Para los países como la República Dominicana “crecimiento significa importación”. Esa es la triste realidad por la cual abogan los empresarios y los gobiernos de turno, acomodando los ingresos fiscales a este modelo perverso, no sólo para nuestra economía sino para la población.
La alternativa de la exportación no gusta. Lejos de redituar en las arcas oficiales, requiere de inversión.
“Pero es más fácil importar, y todos contentos, los consumidores, el gobierno y los empresarios”, además de los países exportadores que son los grandes victoriosos de esta mentalidad atrasada. Es que importar no tiene riesgo, es mínimo el capital para operar: un buen almacén, algo de dólares y ya.
Crecer como objetivo es atendible pero, ¿podemos dirigir el crecimiento? Ninguna política económica garantiza un volumen determinado de crecimiento. Sin ser tan sentenciosos podríamos estimar con cierto grado de certidumbre el desenvolvimiento económico al compararlo con otros periodos similares, pero no dejan de ser ejercicios estadísticos de relativo valor. ¿A dónde queremos llegar con estas disquisiciones? Bueno que el crecimiento económico no es una tabla de sumas y restas, sino que obedece a un complejo sistema de variables de resultante abocetada, no determinada.
Cuidado con las incoherencias. No esperamos que los desempleados gasten sus salarios porque no lo tienen, o que con iguales ingresos se siga consumiendo a precios inflados en un 30% o 50%.
Sobre los TLC. Es sin duda el mercado del crecimiento. Disponemos al momento del esquema jurídico para operar, empero no observamos cambios significativos hacia afuera. Nuestra economía sigue funcionando como si no hubiera TLCs.
La alternativa de la exportación no gusta. Lejos de redituar en las arcas oficiales, requiere de inversión.
“Pero es más fácil importar, y todos contentos, los consumidores, el gobierno y los empresarios”, además de los países exportadores que son los grandes victoriosos de esta mentalidad atrasada. Es que importar no tiene riesgo, es mínimo el capital para operar: un buen almacén, algo de dólares y ya.
Crecer como objetivo es atendible pero, ¿podemos dirigir el crecimiento? Ninguna política económica garantiza un volumen determinado de crecimiento. Sin ser tan sentenciosos podríamos estimar con cierto grado de certidumbre el desenvolvimiento económico al compararlo con otros periodos similares, pero no dejan de ser ejercicios estadísticos de relativo valor. ¿A dónde queremos llegar con estas disquisiciones? Bueno que el crecimiento económico no es una tabla de sumas y restas, sino que obedece a un complejo sistema de variables de resultante abocetada, no determinada.
Cuidado con las incoherencias. No esperamos que los desempleados gasten sus salarios porque no lo tienen, o que con iguales ingresos se siga consumiendo a precios inflados en un 30% o 50%.
Sobre los TLC. Es sin duda el mercado del crecimiento. Disponemos al momento del esquema jurídico para operar, empero no observamos cambios significativos hacia afuera. Nuestra economía sigue funcionando como si no hubiera TLCs.