#194 EL FUNDAMENTO REAL DEL CRECIMIENTO ECONÓMICO

Un crecimiento económico sin metas está muy cerca al estado de lapsus económico. Tal aseveración se explica en la relación apropiada que hay entre crecimiento económico y desarrollo económico, y si esta no es la situación de la República Dominicana, preguntémonos entonces, crecer para qué, qué estamos buscando con crecer al 11%. Si no hay respuestas a estas inquietudes, entonces caemos en la sombría situación de politizar la economía, de hacer ejercicio de demagogia económica, esto es, la oposición y el partido del gobierno pulseando a ser el más fuerte en el escenario económico del país en el cual, con seguridad, los actores son otros.
El fundamento real del crecimiento económico parte de la productividad empresarial, y no del juego de variables macroeconómicas como la tasa de interés y el tipo de cambio. Estas solo son condiciones de estrategia económica que operan en un determinado periodo de tiempo. De ahí que debemos ser concientes de las características particulares de los agentes económicos que motivan el crecimiento en el país. Cabe preguntarse entonces, ¿dentro de que rango de crecimiento económico opera realmente el sector empresarial de la República Dominicana? Me atrevo a decir que, a pesar de las estadísticas oficiales, no lo sabemos aunque podemos intuirlo tentativamente. Para hacer este ejercicio de sentido común, debemos considerar que un país en franco crecimiento necesita de empresas con buenas ideas, lo que implica la mezcla de tecnología, recursos nativos y una regulación moderna con mínimos permisos y trabas, y con un máximo respeto por los derechos a la propiedad intelectual.
En RD estamos todavía en el estadio de la productividad fácil, es decir, aquella productividad que corresponde a reglas de competencia básica, elemental. Sin embargo, es válido decir que los niveles más desarrollados de competencia están caracterizados por la presencia de aspectos como la investigación científico-tecnológica, la cooperación empresa-universidad, la creación de un parque empresarial de infraestructura de primer nivel y la desregulación integérrima.
Chile, nación que sirve de referencia, de modelo de desarrollo para los países de la región, un modelo más útil que el de los Estados Unidos por causas obvias, se debate entre el crecimiento económico del 5% o más del 7% para arribar al desarrollo económico en el año 2010, pero saben que no lo lograrán con formas empresariales de productividad fácil, representado por esquemas de inversión de fusiones y adquisiciones, donde el término mercado de revalorizarse.

#193 DESARROLLO Y CRECIMIENTO

Para los países como la República Dominicana “crecimiento significa importación”. Esa es la triste realidad por la cual abogan los empresarios y los gobiernos de turno, acomodando los ingresos fiscales a este modelo perverso, no sólo para nuestra economía sino para la población.
La alternativa de la exportación no gusta. Lejos de redituar en las arcas oficiales, requiere de inversión.
“Pero es más fácil importar, y todos contentos, los consumidores, el gobierno y los empresarios”, además de los países exportadores que son los grandes victoriosos de esta mentalidad atrasada. Es que importar no tiene riesgo, es mínimo el capital para operar: un buen almacén, algo de dólares y ya.
Crecer como objetivo es atendible pero, ¿podemos dirigir el crecimiento? Ninguna política económica garantiza un volumen determinado de crecimiento. Sin ser tan sentenciosos podríamos estimar con cierto grado de certidumbre el desenvolvimiento económico al compararlo con otros periodos similares, pero no dejan de ser ejercicios estadísticos de relativo valor. ¿A dónde queremos llegar con estas disquisiciones? Bueno que el crecimiento económico no es una tabla de sumas y restas, sino que obedece a un complejo sistema de variables de resultante abocetada, no determinada.
Cuidado con las incoherencias. No esperamos que los desempleados gasten sus salarios porque no lo tienen, o que con iguales ingresos se siga consumiendo a precios inflados en un 30% o 50%.
Sobre los TLC. Es sin duda el mercado del crecimiento. Disponemos al momento del esquema jurídico para operar, empero no observamos cambios significativos hacia afuera. Nuestra economía sigue funcionando como si no hubiera TLCs.