#112 APERTURA DE LAS TIENDAS 24 HORAS

La idea no es mala sobre todo ahora que el combustible se está poniendo inconsumible, fruto como todos sabemos de la insana especulación internacional, un futuro sombrío para la humanidad de hoy de ribetes insospechados. La idea primaria es acentuar la competencia a fin de llevar los precios a la baja con el adendum del impacto ostensible en el ahorro de combustibles. Así de sencillo. Por todos es sabido que la concentración de vehículos se multiplica en las horas pico incrementando por ende el consumo de combustible. Nuestro parque vehicular es de aproximadamente dos millones de unidades.
En estos momentos de dificultad económica tenemos que distender los ánimos de la población, ese stress –fatiga emocional- que mata lentamente. Dejemos que la gente planifique su consumo, piense un poco más y ahorre unos pesos que caerían muy bien frente al endurecimiento psicoeconómico. Si le damos a la gente más tiempo disponible para salir de compras, el ahorro en contraste “reburbujará”. La idea es sencilla: decretar la apertura de los establecimientos comerciales 24 horas. Recientemente España lo hizo bajo el argumento de la modernización del comercio. En otras palabras, el comercio estaría abierto día y noche. Un efecto de importancia de esta medida sería la mejora salarial, un aumento potencial del salario nominal debido al mayor flujo laboral, demanda a voces al gobierno de turno del ciudadano común.
¿Cuántas personas trabajan en el sector servicios? De los cuatro millones de personas que componen la Población Económicamente Activa, el comercio concentra un millón aproximadamente, un 25%, proporción bastante significativa si consideramos los dependientes de cada empleado, nos referimos a los miembros de cada hogar que están implícitamente considerados. El efecto es interesante si contamos con los empleos indirectos que se desprenden del sector comercial, con lo cual se amplía mucho más el espectro de la medida económica. Esto de 24 horas de apertura del comercio lo tenemos extrapolado en el sector turístico, básicamente en la hotelería y les va bien. Liberar el comercio para la experiencia española implica la baja de precios que sin duda tendría el mismo efecto en nuestra media isla.
Como podrán notar no todo lo que es posible concebir para amenguar la crisis económica corresponden necesariamente a decisiones de carácter macroeconómicas. En las medidas sencillas, con gran dosis de creatividad, tenemos una fuente de ahorro inmenso.