#78 EL UMBRAL, ¿LEGAL O ILEGAL?

Se me escarapela el cuerpo de sólo pensar en la importancia del tema. Aparte de tener una carga enorme de enseñanzas y conocimientos a través de la historia humana, el tema se ensombrece con el gran cúmulo de hechos y vivencias que se repiten como la lección no aprendida. Por ahí andan algunos hechos recientes vividos por la sociedad dominicana actual. Empecemos con el umbral; me imagino que se están preguntando: …y el umbral, ¿qué es eso?
Hace un tiempo un banquero amigo, basado en su experiencia de años, me decía que las decisiones financieras casi siempre transitan por la frontera de lo legal e ilegal –parece ser que hay decisiones de tipo financieras que no pueden tomarse si no acudimos al umbral y su enfoque particular-, una línea tenue, imperceptible que toman las decisiones trascendentales de esta índole. Pues esto tiene que ver con el umbral, sabemos que estamos en el límite, en donde una entidad deja de ser para convertirse en otra cosa; esa es la idea principal del umbral. Hay distintas teorías sobre el umbral; la economía es una de las más activas en los conceptos umbralistas.
El umbral es el límite del objeto más allá del cual no existe el objeto como tal. Habrán otros objetos pero no es el mismo objeto del cual estamos valorando el límite o margen en cuestión. La gente observa este hecho inusual aunque imperceptible. Otra cosa de interés es que el hábitat del umbral, margen o apariencia está sujeto a evaluaciones distintas.
A falta de no ser advertido el fenómeno del umbral en nuestro entorno, algunos estratos sociales están cayendo en posturas seudo moralistas tropezando con puntos de vistas maliciosos en donde no existen.
Creo hasta la pertinacia que el ejercicio político actual es un factor contaminante cuando se trata de ponderar con objetividad algún punto de agenda del país. Si esta observación no se toma como una advertencia, indefectiblemente caeremos en el círculo vicioso donde subyacen toda una gama de intereses creados, con nosotros en el papel de veleta. Allí está el caso de la Sun Land, una típica transacción de la praxis financiera actual desvirtuada en la opinión pública nacional.
A cuenta de las disquisiciones que escuchamos a diario debemos afirmar que las buenas intensiones corren en un carril paralelo a las decisiones correctas, aunque no lo queramos ver así y nos aferremos a la dictadura del sentimiento, confusión no superada por un factor cultural de carácter formativo.