#138 LO QUE QUEDÓ DEL MACUTO DE SANTA CLAUS

No será igual que antes. Santa Claus, confiado, cayó en picada, sin el minimo resguardo de una sombrilla, ni mucho menos un paracaídas. Fue victima de ligeros manejos bancarios, acumulando enormes pérdidas en la bolsa de valores de Londres, y New York principalmente. Fue un obcecado inversionista de títulos hipotecarios “… de baja rentabilidad y máxima seguridad”, opinión incuestionable de sus asesores financieros americanos. Los exiguos regalos que dispone deberá concentrarlos en algunos lugares del planeta, en vez de distribuirlos, poco o mucho, país por país, como acostumbraba hacerlo. ¿Qué le toca a Latinoamérica? Un sentimiento de esperanza, no más. El recuerdo de que “tiempos pasados fueron mejores” y la cacareada promesa de un futuro promisorio, al compás de los desvalidos niños de hoy y los Chavez, los Correas, los evo Morales y los Castros del mañana. ¿Histrionismo económico? Con el macuto vacío y pocas opciones, como nunca Santa Claus tuvo que negociar, a costa de su desaparición, la subsistencia de su bien ganado nombre y la incuestionable filantropía de que hacía gala al finalizar cada año. Sólo nos resta balbucear una que otra incertidumbre, esta por ejemplo: ¿Qué efectos, en los años por venir, resultará de la crisis económica del 2008? Los dominicanos muestran pesimismo para el 2009. Al decir de los estadísticos de patio, “los números” no ayudan en nada a pesar de la caída abrupta del precio del petróleo. Es que nadie cede. Aun se mantiene por las nubes los márgenes de ganancias de los nacionalistas distribuidores de abarrotes, y ni que se diga de los servicios de transporte, los políticos de nuevo cuño. El gobierno, por otro lado, no cede ni un ápice el desbande del gasto corriente justificándolo con el apotegma, el reciente invento de “el salvavidas con pies de plomo”.