#33 EL EFECTO MARIPOSA

Conocido ya en el mundo científico el efecto mariposa, encuentra un campo propicio a las explicaciones económicas y sus ocurrencias, cuando a partir de decisiones aparentemente nimias mueven a grandes perturbaciones futuras amplificando los errores y vivificando el aforismo de que “por un clavo se perdió la herradura, por una herradura se perdió un caballo, por un caballo se perdió una batalla, por una batalla se perdió el reino. Y todo por un clavo de una herradura”.
Resultaría interesante y hasta beneficioso conocer cuáles son los efectos futuros de las decisiones económicas que se toman ahora en el presente, esto es, la reverberación de las medidas económicas actuales, la conversión en eventos económicos en los años por venir. Cuando nos referimos a esta observación advertimos que los hechos están encadenados, que funciona así, no obstante el pobre interés que manifiestan sobre este fenómeno los agentes de decisión pública, actuando como si el presente fuera continuo, sin cambios, intrasmisibles; empero no es así precisamente, es todo lo contrario, el futuro que nos depara tiene vinculación directa con nuestro presente, producto de la extensión y comunicación, el ir más allá de algo, incursionar al campo de las consecuencias.
Desde hace algún tiempo la economía de la República Dominicana muestra una inveterada línea conductual; ya la conocemos, no es tan difícil dar lectura, se asemeja al velo transparente que oscurece la realidad pero no la modifica, solo la encubre por un tiempo, oscureciendo momentáneamente el entendimiento. Veamos, creciente deuda externa presente estimada en cerca de ocho mil millones de dólares a la fecha; el futuro es previsible en los próximos años: la hipoteca de nuestra economía y la consabida dependencia esperada que obviamente envarbascará nuestro desarrollo y la mengua de los problemas sociales, sobretodo la pobreza y la educación. Otra situación que desdora nuestro futuro es la falta de disposición a la exportación por parte de nuestro sector empresarial, le huyen como el diablo a la cruz, se aferran obstinadamente al imbele mercado local; nuestro futuro sigue delineado por las exportaciones de bienes primarios, probablemente las oportunidades futuras estarán en el renglón de los frutales. El siguiente aspecto sensible a nuestra economía es el nivel de desempleo que ronda al momento el 20% de la Población Económicamente Activa con visos futuros de crecimiento. La expectativa laboral en los próximos años se circunscribe al modelo de subsistencia de la microempresa, al proyecto de empresa del economista bangladeshí Mohamed Yunus.