#82 IDEAS EQUIVOCADAS

Aunque sean ideas equivocadas, son ideas propias, y en tal sentido merecen respeto; respeto sobre todo a la individualidad que es en esencia el punto de partida de la opinión pública. Escuché a un amigo decir en una entrevista por TV que la economía de la República Dominicana estaba languideciendo; hizo excepción de algunos sectores como el turismo y las remesas. Por otro lado escuché a un comentarista de TV afirmar que el ciudadano común no tenía derecho a consumir combustible porque no produce dólares si no pesos, que el combustible es una mercancía que se adquiere con divisas. Estas dos afirmaciones y otras más que tienen sentido en apariencia pueden muy bien tomar sentido en otra dirección. Sin ánimo de ser excluyentes, más bien pienso que la diversidad de opinión ayuda a discernir con más elasticidad, eludiendo el hecho de ser sentenciosos, que a la larga es perjudicial, me refiero al mono-pensamiento, la camisa de fuerza, el yo siempre tengo la razón.
Yo creo que la economía es una entidad que se mueve, que tiene vida. La economía dominicana muestra que vive, que tiene vitalidad, que se esfuerza por desarrollar y crecer, quizás no en el sentido en que deseáramos ni en el sector en que hemos decidido operar como agentes económicos. Sería obtuso afirmar que porque me va mal, también le va mal a la economía. En suma, en este aspecto no observo una economía agonizante, sí una economía que enfrenta las crisis, muy propia de cualquier economía del mundo. Esto a todas luces es una idea equivocada. Respecto al consumo local a partir del condicionamiento de producir divisas y no pesos, cuando nos referimos al uso y gasto del combustible, debo afirmar que nuestra economía y por ende cada uno de los que vivimos en la República Dominicana genera divisas, esto es incuestionable. Me da la impresión que obviamos el sentido social de la actividad económica. Esto se parece al caso de que usted no puede consumir pan porque en la República Dominicana no se produce trigo y mucho menos harina de trigo, insumo que hay que comprarlo en divisas que usted individualmente no produce. Si lo que pretendemos con nuestras opiniones mediáticas es promover el ahorro, lo correcto debe ser orientar a la población con argumentos reales, cuidando de los subterfugios y artificios, digámoslo en forma enfática, con sofismas que derivan en una desviación del pensamiento social. De todas maneras creo que lo que escuché decir de manera equivocada, sin duda es por lo equivocado de quien lo dijo. Así me cuido del perdón.

#81 ECONOMIA DE GAS NATURAL

El petróleo dejó de ser hace tiempo un bien económico para convertirse en una mercancía antieconómica. La economía consiste en crear recurrentemente nuevas elecciones, cosa que no hemos hecho lamentablemente con los combustibles, circunscribiéndonos irracionalmente a los derivados del petróleo. La antieconómia es la economía de lo absurdo. Incursionamos en esta práctica cuando sistematizamos el consumo de una mercancía que cruzó la frontera de la escasez, tornándose de difícil y condicionado acceso, particularmente por la volatilidad del precio y los intereses creados a su alrededor. El petróleo hace tiempo dejó de ser un bien económico; sin temor a equivocarnos, en su lugar avistamos un bien sensiblemente político.
Las cifras son elocuentes: convertir ocho millones de vehículos disminuiría el consumo de petróleo en 650 mil barriles por día, disminuyendo los gastos por importación de petróleo en 7 mil millones de dólares por año. El costo de la unidad de energía de gas natural es aproximadamente un 50% del costo de la gasolina.
Según se deduce de las experiencias existentes, el gas natural es una alternativa "válida y disponible" para la reducción de emisiones contaminantes debidas al tráfico rodado, dado que la combustión del gas natural no emite partículas y reduce considerablemente las emisiones de óxidos de nitrógeno y de monóxido de carbono. Además, el gas natural no contiene plomo ni metales pesados, y no emite dióxido de azufre en su combustión.
La introducción del gas natural como combustible, en sustitución de los derivados del petróleo, es una de las medidas propuestas por la Unión Europea, que ha establecido como objetivo para el año 2020, que el gas natural represente un 10% del total de la energía consumida en el sector transporte.
¿Por qué puede fracasar un programa de gas vehicular? Porque para que se justifique la inversión requerida para convertir el carro a gas, es preciso que los ahorros por el cambio de combustible permitan amortizarla. Esto significa que la diferencia de precios entre el nuevo combustible: gas natural y el viejo: gasolina sea suficiente para justificar la inversión que implica el cambio, condiciones que existen de sobra en la República Dominicana.
Un caso muy ilustrativo está ocurriendo en Colombia. En diez años han pasado de 5 mil a 100 mil vehículos adaptados para usar gas natural comprimido. Las empresas proveedoras del gas natural comprimido financian la conversión.

#80 OTRA ECONOMIA

Sin saber cómo ni por qué, de repente estamos viviendo en otra economía en la República Dominicana. Pues si, de pronto las prioridades han cambiado, la agenda fue trastocada. En la economía precedente no se consideraban damnificados, ni desastres y mucho menos acciones de reconstrucción; ni que hablar de donaciones, colectas, y en general las típicas ayudas locales e internacionales. La verdad que el corto plazo y el día a día en países como el nuestro se traga el largo plazo. Y mientras persista la improvisación, más atado estaremos a la administración de crisis, y por ende menos fuerza tendrá el paquete de proyectos de infraestructura del gobierno de turno.
No quisiera decirlo a voz en cuello, pero la economía dominicana se fracturó, se quebrantó con extrema violencia; quiérase o no admitir, esto es verdad. La economía de ahora no es la economía de hace algunos días, la del 9% del PIB. Cualquier vocinglería como esta corre el riesgo de tildarse disparatada, por no decir irreal. Pienso que hemos retrocedido.
La versión actual de la economía dominicana no se corresponde con los esfuerzos que ha venido realizando el empleo de los factores de producción, la inversión que opera, tampoco es el resultado de malas decisiones.
La economía dominicana luce acartonada, enjuta, descuidada e insegura; la plástica de una economía improvisada, definitivamente alejada de los esfuerzos sociales de años recientes.
La infraestructura que tiene que ver con los desastres meteorológicos, y en consecuencia los componentes de estudio, análisis y previsión de fenómenos atmosféricos se han convertido en factor estratégico de alta prioridad, tanto en recurso humano como en equipo. Lamentablemente por olvido u omisión no disponemos de la inversión que garantice a la población y al país en general del mínimo resguardo al patrimonio personal y nacional. Si no evaluemos las ingentes pérdidas de los agentes económicos, sobre todo los del sector agropecuario; como crudo ejemplo está el sur del país, prácticamente desolado.
Otro renglón que cobra preponderancia refiere el tipo de calidad de las infraestructuras viales, puentes y vías de acceso. La otra economía –la que estamos viviendo ahora- expele profusamente estas observaciones. Mientras no las tomemos en cuenta no tenemos futuro. La conclusión que se extrae, lamentable por cierto, es que sin darnos cuenta construíamos una economía de maquillaje que el agua de la tormenta Noel la desdibujó.

#79 CONTABILIDAD DE LAS AYUDAS

Todo país que se tilde de civilizado debe ostentar una ley de socorro de siniestros. En esto caben las colectas al público que hemos venido presenciando en los medios de comunicación, principalmente televisivos.
Y de las recaudaciones, ¿qué?
Se nota un trabajo inconcluso; no sabemos a ciencia cierta los aportes en naturaleza en partidas ni quienes hicieron la donación por más exigua que sean: todo se queda en cifras globales. A falta de la transparencia necesaria, al término de cada colecta nos queda la esperanza que las ayudas se canalicen donde realmente se necesiten, con el carácter de urgencia que demandan los dramas humanos más acuciantes que hemos venido presenciando machaconamente en la televisión; pero… ¿realmente esto es así?
Escuché a alguien decir que “pedir por TV y recibir indistintamente ‘cuanta cosa’ a título de donación no tiene otro problema que el espacio disponible”; pero… ¿y la entrega?, me refiero a logística de distribución a los damnificados en los diversos puntos del país en donde se encuentren. De esto poco o nada se habla.
Es obvio, hay algo más delicado, ¿quién controla los desmanes y las irregularidades que puedan ocurrir en el manejo de las recaudaciones? La masa de gente inescrupulosa que abundan en toda las actividades buscando “lo suyo”, cueste lo que cueste. Se puede afirmar, y no me cabe la menor duda, que las colectas se hacen de buena fe. Empero más de una han provocado sustracciones millonarias, por supuesto a cuenta de la gente pobre en su condición de victima.
El desastre meteorológico ocasionado por la tormenta Noel no solo ha producido damnificados; también aportes en dinero y naturaleza. Como hemos visto la respuesta de la población es inmediata y prolija, ¿por qué?; no hay nada más productivo que el drama ocasionado por la carencia ante un siniestro, lo imprevisible, el llamado drama de la necesidad, aquello a lo cual es imposible sustraerse para la conservación de la vida. Lo vemos a diario en las calles de Santo Domingo: el ejército de pordioseros locales y foráneos, me refiero a los mendigos de origen haitiano que pululan en los semáforos.
¿Hay algún permiso de carácter legal para realizar la actividad de una colecta? ¿Alguna institución está midiendo la proporción del impacto de las ayudas?
Las ayudas en volumen y su consumo en el tiempo son contablemente importantes, me refiero a un Estado de Situación de las Ayudas, es decir un balance de resultados que oriente a la población donante.