#44 UNA ADVERTENCIA

Lo que define esencialmente al ciudadano común en el rol de empresario es su actitud y disposición, la adecuación necesaria para avocarse al ejercicio empresarial. Todo lo que está fuera de este factor de carácter humano corresponde a aspectos de contexto, algunos en situación ventajosa y otros, que siempre existen, adversos. Apelar a los altos costos de energía eléctrica, por ejemplo, y a otros costos locales, como objeción relevante para no participar con éxito en el nuevo escenario comercial DR-CAFTA, es desconocer las inmensas posibilidades existentes de la empresa en general, pero sobre todo su nuevo rol. Ahí están los ejemplos de producir en situaciones adversas que han existido en todas las épocas, el caso del pueblo israelí produciendo en el desierto y el desarrollo en las laderas de las montañas del pueblo inca.
¿Cuál es el nuevo rol del empresario dominicano? El viejo rol, ahora desplazado, era el de abastecedor de mercancías en el mercado local; el nuevo rol corresponde al de abastecedor de divisas para el consumo de la economía dominicana. ¿Quién es el nuevo abastecedor del mercado de consumo dominicano? En primer lugar las MyPe, las micro y pequeñas empresas, y en segundo lugar el empresario-productor foráneo, particularmente los que provienen de los países que participan en los TLC con República Dominicana. ¿Y por qué ahora es así? Bueno, porque ese empresario-productor foráneo acostumbra a comercializar sus productos en mercados que consuman marcas y alto valor agregado. Para este tipo de empresario industrial de alta inversión en capital fijo, la República Dominicana es un mercado de consumo pequeño al que hay que atender, de un techo de no más de tres millones de consumidores, de bajo nivel salarial, que compra precios y descuentos, ni calidad ni marcas, que es lo que ellos producen, ofrecen y comercializan. ¿Y dónde van a encontrar las mercancías que usufructuarán la mayoría de los consumidores dominicanos y los siete millones de compradores restantes? Pues en las micro y pequeñas empresas locales, de baja inversión en capital, no operan con marcas así cuenten con estas, y muy bien pueden subsistir comercializando precios y descuentos.Si el empresario local pretende rivalizar a costa de facilidades de los gobiernos de turno está llamado a la desaparición. Ese tipo de empresario sigue pensando que el mercado de consumo dominicano es una herencia y que por lo tanto le pertenece, y no está dispuesto a compartir ni mucho menos renunciar. Pues yo les digo que pueden ir cerrando sus empresas porque la realidad, que es otra muy distinta, se los va tragar.