#107 ANTICOMERCIO

Parecería que el comercio, particularmente el empresario, no quisiera ejercer su función natural, esto es hacer negocios, producir rentabilidad con la producción y venta de alimentos, los llamados alimentos básicos; ¿esto es así? Lo que vemos nosotros es una oportunidad concreta de rentabilidad en estos rubros. Los que están en el negocio del arroz afirman que el comercio de esta especie es un cheque en blanco: usted como empresario le pone el monto que considere, y no cabe duda, los alimentos como el petróleo están en una demanda exponencial, sin que algún precio pueda amortiguar su alocado crecimiento.
El empresariado dominicano qué opina respecto a la producción de alimentos en dónde, sin temor a equivocarnos, hay una ostensible oportunidad de generar rentabilidad. El empresario dominicano en estos momentos está preocupado por el gasto público y no por la producción, base del comercio. Esto no está mal, pero también debe hacerse sentir en el papel del empresario en la crisis alimentaria, o en el tema del aprovechamiento del TLC, donde su participación proactiva es de carácter urgente.
Hay una situación extrema que hoy cobra vigencia, ventilada a finales del siglo XVIII por el economista británico Thomas Robert Malthus en su obra “Ensayo sobre el principio de la población”, de donde se deriva la corriente ideológica del maltusianismo que propone la restricción voluntaria de la procreación para remediar la desproporción prevista para el futuro, entre la población y los alimentos. No pocos entendidos, entre ellos entidades internacionales como la FAO y otras han afirmado que hay suficiente producción de alimentos en el mundo para la demanda existente. Cuando el padre de la Demografía presentaba al mundo su propuesta, año 1800, había mil millones de habitantes en el mundo. Hoy, en el año 2008, la población del planeta cuenta con seis mil quinientos millones de habitantes, refrendando el principio de que la población humana crece en progresión geométrica, mientras que la producción de alimentos crece en progresión aritmética.
En el trasiego de alimentos existe implícita una simbiosis de ética y comercio, en donde la demanda tiene la libertad comercial de asignarse como mejor le parezca. En esta cruda realidad la globalización es una quimera, impráctica, demostrando que la distribución de la oferta alimenticia de bienes de subsistencia es completamente asimétrica. De ahí la importancia de que esos rubros no se globalicen, que estén orientados hacia adentro.