En economía si el caos guarda equilibrio se extraen entonces ventajas que se traducen en beneficios. Nos referimos a lo impredecible, una de las principales características de la economía por causa del factor social, el aspecto humano. La confusión ocurre cuando evaluamos los componentes económicos con un criterio ético, definitivamente infuncional, entonces nos animamos a hacer predicciones con escasas probabilidades reales. Luego pasa el tiempo y las predicciones resultan en frustración. El caos en actividad es un sistema, no es como se cree, un organismo anómalo. Por ejemplo el caso del cuasifiscal. De este evento económico muchos han tejido el hundimiento de la economía dominicana. En cambio la medida ha resultado hasta ahora acertada. Se esperaba una ola de eventos que sumiera al país en una crisis de proporciones. Sin embargo no ha sido así. Otro, la mezcla para muchos explosiva, del crecimiento económico con una política agresiva de recaudaciones. Muchos apostaban a la lentitud y en consecuencia a la fragilidad del desenvolvimiento económico, sin embargo los resultados han sido sorprendentes para los ingresos del gobierno sin menoscabo en la dinámica de los agentes productivos. Con el manejo de la tasa de cambio la crítica concluyó en su momento lo perjudicial que era para la producción local. Empero el componente sicológico de la prima del dólar ha tenido mayor peso en la actividad económica que la rentabilidad de las zonas francas y el turismo.
De los subsidios, política clientelistas a todas luces, se espera que se reoriente. Con la caridad, que está más ligada a quienes la ejercen que a quienes se benefician de ella, no podemos imbricar políticas económicas efectivas. Miles de millones de dólares se destinan a titulo de la caridad y lógicamente es un negocio de proporciones. El drama de la subsistencia está íntimamente relacionado al desarrollo humano y no, como muchos creen, al flagelo de la dependencia. De ahí derivan los avances propios de la naturaleza humana en libertad. Es dable observar que el 30% de la población está en la situación de indigencia, requieren del auxilio del presupuestario y para gubernamental, me refiero a las ONG y a organismos internacionales como la FAO. Lo que llamamos de la atención del público parte de la idea de que la pobreza no es un status social in situ ni los auxilios que le llevan un modus vivendi. La distorsión de esta consonancia reviste de mediocridad las asistencias, porque no están diseñadas como medidas de solución, sino paliativos. Como se observa, la pobreza pasa a ser parte de un proceso y no de un estadio estanco.
De los subsidios, política clientelistas a todas luces, se espera que se reoriente. Con la caridad, que está más ligada a quienes la ejercen que a quienes se benefician de ella, no podemos imbricar políticas económicas efectivas. Miles de millones de dólares se destinan a titulo de la caridad y lógicamente es un negocio de proporciones. El drama de la subsistencia está íntimamente relacionado al desarrollo humano y no, como muchos creen, al flagelo de la dependencia. De ahí derivan los avances propios de la naturaleza humana en libertad. Es dable observar que el 30% de la población está en la situación de indigencia, requieren del auxilio del presupuestario y para gubernamental, me refiero a las ONG y a organismos internacionales como la FAO. Lo que llamamos de la atención del público parte de la idea de que la pobreza no es un status social in situ ni los auxilios que le llevan un modus vivendi. La distorsión de esta consonancia reviste de mediocridad las asistencias, porque no están diseñadas como medidas de solución, sino paliativos. Como se observa, la pobreza pasa a ser parte de un proceso y no de un estadio estanco.