El mercado de consumo guarda aquí mayor congruencia que la oferta, esa oferta arropada por el grupo de empresarios de diversa índole que opera el comercio dominicano. He escuchado más de una vez que la incursión de la oferta foránea manifiesta un éxito tremendo en Santo Domingo…, hasta que sufre el contagio. Lo curioso –esa curiosidad intrigante- es saber cómo piensa el empresario local cuando manipula medalaganariamente el precio de los artículos de consumo, qué piensa de la gente cuando se reviste de consumidor. Hay varios supuestos. El que estoy por creer es aquel en que el consumidor existe para que lo engañen, pero que a la postre el engañado es el empresario. Ahí está la feria del libro que debería ser una fiesta de promoción, donde con seguridad cada visitante se llevaría más de una obra. Sin embargo, la preocupación que los empresarios aducen es que las ventas han caído en sesenta pesos de cada cien que vendieron en la feria pasada, rescatando apenas cuarenta pesos. ¿Qué ocurrió ahí? Lo cierto es que la feria viene operando como tal, sino fuera así no habría la masificación de público que se ha venido registrando. La gente –el mercado- acude sin menosprecio a la feria del libro, si se quiere ser más preciso, visita el evento estacional de mayor trascendencia cultural del país, integrándose entusiasta a la actividad ferial hasta que se topa con los precios, a todas luces desproporcionados, fuera de feria.
La feria es un instrumento colectivo de carácter promocional cuyo efecto en ventas, si se ha actuado correctamente, se logra en la venta de rutina. Lo que busca el feriante –expositor- a través de la mercancía que lleva al evento es la colocación en todos los que ferian sin excepción, independientemente del costo que a la postre se convierte en gastos de promoción.
La feria es un instrumento colectivo de carácter promocional cuyo efecto en ventas, si se ha actuado correctamente, se logra en la venta de rutina. Lo que busca el feriante –expositor- a través de la mercancía que lleva al evento es la colocación en todos los que ferian sin excepción, independientemente del costo que a la postre se convierte en gastos de promoción.