#136 ¿HARA-KIRI ECONÓMICO?, ¡CUIDADO!

Conforme al diccionario suicidólogico, Hara-kiri es ‘la forma tradicional de suicidio en el antiguo Japón, consistente en la penetración en el abdomen de una espada u otro objeto cortante hasta ocasionarse la propia muerte’, en rechazo de una vida deshonrada por un delito o falta. Esto aplica como anillo al dedo en la situación de crisis económica actual.
Las políticas contra-cíclicas promovidas por organismos internacionales en naciones como la República Dominicana aspiran, se supone de buena fe, a contrarrestar los efectos recesivos de la crisis económica global. El argumento del blindaje, tema tomado por las autoridades financieras como respuesta al impacto sicológico de las noticias económicas internacionales, no dejó de ser una jugada panfletaria de escaso impacto.
Nada, absolutamente nada de blindaje, protección o concha, tiene alguna economía en el mundo actual. Lo afirmamos sin ambages porque pensamos que la exageración, el abuso de la retorica, conlleva el empobrecimiento de la credibilidad, elemento venido a menos en el ciudadano común de la isla.
La drástica reducción de los ingresos en pesos y divisas es la característica distintiva del actual ciclo económico de crisis. Una medida pro-cíclica conllevaría la reducción ostensible del gasto público, no sólo el desmedido gasto corriente, sino la inversión pública, reduciéndola a obras esenciales.
Subsistir en el ciclo económico de la crisis actual equivale a ‘fumar debajo del agua’, o ‘detener la respiración’ porque hasta eso ocasiona gastos. Sin embargo apostamos a Keynes con la oleada de medidas contra-cíclicas. Cabe preguntarse, ¿de dónde saldrían los recursos financieros para invertir en un escenario recesivo? Para los países pobres como la República Dominicana, una política económica contra-cíclica equivaldría a préstamos internacionales, es decir, la reactivación de flujos financieros externos cuya tendencia, en estos momentos, es al encarecimiento, en otras palabras, la tabla de salvación de la banca internacional, hoy en bancarrota, que apuestan reemplazar la cartera de deuda hipotecaria por cartera de deuda externa. Para naciones como China y Japón estas medidas contra-cíclicas son innecesarias debido a sus enormes reservas internacionales.
¡Cuidado!, mucho cuidado con las medidas económicas contra-cíclicas. Endeudarse en un escenario económico constreñido en ingresos, característica de la crisis económica recesiva, es lo mismo que hacerse el Hara-kiri.

#135 LO QUE TRAE LA RECESIÓN

La economía no se detiene. Una corriente caudalosa de actividad económica subterránea se está erigiendo frente a nosotros.
Cobra vida la banca informal.
Ingentes flujos de recursos financieros circulan en las cloacas de la banca encopetada. Es la ley de la subsistencia dirán unos, otros –me incluyo en ese club- reverberamos atónitos la infesta recesión que como reguero de pólvora va cubriendo todo el planeta.
La gente no tiene dinero porque no hay trabajo.
Despedidos de los empleos y las ventas paralizadas en el ‘negocito’, la economía se retranca, la actividad formal en su conjunto está contaminada, es que nadie, absolutamente nadie quiere operar como acostumbraba hacerlo.
La libertad de la informalidad seduce a cualquiera.
Ahí no existen los onerosos y acuciantes gravámenes que al decir del pueblo, se traducen en jeepetas y residencias suntuosas de políticos, una rama taxonómica de los llamados ‘arribistas’. Tampoco cobra vida el desorden institucionalizado de precios.
En la informalidad no hay precios establecidos, sí ventas y muchas, realizadas a cualquier precio.
Con creciente aceleración, el flujo de mercancías es amplio y diverso. En definitiva lo que se implanta como hiedra es la economía subterránea, "El otro camino" de Hernando de Soto.
¿Cuánto tiempo durará?
El tiempo que necesiten las autoridades económicas para reaccionar. Reemplazar con urgencia las políticas económicas vigentes, infuncionales en esta larga y penosa coyuntura económica. Ofrecer y dar ventajas a los agentes económicos para que se reinserten en la economía formal.
En recesión aplica la tesis que los responsables, gobierno y empresarios, lejos de exigir, deben ceder: reducción ostensible de impuestos y rebaja indisputable del costo de la vida.

#134 LA CORPORACIÓN MÁS DINÁMICA DEL MUNDO

Nadie en su sano juicio podría regatearle la consistencia en el accionar, la firmeza con que actúa, enfocada en todos los detalles hacia el objetivo irrebatible, el sentido espinoso de la supervivencia empresarial. El factor ‘alto riesgo’, característico del exitoso negocio en cuestión, delinea las estrategias y, luego, el tipo de organización, la gente que trabaja en la logística de las complementarias y disimiles tareas que moviliza, insuflando de vida al títere, el gran negocio cual elefante dormido se balancea en cada paso, en apariencia torpe pero con inusual y afiligranada coordinación.
En la República Dominicana opera parte del cluster. Sin duda la concentración geográfica más apropiada, además de disponer del recurso humano idóneo, sobre todo –requisito imprescindible- gente con aspiraciones, con sueños de grandeza, con aires de consumo infinito, con el deseo obstinado e irracional de ‘poder’. Este atributo se encuentra diseminado en todos los estratos sociales, integrado en cada uno de los oficios y profesiones sin excepción, una mezcla explosiva de megalomanía y delirio fantasioso, ¿herencia de nuestro pasado reciente? Quizá, no lo podemos confirmar del todo.
De la crisis económica actual se ríen socarronamente, pues no les afecta en absoluto. Un informe revela la vigorosa constitución de que disponen, entrelazado en cada jurisdicción, conformando así un dominio plagado de dobleces, ésta, su mayor fortaleza.
El ciego lo ve, el daltónico lo identifica, hiede a la distancia, es la maldita droga que llegó para quedarse, ¿quién lucha por ella? Las mismas espadas que otrora blandieron contra la delincuencia.

#133 “EFECTO OBAMA”

Lo habrá, quisiera descubrirlo, sólo observo un enorme entusiasmo mientras Barack Obama, incrédulo, aun celebra con Michelle.
Latinoamérica ha recibido una inyección de expectativas en medio de la crisis económica más compleja e intrincada que ha vivido la humanidad hasta ahora. Barack lo logró con votos y promesas, recursos que no tienen ningún valor para aliviar el dolor, el hambre y la angustia de miles de millones de humanos.
Está en gestación el “Efecto Obama”, no me cabe la menor duda, evidentemente estará configurado en torno a la economía y la esperanza – ¿‘creencia’ suena mejor? – con el precio del petróleo en caída libre, planeando en el vacío en un intento iluso de remontar la pendiente de los buenos tiempos.
Recesión maldita observarán algunos; no rebato esa posición, todos aspiramos a entibiar en lo inmediato la pasmada economía, congelada en sus bases primarias: cero actividades comerciales e industriales más la actividad financiera en extremo desacreditada.
A Barack Obama no le será fácil timonear ni mucho menos definir el impacto de su política económica en el largo plazo, lapso inocuo, idóneo frente a la humareda levantada en el mundo con su escogencia.
Pero si aun cunde la sorpresa con la elección de un presidente negro, sería propicio extenderle un ramo de olivo a la economista negra Ellen Johnson-Sirleaf, egresada de la universidad de Harvard, actual presidenta de Liberia, primera mujer elegida jefe de Estado de un país africano.
En lo que respecta a República Dominicana y Obama, no estamos muy entusiasmados. Salvo el DR-CAFTA, no se vislumbra ninguna situación especial.

#132 EL MEJOR NEGOCIO

Hoy en día, el mejor negocio en la isla es la ocupación del transporte público. En un tiempo tan breve como el abrir y cerrar de ojos, se ha más que triplicado el rendimiento por pasajero. De pronto el empresario, el chofer, dispone de una suma de dinero extraordinario, que no sabe qué hacer, si gastarlo o guardarlo o pagar sus deudas, pero bajo ninguna condición compartirlo con el público usuario del transporte. Esa grandiosa sinecura es de él, sólo para él. Ningún argumento, sea técnico, económico, ético o político lo hará cambiar de parecer. Los choferes aducirán que no, que el costo de la vida sigue igual, así también los gastos en gomas y repuestos, y no dejan de tener razón, a pesar de lo poco o nada sensata de su innegociable posición. ¿Y qué de las razones de los usuarios del servicio de transporte público? Estoy casi seguro que serían condescendientes si a cambio de lo injustamente caro del precio del pasaje, le garantizaran un mínimo de seguridad y comodidad en el servicio que le ofrecen, sin malos olores, asientos sucios y descuidados, pasajeros apiñados, además del escaso o ningún trato decoroso por parte de los choferes. De estas mejoras no se ha dicho absolutamente nada, y la verdad monda y lironda es que -oigan o léanlo bien- cualquier aumento del precio de un bien o servicio está estrechamente ligado a la calidad y a los valores agregados que recibiría quien lo paga, en este caso que nos atañe, los martirizados pasajeros de conchos y guaguas. No estamos considerando categorías económicas como la competitividad y el factor riesgo para justificar la retención de un incremento de precio en los pasajes porque, estoy seguro, no refleja en lo más mínimo la onerosa situación actual del pasaje del transporte público.