La competitividad se nos presenta como un determinante básico al momento de considerar el comercio en bloque, es decir, en la agrupación ó asociación de países en donde hemos elegido participar y que por su configuración particular, tienen objetivos comunes. La naturaleza de la participación del empresario dominicano no es sólo de tipo competitivo, esto es, sólo la situación en que dos o más empresas de países distintos rivalizan en un mercado ofreciendo o demandando un mismo producto o servicio. Si bien es cierto que las naciones participantes en el bloque las unen aspectos geopolíticos, también es cierto que existen diferencias marcadas en el perfil socioeconómico. En principio este grupo de países ofrecen bienes diversos y distintos a los existentes en el mercado local, renglones que han desarrollado históricamente y que los define en términos de comercio internacional, con una acentuada diferencia en las curvas de experiencias acumuladas, así como en la cultura empresarial, que determinan un patrón de reajuste en el contexto del bloque comercial a participar. Empero, la competitividad no es fáctica, sino un concepto que se cultiva día a día, un proceso de aprendizaje, de conducto organizativa, vinculada directamente con la calidad y la productividad de bienes y servicios. La República Dominicana se une, además de Estados Unidos de Norteamérica, a El Salvador, Guatemala, Nicaragua, Costa Rica y Honduras, que conforman el bloque comercial centroamericano de nombre RD-CAFTA, también conocido con las siglas TLC. Obviamente cada uno de estos países deseara participar en el bloque, más que con sus potencialidades, con sus posibilidades concretas de oferta y comercio. Lo demás, en cuanto a objeciones de ingreso al bloque, corresponde a la resistencia al cambio de los empresarios de los países del bloque, en principio reticentes al momento de competir. El objetivo común del bloque tiene que ver con los beneficios que adquiriría cada nación al consumir bienes que no están en capacidad de producir en el momento y las condiciones actuales, que muy bien pueden cambiar en el mediano o largo plazo, con lo cual se reconfiguraría la comercialización para beneficio de las partes envueltas en el intercambio. Es obvio que algunos países del bloque obtendrán mayor beneficio que otros en determinado lapso de tiempo, pero esto es relativo en la medida que entiendan los países miembros del bloque que las condiciones de oferta son elásticas, tendiendo a cambiar en la medida que haya conciencia de las oportunidades comerciales que ofrecen los países del bloque. A fin de sacarle el mayor provecho económico al bloque, debemos trabajar prioritariamente la productividad de nuestra oferta, es decir, el rendimiento de los renglones que podemos ofrecer al momento. En los próximos artículos presentaremos detalles de las potencialidades y posibilidades actuales de los países miembros del RD-CAFTA.