setenta por ciento que opera
en el flujo financiero vital que garantiza la existencia de la economía. Quedan
atrás las precisiones numéricas que si se usaran tendrían otro sentido, aquel
del registro contable, no necesitamos más que mera percepción común para
nuestro hilvane.
Pues, nos encontramos con un monto –el del ejemplo-
equivalente a trescientos pesos, presupuesto de gastos del sector oficial, esto
si es que la economía refrenda los mil pesos del producto. Empero, no nos
percatamos, obviedad inducida, que vivimos en un mundo relativo en el que la
mensura no es la excepción. Esos trescientos pesos presupuestados están
estrechamente ligados a los mil pesos del producto económico, adjuntando la consideración
tácita de algún crecimiento económico. Si
el caso supuesto es cero inversión y crecimiento demográfico, nulo movimiento
social, el perfil de una economía estática, no dudo que el presupuesto
proyectado ocurra.
Debo admitir que el panorama económico planteado no
guarda equilibrio, es una economía hipotética. El equilibrio social debería considerarse
con sus variables propias en movimiento. De ahí que el crecimiento económico –el
PIB- esté inserto en tal armonía. El incremento de los valores fiscales hacia
arriba es recesivo, provoca un presupuesto deficitario, la consabida secuela
de deuda externa, no lo dude, vendrán con seguridad nuevas solicitudes de préstamos para
compensar el planteamiento inelástico del gasto presupuestario. El crecimiento de la demanda interna es muy limitado
para revertir el proceso regresivo de la economía isleña. Por este motivo
existe la figura del endeudamiento externo. El empleo a cuenta de la exigua dinámica
del sector servicios, la que predomina en la isla, constituyen salarios de
miseria. Cobra sentido el por qué apostamos al crecimiento del PIB, en
definitiva un sofisma económico que apuesta a una pobre y desgastada demanda
interna.
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