#42 PERDIENDO SE GANA

Yo creo que las autoridades gubernamentales y legislativas tienen aprensión y están prejuiciadas con esto de la gestión impositiva, considerando solo el incremento del cobro vía el aumento de la tasa impositiva, obviando olímpicamente el fenómeno del precio y la oferta y demanda en la parafernalia fiscalista; circunscribiéndose todo a un fenómeno de mercado. Traigo a pelo este comentario por el caso de la Cervecería Nacional Dominicana, uno de nuestros buques insignias de la producción nacional, empresa de fabricación modelo en América latina y una de las pocas empresas de fabricación de ese tipo con que cuenta la República Dominicana, deberían ser más, mucho más, pero lamentablemente adolecemos de la escasez de talentos en la actividad fabril nativa. La cerveza en nuestro país tiene un mercado de elasticidad unitaria, en otras palabras, la población dominicana es cervecera y por ende ese mercado de consumo es muy sensible a las variaciones de precio y calidad de la cerveza. La Cervecería empieza a sentir el peso de este equivocado criterio impositivo, al mermar sus ventas en 30%, ¿saben qué es un 30% de ventas?, bueno son treinta millones de pesos de un mercado de ventas de cien millones, y sesenta de doscientos millones de pesos. Esta reducción obviamente no ha ido a parar a las arcas del fisco, no, esta reducción de ventas o ingreso, en otras palabras, este incremento no deseado de inventario corresponde a la nueva actitud del mercado consumidor de cerveza del país, es una reacción de protesta al aumento del precio de la cerveza, pero también promueve el desempleo, y ojalá esta observación se tome en cuenta, porque no es verdad que teniendo una administración gubernamental fiscalista se promueve el empleo y crecimiento del PIB, eso no es verdad, pero tampoco es verdad que con desempleo fomentamos la prosperidad de la sociedad dominicana. El problema del incremento impositivo puntual, particularmente del sector económico cervecero, se notará con mayor dramatismo con la puesta en marcha de los TLC, el próximo encuadre neoeconómico sin referencias respecto a su impacto en el aparato productivo dominicano, productos con precios libre de gravámenes locales, y si los tienen, es casi seguro han sido aplicados y generados por la nación exportadora, pero con una inmensa compensación, esto es, ingreso de divisas a esa economía, sin alterar en absoluto la proclividad al consumo de sus mercados de ventas locales, y por ende fomentando realmente el crecimiento del PIB.En el argot impositivo cabe la máxima de “se gana cuando se pierde”, en otras palabras, se promueve la recaudación fiscal reduciendo la carga impositiva.