Aunque sean ideas equivocadas, son ideas propias, y en tal sentido merecen respeto; respeto sobre todo a la individualidad que es en esencia el punto de partida de la opinión pública. Escuché a un amigo decir en una entrevista por TV que la economía de la República Dominicana estaba languideciendo; hizo excepción de algunos sectores como el turismo y las remesas. Por otro lado escuché a un comentarista de TV afirmar que el ciudadano común no tenía derecho a consumir combustible porque no produce dólares si no pesos, que el combustible es una mercancía que se adquiere con divisas. Estas dos afirmaciones y otras más que tienen sentido en apariencia pueden muy bien tomar sentido en otra dirección. Sin ánimo de ser excluyentes, más bien pienso que la diversidad de opinión ayuda a discernir con más elasticidad, eludiendo el hecho de ser sentenciosos, que a la larga es perjudicial, me refiero al mono-pensamiento, la camisa de fuerza, el yo siempre tengo la razón.
Yo creo que la economía es una entidad que se mueve, que tiene vida. La economía dominicana muestra que vive, que tiene vitalidad, que se esfuerza por desarrollar y crecer, quizás no en el sentido en que deseáramos ni en el sector en que hemos decidido operar como agentes económicos. Sería obtuso afirmar que porque me va mal, también le va mal a la economía. En suma, en este aspecto no observo una economía agonizante, sí una economía que enfrenta las crisis, muy propia de cualquier economía del mundo. Esto a todas luces es una idea equivocada. Respecto al consumo local a partir del condicionamiento de producir divisas y no pesos, cuando nos referimos al uso y gasto del combustible, debo afirmar que nuestra economía y por ende cada uno de los que vivimos en la República Dominicana genera divisas, esto es incuestionable. Me da la impresión que obviamos el sentido social de la actividad económica. Esto se parece al caso de que usted no puede consumir pan porque en la República Dominicana no se produce trigo y mucho menos harina de trigo, insumo que hay que comprarlo en divisas que usted individualmente no produce. Si lo que pretendemos con nuestras opiniones mediáticas es promover el ahorro, lo correcto debe ser orientar a la población con argumentos reales, cuidando de los subterfugios y artificios, digámoslo en forma enfática, con sofismas que derivan en una desviación del pensamiento social. De todas maneras creo que lo que escuché decir de manera equivocada, sin duda es por lo equivocado de quien lo dijo. Así me cuido del perdón.
Yo creo que la economía es una entidad que se mueve, que tiene vida. La economía dominicana muestra que vive, que tiene vitalidad, que se esfuerza por desarrollar y crecer, quizás no en el sentido en que deseáramos ni en el sector en que hemos decidido operar como agentes económicos. Sería obtuso afirmar que porque me va mal, también le va mal a la economía. En suma, en este aspecto no observo una economía agonizante, sí una economía que enfrenta las crisis, muy propia de cualquier economía del mundo. Esto a todas luces es una idea equivocada. Respecto al consumo local a partir del condicionamiento de producir divisas y no pesos, cuando nos referimos al uso y gasto del combustible, debo afirmar que nuestra economía y por ende cada uno de los que vivimos en la República Dominicana genera divisas, esto es incuestionable. Me da la impresión que obviamos el sentido social de la actividad económica. Esto se parece al caso de que usted no puede consumir pan porque en la República Dominicana no se produce trigo y mucho menos harina de trigo, insumo que hay que comprarlo en divisas que usted individualmente no produce. Si lo que pretendemos con nuestras opiniones mediáticas es promover el ahorro, lo correcto debe ser orientar a la población con argumentos reales, cuidando de los subterfugios y artificios, digámoslo en forma enfática, con sofismas que derivan en una desviación del pensamiento social. De todas maneras creo que lo que escuché decir de manera equivocada, sin duda es por lo equivocado de quien lo dijo. Así me cuido del perdón.