#87 ANGELES INVERSORES

El país está lleno de gente que tiene un proyecto en la mano, desean vehementemente llevarlos a cabo, ahora bien, aparece un motivo o varios que les ponen un stop, y el proyecto en cuestión se queda ahí, en carpeta, engavetado. El principal motivo, se observa, es la andanada de empresarios que pululan buscando nuevas ideas para explotarlas pero que no quieren pagar, y hacen lo indecible por apoderarse de las nuevas ideas y hacerlas suyas. En el mejor de los casos esta situación manifiesta que hay buenos proyectos, hay creatividad en los dominicanos, lo que no hay es la actitud correcta en la cultura empresarial local, y por ende la institucionalidad requerida para proteger la inversión intelectual.
Otro aspecto que es común es la magnificencia del inversionista de capital numerario, subestimando ostensiblemente el capital intelectual, sin percatarse que ambos son patas de una misma mesa. Pienso que el que tiene un proyecto en la mano debe, en primer lugar, protegerse jurídicamente, visto el ambiente poco amigable que predomina, mucho antes de iniciar gestiones de otro carácter, es decir, proteger su inversión intelectual. Sin este paso previo se está expuesto a cualquier tipo de amenazas, desde la vulgar copia, hasta el engaño de falsas promesas que nunca se cumplirán.
Otro paso de importancia concierne a la evaluación del proyecto por terceros, los aspectos positivos y negativos, no se trata de vender por vender un proyecto, si no de saber qué tenemos entre manos, de manera que se mida la probabilidad o factibilidad de que pueda llevarse a cabo garantizando un margen de beneficio que compense el esfuerzo realizado. Pero ojo, este paso precede a la elaboración de un plan de negocios y no al revés.
Las experiencias de proyectos similares; esos casos son de suma importancia, es el proyecto visto en la fase de ejecución, su desenvolvimiento, cuando no los resultados que va arrojando, no sólo en cuanto a ingresos y beneficios, si no en otros aspectos: organización, recursos humanos, adaptación al contexto, particularmente el social y económico predominante.
Creo que si los dueños de proyectos, cualquiera que sean, agotan esta fase preliminar, los inversionistas aparecerán para luego, visto el ambiente vigente, exploren la posibilidad de llevar a cabo la fase de implementación, dentro de un marco de mutuo beneficio, contribuyendo así al desarrollo de nuevas posibilidades en la economía dominicana.

#86 TEMAS DE AGENDA

El país no tiene agenda de mediano y largo plazo; la agenda del país es de corto plazo, la del “día a día”; pero, ¿quiénes se encargan de elaborar la agenda del país?, ¿la población?, ¿técnicos?, ¿académicos? No, no, no; los que elaboran la agenda económica del país son los partidos políticos, y frente a la recurrente crisis institucional de este sector, son los propios políticos sin otra herramienta que sus intereses particulares y los que representa. Estos sólo nos muestran el sentir inmediato de la población, ningún horizonte de tiempo más largo que el día que se vive. Del cúmulo de necesidades acuciantes que viviremos allende cinco años o más refieren poco o casi nada, por demás no les interesa hurgar más allá de los problemas inmediatos porque sencillamente no reditúa simpatías, en todo caso y es lamentable decirlo no acaban de entender la preeminencia de la gestión para el futuro.
He acabado por convencerme que en nuestro caso, me refiero al caso dominicano, se cumple la máxima de que “la iglesia está en manos de Lutero”.
El tema de la Educación, por ejemplo, no tiene doliente político a pesar de que se regatee el aumento de unos cuantos pesos al presupuesto; ¿el pensar común del político respecto a la inversión en Educación?, oigan o lean la expresión más común: “no, no, eso es trabajar para el inglés”. Lamentablemente adolecemos de perspectiva, de ahí que los pronósticos carezcan de importancia. Alguien comentaría sarcásticamente, échenle la culpa a la historia y por qué no a la idiosincrasia. La prevención y seguridad ante fenómenos atmosféricos es otro tema cuasi obligatorio, no espera más, y tiene el sello de “urgente”; al respecto el caso de Cuba es una cátedra permanente.
Otro aspecto de singular importancia corresponde a las necesidades de la población de la tercera edad; allí existen perentorias necesidades sociales de todo tipo, mezcla que sintetiza el término “sicosomático”, nos referimos a cambios sicológicos en la población, y con esto no estamos lejos de la problemática económica del país: el ciclo de vida del empleo, el factor de producción más estratégico de la economía.
Obviamente nos referimos a temas de agenda de largo plazo. Al no contemplarlo en lo inmediato impactan negativamente en la población actual, volviéndola medrosa, por no decir insegura, y ya ustedes podrán entender la calidad laboral del activo humano bajo estas condiciones de incertidumbre. ¿Exageramos?; la respuesta la tiene la población adulta; qué mejor que encuestarla.

#85 TRES ECONOMIAS

En el país hay tres economías: la economía mediática, la economía de los políticos –del oficialismo y la oposición-, y la economía real. Obviamente ninguna de ellas coincide; pero por Dios cómo van a coincidir si los intereses son distintos.
Si nos llevamos de la economía de los medios de comunicación advertimos una economía de la noticia. Esto es comprensible, hay una competencia feroz por el favor de los anunciantes; el monto que se persigue es de un estimado anual de siete mil millones de pesos dominicanos. Frente al horizonte comercial expuesto, los medios de comunicación proyectan una economía de emociones con énfasis en sucesos económicos cautivantes, donde solo hay espacio para lo imprevisto y lo muy importante; el desafío diario es la captación de la atención del público usuario.
¿Y la economía de los políticos? Aquí hay que establecer dos variantes, veamos. Si se trata de los políticos de la oposición la salvedad es que todo en la economía anda mal, añadiendo a esto remembranzas de épocas idas, de cuando eran gobierno, cuando la economía estaba cerca de lo ideal y todo por supuesto marchaba viento en popa, mucho antes de ser subrogados por otro grupo político.
Del oficialismo ni que hablar; es la economía del maquillaje sofisticado, la economía del crecimiento sostenido, la de mayor crecimiento del globo. La economía de los oficialistas se manifiesta por la gran abundancia de los rubros de mayor demanda de la población; los indicadores socioeconómicos revierten sus tendencias sin ninguna causa aparente: notoria disminución del desempleo, inflación en baja o controlada a lo sumo, con un marcado bienestar económico de las clases sociales predominantes.
¿Qué decir de la economía real? Sin lugar a dudas, me permito afirmar que la conocemos poco, fruto de la situación desvirtuada en que se encuentra, expuesta a un cúmulo dispar de intereses. No obstante, tenemos la sensación de que es una economía vitalizada –no es una economía muerta-, aunque de percepción general variable, no nos ponemos de acuerdo en la definición de sus perfiles, de ahí que luce confusa respecto a su comportamiento integral. A pesar de que la economía dominicana está inserta en un área geográfica relativamente pequeña, eso no es óbice para determinar que es una economía pequeña, de ahí que es necesario redimensionarla para así poder ver sus potencialidades.

#84 LIMITACIONES CON EL FONDO

El FMI no ha cambiado, es el mismo FMI de siempre, el FMI de las restricciones y condicionamientos, el FMI de las políticas fiscalistas, también el FMI de medidas reaccionarias, en definitiva el FMI que adolece de políticas sociales a favor de la convivencia humana.
Cuando una Nación opta por acudir al FMI lo hace esencialmente por asistencia financiera, ante la dificultad con acreedores internacionales por el incumplimiento de la amortización de la deuda externa. En tal sentido el FMI es una especie de interventor-garante a favor de las entidades acreedoras, particularmente los reconocidos organismos internacionales crediticios como el Banco Mundial y el BID, además de naciones desarrolladas como los Estados Unidos y la Comunidad Económica Europea, a esto se añaden los acreedores orientales y los compromisos que surgen de los capitales secundarios, bonos y otros.
Si un país demuestra que puede manejarse con relativo éxito frente a sus compromisos internos y externos, además de realizar inversiones públicas tendentes a garantizar un nivel de desarrollo económico en beneficio de agregados sociales presentes y futuros, es muy cuesta arriba que esté solicitando asistencia al FMI, que se reducen en controles y supervisión, la llamada figura de la economía intervenida.
La economía dominicana no necesita ni requiere en estos momentos ninguna intervención del FMI, a menos que se quiera admitir como válido que contamos como una economía sesgada, distorsión esta que no garantiza un mínimo de funcionalidad económica, esto es, una disfunción obviamente adquirida a través del tiempo, que no nos permite un mínimo desenvolvimiento económico, una alteración cuantitativa y cualitativa de la economía dominicana. Creo que estamos exagerando si vemos ese cuadro endémico en nuestra economía.
La BBC, organismo de servicio de información internacional afirma al respecto: “Las políticas financieras del FMI están sujetas a que los países con necesidad de ayuda hayan ‘hecho esfuerzos razonables por superar sus dificultades de balanza de pagos’. La cooperación con el FMI y sus recomendaciones de política económica es un factor decisivo en la concesión de ayuda. El compromiso de las autoridades nacionales respecto de medidas como reforma institucional, estabilidad macroeconómica y compromiso a una economía abierta, son considerados por el FMI como elementos clave para la implementación fructífera de la asistencia técnica que ofrece”, marco real de la República Dominicana.

#83 ESPIRITU EMPRENDEDOR

Espíritu emprendedor y Emprendurismo son dos cosas distintas. Frente al individualismo del primero, conmueve el caracter social del segundo. Aún no lo tenemos claro en la República Dominicana, de ahí que suele ocurrir con frecuencia la confusión, que estemos incidiendo en un tipo para tratar un problema que tiene poca o ninguna vinculación. El Emprendurismo requiere de cientistas sociales y se dirige esencialmente a la gente pobre, la gente que no tiene ningún tipo de cualificación para insertarse en la actividad productiva en busca de una autodeterminación laboral que satisfaga el sustento diario de una familia, la llamada subsistencia. Mientras el Espíritu Emprendedor aboga por factores motivacionales en un contexto económico favorable, proclive a agentes económicos de recursos latentes en situación pasiva, en busca precisamente de dinamizarlos. Claro, el desarrollo del Emprendurismo provoca un Espíritu Emprendedor, pero no al revés. No es ese Emprendurismo que necesitamos en la República Dominicana ni en Latinoamérica; es el Emprendurismo que se está desarrollando en la hoy devastada Bangladesh del doctor Muhammad Yunus, premio nobel de la Paz de años recientes, que ha tomado tanta atención en el mundo entero, particularmente en países desarrollados que muy bien quieren reorientar sus ayudas con alguna garantía de resultados, a las naciones necesitadas del mundo, que con no poca sorpresa están obteniendo resultados asombrosos, enseñando a subsistir y no manteniendo la pobreza.
El Emprendurismo no tiene que ver con esquemas universitarios, modelo este que parte de la formación profesional a partir de conocimientos teóricos, orientándose a la empresa establecida, regida por el salario. Obviamente son valores radicalmente distintos a los prospectos del Emprendurismo. El Espíritu Emprendedor aspira al desarrollo de un talento humano de carácter individual, a la realización como última aspiración humana, estas son esencialmente sus fronteras, más allá no hay nada que buscar. De alguna manera todos necesitamos de algún apoyo motivacional para despertar nuestras posibilidades en dirección a realizaciones, proyectos de sueños que en algún momento se tornan inalcanzables. Pero a pesar de su importancia, esto es común en la gente, están enquistadas en la jerarquía de necesidades del doctor Abraham Maslow: los seres humanos son motivados por las necesidades insatisfechas, y que primero hay que satisfacer las necesidades básicas para luego dedicarse a las necesidades de carácter superior, las que nos lleva a la trascendencia.