No es un caso de deslealtad porque no existe un acuerdo explicito entre las cementeras, si es un caso de tacto, de falta de tacto comercial el reducir artificialmente el precio de la funda de cemento, sobretodo frente al inicio inminente del tratado de Libre Comercio que exige regulaciones claras y transparencia en la actividad comercial para las empresas establecidas y las nuevas por establecerse en el país, prohibiendo el uso del dumping, aplicando penas severas a las empresas que incurran en la distorsión de precios como mecanismo de competencia. Pero la falta de tacto comercial no solo es de Domicen, que fue la que inicio la guerra de precios, sino las empresas cementeras restantes que actuando como empresas cartelizadas, participaron en este juego peligroso. El problema creado ahora compromete la estructura de precios del sector de la construcción que se ha establecido a partir de un componente de costo ficticio para un insumo básico, al establecer en RD$85.00 pesos el precio de la funda de cemento, distorsionado a causa de un factor de naturaleza competitiva que no iba a perdurar por mucho tiempo, y esto lo saben empresarios del sector como el presidente de ACOPROVI, José Rodríguez Cáceres. Es sabido que el alza de precio de un insumo tan importante como el cemento impacta negativamente en el costo de las viviendas y en la operacionalidad de las empresas constructoras. Es obvio también el efecto dominó como sesgo resultante de la delicada situación del sector que provocará aumentos significativos en los precios de los otros productos de la construcción, sino observemos la reacción del incremento del 25% en el precio del quintal de varilla. Otros productos fabricados localmente como es el caso de los bloques, además de los productos importados de la construcción, deben estar considerando reajustes de precios, reacción propia de una demanda inusual que trae consigo la reposición de inventario a nuevos precios. Toda estrategia comercial basada en artificios mercadotécnicos o ficciones en los atributos de las mercancías, como es el caso de una reducción de precios sin una sustentación real en la demanda del bien en cuestión, tiende a perder fuerza debido al corto tiempo de duración del impacto de tal medida. La alternativa más duradera en términos de estrategia comercial es la que parte de un diseño de servicios al mercado, con énfasis en incentivos por consumo. Otras estrategias no menos eficientes e impactantes parten de las fortalezas que contiene el producto. Un buen ejemplo de esto lo vemos en el sector empresarial que comercializa con gasolina al detalle, destacando cualidades beneficiosas para el consumidor y el motor de su vehiculo, producto que no hace mucho tiempo se vendía como un genérico.