Para una inversión financiera externa un país es un
ambiente económico incierto, compone una relación crediticia de riesgos probables.
Se trata, pues bien, de un juego de contingencias. El riesgo país enfoca
básicamente los llamados bonos soberanos, emisión de deuda externa, refiere de
manera concreta los riesgos que predominan en los países emergentes. La
República Dominicana no es una economía emergente propiamente sino una economía
de subsistencia, falto de un modelo económico industrial, caso de países
emergentes, cosa que no ocurre ni por asomo en la isla. La definición de economía
emergente parte de la situación de un país subdesarrollado que por su
incremento de volumen de ventas al exterior plantea un nivel económico
internacional en asenso. En todo caso, la acepción alterna refiere la
estabilidad económica, particularmente la macroeconómica, esto es, crecimiento
económico sostenido y estabilidad
cambiaria.
El índice de marras es percepción, una síntesis del poder
endeudamiento, subjetivo en grado sumo debido a la inestabilidad de las
economías del planeta. No obstante, es faro de un enorme volumen de divisas
propensas a colocación con niveles de riesgo calculado. En consecuencia no
manifiesta certeza alguna sobre las posibilidades de producción, la calidad de
los flujos financieros en divisas, en suma los ingresos de un país respecto al
grado de penetración de su comercio internacional.
Los ingresos en divisas de la República Dominicana están
en el ámbito fiscal, los circuitos financieros de la economía no absorbe el
grueso de ventas internacionales del sector turístico y zonas francas, un
blindaje que muy bien podría redimensionar la economía de la isla.