#215 LA PARTE MÁS OSCURA DE LA EDUCACIÓN FORMAL

Si hay un tema que me es difícil escribir, llevarlo al esfuerzo intelectual de la redacción de un texto, es el vericueto que representa la disfunción del modelo universitario dominicano, estimado en estos momentos y sin elucubración alguna, la parte más oscura de la educación formal.
Iniciemos la perorata con la situación del profesor universitario, fuerza laboral mal pagada, por debajo del status de un obrero. Lo cierto es que la situación de la docencia universitaria ha llegado a tal deterioro que solo quedan resquicios de lo que otrora fuera, un prestigio para cualquier profesional. La situación es tan grave que hoy en día el ejercicio de la docencia universitaria es para el “buscavida”, para aquel graduado que no tiene otra cosa que hacer que el levante de una retribución de miseria.
No exageramos al afirmar que el obsecuente profesor universitario es el que lleva a la práctica el rol fundamental de la universidad en la economía. ¿Cuál es ese rol? El de servir de sostén al conjunto productivo del país a través de la formación de la fuerza laboral en las diversas especialidades que demanda la empresa.
El deterioro de la universidad ha llegado a los hogares dominicanos. Los padres de familia palpan crudamente el divorcio tácito que existe entre la empresa y la universidad. La queja recurrente es lo poco que trae el “muchacho” de la universidad, que no le sirve a la empresa de gran cosa.
Nos faltan empresarios educativos, no existen. Sólo es visible -se notan con cierta arrogancia- aquellos educadores enganchados a empresarios de la educación, que han fracasado de modo ostensible.
Ni que hablar de la función de Investigación en la educación superior, que no es vista ni con el rabillo de los ojos por parte de los responsables pertinentes. La cifra es aterradora, únicamente se destina el 0,001 %, esto es, una milésima del presupuesto con que opera el sistema universitario dominicano, que no sirve ni para presentar un planteamiento serio de investigación.