#172 ¿QUÉ ES EXPORTAR?

La acción de exportar no tiene que ver con cursos de exportación. La exportación se vincula directamente con los mercados, con la búsqueda sistemática de consumidores fuera de nuestra extensión geográfica. A partir de ahí se evalúan las posibilidades de producción y las estrategias más convenientes para llevarlas a cabo. La objeción más relevante para exportar no es la tecnología, no señor, eso lo saben hasta la saciedad los países exportadores. El modelo es sencillo, aún así requiere del enfoque, de paradigmas distintos, y sobre todo el despliegue del esfuerzo colectivo de los actores económicos del modelo en cuestión. Los ejemplos abundan, los mejores y aleccionadores están en naciones de diverso tamaño, algunos como Taiwán por ejemplo, no disponen de riqueza natural, pero sí del activo más importante, la gente.
Los dominicanos podemos ser en el mediano plazo una nación de inestimable desarrollo exportador. Tanto los mercados como el potencial existen, no así la disposición, ese es el mayor reto al cual hay que avocarse a superar.
Exportar no tiene que ver con acuerdos como los TLC. El acuerdo de libre comercio en si mismo no influye en el desarrollo de la exportación. Ahí están los ejemplos.
Hace algún tiempo hemos venido sosteniendo que no contamos con el perfil de empresario para el desarrollo de un modelo económico exportador. Salvo raras excepciones, nuestros empresarios son esencialmente importadores, y los que no lo son, no les interesa fabricar para mercados externos, convencidos que el mercado local es más que suficiente para sus pretensiones comerciales. Lo que desconocen esos empresarios es que la exportación es mucho más que la mera decisión de vender, involucra otros aspectos de un significado enorme para el devenir del pueblo dominicano. Por ejemplo la calidad de vida, otro, el desarrollo del campo, este, la infraestructura urbana fruto de un contexto económico distinto, insuflado de mayores recursos financieros, sobre todo en divisas, de una mayor cantidad de gente consumiendo, en suma, de una economía más grande en el mismo tamaño de la isla.

#171 ZONAS FRANCAS, ¿EMPRESAS DE EXPORTACIÓN?

Las empresas de zonas francas que operan en República Dominicana no corresponden al modelo de exportación al que aspira una nación si pretende salir del subdesarrollo. Ese tipo de empresa es coyuntural en esencia, margina el empleo, no sólo con salarios de miseria, es un medio de explotación laboral inspirado en beneficios personales, lejos de los beneficios reales del país. Opera en un régimen de excepción, no está integrada a la economía sino de manera sesgada.
¿Dónde están las divisas que derivan de sus operaciones comerciales con el exterior? Sencillamente no ingresan a la economía, porque el modelo está diseñado de manera perversa, en perjuicio de la nación dominicana. Entonces, ¿en qué contribuyen a las necesidades financieras del país? En nada. Si fueran empresas de exportación, no estuviéramos emitiendo bonos soberanos porque la economía auto gestionaría las divisas necesarias para cubrir sus compromisos con el exterior.
¿El beneficio, incremento del empleo? Empleo espurio, ese es el tipo de empleo que ofertan las empresas de zonas francas que operan en el país. Si fueran verdaderas empresas de exportación, integradas a la economía, habría expansión del mercado, y por ende una mayor base empresarial para la cobertura del pleno empleo dominicano, además del incremento significativo de la calidad de vida del trabajador nativo. Eso no está ocurriendo ni en sueños porque ese modelo de zonas francas, no es un modelo de exportación, sino de privilegios para un grupo comercial que busca beneficios a corto plazo. En caso contrario, como ha venido ocurriendo, se retiran del país, se ubican en otra nación subdesarrollada para continuar con el régimen de explotación en que operan para desgracia de estos pueblos de Dios.

#170 ELECTRICIDAD IMPREDECIBLE

El sistema eléctrico en la República Dominicana no es confiable. Sin ostentar la categoría de materia prima, resulta que como insumo sus costos son prohibitivos, reduce ostensiblemente la posibilidad de desarrollar una estructura productiva para mercados externos, no sólo por los elevados costos que representa en la composición de los bienes a producir, sino la imposibilidad de sostener un suministro continuo de mercancías, requisito esencial si optamos por expandir los mercados.
El suministro eléctrico está politizado. La carga eléctrica dominicana está arropada por los vaivenes de la politiquería de patio, derivando en instituciones cargadas de un dispendio irresponsable, sin ningún sentido de futuro.
El problema eléctrico de algo simple se ha tornado complejo por la cantidad de intereses que se buscan conciliar. El resultado es que no hay a la vista ningún plan viable, salvo los negocios envueltos que la postre nos lleva a ostentar la energía más cara de la región, y una de las más gravosas del planeta.
La situación energética dominicana representa el estado de subdesarrollo en que estamos sumergidos, el cual sino le damos respuesta en un lapso de tiempo prudente, se sumará la pérdida de otros componentes económicos estratégicos para el desarrollo al que todos aspiramos.
Sin energía eléctrica no hay crecimiento económico. Seguiremos en el vicioso marasmo en el que está envuelta la actividad económica, con los consabidos planteamientos a la salida de la crisis energética que nunca llegan, que reiteran la esperanza, dentro del cual se esconde el interés demagógico de captar votos para la elección de los “sin futuro”.

#169 ¿REPÚBLICA DOMINICANA PUEDE HACERLO?

Si hay una nación que merece estudio aparte, un análisis concienzudo, esa es la China –República Popular china-, pues esta enorme nación está obteniendo niveles de crecimiento económico sin precedentes en medio de la peor crisis económica que ha vivido la humanidad, que se recuerde.
Para crecer hay que consumir, pero no sólo eso, también disponer de precios accesibles y estables. Además, contar con un sector empresarial comprometido, responsable de su rol, e integrado a las políticas económicas que adopte el Estado.
El empleo es el factor sensible del crecimiento. China con un mil trescientos millones de habitantes, apenas cuenta con diez por ciento de desempleo. ¿República Dominicana puede hacerlo? Si nos sinceramos e integramos, si adoptamos la planificación estratégica conveniente para multiplicar de manera creciente los mercados externos, no hay duda que aparecerá el crecimiento real, no aquel crecimiento estadístico y monetario a que nos tiene acostumbrado las autoridades económicas y financieras de turno.
La economía china tiene una clase social pobre muy amplia, más la combinan con oportunidades de empleo insuflados por los mercados comerciales externos, además de un serio esfuerzo para llevar a cabo programas de educación, la tasa de alfabetismo es 85%.
Con un pleno empleo de mil millones de chinos, es más que imposible crecer a costa del mercado interno. El PEA en cuestión equivale al 76 % de la población china, muy elevado comparado con el 47% de República Dominicana, volumen de empleo potencial, mucho más factible de manejar siempre y cuando tomemos en cuenta los mercados externos, soporte del crecimiento económico real.

#168 MERCADO DE DEUDAS

Es un artificio monetario, una burbuja financiera, simples transacciones de documentos comerciales sin más sustento que papeles y el nivel de confianza del momento que inspira el emisor, el estado dominicano.
Mientras más tiempo obvie el emisor el efecto multiplicador de las acreencias derivadas, la burbuja seguirá creciendo, tensando la economía, provocando rigideces en toda la estructura económica, sin otra salida que seguir emitiendo derivados financieros, a ver hasta donde aguanta la expansión de la burbuja en cuestión.
Mientras más crece la burbuja financiera más aumenta su volatilidad rediciendo el nivel de confianza de los documentos comerciales que la sustentan.
El riesgo de que explote la burbuja se debe sobre todo a que el Banco Central no controla la actividad productiva de la economía dominicana, único recurso que le da la propiedad de dureza o blandura al velamen de la burbuja en referencia. De ahí la importancia del destino de los recursos captados a través de la emisión de los derivados financieros.
La gravedad del problema ocurre cuando las emisiones que circulan en el mercado de deudas se destinan recurrentemente al reciclaje de deudas viejas, de forma semejante al esquema financiero Ponzi (ver columna #17 de Economía & Educación: http://www.jorgelsegura-bdc.blogspot.com/
), burbuja que se expande con captación de recursos de terceros, recursos que a la vez se utilizan para cubrir los intereses que devengan los depositantes del esquema financiero en cuestión.
La economía dominicana es endeble. La debilidad deviene del carácter dependiente, no produce bienes de valor agregado diferenciador que posibilite la captación de divisas, ingresos que fortalecería significativamente la economía, a la vez que ampliaría la capacidad del empleo y por ende el sano crecimiento del PIB. Eso no está ocurriendo. Lamentablemente disponemos de un sector empresarial que regatea el aumento de la capacidad de consumo de la población, insensible al desarrollo económico, quejosos, cuando son ellos quienes contribuyen de forma inducida a esta situación.
Las perspectivas del mercado secundario dominicano, ese mercado de deudas, no tiene al momento ningún futuro cierto.

#167 SALDO INSOLUTO

La banca dominicana está preñada de fantasía crediticia, es el caso del saldo insoluto. Se atribuye a lo pendiente, equivale a la materia prima aún no procesada, acepción cruda de algo que podría ser, no tiene obviamente categoría de producto, no está socializada, el precio está por tanto ausente, ubicada en los almacenes de la institución crediticia. Apenas la contabilidad de tal mensura la toma en cuenta el prestamista, la ingenuidad del público está constantemente presente. Es acto de justicia económica tomar en cuenta el agiotismo financiero, figura aquella literalmente contradictoria, en estricto sentido imaginativo, terreno donde se valida cual si fuera real.
El saldo insoluto desde el punto de vista contable se inspira en la recuperación de fondos invertidos – en sentido estricto el préstamo es inversión -, no así en el plano económico que involucra la idea de la desvalorización. De ahí que saldo insoluto y amortización van de la mano, como dos conceptos paralelos y equidistantes en el tiempo.
El dinero tiene sus misterios, quien diga que no, olvida los cálculos perversos de mentes insufladas del hedor de la “banca negra”. Los banqueros lo conocen muy bien y lo utilizan con sentido de usura, con la fruición del avaro, del que se regocija contando dinero. Lo saca, cuenta, lo vuelve a guardar, esos colchones abovedados lo traicionan por el olor peculiar del papel moneda, la cantidad indeterminada de manos por los que pasa.
El saldo insoluto incorrectamente es la base del cálculo del interés activo, el excedente que libera la ansiedad financiera, la excita o la frustra. Esa base financiera está preñada de valores morales que en ocasiones derivan en actos delincuenciales. El saldo insoluto es opuesto al cálculo a término del total del crédito, al interés revolvente, a la capitalización de los intereses, todos instrumentos de especulación financiera
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