Lo leí y me pareció de interés público, así que hice uso de mi desgastada responsabilidad y tomé la urticante transcripción. Conozca algunas sinrazones del dinero plástico, decía el sugestivo título. La primera sinrazón que muestra al desnudo es el blof (embeleco) de los beneficios a los tarjetabientes, ocurre que son cada vez menos. Otra, la sustracción de identidad. Otra, la facturación de las deudas. Otra, la sensación de que se tiene dinero ilimitado para gastar, un verdadero gancho que está haciendo ricos a unos cuantos engañabobos. Otra, las compras impulsivas, el deseo incontrolable de gastar. Otra, la privacidad. A continuación cito la colección de opiniones del público respecto de la transcripción, una joya que debemos espachurrarla a este marketing perverso que le da vida a un sinnúmero de call center que están acabando con los desamparados ciudadanos de la isla.
“Por eso cada vez que me llaman a ofrecerme tarjeta de crédito, pese a toda la cháchara, los mando bien lejos…; aprendan a ser libre del sistema bancario que sólo lucra a unos cuantos insensibles…; realmente me metieron la mano al bolsillo impunemente…; definitivamente es la manera de robarle el dinero al usuario que a fin de mes sólo te facturan el mínimo del interés del consumo, pero la deuda total va incrementándose mes a mes, al final no sabes cómo pagar, y si llegas a pagar por fracciones es incalculable porque te aplican el cien por ciento del total…; a mi la tarjeta de crédito me sigue cobrando un seguro de protección que nunca pedí, a pesar de que he cancelado la tarjeta que saqué inocentemente…; tengan cuidado pues le dicen que no les van a cobrar nada…; me tienen hastiado, me han llamado más de siete veces ofreciéndome la tarjeta, les he dicho que no pero siguen insistiendo a tal punto que se está volviendo una molestia.” Que Dios en su inmensa benevolencia nos coja confesados.
“Por eso cada vez que me llaman a ofrecerme tarjeta de crédito, pese a toda la cháchara, los mando bien lejos…; aprendan a ser libre del sistema bancario que sólo lucra a unos cuantos insensibles…; realmente me metieron la mano al bolsillo impunemente…; definitivamente es la manera de robarle el dinero al usuario que a fin de mes sólo te facturan el mínimo del interés del consumo, pero la deuda total va incrementándose mes a mes, al final no sabes cómo pagar, y si llegas a pagar por fracciones es incalculable porque te aplican el cien por ciento del total…; a mi la tarjeta de crédito me sigue cobrando un seguro de protección que nunca pedí, a pesar de que he cancelado la tarjeta que saqué inocentemente…; tengan cuidado pues le dicen que no les van a cobrar nada…; me tienen hastiado, me han llamado más de siete veces ofreciéndome la tarjeta, les he dicho que no pero siguen insistiendo a tal punto que se está volviendo una molestia.” Que Dios en su inmensa benevolencia nos coja confesados.