#124 AGROENERGÍA

No es otra cosa que el agrocombustible. Sin siquiera haberse insertado definitivamente en la economía resulta conflictivo hasta ahora, no sabemos después. El Presidente Fernández anunció que el país se dedicará a la producción de energía agrícola a través de una alianza entre el Estado y el sector empresarial. Para tal fin se han destinado de inicio algunas miles de tareas de tierra en el Este. Sería uno de los primeros países latinoamericanos en incursionar en biocombustible: la producción mundial se concentra en Estados Unidos, Unión Europea y Brasil básicamente. China anunció el lanzamiento de un plan de agrocombustibles en 44 millones de hectáreas a partir de la jatropha, planta silvestre de suelo pobre y arenoso, no adecuado para cultivo de alimentos. “El aparato productivo mundial que se basa directamente en la naturaleza es de enorme de relevancia en términos de generación de empleo, ya que la agricultura, la pesca y las actividades forestales aún responde por uno de cada dos puestos de trabajo en el planeta”, afirma con singular propiedad el doctor Carlos Gustavo Cano, ex ministro de Agricultura y actual codirector del Banco de la República de Colombia. Somos un país pequeño. Sustraer tierras de cultivo para producir energía sería negocio de unos cuantos, no para el país. Hay otras opciones más viables, acordes con la necesaria racionalidad económica que debe primar, que no coinciden necesariamente con los intereses privados. Esta alternativa debe regularse por ley por su carácter estratégico, pues afectaría en el corto plazo las tierras cultivables, encarecería por insuficientes los alimentos que provienen del campo, en otras palabras, nos empobreceríamos aceleradamente.