#37 CICATRICES ECONOMICAS

Espero que no, que la reforma impositiva que tenemos por delante no mueva a señales permanentes en la población, eso lo veremos después; ahora se vive la impresión, en el ánimo de la gente y en los sectores productivos más afectados, del ajuste de los precios y el incremento de los impuestos respectivamente. La aprensión más sentida es el aumento del costo de la vida apalancado por el incremento automático en los precios de los combustibles, al entrar en vigencia el impuesto ad valorem de importación del 13% al 16%.
La característica predominante del 2007 toca las finanzas públicas como el aspecto con lo que todos de alguna manera tenemos que ajetrear. Es comprensible el fastidio, sin embargo no obsta conocer cuál es el momento económico que vive el país.
De frente, y ya iniciado el año, tenemos la entrada en vigencia del Tratado de Libre Comercio RD-CAFTA, de repercusiones relevantes en el devenir de la actividad empresarial y comercial. Además incluye la reducción arancelaria y la merma sustancial de las recaudaciones del gobierno central.
Lo otro, la continuación del acuerdo Stand By con el Fondo Monetario Internacional, sujeto al inicio de la aprobación de la nueva reforma fiscal y al plan de austeridad del sector público. Es dable comentar que después de la posposición del acuerdo en Abril pasado, el gobierno se apresta, en este mes, a continuar las gestiones para el referido convenio. El disgusto ostensible y harto conocido por todos, es el mecanismo de asistencia del FMI, sujeto a revisiones de las políticas económicas que adopta el gobierno, sin las cuales no hay socorro. Por delante esta la quinta y sexta revisión, pero particularmente la quinta revisión que corresponde al desempeño de las finanzas públicas, aspecto de disciplina en la política de gastos públicos que disgusta al gobierno, sobretodo si consideramos las inversiones marginales como la construcción del Metro y otros. Le sigue el pago de las deudas internas y externa, renegociada esta última en su momento, con un vencimiento al 2007 de RD$ 65,000 millones.Lo cierto es que asistimos a un punto de inflexión, a un cambio cualitativo en la economía dominicana, con nuevas actitudes económicas por parte del sector empresarial y la población en general. Es posible que el gobierno de turno no haya tomado en cuenta el carácter marginal de la nueva reforma fiscal, y que por el contrario lo haya subestimado, considerando que solo son RD$ 17,500 millones que no llegan al 3% del PIB. El tiempo tendrá la última palabra.