#39 LA ECONOMIA FUÑIDA

No tengo dudas, el raquitismo se apoderó de nuestra economía, se muestra con debilidades propias de un organismo enfermo con trastornos de funcionamiento. Lo que no puedo afirmar, lo que no está visible es la relación causal. Todo luce indicar que su estado de alteración tipifica una endemia, que las medidas tomadas por los diferentes gobiernos de turno tratando de adeliñar las distorsiones enquistadas, lejos de solucionarlas o por lo menos amenguarlas, lo que han hecho es acentuarlas y en algunos casos han invertido el orden regular de las cosas. Mientras esto ocurre recibo distintas explicaciones mediáticas contrapuestas, y obviamente alguien está mintiendo, ¿somos victimas de un estado inconciencia temporal?, de pronto parece que si, o será, me pregunto, cuestión de percepción: un plan simulado entre comunicadores talk-showcistas y tele-políticos; no lo se ni lo puedo afirmar tajantemente, pero a diario lo observo. Tengo por lo menos detectada dos economías; la economía del que “todo está yendo muy bien, somos el país de mayor crecimiento del mundo”; y la otra economía, la economía fuñida, la del que “todo está patas arriba”, el costo de la vida por las nubes y solo hay circulante restringido para algunos grupúsculos voraces, entre otras preciosuras.
Lejos de plantear un determinismo que obviamente no opera en la praxis económica, mucho menos el pesimismo, aunque este estado de ánimo es tentador visto el panorama actual, la esperanza es el cambio, la dinámica muy propia del devenir económico, y con esto la sinergia propia de los pueblos. Lo que nos falta a los dominicanos con cierta urgencia es un plan de desarrollo que trascienda el periodo político de gestión, que no necesariamente tiene que ser el mismo, ¿es un problema de crisis comunicacional? , todo luce indicar que si, que los políticos se hablan pero no se oyen, y esto repercute en la actividad económica, debido al rol del político como agente de decisión en el ámbito de política económica. Si esto no sintoniza con el sector productivo del país, la llamada microeconomía, el esfuerzo de ambos bandos es infructuoso. En este estado de cosas discurre desembarazadamente el síndrome del pretexto poniendo recurrentemente a prueba el sentido común de la gente; y argumentos van y argumentos vienen tratando con denodada insistencia, a punta de sugestiones y de sinrazones, convencernos con afirmaciones a todas luces controvertibles. El dilema está planteado: economía inconcina o economía inconcusa; ser o no ser.

#38 PREGUNTAS ECONOMICAS POLITIZADAS

En una encuesta reciente siete de cada diez dominicanos, para ser más precisos un 72%, opinó que la situación económica del país era mala, en medio de un declarado crecimiento del 11% por parte del organismo económico pertinente. Debo colegir de esta afirmación que la economía dominicana no está operando satisfactoriamente para el gran grueso de los dominicanos, y que la parte social de la medición económica, esto es el empleo, no se está reflejando apropiadamente. Claro, se me quedaron algunas inquietudes por responder que a continuación las dejo caer por si a alguien le interesa.
¿Crecimiento económico combinado con el deterioro de la calidad de vida de la población?, ¿y eso es posible?;
¿De qué depende la situación económica del dominicano común, de los hogares dominicanos?;
¿Qué factores están generando la actividad económica del país que no filtra en la población?, ¿será la calidad de la transacción?;
¿Quiénes están participando en las transacciones económicas en República Dominicana?, ¿Cuál es la demanda agregada predominante en el país?;
¿De qué factores depende la mala situación económica del país?;
¿Es realmente el problema la demanda y oferta de los productos de la canasta familiar?, ¿o es que la mayoría de la población está participando minimamente en el mercado del país?;
¿Cuántos de cada diez dominicanos se benefician de la actividad económica del país?;
¿Porqué no se mide el PIB por sectores sociales, en lugar de medirlo por sectores económicos?, ¿en este caso, resultaría también el 10% en crecimiento económico?, ¿cuál sería el PIB de la clase pobre, y cuál el PIB de la maltratada clase media, y el PIB de la clase rica?, ¿y cómo ha variado el PIB entre periodos en la clase social más necesitada?, ¿o es que el PIB como lo medimos actualmente esconde la realidad y no deja ver la economía tal y como es en realidad?;
¿Es común un PIB floreciente en una economía infuncional?, ¿o es que nuestra economía no responde a las necesidades de quienes la configuran y la identifican como economía, diferenciándola de otras economías?;
¿Un PIB de alto crecimiento refleja una economía sana?;¿Qué relación hay entre los niveles materiales de vida y el PIB?

#37 CICATRICES ECONOMICAS

Espero que no, que la reforma impositiva que tenemos por delante no mueva a señales permanentes en la población, eso lo veremos después; ahora se vive la impresión, en el ánimo de la gente y en los sectores productivos más afectados, del ajuste de los precios y el incremento de los impuestos respectivamente. La aprensión más sentida es el aumento del costo de la vida apalancado por el incremento automático en los precios de los combustibles, al entrar en vigencia el impuesto ad valorem de importación del 13% al 16%.
La característica predominante del 2007 toca las finanzas públicas como el aspecto con lo que todos de alguna manera tenemos que ajetrear. Es comprensible el fastidio, sin embargo no obsta conocer cuál es el momento económico que vive el país.
De frente, y ya iniciado el año, tenemos la entrada en vigencia del Tratado de Libre Comercio RD-CAFTA, de repercusiones relevantes en el devenir de la actividad empresarial y comercial. Además incluye la reducción arancelaria y la merma sustancial de las recaudaciones del gobierno central.
Lo otro, la continuación del acuerdo Stand By con el Fondo Monetario Internacional, sujeto al inicio de la aprobación de la nueva reforma fiscal y al plan de austeridad del sector público. Es dable comentar que después de la posposición del acuerdo en Abril pasado, el gobierno se apresta, en este mes, a continuar las gestiones para el referido convenio. El disgusto ostensible y harto conocido por todos, es el mecanismo de asistencia del FMI, sujeto a revisiones de las políticas económicas que adopta el gobierno, sin las cuales no hay socorro. Por delante esta la quinta y sexta revisión, pero particularmente la quinta revisión que corresponde al desempeño de las finanzas públicas, aspecto de disciplina en la política de gastos públicos que disgusta al gobierno, sobretodo si consideramos las inversiones marginales como la construcción del Metro y otros. Le sigue el pago de las deudas internas y externa, renegociada esta última en su momento, con un vencimiento al 2007 de RD$ 65,000 millones.Lo cierto es que asistimos a un punto de inflexión, a un cambio cualitativo en la economía dominicana, con nuevas actitudes económicas por parte del sector empresarial y la población en general. Es posible que el gobierno de turno no haya tomado en cuenta el carácter marginal de la nueva reforma fiscal, y que por el contrario lo haya subestimado, considerando que solo son RD$ 17,500 millones que no llegan al 3% del PIB. El tiempo tendrá la última palabra.

#36 UNA COMPARACION INOPORTUNA

Con viso de sorpresa observo y escucho la práctica de un sin número de personas comparando estadísticas entre dos países tan disímiles como los Estados Unidos de Norteamérica, USA, y la República Dominicana; inmediatamente se advierte el resultado: ¡todo camina mal en la República Dominicana!; un cliché que, por lo gastado, alcanza el nivel de lo anticuado. Pero cuidado, no obviemos tan rápidamente la ponderación estadística como vía de comparación y tampoco la referencia, dos condiciones determinantes para elaborar un juicio y formarse una opinión.
¿Y por qué ocurre esto? Para comenzar pienso que debemos ampliar la comprensión de la naturaleza del lenguaje de la estadística.
La estadística, en esencia, es un lenguaje relativo, y actúa con diferentes grados de relatividad; quienes operan con este lenguaje matemático lo saben. Las estadísticas están íntimamente ligadas a las circunstancias, que a la vez sirven como factores condicionantes: igual cifra estadística de un hecho acaecido en más de un país, equivale a informaciones totalmente distintas, en otras palabras no son comparables, producen divergencias y en ocasiones degeneran en dislates.
El grado de circunstancialidad de las estadísticas se debe a la configuración particular de los hechos, considerando sobretodo aspectos como la política, la educación, el nivel de desarrollo, la orientación económica y la época en que ocurren los hechos que son objeto de valoraciones estadísticas.
Es muy cuesta arriba, por ejemplo, comparar estadísticas de países exportadores con países importadores si no “ambientamos” estas cifras para entender lo que realmente esta ocurriendo.
La estadística como lenguaje es proclive a la conjetura, a la suposición y a explicación de tendencias; bajo ningún concepto es dable utilizarla como argumentos que reflejen afirmaciones con cierto nivel de certeza y consistencia. Lo cierto es que nos arropa la fatalidad, el complejo de Gaucanagarix del doctor Antonio Zaglul, una carga de prejuicios caprichosos que obnubilan nuestro discernimiento, convirtiéndolo en pesado y tardo, tergiversando la realidad y viendo cosas donde no la hay; paradigma desgraciado éste, alimentado a través del tiempo por personajes agoreros de argumentos vanilocuentes, mentalidades pesimistas, casi siempre interesadas, carentes de la más mínima sensibilidad por el bienestar general.