#269 REFLEXION ECONÓMICA

Citamos a continuación las observaciones del economista peruano Carlos Lombardi, que explican el movimiento del PIB y la calidad de vida, que la hallamos oportunas, ajustadas a los pueblos de Latinoamérica, particularmente a la República Dominicana.
“Simon Kuznets fue un Economista ruso-norteamericano graduado de la Universidad de Columbia, profesor de la Universidad de Harvard y Premio Nobel de Economía en el año 1971 que trabajo en una investigación que relaciona el crecimiento económico con la distribución del ingreso, siendo muy crítico con la pretensión de medir el bienestar de una nación exclusivamente sobre la base del ingreso per cápita. Así en un discurso ante el congreso norteamericano en el año 1934 advirtió lo siguiente: ‘…es muy difícil deducir el bienestar de una nación a partir de su renta nacional per cápita’. Un importante principio que en la actualidad cobra vigencia, especialmente para aquellos políticos y economistas que se entercan en pensar que existe una correlación directa y sine qua non entre el crecimiento del PBI per cápita y la prosperidad de una nación. Es importante como ciudadanos peruanos a las puertas de un nuevo gobierno, no perdamos la óptica de este gran economista en el sentido de que hay que tener en cuenta las diferencias entre cantidad y calidad del crecimiento, entre sus costos y sus beneficios y entre el corto y el largo plazo, así los objetivos de más crecimiento deberían especificar de qué y para qué”.
El tipo PIB en la isla –es nuestra observación- se asienta en la intermediación, en la comisión, que no es otra cosa que la importación, y en muy mínima proporción, la producción local de mercancías de fabricación dominicana.

#268 EFECTO SICOLÓGICO DE LA ECONOMÍA

Se subestima hasta la saciedad el componente psicológico, las apreciaciones valiosas sobre psicología social aplicadas a la economía de Vernon Smith y David Kahneman, especialistas en psicología económica, Premio Nobel de Economía año 1999, la carga emocional de las medidas económicas a implementar dentro del paquete de reformas económicas, insertando promesas optimistas controvertibles por demás, sobretodo porque el gobierno está en un punto del declive en su credibilidad, y cualquier desliz que deteriore su imagen crearía una crisis de consecuencias no deseables.
Por otro lado el cuestionamiento del comportamiento de las versiones recientes del PIB por parte de los diversos sectores económicos ha sido incisivo, punzante, reflejando debilidades en las mediciones económicas del gobierno, situación por demás delicada, sujeta a un sinnúmero de interpretaciones que conllevan a la confusión. Lo cierto es que hemos estado presenciando la apreciación del PIB a través del incremento sostenido en las últimas mediciones, y no precisamente el aumento de la oferta de bienes y servicios que conlleva el volumen de las transacciones presentadas, cálculos que partieron de la reducción del circulante para apreciar también la paridad cambiaria. La apreciación del PIB surge cuando la economía opera con niveles más altos de precios de bienes y servicios, producto de la reducción drástica de la masa monetaria.
Algunos aducen, no con poca razón, que el gobierno puede mejorar sustancialmente la administración del presupuesto público, particularmente reorientando algunas partidas que tienen que ver con el gasto corriente programable y la supresión de los gastos no programables, innecesarios para el buen funcionamiento del Estado, excepción evidente en las partidas que inciden sensiblemente en el desarrollo social.

#267 EL CUENTAPROPISTA DOMINICANO

¿Quiénes son los cuentapropistas? Tenemos la fuente de cuentapropistas en los ciento veintidós mil cesantes potenciales del parque dominicano de zonas francas, además del flujo neto de parados provenientes del sector público, al cambio de gobierno, un compromiso proselitista de ineludible valor político. El cuentapropista dominicano es un caso especial de informal. Tipifica un obrero calificado enganchado en actividades de servicios.
Bien; observamos dos fuentes de empleo formal –asalariados- asilados, ¿marginados?, en la vena económica informal. Pues este tipo de informal es transitorio –debería serlo-, asalariarse seguirá siendo la aspiración suprema, son definitivamente seudo-informales, contaminados, eso sí, por la idiosincrasia organizacional. ¿Cuál sería el destino final de los cuentapropistas dominicanos? Decía –quiero referirme a la masa de empleo gubernamental- tácitamente más arriba lo relativo a los flujos laborales. Pues miren que Cuba los está reduciendo drásticamente, lo mismo ocurre con Argentina. El FMI interfiere en esta vía, una enzima que acelera el volumen de cuentapropistas.
Sugeriría al gobierno que tome en cuenta a lo cuentapropistas dominicanos, incorporando la unidad de fomento al microempresario cuentapropista. La idea no es mala, si observamos la buena marcha de la sociedad productiva, las oportunidades de subsistencia que resuelve el sector informal, a todo esto, sin ánimo de formalizarlos, soterrado interés de fiscalizar los necesarios ingresos que devengaría el sector en cuestión. Sí, desficalizarlos implicaría el incentivo idóneo, un dique conveniente para la regulación del empleo público.

#266 LA ECONOMÍA DE HUMALA

Es una economía cuestionadora, presumo que flotará en aguas turbulentas en lo que encuentra las circunstancias predominantes que sirven de norte a los países empobrecidos. No obstante, se presume la economía la andina – se sumaría a la boliviana- en referencia obligada, no dejaremos de observarla.
¿Cuándo el TLC –Tratado de Libre Comercio- es lesivo para una economía? El principio primario de gestión comercial se identifica decididamente con el desarrollo de los mercados, condición sine qua non si deseamos participar exitosamente en el esquema de comercio progresista. Ahí está el caso de Taiwán.
Vista la experiencia en el Caribe, aún predomina la alergia a la figura del TLC, que no es otra cosa que la protección de las debilidades de los empresarios locales. Poco aporta el TLC a las economías interactuantes si éstas no están en disposición de aupar el libre flujo de mercancías. No nos engañemos. El problema esencial radica en la falta de empresarios exportadores, no me refiero a la ficción empresarial que representa el funesto modelo de zona franca. Empecemos por desarrollar la industria de exportación, integrando la economía dominicana al desarrollo y luego al crecimiento, no al revés.
Aún nos cuesta entender que la economía en esencia configura un agregado social de carácter multisectorial, experiencia de la realidad de un pueblo en particular. Si actuamos con sentido individualista, que es en esencia el limitado alcance del enfoque comercial, intermedista o importador, sólo incidiremos parcialmente, un discreto impacto que no se merecen los dominicanos.
El TLC es el escenario donde operan flujos de mercancías, es predominantemente un esquema fabril, manufacturero e industrial. Mal haríamos si lo enfocamos solamente desde la óptica comercial.