#140 PAUL KRUGMAN RESPONDE A LEONEL FERNÁNDEZ

En una carta sin ambages, con inusual pericia del estilo epistolar, el economista Paul Krugman, último Premio Nobel de Economía fue enfático en responderle a Leonel Fernández, afirmando en redacción sencilla que "La crisis es peor de lo que había pensado. Yo pensé que íbamos a tener problemas con la caída del mercado inmobiliario, pero la escala misma desde luego de dicha crisis es una gran sorpresa. Bueno, las cosas son tan malas como se dicen, sí, esto es una depresión muy fuerte, y yo creo que va a ser la peor depresión desde la última depresión, será difícil establecer cuándo se logrará una recuperación plena”. Como se recordará al intervenir en la Cumbre de América Latina y el Caribe sobre Integración y Desarrollo el Presidente Fernández conminó a los organismos financieros internacionales y a la Reserva Federal de los Estados Unidos decir la verdad sobre la profundidad de la crisis, aduciendo que no se ha dicho todo sobre la realidad de la crisis hipotecaria y financiera ocurrida en Estados Unidos, que de ser como se sospecha pasarán 10 o 15 años para superar la actual situación mundial.
Krugman, Nobel de Economía 2008, preocupado por el silencio cómplice consideró muy probable que salgan a la luz nuevos escándalos como el caso Madoff. “Amigo Fernández es casi seguro que veamos más situaciones de esta índole, porque cuando se cae la casa, encuentras los esqueletos en el armario". Krugman fue indulgente con la Reserva Federal estadounidense calificando de "acertada" la decisión de recortar los tipos de interés hasta prácticamente cero. “La mejor forma, Presidente Fernández, de evitar una depresión es responder con cierta agresividad en un momento temprano", concluyó la célebre misiva.

#139 MONOMANÍA DEL BIENESTAR

Balzac dispone del titulo más sugestivo, “Ilusiones perdidas”, que tipifica sin menoscabo de la realidad lo que ocurrirá en Quisqueya con la actividad económica en el 2009: sencillamente no habrá crecimiento. No nos vamos a morir por eso. Pienso que habrá un valor agregado inestimable: acercarnos a la realidad, alejándonos definitivamente de la imagen enfermiza del espejismo de bienestar sugerida por los economistas oficiales del patio. Como pocas veces en muchos años dejaremos de pensar en los contrastes socioeconómicos del crecimiento y bienestar, que definitivamente han demostrado hasta la saciedad que no guardan ninguna correlación.
República Dominicana, afirman, está politizada. Sin discusión ninguna podemos afirmar que también está “economatizada”. Todos, sin excepción, reducen sus opiniones en datos estadísticos sin advertir, en la mayoría de los casos, el efecto que pudiera insuflar un dato porcentual en la dimensión de un hecho, la veracidad de lo que estamos afirmando o negando. Otros incursionan en rarezas técnicas de carácter económico, sin advertir que la gente común no es necesariamente, lejos de la realidad, un auditorio académico. Afirmamos que esta deformación de opinión pública es una secuela de la economatización de los dominicanos.
Dejemos que la realidad fluya como el flujo de agua, que nos invada, que gane en consonancia con nuestra manera de actuar, de ver, de vivir en la cotidianidad. Balzac en su obra La Comedia Humana argumentaba que las diferentes presiones sociales dan como resultado distintos tipos de seres humanos. Yo le agregaría, además, distintas expresiones de juicios económicos.

#138 LO QUE QUEDÓ DEL MACUTO DE SANTA CLAUS

No será igual que antes. Santa Claus, confiado, cayó en picada, sin el minimo resguardo de una sombrilla, ni mucho menos un paracaídas. Fue victima de ligeros manejos bancarios, acumulando enormes pérdidas en la bolsa de valores de Londres, y New York principalmente. Fue un obcecado inversionista de títulos hipotecarios “… de baja rentabilidad y máxima seguridad”, opinión incuestionable de sus asesores financieros americanos. Los exiguos regalos que dispone deberá concentrarlos en algunos lugares del planeta, en vez de distribuirlos, poco o mucho, país por país, como acostumbraba hacerlo. ¿Qué le toca a Latinoamérica? Un sentimiento de esperanza, no más. El recuerdo de que “tiempos pasados fueron mejores” y la cacareada promesa de un futuro promisorio, al compás de los desvalidos niños de hoy y los Chavez, los Correas, los evo Morales y los Castros del mañana. ¿Histrionismo económico? Con el macuto vacío y pocas opciones, como nunca Santa Claus tuvo que negociar, a costa de su desaparición, la subsistencia de su bien ganado nombre y la incuestionable filantropía de que hacía gala al finalizar cada año. Sólo nos resta balbucear una que otra incertidumbre, esta por ejemplo: ¿Qué efectos, en los años por venir, resultará de la crisis económica del 2008? Los dominicanos muestran pesimismo para el 2009. Al decir de los estadísticos de patio, “los números” no ayudan en nada a pesar de la caída abrupta del precio del petróleo. Es que nadie cede. Aun se mantiene por las nubes los márgenes de ganancias de los nacionalistas distribuidores de abarrotes, y ni que se diga de los servicios de transporte, los políticos de nuevo cuño. El gobierno, por otro lado, no cede ni un ápice el desbande del gasto corriente justificándolo con el apotegma, el reciente invento de “el salvavidas con pies de plomo”.

#137 ¿ES QUE ES CHINO QUE ESTAMOS HABLANDO?

Me refiero, es obvio, a la crisis como negocio, la crisis mundial que nos engloba, la que desde ya nos sume en una depresión, la de tipo personal, en nuestro estado de ánimo, la descarnada contrariedad por conseguir el sustento diario. No dudo que la concentración de recursos, los que andan detrás de la mengua de la grave crisis económica provocada en el planeta, en esos recursos está el pastel. Estados Unidos asumió la responsabilidad de enfrentar el problema. Han dispuesto volumenes extraordinarios de dinero para ello. Pienso que la presencia de Obama es un factor perturbador. Habrá que esperar, en lo que coge forma la reacción de sus escrúpulos. ¿Y la República Dominicana, qué? En esencia el problema deviene en los actores económicos: aún no han entendido la magnitud de la crisis. Se juega a evadir sus efectos. Lo atribuyo a lo politizado del país. Se puede estar pensando –creo que es así- que los efectos de la crisis en la isla es otro de los tantos argumentos demagógicos a los que nos tienen acostumbrados desde hace un tiempo la camada de políticos que "nos gastamos". Se juega a la negociación. El gobierno muestra que cede, no se sabe por qué. En los Estados unidos crece como espuma el desempleo. El grueso de empresas americanas pide con urgencia –con ruego- que el gobierno se compadezca y les lance un salvavidas financiero que los mantenga a flote, mientras en Quisqueya el contraste se entroniza. El gasto corriente del gobierno, "el salvavidas con pies de plomo", relumbra con mayor fuerza. La deuda externa –hay planteamientos formales en el presupuesto del 2009- se ha convertido en herramienta del progreso por excelencia. Y yo me pregunto, dónde se ocultan -se nos ha hecho dificilísimo develarlas- las políticas económicas de incentivo, crecimiento y desarrollo a las exportaciones, las que generarían los dólares que necesitamos. “¿Es que es chino que estamos hablando?”