#72 REQUIEM A LAS ARS

Con la crítica situación que están pasando las ARS (Administradoras de Riesgo de Salud) alrededor de los servicios de salud, se revive el conocido enfrentamiento de dos enfoques de gestión empresarial decididamente opuestos: el comercial y el social.
La forma inapropiada en que se han manejado frente a los actores del sistema nacional de salud, particularmente con el gobierno en el rol de promotor del nuevo sistema de salud, revela que las ARS carecen de estrategia. Son manifiestas las intenciones de no doblegarse ni ceder un ápice en su posición, ante la implementación por parte del gobierno del Seguro Familiar de Salud. Curiosamente nos recrea la milenaria obduración del indígena sudamericano cuando en otro entorno, prefirieron desaparecer que adaptarse a un esquema social y económico en donde ellos ya no tenían el control.
La población dominicana valora como arbitraria y divorciada de la realidad la oferta de salud de las ARS, tanto en la cobertura de los diversos planes de salud que comercializan, así como en el limite de edad de los afiliados, situación que margina a los miembros de la familia que se ubican en la tercera edad; y ni hablar de las enfermedades terminales; éstas sencillamente no existen para las ARS en las estadísticas de salud de la República Dominicana. Definitivamente es una oferta de salud elusiva si la comparamos con la cobertura del Seguro Familiar de Salud (SFS); por este y no otro motivo la población dominicana está apoyando el SFS.
Con la inminente desaparición de las ARS ha salido a relucir el ostensible fracaso del marketing en los servicios sociales: recurso técnico de éxito incuestionable en la empresa comercial, pero definitivamente no forma parte del funcionamiento de la empresa social.
Entonces, ¿cuál sería el nuevo rol de las ARS? Canalizador de usuarios de servicios médicos del Seguro Familiar de Salud, esencialmente una tarea de intermediación por la cual asumo, recibiría una compensación negociada o tarifada; y ¿qué esperaría el gobierno de las ARS? Acomodarse al paquete de cobertura del SFS, que por cierto es de mayor alcance, más justo y más creíble.
Hay otros sectores que operan servicios sociales con enfoque comercial. Este es el caso de la educación privada; me refiero a los colegios que muestran manifiestas debilidades, con la protesta permanente de la familia dominicana. No está lejos el tiempo que desplace este anacrónico modelo educativo.