La educación actual está construida por principios mecanicistas que nacieron en el siglo XVII con cientistas como Bacón, Descartes y Newton. La realidad en esta visión se interpreta como una máquina, un mundo fragmentado, en realidades parciales.
La educación del siglo XXI promueve un nuevo tipo de educando a partir del desarrollo integral y global. La práctica pedagógica, vista desde esta perspectiva, no permite la comparación entre los sujetos ya que dicha comparación entorpece el aprendizaje, fomenta el desinterés por el estudio y destruye la autoestima del individuo. Si evitamos este tipo de acciones, crearemos una cultura de ganadores.
En el nuevo contexto educativo, aprender es un concepto que adquiere una connotación especial, difiere mucho del concepto que se tiene en la educación mecanicista, aprender es un proceso que implica muchos niveles de la conciencia humana como el afectivo, físico, social y espiritual, rebasando por completo lo puramente cognitivo y memorístico. Aprender se convierte en proceso creativo y artístico; aprender a aprender es el propósito de la educación para el siglo XXI»
Esta nueva visión de la realidad contempla aspectos no abordados hasta ahora como principios, un nuevo paradigma: unidad, totalidad, desarrollo cualitativo, transdiciplinariedad, espiritualidad y aprendizaje.
El objetivo de este planteamiento es proclamar una visión alternativa de la educación, una educación que construya una respuesta vivificante y democrática a los retos de la actualidad. Fuente de estas apreciaciones corresponden a Ramiro Espino de Lara del IMEP.
La educación del siglo XXI promueve un nuevo tipo de educando a partir del desarrollo integral y global. La práctica pedagógica, vista desde esta perspectiva, no permite la comparación entre los sujetos ya que dicha comparación entorpece el aprendizaje, fomenta el desinterés por el estudio y destruye la autoestima del individuo. Si evitamos este tipo de acciones, crearemos una cultura de ganadores.
En el nuevo contexto educativo, aprender es un concepto que adquiere una connotación especial, difiere mucho del concepto que se tiene en la educación mecanicista, aprender es un proceso que implica muchos niveles de la conciencia humana como el afectivo, físico, social y espiritual, rebasando por completo lo puramente cognitivo y memorístico. Aprender se convierte en proceso creativo y artístico; aprender a aprender es el propósito de la educación para el siglo XXI»
Esta nueva visión de la realidad contempla aspectos no abordados hasta ahora como principios, un nuevo paradigma: unidad, totalidad, desarrollo cualitativo, transdiciplinariedad, espiritualidad y aprendizaje.
El objetivo de este planteamiento es proclamar una visión alternativa de la educación, una educación que construya una respuesta vivificante y democrática a los retos de la actualidad. Fuente de estas apreciaciones corresponden a Ramiro Espino de Lara del IMEP.