#359 LOS OLVIDADOS


Pululan por las calles, son los ambulantes, ¿alguien se recuerda de ellos? ¿Quién los representa en sus necesidades, en el aumento salarial? Ellos también son dominicanos. Conocí a Manuelito Diez, el chinero de la Charles Summer, esquina Churchill. Lloviendo, o con el inclemente sol estaba allí, detrás del favor de los choferes, del público que se desplaza en los conchos y banderitas. De trato diferente, eso no lo da la escuela, lo da el hogar. Manuelito Diez, un día, enfermó, no se supo más de él.
La inversión social no existe en la isla; no confundirla con las ayudas y subvenciones. ¿Qué es inversión social? Consiste en proveerles a los pobres de una herramienta de trabajo para que subsistan y mejoren, a través de ser útiles, la desaliñada calidad de vida. Que mejor ejemplo que el de los peloteros, en su mayoría de humilde extracción. Eso lo saben los americanos, pues realizan una inversión social desarrollando en ellos sus talentos. Sería Bueno saber si los que detentan la mayor proporción del patrimonio dominicano advierten este tipo de inversión, como pocas, de mínimo riesgo.  
La economía respira, es un ente social. La economía respira y se puede ahogar si la aprisionamos, ocasionando el estado comatoso. Oxigenemos la economía, reorientando el flujo financiero hacia la energía humana, la gente con ansias de desarrollo, no es la visión de Maslow y su manoseada jerarquía de necesidades humanas. Lo que pretendemos es liberar las energías humanas de los dominicanos, de cuyo desarrollo económico no pretendemos, porque sencillamente no lo entendemos. El desarrollo dominicano se encuentra en el pueblo desposeído, la manifestación más cruda del hambre por producir.

#358 IRONÍA FINANCIERA


¿A qué se apuesta cuando nos endeudamos? Admitimos sin tapujos que no estamos produciendo lo necesario para generar ingresos, me refiero a los ingresos en divisas. En consecuencia, el gobierno agencia dólares fuera de la esfera económica local, eso es endeudamiento externo. ¿Quiénes son los actores económicos cuyo rol es generar ingresos en divisas en la economía isleña? El aparato productivo exportador. Pero, ¿existe en la isla? Existe un remedo de aparato productivo exportador al servicio de economías ajenas a nuestras necesidades, que probablemente formen parte del cartel de prestamistas internacionales, en franca ironía financiera. ¿Cuál es la rentabilidad actual de nuestra economía? ¿Qué potencial rentable tiene el sector turístico y zonas francas? Realmente, ¿por quiénes estamos apostando? Cuando nos endeudamos estamos reconociendo que nuestra apuesta está equivocada, y no necesariamente por los beneficios que ingresan al fisco esos sectores, si no porque no participamos en los beneficios de los ingresos que produce nuestra economía. ¿Dónde está circulando el inventario de divisas que constituyen los ingresos del turismo y zonas francas? Definitivamente estos sectores económicos no asientan sus bases financieras en la isla, únicamente lo producen en la isla, me refiero a los ingresos que no compartimos ni por asomo. Así no podemos desarrollarnos, son en definitiva negocios de capa perro. Requerimos con urgencia la reformulación de la ley de inversión extranjera, concomitantemente con la reforma bancaria, acorde a las necesidades de desarrollo económico por lo cual esperan generaciones tras generaciones de dominicanos. Esa banca Ricardiana, promotora de consumismo, divorciada del financiamiento a la producción, requiere de una urgente reconversión. 

#357 CUESTIÓN DE DISPONIBILIDAD


Cuando un sector económico impacta en la economía, el reflejo es inmediato, sobre todo si es pequeña como es el caso de la economía de Santo Domingo. Con las exportaciones, si ocurrieran cambios, se notarían inmediatamente. Es cuestión de disponibilidad. Las divisas, objeto del ingreso, fluirían a borbotones, aumentando la disponibilidad, y en consecuencia la oferta interna en dólares y euros. Un mayor inventario de divisas en bancos isleños, de seguro motorizaría el crédito, lo haría ciertamente más accesible. Por otro lado, abarataría el costo del endeudamiento externo. Es cuestión de disponibilidad. Pero, este no es el caso de las zonas francas instaladas en la isla, no señor. El movimiento económico de este sector no se refleja en República Dominicana, desconocemos aún la disponibilidad que generaría este sector en nuestra economía. Sin embargo, están instaladas en territorio isleño, usufructuando energía humana dominicana, el único tipo de energía transformadora y creativa, de todos los tipos de energía existentes en el planeta. Se aducirá con sorna que su rol lo cumplen a cabalidad, llenando un vacío que radica en el desempleo, argumento que se debilita con el tiempo, ahora que las políticas económicas apuntan a dinamizar las fuerzas productivas de los más pobres, los potenciales y reales microempresarios, sector que libera ingresos a través de la actividad económica primara. La falta de conciencia, el predominio del maltusianismo empobrece el concepto económico del recurso humano laboral, lastre ignominioso enceguecedor de nuestras inmensas posibilidades productivas, las capacidades creadoras del espíritu humano. La economía es de un pueblo y no de otro, sintetiza las formas y maneras que conlleva el acto de producir las condiciones material para seguir existiendo.