#385 EL LADO ABSURDO DEL CRÉDITO

Inquieta la interrogante si es posible vivir indefinidamente a cuenta del crédito, si es viable sustentar el equilibrio económico, que hoy defendemos en forma irreflexiva, disponiendo como eje principal la hipoteca. El crédito se asemeja a una espiral, comparable a un fenómeno con vida propia, con capacidad de sostener su crecimiento de forma independiente. El crédito se multiplica por  naturaleza, pues es de carácter exponencial, si no revisemos cómo ha crecido en la isla en los últimos veinte años, a razón de un siete por ciento anual. Lo absurdo es que se esté enfrentando el crédito público con nuevos créditos. En otras palabras, se está pagando y amortizando el crédito público y externo con la apertura de nuevos compromisos crediticios. El flujo financiero de la economía dominicana que administra el gobierno, tanto en pesos como en dólares es un setenta y cinco por ciento equivalente en créditos, sólo un magro veinticinco por ciento corresponde a recursos provenientes de los sectores productivos nacionales. Es decir, que si nos atenemos a lo que produce la economía isleña, esa cuarta parte del total de ingresos destinados al mantenimiento de la población, afirmamos que nuestra situación económica es insostenible. Ocurre otro fenómeno económico que está pasando desapercibido, me refiero al empleo improductivo, aquel empleo generalizado que no le agrega valor a la economía, en cambio fortalece el endeudamiento externo apalancando el crédito público y externo convertido en la fuente principal de los gastos en importación destinados al consumo de la población. Cuándo se convierte el empleo improductivo en productivo, cómo frenamos el lado absurdo del crédito. La respuesta correcta implica necesariamente un cambio de modelo económico, en cuyo actor principal sea el productor dominicano, convertido en inversionista de su propio futuro. De lo que se trata es del fomento de la inversión nacional cuyos ingresos servirían  para contrarrestar el circuito financiero conformado por el crédito.  

#384 LA PARABOLA DE LOS TALENTOS

Se está en búsqueda de desarrollar el fideicomiso en la isla. Es una herramienta financiera sana si está bien enfocada, alentadora ante la falta de sistemas bancarios progresista, no como el nuestro, una banca que anima el consumo, que no tiene otro interés rentista, en definitiva una banca de baja estofa. En esencia la fiducia es un acuerdo de largo plazo cuya finalidad es la administración del riesgo del destino de los fondos de un tercero. Bien, se puede buscar escenarios crediticios, mal haríamos si optamos por el gasto en consumo u otra alternativa improductiva. La disyuntiva equivale a la capacidad de la gente al aprovechar sus talentos, menguar si se quiere las necesidades en situación de alerta hoy, y en ruindad en el mañana si no actuamos correctamente. Porque el futuro promisorio es semejante a un pueblo que llama a los mejores administradores de la isla y les entrega sus preciados bienes. A uno le dio cinco talentos, a otro dos, y a otro, uno. A cada uno dio conforme a su capacidad. Después de algún tiempo el pueblo pide arreglar cuentas con ellos. Cuando se presentó el que había recibido cinco talentos, trajo otros cinco; el que recibió dos talentos había ganado dos más. El pueblo elogió a estos administradores y les retribuyó grandemente. Pero el administrador que había recibido un talento, fue y lo invirtió en cosas improductivas, mal utilizando el patrimonio que se le confió. El pueblo fue drástico quitándole los recursos mal invertidos.

El fideicomiso debe ampararse en un proyecto de ley de fomento a la inversión nacional, cuyo destino es el incentivo al desarrollo de las exportaciones, único camino para enfrentar el endeudamiento crónico en que está sumida la isla por una visión estrecha e inmediatista de los gobiernos de turno. Tomar muy en cuenta que el fideicomiso es un régimen financiero de largo plazo, que mejor contrapartida para la inversión de esos fondos en proyectos industriales con soporte tecnológico en pos del desarrollo de nuestra malhadada economia. 

#383 REDISEÑO DEL TRANSPORTE DE MERCANCIAS

La idea del planteamiento consiste en la dependencia de uno –el transito humano- respecto al otro, el transporte de mercancías. Poco hacemos con fomentar la producción sino la comercializamos, trasladándola oportunamente a los centros de consumo urbano. El transporte de carga ferroviaria se convierte en un factor de progreso de la economía nacional, no sólo para la producción rural, la reconversión de la incipiente manufactura isleña exige vías de acceso en los puntos geográficos más alejados y de difícil acceso.
El sector agropecuario no es la fuente apropiada de una política de fomento del empleo, ¿Por qué?  El valor de la producción agrícola está en concordancia con su productividad, cuyo índice de fuerza laboral es inversamente proporcional a su grado de progreso, particularmente me refiero a la capacidad de absorción tecnológica del sector productivo en cuestión. Empero, es idóneo -en primer lugar- para el suministro de materia prima, y en segundo orden el de bienes de consumo final.
Dos aspectos caracterizan el valor de la agricultura en la isla. Se viene hablando hasta la saciedad sobre la producción de alimentos. Si deseamos avances en el transporte público, nos restaría llevar a cabo la otra función de política económica al sector primario, me refiero a la producción de materias primas para la manufactura nacional. Sin embargo, la productividad agropecuaria está en entredicho con medidas de importación de alimentos del agro, ocurrencia patética en situación de bajo rendimiento a partir de un pobre nivel de empleo vigente en el sector primario.

Para que tome sentido el desarrollo del transporte urbano - sólo contamos con el veinte por ciento de carreteras pavimentadas de un total de veinte mil kilómetros, el resto lamentablemente es de terracería- la manufactura debe estar en franco progreso, cuyo síntoma principal es el creciente volumen de empleo, fuerza laboral que requiere de una política económica de transporte desde los centros de acopio de materia prima hacia los parques industriales implantados en las zonas urbanas.