Ningún país industrializado que no se favorezca del comercio
suspende las ayudas, colaboración o asistencia a un país importador, que bien podría
llamarse cliente, todo lo contrario, las refuerza si persiste el interés comercial.
El resto, las coyunturas de negocios, es cuestión de competencia. Actuar con la
emotividad nacionalista es un chauvinismo mal orientado, idiosincrasia malsana
de quienes no comprenden las fuerzas del mercado que mueven el capitalismo. ¿Mala
palabra? Sin ninguna duda expreso que es la doctrina económica que rige el
planeta, nos guste o no. En caso contrario sería nadar contra la corriente,
cuando la prudencia apunta, si podemos, al provecho de las diversas coyunturas económicas,
en beneficio de la subsistencia que nos ha tocado vivir. Cuando observamos la contribución
a la educación superior a través de la donación de una universidad, o las
ayudas en medicina, seguido de la inversión en construcción de viviendas para
las clases desposeídas, o la exportación de empleo, traducida en presencia permanente de la diáspora haitiana en
el lado nuestro de la isla, es de sentido común afirmar que exista un mar de
confusiones en la ciudadanía haitiana. Pienso, no sin preocupación, que se
conciba la veda haitiana como una situación definitiva, el comercio no funciona
así. Esperemos que desarrollen su oferta interna agropecuaria. Como productos
perecederos la regularidad de la producción está sujeta a la eventualidad. Cuando
la oportunidad aparezca se restablecerá
el comercio nuevamente. Dejemos que funcione el capitalismo de Leonel, no nos
desesperemos adoptando medidas innecesarias de corte paternalista, me refiero a
la compensación sin visos de retorno, a polleros y hueveros por riesgos propios
del comercio. Por Dios, hasta dónde se va estiricar el peso fiscal de nuestro
pueblo.
Literatura social publicada semanalmente desde Mayo de 2006 para el diario matutino Hoy de República Dominicana.
#367 LOS QUE SE RÍEN CON LAS MUELAS DE ATRÁS
A falta de un mercado comprador, la industria de los
países desarrollados se sumiría en crisis. Créanlo, las ayudas de naciones
productoras a los pueblos en vías de desarrollo, o la reciente visita del
mandatario chino en México, no tiene otro interés que la búsqueda de mercados
de compradores para sus empresarios fabricantes. Asunto de subsistencia convertida
en jornada patriótica de gobiernos en
donde existe desarrollo de producción fabril que, huelga decirlo, sin
consumidores se enseñorearían las dificultades económicas. Pues, Latinoamérica
es apreciada por su condición de mercado consumidor, no así de productor o
industrial. La categoría de mercado consumidor en oposición al de un mercado
productor o industrial avala la creciente y revolvente deuda externa de los
países latinoamericanos que protegen y blindan su mercado de consumidores con
dólares de deuda externa, inyección de divisas periódicas que deben ingresar a
las economías cuyo modelo de subsistencia es el consumo y no la producción,
dólares o divisas que no producen, por eso la creciente deuda externa para
asistir por la vía del cambio de pesos por dólar en lugar de crédito en divisas
a los exportadores que se ríen con las muelas de atrás. Al importador
latinoamericano no le cuesta nada, ningún esfuerzo, el volumen de dólares que
se engullen para sostener este modelo perverso y anti-nacional identificado como mercado compradores, en otras palabras, el de los consumidores
dependientes. Por qué echarle la culpa de nuestros males económicos a los
industriales foráneos, pues nadie nos obliga ni conminan a constituirnos en
consumidores dependientes. Pero, ojo, ellos, los países industriales son
también consumidores, con la diferencia que producen divisas, cosa que no
ocurre en los países subdesarrollados, situación que los elevan a la categoría de
consumidores independientes.
#366 TODO Y NADA
Cuando allende, en la isla de Santo Domingo, hubo todo y
nada. La extrema miseria de la invasión se satisfizo con la inmediatez del
encuentro, fueron aquellos humildes nativos, la primigenia raza dominicana. A
partir de ese momento histórico la vida humana indígena simbolizó la acumulación
originaria caribeña, sin duda los productores reales de aquel entonces. Pero,
cómo ocurrió el distanciamiento de los medios de producción y la indiada, oh! Convirtiéndolos
en individuos desposeídos, obligados por la fuerza de la ruindad de esos cuya
impronta troca en desquicio de su moralidad. No se trata del color, si somos
blancos, negros, cobrizas o amarillos, no recuerdo si alguna vez me llamó la atención
tal diferencia, más sí existe desigualdad en la mirada de los propósitos, en
las voluntades distorsionadoras de la espiral de la historia.
Por qué nuestra pobreza, para ser más precisos, por qué la
dependencia, de dónde viene esa mancha monstruosa que nos ciega, convirtiéndonos
en mendigos de nuestros propios recursos. La explicación reside en las raíces perversas
de aquel encuentro, que lo hubo, tropiezo desigual, desigualdad de relaciones económicas
que han seguido su curso hasta nuestros tiempos. No estamos de acuerdo con el predominante
modelo económico isleño. Sino, observen la disparidad de la cual somos objeto
en los acuerdos económicos internacionales, o a lo interno, la presencia de un
esbozo que retuerce nuestra economía, las empresas de zona franca, el
pretendido sector industrial dominicano, de cuyos ingresos en divisas se pierde
en el remordimiento de una mala negociación que lacera nuestro pueblo, modelo económico
que sienta sus bases en la deuda externa y la importación de mercancías, un
sector turístico cuyos beneficiarios no son los dominicanos. Las cadenas de la
dependencia están tensas, pero no rotas, requerimos apreciar nuestra nación.
Cómo salir de la cultura de dependencia, es un reto al cúmulo de energías
humanas creativas, la actual generación doliente isleña.
#365 CUANDO ADÁN MORDIÓ LA MANZANA
A ningún banco se le ha ocurrido este tipo de masificación
financiera, les falta estrategias, se han ido por lo más simple: el consumo, el
mundo de la fruición, que no guarda coherencia con la naturaleza humana. La
riqueza de los pobres es el ahorro, sí, porque sólo el ahorro los redime, ellos
lo saben, a pesar de la miseria humana prevaleciente, un derivado de la situación
social de crisis que nos gastamos. Pero, ojo, miseria no es pobreza, no
confundirlo. Miseria es desgracia, infortunio. Mientras la pobreza está
asociada a la necesidad, a la subsistencia. Si un banco les dice a los pobres
cómo salir de la pobreza, se llena de dinero. Empero, no lo dicen, porque no
saben cómo decirlo, a cambio optan por la miseria del engaño, vendiendo
ilusiones consumistas que no tienen nada que ver con lo más preciado de la
gente, la dignidad, valor último que redime la pobreza, la condición genética removedora
de la vivacidad, del ingenio humano. Allí está la clave, el secreto, sírvanse los
bancos con la cuchara grande, esto si lo entienden, en tal sentido aún soy
conservador, sino díganme cómo se originó las fortunas más grandes de la
historia, sino fue a través de la acumulación originaria, riqueza inicial que
observó acuciosamente Marx, el economista. Cito: Esta acumulación originaria
desempeña en economía política aproximadamente el mismo papel que el pecado
original en la teología. Adán mordió la manzana y con ello, el pecado se
posesionó del género humano. Se nos explica su origen contándolo como una anécdota
del pasado En tiempos remotos había, por un lado, una elite diligente, y por el
otro una pandilla de vagos y holgazanes. Ocurrió así que los primeros
acumularon riqueza y los últimos terminaron por no tener nada que vender
excepto su pellejo. Y de este pecado original arranca la pobreza de la gran
masa que aún hoy, pese a todo su trabajo, no tiene nada que vender salvo sus propias
personas y la riqueza de unos pocos, que crece continuamente aunque sus
poseedores hayan dejado de trabajar hace mucho tiempo.
Subscribe to:
Posts (Atom)