#58 POQUEDAD DE LA ECONOMIA DOMINICANA

El calentamiento en el contexto económico se presenta como un evento figurado, en la filosofía kantiana se diría “lo que es objeto de la experiencia sensible”; empero lejos de los prolegómenos lingüísticos que acaecen en abundancia en la economía, lo cierto es que hay multiplicidad de estadios económicos en una sociedad de consumo.
La economía dominicana no está pasando por un proceso de calentamiento, es todo lo contrario, lejos de calentarse lo que está ocurriendo es que se está enfriando, en otros palabras, está “arrugándose” o constriñéndose, cayendo en un estado de poquedad económica. Cuidado si lo que estamos evaluando es el inventario, que es el sucedáneo del total de mercancías en disposición de ingresar al flujo comercial, contaminado por decisiones gerenciales respecto a la administración de las ventas. Revisemos esta tesis.
Se afirma que las importaciones actuales están acelerando por encima de sus posibilidades la actividad económica de la República Dominicana. ¿Qué volumen de importaciones resiste la economía dominicana en estos momentos? El límite de las importaciones se encuentra en el techo de nuestras exportaciones.
Si rebasamos esta relación a favor de las importaciones “forzamos” la economía, afectando la situación política del país, y por que no decirlo, hasta los cimientos de la democracia. A partir de lo que es política económica la relación importación-exportación se circunscribe a los flujos financieros en divisas o monedas fuertes, este es el eje primario de decisión política, quedando en un aspectos secundario el status de las mercancías.
En nuestra situación actual, los efectos de las importaciones de mercancías se manifiestan inmediatamente en el aumento de la tasa del dólar además de la acentuación de la competencia de la oferta en el mercado local. En lo que respecta a las empresas nativas que generan la oferta dominicana, está por demás afirmar que se encuentra en proceso de redefinición ante el alud de mercancías que esperan como competencia. Cuando nos referimos a la situación de calentamiento económico insinuamos una aceleración, un nivel de velocidad por encima de las posibilidades de la economía, asumiendo el gasto como factor determinante. Pero, ¿es el gasto la variable económica que monopoliza el protagonismo económico dominicano? El gasto dominicano, visualizado a diario en todos sus flujos, está intervenido por medidas fiscalistas deprimiéndolo ostensiblemente, en consecuencia no hay calentamiento.